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El tiempo que se nos va

Es difícil entender que la enfermedad te irá poniendo cada día más lejos nuestro. Que te irás ausentando. Que tus respuestas serán cada día más tristes, aún cuando ahora ya me parecen tristísimas.
Duele aceptar que te cueste tanto sentir nuestro calor y nosotras tengamos tanta dificultad para sentirte cerca, queriéndonos. Ahora, pero también antes, ahora como otras veces.
Es triste saber que esta ausencia progresiva impedirá para siempre que sepas cuánto, de qué modo, te hemos necesitado. Y creo que nunca pudiste comprenderlo, además. No podías sentir nuestro calor. No podíamos sentir el tuyo.
Siempre ese muro tuyo fue difìcil de atravesar. Siempre nosotras siendo pequeñas asustadas por tu alto muro.
Aún ahora, no nos animamos a sortearlo de una buena vez. Ni siquiera ahora, ni siquiera en esta hora.
Nos estamos perdiendo el milagro del encuentro, definitivamente. El tiempo se nos va.

La mano

Ella quiso estudiar Psicología y por eso fue a vivir a la ciudad. Pero los militares decidieron cerrar esa carrera, justo aquel año . Claro, era el 76.

Su madre le propuso seguir Medicina que total, estaba dentro de lo mismo, algo así le dijo. Y ella aceptó supongo que sobre todo porque no quería volver a vivir a su casa. Había soñado mucho con esta independencia y ya no podía con tantas situaciones difíciles que se vivían en su hogar. Había soñado conque allí, lejos de la rigidez de su casa podría ser un poquito más feliz.

Medicina no le gustaba para nada. Ella que siempre había sido tan estudiosa y de repente no podía retener bien los contenidos ni bancarse el sistema de enseñanza y la presencia militar en la facu; no se sentía cómoda con sus compañeros ni con sus docentes. Había vivido más que protegida pero podía advertir que algo muy oscuro estaba pasando alrededor. Además, los que venían del interior como ella, eran muy resistidos por los de la capital, tanto era el miedo que se palpaba.

En la pensión donde vivía, adonde llegó aquel marzo del 76, la dueña gustaba mucho de contarles historias de terror antes de que se fueran a dormir. Que a la noche se habían llevado dos o tres de acá a la vuelta, que los tiros que se habían escuchado eran de tal lugar, que ella conocía, que era una familia subversiva y que se habían llevado a todos, siempre con ánimo totalmente favorable a la represión, claro. Los huéspedes de la pensión no tenían privacidad alguna. La dueña entraba cuando quería y revisaba, cuestionaba la limpieza de las sábanas, o si algún libro no era de la carrera, decía que la comprometía.

Sus compañeras de habitación no compartían ningún interés con ella, no había afinidad alguna, la miraban como bicho raro.

Ella había soñado con la independencia de las reglas tan rígidas de su casa, pero estaba ahí, en una ciudad desconocida, repleta de tanques, donde después de las 9 no podía circular y sin saber bien donde ubicar sus posibles nuevos amigos.

Pasaban otras cosas, además. Alguna vez le tocó ir por una calle y descubrir de golpe que le gritaban y apuntaban, a cuadras de llegar a la pension. Esa vez le hicieron un largo interrogatorio y tuvo mucho miedo, aunque no pasó de eso. Ella no entendía por qué tanta historia con ella (despues hubo otras situaciones): eso lo supo mucho tiempo después, cuando conoció detalles de su familia extendida que hasta ese momento nadie le había contado. Pero esa es otra parte de la misma historia. < ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

El asunto que hoy recordé es que ella se comenzó a sentir profundamente escindida. No podía hacer casi nada de lo que quería y todo el tiempo además había que parecer más normal y común de lo que ella se sentía.

Estaba muy para adentro, no lograba relacionarse bien con la ciudad y sus habitantes. Tenía además cierto mal de amores adolescentes demasiado prolongado, las que en el secundario habían sido sus amigas estaban en otra y no lograba encajar en ninguna parte. Ella se sentía todo el tiempo como afligida y siempre estaba como “ida” de la realidad.

Y para esa época le comenzó a suceder, entre otras cosas, aquello de la mano. Si ella conversaba con alguien de algo que le interesaba, o quizás de algo ligero o amable o si intentaba ver television o cualquier cosa digamos agradable, su mano comenzaba a moverse sola, sin poder controlarla y ella notó como su mano por ejemplo escribía alguna lección que ella pensaba que debería estar repasando. O escribía su mano en el aire, a nadie, contando el miedo que tenía a los tanques. Y todo se desarrollaba al mismo tiempo, exasperantemente. Si cometía algún error al “escribir” su mano comandada por alguna parte de su cabeza “borraba” y volvía atrás, mientras ella seguía hablando procurando ser muy normal.

Su mano escribía en el aire, disimuladamente, sin que nadie lo notara pero con total precisión, todo lo que en realidad le preocupaba, lo que sentia como temor o como falta. A veces ni siquiera podía acostarse a dormir sin hacerlo “escribiendo”.

El síntoma se impuso y ella convivió con él hasta el día aquel en que estalló y se atrevió a hablar con su padre y decirle que le y se estaba mintiendo sobre su vida y su elección de carrera, que se sentía muy mal, muy triste y muy presionada. Y fue también hasta ese mismo día en que pudo hablar con su viejo alguna tristeza demasiado pesada para llevarla sola. Y pudo hablar con él de esto que estaba pasando en la ciudad además, y entonces su padre supo que no podría protegerla callando sino que era necesario por el contrario hablar.

Recién ahí, ella supo de verdad que tenía un padre y que había valido la pena y siempre lo valdría, confiar en él.

Y recién ahí su mano pudo volver a ser sólo una mano y no aquel inclemente recordatorio del dolor, las mentiras y la presión que procuraba ocultar.

No quisiera

Cold in hand blues
Y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y porqué
tengo miedo
(Alejandra Pizarnik)< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

Siempre he tenido miedo a los silencios.
Pero tampoco es cualquier palabra la que tiene el poder de hacerme perder el miedo.
Contra los silencios solo me sirven los abrazos y las palabras con resonancias profundas, ciertas.
Y a veces estoy sintiendo el ruido insoportable de palabras que no me dicen nada, de palabras que al ser dichas no suenan a nada, nada me evocan, palabras silenciosas.
Y temo que las palabras ciertas se me escabullan como peces entre las manos.
No quiero tener miedo ni al lenguaje ni al silencio.
No quisiera tener más miedo.

(foto de ONEXPOSURE, sitio de fotografia artística que conoci gracias a danieladrian)

Y despues de haberlo publicado, como en asociacion mas que libre, me recorde de esta cancion, asi que la ponemos, no se bien porque.
Este post no tiene demasiada logica, es mas bien como escuchar voces interiores(les dije que me faltaban unos cuantos caramelos)

Palabras, miedos y silencios

Cold in hand blues< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

Y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y porqué
tengo miedo

Alejandra Pizarnik

Siempre he tenido bastante miedo a los silencios.

Pero tampoco es cualquier palabra la que me tiene el poder de hacerme perder el miedo.

Contra los silencios solo me sirven los abrazos y las palabras con resonancias profundas, verdaderas.

Y por momentos estoy sintiendo el ruido insoportable de palabras que no me dicen nada, de palabras que al ser dichas no suenan a nada, nada me evocan, palabras silenciosas.

Y las palabras ciertas se me escabullen, se me evaporan, como peces entre las manos.

No quiero tener miedo ni al lenguaje ni al silencio.

No quiero tener más miedo.

Cantos con fundamento: Laura Canoura (I)

Siguiendo con esto de rescatar intérpretes que me gustan pero no se difunden tanto y cuentan en sus canciones sentimientos o hechos o posiciones que creo valiosos de un modo bello, poético, auténtico, musicalmente rico, quería postear alguito de Laura Canoura, artista uruguaya, compositora, cantante, actriz, genial intérprete de temas propios y ajenos, incluso de muy bellos temas clásicos en otros idiomas traducidos al castellano en sus versiones. Una voz diferente, potente, extraña, sumamente cálida, inconfundible.

Por suerte para mí, existe un video hecho con la biografía artística de Laura, esta bueno para tener una primera idea – si no la conocen – sobre su voz, sus elecciones, qué enormes artistas han sido sus compañeros de música.

El tema de fondo de este video se llama “Detrás del miedo” , su bella letra va abajo del video, al final del post. Espero les guste. Para mí es una letra muy especial.

Dato extra: Laura también tiene un blog, hagan click AQUÍ y estarán en su casa virtual.


Detrás del miedo.

Si vos llegaste
como un augurio
inaugurando mis días
y reordenaste
pacientemente
las noches viejas
y frías

si fuiste obrero
de mi sonrisa
y en el dolor compañero
si descubriste
en mi mirada
detrás del miedo
tu imagen

y me dejaste el misterio
que no intenté descifrar
y me enseñaste esa cosa
que no sé cómo nombrar
y ahora duerme en mi costado
sin darme cuenta qué es
que se despierta a mi lado
y alerta toda mi piel.

estoy dispuesta
a no buscarle
ni una razón
ni un sentido
quedarme sola
con el silencio
de aquel espacio vacío.

y me dejaste el misterio
que no intenté descifrar
y me enseñaste esa cosa
que no sé cómo nombrar
que ahora duerme en mi costado
sin darme cuenta qué es
que se despierta a mi lado
y alerta toda mi piel

*******

Posdata: Lamentablemente veo que de a ratos, el video no funciona, no comprendo porqué. Si les toca uno de esos momentos, la bio de Laura está AQUI y el tema “detrás del miedo” va en audio a continuación.