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Enero 8, 2010 | Por fmb66 | # Enlace permanente
Todo se precipitó, según lo previsto. Como en vísperas de un viaje, las horas vacías se llenaron de tareas por hacer, que más tarde ocuparon grupos presurosos de minutos. El ensayo general salió bien, el primer contacto con la sala terminó de darle color de realidad a lo que había crecido poco más que en teoría.
Ya expliqué que mi experiencia teatral era generosamente limitada. Con este bagaje, la sala Enrique Muiño me pareció el Olimpo conseguido. Otras opiniones relativizaron mi entusiasmo; patas cortas, proscenio insuficiente, acústica dudosa. Lo que noté fue que el público sólo podría ubicarse desde los lados del patio de butacas, y pasar delante de quince localidades antes de ubicarse en el centro. Detalles aparte, era un espacio mucho mejor de lo que podíamos conseguir sin apoyo.
Ya habíamos presentado cada uno su obra en casa de una compañera, y la percepción que tuvimos había sido de solidez. Algo habíamos formado, cada uno y entre todos, algo habíamos parido. En el ensayo general lo confirmamos, debo confesar que no sin algo de asombro. Tres meses atrás teníamos una idea y nada; ni textos ni lo que los textos generan. En ese momento habíamos generado y afianzado un proyecto, suma armoniosa de proyectos, que estábamos en condiciones de presentar al público algo más que dignamente. Bastante más que eso. Incertidumbres propias del teatro aparte, teníamos función.
Seguramente una mirada crítica encontrará detalles y estructuras a corregir, nuestra impresión, influida por la euforia del milagro, era la de haber alcanzado la perfección. Y así fue, al menos en el ámbito de nuestras sensaciones. Del subconsciente al público en tres meses; deberíamos iniciar el curriculum vitae del grupo con ese logro, que habla de un montón de cosas de nuestro funcionamiento. Porque venimos. Los Dramáticos ya cayeron libres y ahora amenazan seguir. Búsquennos en la cartelera de teatro del invierno, vamos a estar. Ya escribimos, craneamos, creamos, queremos on the road.
Público en potencia, con ustedes el grupo de dramaturgos de alusión, los dramàticos.
http://losdramaticos.wordpress.com
| Por fmb66 | # Enlace permanente
Primer ensayo general. En casa de una compañera nos reunimos, cada uno responsable de su puesta. El día de estreno (ya huele a que no despedida) que se acercaba por la curva, ya dobló el codo y se lo ve, no tan lejos. El 4 de diciembre a las 20 hs es un instante en el tiempo para el que faltan 9 días. Y restando. Los plazos se cumplen, pero se acerca.
El ensayo va creciendo a medida que pasan las obras, y a la par crece una suerte de satisfacción general, más orgullo que alivio, que sienta bien. Todos explican algo similar a lo que me pasa, sus textos crecen en la voz humana, en los cuerpos emocionados. Las obras, en general, tienen una intención de profundidad emocional y psicológica. Supongo que será característica de este costado del Río de la Plata. Nos miramos hacia dentro a cada palabra; ¿Será que lo de fuera nos disgusta? Lo de dentro, qué puedo explicar… una de las consignas recibidas durante el curso fue algo cercano a ‘cuanto peor, mejor’, y nos aplicamos en aplicarla. Todas las historias tienen un trasfondo terrible, relaciones enfermizas, soledad, angustia. Contradisney. Sospechamos en nuestro entusiasmo que el público después de la quinta obra preferirá estar en otro sitio, y es posible que así sea. Lo que procuramos es cerrar las obras, no prolongarlas innecesariamente, mechar música entre representaciones. Aligerar. Las más profundas van al principio, las más ligeras, al final. Hábitat. Penúltima.
Diciembre 16, 2009 | Por fmb66 | # Enlace permanente
Cuando uno (yo) vuelca un texto sobre el papel, y lo relee, y lo corrige, y se pelea, y lo descarta, y lo rescata y lo vuelve a corregir y decide que basta, lo que queda es una entidad, aún con vida. Respira, late, y si dejáramos pasar el tiempo y la vida suficientes, podríamos encontrar nuevos desacuerdos y reescrituras. Pero ya tiene una forma y una proyección determinada, no puede dar mucho más de lo que es.
Esto era casi una verdad básica. Cayó a medida que los ensayos se sucedían, y los actores hacían crecer los personajes y la trama. Para entregar bien un personaje a un buen actor, buena actriz, es necesario un acto de renuncia. Dar y dejar. Darle el espacio necesario para que quien lo vaya a actuar pueda volar por los cielos que el texto lo lleve. Más diría, lo que uno entrega es texto bruto, y eso se transforma en personajes recién cuando pasa por la humanidad del actor y de ella se contamina, y en trama cuando los ya personajes interactúan.
Lo que hacen Magalí y Andrés tiene un parentesco con la magia. En los ensayos, y cada vez con más intensidad y claridad, aparecen matices de Ella y El (los personajes de Hábitat) que nunca habría sospechado que existieran. Menudo encuentro, mis interioridades y las suyas, mis palabras y sus vivencias. Menudo encuentro.
Me tiento de asir y quedarme con el crecimiento de los personajes, pero el teatro es agua que corre.
Desde una prevención que había recibido sobre los caracteres de las actrices y los actores, y con esa carga inmensa de ignorancia sobre la puesta en escena, propongo y es aceptado ejercer la dirección entre los tres. Sé que es lo que sucede en el texto, conozco las imágenes de las que surgió la historia, y ese es mi aporte. Todos sugerimos, todos proponemos. No es otra cosa que apoyo mutuo, una vieja idea sobre la que se basan algunas teorías (prácticas también, tengo entendido) ácratas del S XIX. A estos niveles de humanidad va funcionando. Un suspiro en la tormenta de jerarquías, una brizna en el fuego del asado.
El grupo de dramaturgos ya tenemos que empezar a pasar de lo abstracto a lo concreto. Se acabó el ideal y empezaron las decisiones. Los nombres del grupo y del espectáculo son la primera prueba, que pasamos con holgadez. Se acercan las relaciones institucionales, el diseño gráfico, la selección de la especie. Vamos p’alante.
Octubre 24, 2009 | Por fmb66 | # Enlace permanente
¿De dónde saco una actriz? Si me pidieran periodistas, hoy por una promesa tengo cien, por unos pesos, mil, pero actores no conozco. Ya decidí hace rato que EL no soy yo. Quiero decir que, además de no ser yo, no seré yo el actor que lo interprete. Es sencillo: no soy actor. Bueno, hice mis pinitos en el ISER, pero eso fue hace muchos años. Creo que desgasté mi memoria olvidando. Imagino una puesta original, representando una ejecución musical, con los actores de negro, de pie delante de sendos atriles, con la letra en los atriles, y que interpretan su texto desde ese puesto. Sería original, y tendría actor, si no tengo que aprender texto de memoria me animo. Me lo pienso, me lo pienso, lo comento. No es del todo aceptado. ¿Para qué lo comento?
Betina me llama, tiene una actriz. Magalí es más joven que el personaje, pero vamos a ser flexibles. Hablo con ella, con Magalí, y le pregunto qué le provoca Hábitat. Me dice que le gustó, pobre qué va a decir, yo le digo gracias, y que ELLA esperó por EL durante mucho tiempo, y ahora que regresa está dolida y le cuesta volver a recibirlo. Digo efectivamente, y le pregunto si ella piensa que la edad sería una contra para haber participado de una situación así, de haber tenido una relación, haberla perdido y llegar a desear retomarla, o algo parecido. Piensa que sí, y yo también. Magalí García es ELLA. Santa Betina de nuevo, que puede ser que tenga a EL. La nombro mi productora, se ríe. Quedamos para vernos con Andrés y nos encontramos los tres, Magalí, Andrés y Fernando.
Llega el silencio que tengo que llenar yo, como impulsor del proyecto; en ese momento tomo conciencia de la dimensión de mi ignorancia en temas de puestas. Propongo que cada uno comentemos lo que la obra nos transmitió en la lectura, e intercambiemos ideas; muchas veces sucede que otras miradas ven cosas que nosotros no. Tanto Magalí como Andrés han visto una relación de pareja en el pasado, que se ha roto por el abandono de él (EL) que, al cabo de los años regresa y desea ser recibido. Efectivamente es eso, pero les digo que también vuela por ahí la idea de Patria, la patria como mujer, como lugar al que regresar, como una antigua forma de uno mismo. No que ELLA sea la patria, pero jugar con esa idea. Hay líneas que hacen una referencia más hacia ese lado que hacia una mujer de humanidad. Con esa base de ideas, hacemos una primera lectura del texto de Habitat.
Es una maravilla descubrir. Las palabras de un texto nacen en general de imágenes, y el tono que le damos al escribirlas suele limitarse a los cuatro o seis que maneja el que escribe. Escuchar esas palabras en la voz de otros multiplica posibilidades, suma las vidas de quienes las leen a la de quien las escribe, situaciones, vivencias, recuerdos ajenos que despiertan las palabras propias, deseos, fantasías. ¿Cómo no descubrí antes esta magia? Indico algunas cosas que me parece que acercarían a los personajes, conversamos por qué EL habla del vino del Priorat y ELLA dice que no deseando que sí. Después de la segunda lectura ya estamos hablando de nosotros. Decidimos que ELLA es sabia, y EL medio gil, con tics hallados en mujeres y hombres, pero huyendo de lugares comunes. ¿ELLA lo esperó? ¿EL la ama sinceramente? ¿Sufren los dos? Concluimos que tan distintos como somos mujeres y varones, no somos tan distintos.
Quedamos para el segundo ensayo. Esto promete.
Octubre 21, 2009 | Por fmb66 | # Enlace permanente
con las heridas a medio lamer por los comentarios de Kosta, hacemos la primera reunión. Partimos de doce obras y una buena onda de tres pares de cojones. El primer problema es la conciencia del teatro. Hasta ahora fuimos un montón de humanos escribiendo a solas, al ritmo de nuestra apetencia, en dos dimensiones. Ahora las dimensiones se multiplican: hay que buscar un lugar para la representación, atrezzo, mobiliario, lugares para ensayar. ¡Y actrices, y actores! Los que tienen experiencia en teatro no se agarran la cabeza, pero ya les empiezan a doler las respectivas. Los que no, vamos descubriendo el embrollo en el que nos metimos.
Primero, el tiempo. Doce obras, por diez minutos, es igual a tenemos un problema. Pero algunas obras pasan los diez minutos, ¿qué hacemos? ¿Somos fieles a las condiciones de la convocatoria? ¿Somos flexibles? Ideas. Dos días. Reducir las obras largas. ¡Pero eso es subordinar la belleza, incluso la libertad de expresión a la logística! No lo sabemos, pero esta noche nos iremos a casa sin solucionar el tema. Debe de ser la primera vez que participo de una divergencia de opiniones sin que la confraternidad se pierda. Admirable. Otros temas son conseguir un lugar dónde hacer la presentación, decidir la fecha, de manera que nos dé el mayor tiempo posible para ensayar, pero no acercarnos a las fiestas, porque la idea es unánime: queremos tener público. Más las entradas, más los gastos, más… ¡Las actrices y los actores! ¡El factor humano! Algunos anuncian que pueden preguntar entre sus compañeros de teatro, colegas, amigos. No será fácil.
Hábitat, fruto de un humilde visionario, necesita poca cosa: una silla, una sábana, una actriz y un actor. Me faltan la actriz y el actor.
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