Convocando lluvias….

Dios Se Desnuda en la Lluvia… Por Juan L. Ortiz

Dios se desnuda en la lluvia
como una caricia
innumerable.
Cantan los pájaros entre la lluvia.
Las plantas bailan de alegría mojada.

La tierra
como una hembra
se disuelve en los dedos penetrantes
con una palidez de mil ojos desmayados.

Camino bajo la lluvia, todo mojado, cantando,
hacia mirajes que huyen en un rumoroso sueño.

Lluvia, lluvia!
Desnudez del dios
primaveral,
que baja danzando, danzando,
a fecundar la amada
toda abierta de espera, quebrada ya de ardor
amarillo y largo.


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, , Reportar este Comentario mcecilia dijo

Hola Sugus!!!! Que importante es la lluvia para la vida, somos predominantemente agua! Es una bendición para las tierras, para los animales y para nosotros! Aunque a veces ver llover me de un poquito de tristeza. Un beso grande!
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Hola a los tres, gracias por pasar!
El motivo del post, además de disfrutar la poesía y ese extraño y original sonido de lluvia es justamente, como dice el titulo, convocarla. Córdoba, el lugar donde vivo, necesita lluvia, la tierra esta muy seca, parece talco y lo poquito que cayó hace unos dias, y el frio, apenas alcanzó para apagar los incendios tremendos que había pero necesitamos mucha más agua, para los campos, la sierra, los diques, la gente….
Es una especie de brujería virtual, veremos si funciona…

, , Reportar este Comentario edgardo dijo

LLUVIA

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!

, , Reportar este Comentario maia08 dijo

¿Por qué será que todos los poemas serios dicen “Oh…”, lo que sea? Siempre me lo pregunté. ¿Habrá alguien que efectivamente diga “Oh…”, tal cosa?
Reflexiones después de la lluvia.