LA TIPOGRAFIA COMO IMAGEN ( Adriana Manfredini – Ariel Popiolek)
LA TIPOGRAFIA COMO IMAGEN
Aclaración: el siguiente informe tiene que ver con el ejercicio de Figura y Fondo. Sería distinto si imagen y texto hubiera que componerlos juntos desde un primer momento.
El ingreso de cualquier elemento dentro de una composición altera la misma tanto en su sintaxis, como en su recorrido visual, y por qué no, en su significado.
Si consideramos a la tipografía como un elemento más de la composición y ésta debe ingresar a una pieza gráfica, el diseñador debe tener en cuenta cómo va a convivir esa tipografía con la imagen que ya viene dada.
La tipografía puede ingresar a la composición de diversas maneras. Lo primero a tener en cuenta es la intención, el concepto a transmitir, no sólo desde el mensaje que encierra el texto en sí mismo, si no también desde la composición en general, porque no olvidemos que las formas “hablan”, comunican.
En realidad, lo que se persigue con la inclusión de la tipografía es enriquecer la composición; y en este punto, se debe hacer referencia a la teoría de la Gestalt, donde el todo es más que la sumatoria de las partes. Ingresar un elemento nuevo en la composición, en este caso la tipografía, no es sumar un elemento, si no alterar la totalidad de la pieza: no sólo modifica la sintaxis de los elementos, si no también la relación de figura y fondo, los niveles de lectura, redimensiona el campo del cuadro o invita a un reencuadre, lo que genera un nuevo recorrido visual. Es decir, habrá una nueva estructura totalizadora de la pieza gráfica, revalorizada con la inclusión tipográfica.
Entonces podríamos decir que cuando la tipografía ingresa al campo del cuadro a convivir con la imagen lo puede hacer de distintas formas “correctas”. Se puede agrupar en 3 modos o maneras de situarse dentro de la escena.
a) Puede aferrarse del formato del campo del cuadro y seguir algunas de las direcciones de las líneas de sus límites eso asegura un resultado armonioso o correcto.
b) También uno se puede aferrar a una línea de fuerza presente en la imagen, fuga, línea estructural importante. También asegura un resultado entre comillas correcto.
c) Y por ultima y más interesante es cuando no se aferra a ninguna de las dos opciones anteriores y propone una situación estructural distinta a la existente en la imagen.
Esta ultima supone una intervención más meditada ya que cuando, ingresa este ultimo actor a la escena, se deberán hacer ajustes, quizá de encuadre, color, para poder equilibrar la nueva escena lograda. Ya que el ingreso de la tipografía provoca un desequilibrio momentáneo que deberá ser tratado mediante la operación del formato, forma y color, para lograr nuevamente la armonía.
¿Entonces como sería una situación tipográfica c sin tener en cuenta los puntos a y b?
Hay que aprovechar direcciones, fugas, líneas importantes pero sin ser redundantes, seguirlas pero a través de defasajes, contraposiciones o trabajos de acentos. Hay que entrar en la sutileza de lo oculto y lo desoculto.
Entonces, la tipografía como imagen cuando interviene en el campo del cuadro hay que considerarla de las siguientes tres maneras: como punto, como línea y como plano.
Punto: mediante un trabajo de acentos, tratando de producir equilibrios de pesos o marcando puntos importantes de estructura o recorridos visuales.
Línea: tratando de reforzar recorridos o líneas importantes o contraponiéndose a ellos para lograr el equilibrio de pesos o un recorrido visual más armonioso.
Plano: carácter de plano. Tomando el lugar ya existente de un plano de la imagen, arrebatando características de este, forma, ocupación en el plano, color textura etc. O creando un plano nuevo que ingrese a romper y a jugar con el orden de lectura o niveles de lectura que ya vienen dados en la imagen. Se meterá entre ellos y alterará el orden siguiendo alguna intención, buscando algún resultado pensado con algún fin, con algún sentido.
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