La “Herencia Psicológica” del Destino

La “Herencia Psicológica” del Destino 

“Porque puede ocurrir que sean las fantasías de la madre las que orienten al niño hacia su destino”. Maud Mannoni.

 

Con los conocimientos actuales de la psicología del ser humano, es posible considerar nuestro programa mental como una “herencia psicológica”. Sin embargo, no podemos considerar la herencia en forma análoga a la herencia genética como en biología. Desde el punto de vista psicológico, la “herencia” es concebida como un proceso de aprendizaje de la nueva generación de los patrones, modelos y estilos de comportamientos de los adultos significativos. Los modelos son cedidos a título de “herencia psicológica” por la vieja generación. Pero por otra parte, podemos comparar la secuencia de acontecimientos que suceden en el destino de una persona con la secuencia de información compuesta en un ADN (Ácido desoxirribonucléico) aunque en sentido metafórico. Los individuos volvemos a repetir los acontecimientos que nos marcaron en forma temprana y que permanecen en nuestro programa mental a título de secuencia de comportamiento potencial como los “genes” en nuestra herencia genética. La herencia que nos legan nuestros Padres consisten en modelos o estilos de comportamientos que los hijos asumimos en forma acrítica y hasta en forma inconsciente y que determinan la mayor parte de nuestro comportamiento posterior. Por lo tanto, la herencia psicológica implica un aprendizaje de pautas de comportamiento se de parte de la nueva generación. Lo que los Padres realizan en la educación familiar, constituye un proceso de programación mental del niño que incorpora los modelos de conducta en forma particular y gracias a una interpretación activa y personal de los acontecimientos. De esta manera, se observan comportamientos semejantes o con pequeñas variaciones entre los individuos de una misma familia. La semejanza y la reproducción de los parecidos psicológicos entre Padres e hijos son impresionantes. Para algunos actores el concepto de herencia va muy ligada a una visión biológica del ser humano. Pero para la Destinología, nuestro programa mental se compone íntegramente de los legados de la vieja generación hacia la nueva generación y que nosotros denominamos herencia psicológica. En cuanto o a la relación intergeneracional entre Padres e hijos, podemos decir que la transmisión de los rasgos de comportamientos, el carácter del Padre en relación al hijo, actitudes, valores prejuicios y hasta un sistema de vida constituye la esencia de lo que denominamos herencia psíquica o psicológica. No estamos aludiendo a una transmisión hereditaria como se conoce en la genética biológica sino que estamos hablando de una transmisión de modelos de comportamiento a través de la comunicación, o incluso la sugestión o inducción de parte de los Padres hacia los hijos. Esta transmisión abarca desde las enseñanzas más explícitas hasta los consejos, reflexión conjunta entre Padres e hijos y la observación de comportamientos, entre otros. Mejor dicho, debemos aclarar que no estamos hablando de una transmisión genética de la personalidad en el sentido en que lo consideran los biólogos. Sino de una transmisión intergeneracional entre Padres e hijos y una reconstrucción de la herencia psicológica de parte de la nueva generación. La función del sujeto como activo e interpretante de una realidad a las ves construidas y asimiladas en forma particular constituye la esencia de lo que denominamos “herencia psíquica”.

Debemos preguntarnos sobre los límites de este proceso de transmisión intergeneracional y del proceso de aprendizaje que denominamos herencia psicológica. Sabemos que el pensamiento humano puede procesar datos en forma particular debido a los esquemas de pensamientos que cada sujeto construye. Esto significa que lo que el sujeto heredada constituye no un modelo exacto de lo que observa, piensa o interpreta de los hechos externos en su vida familiar y social. Porque interviene incluso la fantasía o la imaginación, los prejuicios sociales, y las presiones culturales que determinan la incorporación de ciertos patrones de comportamientos particulares a cada su cultura familiar, de clase social o incluso de una cultura global en la que se encuentre inserto el individuo.¿ En qué contexto interhumano se lleva a cabo este proceso de programación mental y transmisión intergeneracional que denominamos herencia psicológica?. La respuesta a esta pregunta es sencilla, porque el contexto inmediato en que se lleva a cabo esta transmisión constituye el contexto familiar, escolar y social entre otros. En este sentido, podemos considerar el papel de los Padres y la familia como esencialmente transmisora de modelos consagrados hacia la nueva generación. De esta manera y comprendiendo la “psicología intergeneracional” podemos llegar a entender que la herencia psicológica se sucede en toda sociedad como mecanismo básico de transmisión de los patrones de comportamiento de una generación a otra. Entendemos así que los procesos de enseñanza aprendizaje, la comunicación en la familia, y el papel de los Padres y adultos se encuentran orientados así a la transmisión de los patrones de comportamientos hacia la nueva generación. De esta manera, cobra nuevo sentido el papel de la familia, los Padres y la escuela como instituciones transmisoras de los patrones de comportamientos adultos construidos en función de una herencia psicológica a través de los tiempos.

Como conclusión, podemos sostener que la “herencia psicológica” se apoya en la transmisión intergeneracional de los patrones de comportamiento donde el rol de los Padres constituye un papel imprescindible para la estructuración del programa mental de la nueva generación. La nueva generación posee instrumentos de aprendizajes como la observación, el pensamiento, la imaginación, creatividad, etc. Por lo tanto, conocer la historia de un sujeto, e intentar conocer su programa mental va ligado al conocimiento de las informaciones transmitidas por la “vieja generación”, que conlleva al mismo tempo los patrones “anormales” de comportamientos que producen disfunciones o alteraciones en la vida de un sujeto al provocar los conflictos cotidianos entre un individuo y otro. Lo que una mujer hereda de su familia constituye nada menos que el ejemplo y el modelo de vida que buscará desplegar en forma activa en el curso de su vida. El único problema consiste el modelo de su esposo que a su vez constituye otro estilo de vida particular y que conlleva ciertos “movimientos de ajedrez predeterminados”, ciertos pasos que puede o no coincidir en mayor o menor medida con la de su mujer, quedando entonces que los vínculos humanos constituyen un esfuerzo de coincidencia entre un programa mental y otro. Los conflictos y diferencias humanos consistirían así, en desacuerdos implícitos o explícitos respecto de cómo deben ser las cosas en los diversos ámbitos de la vida.

Esto se debe a que cada individuo posee una definición particular de cada suceso en su mundo interno o programa mental. Tomado en éste sentido, podemos concluir que nuestro destino singular se compone de un programa mental que la determina y que su génesis, se ubica en la transmisión intergeneracional que denominamos “herencia psicológica”. La base de nuestro destino no estaría en el ADN(y esto sin desvalorizar los aportes del ADN en la base biológica) sino en la educación familiar y en los aprendizajes de patrones regulares y únicos de comportamientos de una generación a otra.