“De tal palo, tal astilla”

 

 

 

 

 

“De tal palo tal astilla”

 

 

 

 

 

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omo nueva ciencia de nuestro “destino”, la “Destinología” (destino o existencia y “logos”, estudio) sostiene que el concepto de “Destino” es muy diferente a como se lo define en la acepción vulgar, en la religión, la filosofía o incluso en la psicología. La idea de “Destino” alude no a lo que no se puede cambiar en la vida de un sujeto, familia o pueblo en forma ineluctable. Por el contrario, refiere a las informaciones que el cerebro humano procesa en forma de un “argumento existencial”, “historia de vida”, “guión existencial”, “Inconsciente”, “proyecto de vida ignorado” o “Programa mental”. No solemos “pensar”, “imaginar” o “sentir” en forma aislada de nuestro enfoque y visión de la vida. Cada sujeto inventa su visión del mundo y actúa según patrones de comportamientos que pone en funcionamiento según una lógica teatral de “puesta en escena” en consonancia con su historia emocional particular. Es decir, cada uno actúa según su propio “destino”, que, para construir una imagen, podemos decir que desde lo biológico, el destino del nivel corporal o biológico del ser humano es cumplir con los dictados del ADN o “memoria biológica”. Sin embargo, en el campo mental y de la conducta, existe una similitud con el “programa biológico”, aunque el programa no se componga de ADN sino de “historias”, “relatos” sobre cómo somos cada uno, como quién salimos, que nos deparará en la vida, sentencias sobre nuestro destino y caminos simbólicos que vamos a seguir según nuestra posición en la familia. Todo ello conforma nuestro “programa de vida”, nuestro argumento existencial y que cumplimos sin darnos cuenta. Podemos decir que, cada uno de nosotros llevamos adentro de nuestra mente nuestro “destino” “escrita” en forma de creencias, deseos maternos y paternos, prejuicios familiares y sociales, de subcultura familiar y estereotipos sociales y muchos elementos más.

Por lo tanto, podemos enunciar que nuestro “Destino” se encuentra codificada a través de un “programa mental” que cumplimos a través de un “viaje existencial” básicamente Inconsciente y actuando en un escenario familiar y social las expectativas, pensamientos, sugerencias, consejos, preceptos y modelos de conductas de nuestros programadores que son los miembros de nuestra familia de origen. A ello se suman los demás grupos participante del proceso de programación mental que son las escuelas, los medios o la iglesia. Sin embargo, el núcleo principal de nuestro destino emocional o existencial se estructura en base a los modelos familiares. El papel de la familia consiste en estructurar mentes, en programar a la nueva generación según la “línea familiar” y las expectativas sociales y culturales de la época. La familia se define así desde la Destinología como un “grupo programador” del cerebro para conformar sujetos conectados con los demás miembros de la sociedad.

En términos generales, podemos decir que la Destinología o Programación Mental como ciencia del destino, sostiene que un sujeto se estructura según la línea de integración siguiente: Sociedad y cultura- Familia o grupo programador- sujeto auto programador- programa mental- destino y puesta en escena.

Volviendo al concepto de “Destino”, podemos decir que tampoco compartimos la de que un destino implica imposibilidad para elegir nuevas opciones de vida. El sujeto no puede cambiar porque ignora los móviles de su programa mental y se centra en el escenario concreto y actual sin lograr una visión retrospectiva de su vida. Es lo que podemos denominar “Introvisión” o mirada interna del propio programa mental. Otra palabra que podemos utilizar para ello es “retrospección” y la clásica “introspección”. Pero lo importante es que el sujeto pueda analizar su vida actual en función de sus modelos familiares y de época. Existe una relación de causalidad entre los modelos que uno incorporó cuando niño y la propia actuación en el escenario familiar y social. Lo que podemos denominar “ilusión de la novedad” no es más que eso: una ilusión de que la vida de cada hijo es diferente al de sus antecesores. Así, el hijo se considera “nuevo” y único, sin vestigios de sus modelos previos (el padre, tío, abuelo, u otros) y se centra en la puesta en acto de un guión que nunca pone en tela de juicio. Pero, la posibilidad de nuevas opciones de cambio en el programa mental es que el individuo pueda pensar su vida como en un teatro, donde exterioriza roles sobre una historia ya escrita en sus argumentos principales y que él ignora en forma profunda.

 Contrariamente a la lógica de nuestro cerebro, a saber, que no incorpora datos en forma inconexa o desligada de nuestro grupo de referencia familiar, los psicólogos se dedicaron a sobredimensionar distintos aspectos de nuestro destino emocional o programa mental. Los conductistas, pensaron que el cerebro operaba por “asociación de ideas y estímulos” como en los animales. Un perro que asocia el sonido del plato y la cuchara, luego aprehende que tal sonido significa “comida”. Los “constructivistas” como Piaget, y otros, pensaron que la parte intelectual de nuestra mente era lo crucial y estudiaron la “inteligencia” como una “entelequia” sin pensar que su sujeto es inteligente de acuerdo a si tuvo modelos estimulantes o “inteligentes” que lo posicionaron en el papel de “genio”, “normal” o “retardado”, entre otros. Es decir, se estudio lo intelectual sin el resto de la vida de una persona que denominamos destino, por extensión del programa mental a toda la existencia de un sujeto. Por su parte, el psicoanálisis, descubrió el Inconscientes, pero Freud se dedicó más a los “impulsos” o pulsiones, sin lograr entender que lo central de su descubrimiento podría haber sido el tema de la “compulsión a la repetición” (tendencia a la repetición inconsciente de situaciones penosas y de fracaso), que nosotros denominamos “destino” o programa mental. Por ello, los analistas se centraron en el desarrollo de la libido y las resistencias del sujeto a dejarse penetrar en su mente. Los nuevos psicoanalistas, por ejemplos los “Lacanianos” tomaron como base de su teoría el “lenguaje” y el “orden simbólico”, aunque sin profundizar lo medular de la psicología humana: el destino y sus avatares. Existe una tendencia a centrarse en un concepto central y organizador en cada teoría, como el caso de Adler, para quién el “Deseo de poder” era todo, aunque luego viró hacia el “Plan de vida” y el “estilo personal” del sujeto hacia el final de su carrera. Creemos que Adler se acercó más al destino de un sujeto, que es lo central y nodular en el mundo de la subjetividad.

Por su parte, Jung se centró en los “arquetipos” y el Inconsciente colectivo, que desde la Programación mental consideramos útil para graficar que nuestra mente posee aspectos comunes en todos los seres humanos, como es la idea de que el cerebro procesa ideas, que tales ideas consisten en narrativas o historias que nosotros denominamos “conceptos” sobre la realidad, que incorporamos ideas en forma organizadas y vinculada con la historia emocional de cada uno, y que tales ideas conforman un “programa mental” común para todo ser humano como es el tema de los afectos, el lenguaje, el pensamiento, los estados emocionales universales como la ira, cólera, envidia, hostilidad, temor, fobia, etc., entre otros. En pocas palabras, los especialistas de la psicología se centraron en distintos elementos de nuestro destino y sin poder captar que lo nodular de cada proceso psicológico (inteligencia, pensamiento, agresividad, trastornos de la conducta, vida emocional, desarrollo psicológico, etc.) se relaciona con un “organizador existencial” que es el “Programa Mental” de cada sujeto.

Para la Programación Mental o también “Destinología”, el destino se define entonces como un conjunto de ideas que conforman un “programa mental” ignorado que marca los rumbos del propio destino. En cierta manera, es el propio destino escrito por el sujeto a temprana edad gracias a los mandatos y ejemplos familiares. Este destino conlleva elementos variables que nos permiten nuevos rumbos, como el hijo que elige distinta carrera que el padre, aunque en ciertas esferas de su vida vuelve a repetir los ejemplos paternos (trato a los hijos, a la mujer, etc.). También conlleva elementos invariables que no cambian de una generación a otra como las conductas repetitivas como el divorcio, violencia familiar, abuso sexual, adicciones, fracasos laborales, etc., en ciertos sujetos.

En otras palabra, todo destino implica aspectos positivos (de cambios.) y aspectos negativos (secuencias repetitivas y negativas como un programa mental autodestructivos). En suma, para la Programación Mental, el concepto de “Destino” engloba toda la vida de un sujeto, el conjunto de su existencia, sean conscientes o sus aspectos inconscientes. Implica muchos elementos de la subjetividad como el deseo y su historia particular, la vida sexual y su construcción en base a los modelos familiares, la elección de la pareja, identidad, etc. Existen caminos existenciales (“trazados” por el deseo de nuestros padres o sustitutos respecto de nuestro destino) que marcan los procesos o funciones psicológicas de la personas: no se es genio intelectual simplemente sino que hace falta que alguien significativos para el sujeto haya “deseado” que tal sujeto salga brillante desde lo intelectual, o derrotista, o triunfador en los económico, deportista, separado, fracasado emocional, psicópata, delincuente o caritativo, entre otros.

De esta manera, la Destinología o Programación Mental no intenta constituirse en un modelo “pan explicativa” sino un enfoque provisorio y novedoso sobre nuestro destino y con el objetivo de solucionar los problemas existenciales de las personas. Considera simplemente que estamos dotados de un “programa psicológico” que nos determina y que es necesario revisar tal programación para lograr una libertad siempre relativa en la vida cotidiana de cada sujeto o familia. Al respecto, considera que existen diversos “niveles” de complejidad para reflexionar sobre nuestro programa mental:

 

* El nivel de los “símbolos” o “significantes” que hablan respecto de una historia emocional en forma condensada y microscópica: un gesto que identifica a tal familia, un dolor corporal, un recuerdo, un pensamiento, etc. Centrarse en la búsqueda de tales símbolos, sin embargo, resulta parcial porque lo que importa son las informaciones que tales imágenes o símbolos aportan respecto de la verdadera historia de un sujeto.

* El nivel de las significaciones cotidianas: son las ideas compartidas y comentadas a nivel de la cotidianeidad familiar. Lo que la familia dialoga a diario, lo que un padre puede recordar o pensar respecto del futuro. Sería el “programa mental” exteriorizado a través de nuestra conciencia y nuestro pensamiento. Este nivel puede aportar datos sobre los verdaderos pensamientos y deseos respecto de cada uno de nosotros como sujeto. Sin embargo, no permite visualizar el nivel de las escenas y su comparación con modelos de escenas internalizadas en el pasado. Podemos decir que éste nivel se compone de las ideas, pensamientos, prejuicios, ideologías de vida, cultura de clase, etc., que es necesario trascender para captar el siguiente nivel que nos guiará hacia una visión más ““totalista””sobre nuestra vida.

* El nivel existencial: constituye el nivel del “Destino” de un sujeto, la totalidad de los hechos de su vida, su familia, pareja, trabajo, ideales de vida, etc. Interrelacionados. Es el nivel en que podemos decir que aludimos al “destino” de un sujeto. La Destinología apunta al conocimiento de los móviles de nuestra existencia, nuestro destino y éste último nivel constituye el punto de llegada de la reflexión sobre nuestra vida.

Debemos aclarar que tales “niveles” consisten simplemente en instrumentos para penar nuestro destino y que se pueden crear otros niveles. Por ejemplo, se puede partir del nivel social y cultural, las clases sociales, el grupo primario, el individuo, el pensamiento consciente y por último los pensamientos inconscientes, etc. El verdadero foco de la Programación Mental es la “historia” escrita en nuestra mente gracias a los aportes de la familia (padres o sustitutos), el rol crucial del propio sujeto como “historiador” de su propia subjetividad, las influencias de la sociedad y la cultura, como los más importantes.

Por lo tanto, la Programación Mental no parcializa al ser humano en el nivel de los símbolos (supuestamente súper explicativos de nuestro destino) o de las significaciones cotidianas sino que intenta avanzar más allá: el punto en que lo universal, lo particular y lo singular se tocan: el destino de un sujeto.

Constituye, por lo tanto, un nuevo modelo “teórico-práctico” y que denominamos “ciencia del destino”, para proveer al hombre postmoderno de un nuevo instrumento de análisis de su subjetividad en un mundo complicado por el consumismo imaginario y la crisis de legitimidad de los referentes familiares y sociales.  

 

 

 


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¡¡Es cierto¡¡¡¡¡. Mi hermana es hija unica de mi mama que quedò con ella luego de que mi padre se fuera y volviera a conocer a otra mujer de la que yo naci y quedo sola mi mama conmigo¡¡. Es una joda destinologo, pero me parece bueno lo que usted escribe. LO de mi hermana es cierto: igual que mamà, ella quedo con su hijito del cual soy tio a los 17…triste verdad. Ni la psicòloga la pudo ayudar y creo que con lo que usted sostiene en sus articulos la puedo ayudar mejor. De tal palo tal astilla…es cierto…¡¡¡¡¡Clau

, , Reportar este Comentario Landa la linda dijo

Tengo una inquietud: si mi marido viene separandose ya hace dos parejas…entonces, si lo que usted dice es verdad, en este momento me esta engañando con el verso de que esta de conferencia en uruguay?. Le cuento luego. Si es verdad, le hago un monumento. Landa

, , Reportar este Comentario Brigitte dijo

Nestor: Soy homosexual y no veo como repito la historia si mi padre no lo fue. Usted sostiene que somos de un palo determinado que marca el curso de la historia de cada uno verdad?. A ver como zafa de esta?

, , Reportar este Comentario Jacinto de Mendoza dijo

Jacinto: a Brigitte: el no dice que se repite siempre a los modelos sino que vos por ahi sos como tu mamà, entonces, repetis a tu mamà y te gustan los chicos…que te parece esto Brigitte?. pero esta todo bien, te respeto y seguis opinando que es bueno para la democracia.

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A jacinto: Es increible, pareces un psicoanalista. Lo que dijiste es muy bueno. Yo estoy con una tesis de maestria que sostiene en pocas palabras lo que vos dijistae. No seràs un psicoanalista vos verdad?. Respondeme xfa. Daniel

, , Reportar este Comentario vanina dijo

chicos, les recomiendo un libro de psicologia transgeneracional que se llama “ay! mis ancestros” de Schunzerberger que les va a aclarar bastante el tema. Por lo que lei no comprenden lo de la transmisión inconsciente de la información.
Esta corriente esta corriente tiene aportes importantes, explica el origen de enfermedades como el cancer