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Adaptándose



“1º de Noviembre de 2008

La fecha que aparece encabezando este texto es la primera referencia temporal que encontré, y gracias a ella puedo mantener cierta cronología tanto en mi vida en la tierra como en mi diario.

Obtuve la fecha de un diario matutino. Ya sé, se preguntan cómo es posible que un ángel consiga leer un diario sin volverse noticia y sin hacer que los vendedores salgan corriendo despavoridos. Para no dejar confusos a mis amables y pacientes lectores, voy a relatarles cómo llegué a conseguir leer un diario, en pleno día y en una avenida importante.

Veamos, ya conté el desastroso inicio y fin de mi misión de ayudar a un hombre a cambiar su vida. El pobre no estaba listo y me arrojó por la ventana. Luego tuve un desagradable incidente con un hombre de uniforme que me disparó con su arma. Afortunadamente sólo quedó una pequeña cicatriz en mi brazo derecho como única consecuencia. Luego me quedé dormido.

Cuando desperté era de día pero yo no sabía qué fecha era. Lo primero que pensé fue en bajar de la terraza donde me había dormido , pero mi experiencia con el hombre uniformado me había dejado un sentimiento extraño y no me atrevía a mostrarme en mi forma original. Decidí optar por lo más sencillo y baje de la terraza por una escalera lateral, ubicada en una de las paredes exteriores. Mientras descendía, muchos sentimientos y pensamiento cruzaron por mi mente.

El tiempo había cambiado muchas cosas desde yo me transformara en ángel, pero lo más sorprendente era el modo en que las personas había cambiado. Aparentemente, ver ángeles con alas incluidas no es tan bueno como hace algún tiempo, cuando las personas resolvían muchos problemas pidiendo ayuda a los ángeles. Sin embargo, pienso que tal vez ahora los problemas se han complicado y es más difícil para los ángeles intervenir y que las personas noten que alguien las está ayudando. Supongo que es más fácil para las personas creer que resuelven los problemas sin ayuda antes que admitir que existen los ángeles. Algo era bastante seguro: el encuentro con ángeles era terrible para quien no creía en ellos o no estaba preparado para aceptar su ayuda. Lo ocurrido con mi misión era la prueba de ello.

Decidí que no podía dejarme ver como ángel, no era prudente. Entonces, como primer paso para evitar confusiones y ataques, debía mantener ocultas mis alas, lo que requería un poco de esfuerzo y concentración, porque nunca lo había intentado. Después de algunos intentos logré que mis alas se volvieran semi-invisbles, ya que los contornos de ellas no habían desparecido. Pero con eso bastaba por el momento, sólo debía evitar perder plumas, que al desprenderse volvía a ser blancas y hubieran delatado mis alas. También abandoné el brillo que emitía cuando hablaba con alguien. Finalmente cambié el color de mi ropa, en lugar de ser totalmente blanca, sólo la parte superior lo era, de modo que tenía lo que se llama una remera blanca y un pantalón negro, con calzado blanco. Mi color de cabello y de mis ojos cambiaron automáticamente. Mi apariencia era humana, muy humana, pero pronto iba a aprender que no alcanzaba con parecer humano, debía actuar como uno.


Cuando llegue a la planta baja, me dirigí hacia un hombre que atendía un puesto de revistas y diarios. Le pregunté qué fecha era y él, extrañado, me entregó un diario que acababa de recibir. Primero leí la fecha y luego las noticias. El hombre me pidió que pagara el diario. un tanto confuso metí la mano en mi bolsillo y saqué la cantidad justa dinero. Luego me dirigí hacia una plaza, me senté en un banco y continué leyendo las noticias.

No imaginaba que antes de cumplir tres días en la tierra, iba a vivir de cerca una de las peores actitudes humanas… ni del miedo que iba a experimentar.”