El tiempo que se nos va
Es difícil entender que la enfermedad te irá poniendo cada día más lejos nuestro. Que te irás ausentando. Que tus respuestas serán cada día más tristes, aún cuando ahora ya me parecen tristísimas.
Duele aceptar que te cueste tanto sentir nuestro calor y nosotras tengamos tanta dificultad para sentirte cerca, queriéndonos. Ahora, pero también antes, ahora como otras veces.
Es triste saber que esta ausencia progresiva impedirá para siempre que sepas cuánto, de qué modo, te hemos necesitado. Y creo que nunca pudiste comprenderlo, además. No podías sentir nuestro calor. No podíamos sentir el tuyo.
Siempre ese muro tuyo fue difìcil de atravesar. Siempre nosotras siendo pequeñas asustadas por tu alto muro.
Aún ahora, no nos animamos a sortearlo de una buena vez. Ni siquiera ahora, ni siquiera en esta hora.
Nos estamos perdiendo el milagro del encuentro, definitivamente. El tiempo se nos va.



