La nota bella
Este dia que me nació muy gris y tristón, tuvo también su nota bella.
No la conocía, como tantas otras cosas que vivo perdiendo, pero hoy supe de ella a través de una amiga. Hoy comparto alguito de una poeta polaca, Wislawa Symborska, que es una maravilla, además de tener numerosos premios, entre ellos el Nobel de Literatura.
Si alguien quiere servirse un poco más de sus escritos, un lugar para comenzar podría ser acá.
Amor a primera vista
Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún “lo siento”
o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.
Escribiendo el currículum
¿Qué hay que hacer?
Escribir la solicitud
Y anexar el curriculum.
Sin importar lo largo
de la vida, el curriculum
ha de ser breve.
Rige la consistencia
y elegir bien los hechos.
Cambiar paisajes
por direcciones
y recuerdos borrosos
por fechas fijas.
De todos los amores
sólo el del matrimonio,
y de los hijos
nada más los nacidos.
Importa más
quién te conoce
y no a quién
has conocido
De tantos viajes, sólo
los internacionales.
Pertenecer a algo
y no: ¿por qué?
Menciones honoríficas
sin su razón.
Escribe como si nunca
hubieras hablado contigo.
Y pasaras de largo.
No hables de perros, gatos, pájaros.
Arrumba los recuerdos,
los amigos, los sueños.
Más sobre el precio,
menos sobre el valor.
Mejor el título
que el contenido.
Mejor la talla de tus zapatos.
que a dónde llevan.
A quién se supone que eres.
Anexar una foto,
la oreja descubierta:
lo que importa es su forma,
no lo que oye.
¿Y qué es lo que se oye?
El estruendo de la trituradora
que destruye expedientes.

En verdad me gusta como escribe esta mujer. Encontré otro que quiero poner aqui, en otra pagina(http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=332&pag=2&size=n):
Falta de atención
Ayer me porté mal en el cosmos.
Viví todo el día sin preguntar por nada,
sin sorprenderme de nada.
Realicé acciones cotidianas,
como si fuera lo único que tenía que hacer.
Aspirar, espirar, un paso tras otro, obligaciones,
pero sin pensamientos que fueran más allá
de salir de casa y volver a casa.
El mundo podría ser tenido por un mundo loco
y yo lo tuve para mi propio y trivial uso.
Ningún cómo, ningún por qué,
o de dónde ha salido éste,
o para qué quiere tantos impacientes detalles.
Fui como un clavo superficialmente clavado a la pared,
o
(aquí una comparación que no se me ha ocurrido).
Uno tras otro se fueron sucediendo cambios
incluso en el limitado campo de un abrir y cerrar de ojos.
En la mesa más joven, con una mano un día más joven
había pan de ayer cortado de forma distinta.
Las nubes como nunca y la lluvia como nunca,
porque era con otras gotas que llovía.
La Tierra giraba sobre su eje
pero en un espacio abandonado para siempre.
Duró sus buenas 24 horas.
1.440 minutos de ocasiones.
86.400 segundos que mirar.
El cósmico savoir-vivre
aunque calla sobre nuestro asunto,
exige, sin embargo, algo de nosotros:
una cierta atención, un par de frases de Pascal
y una sorprendente participación en este juego
de reglas desconocidas.
(Traducción del polaco de Abel Murcia Soriano)