A seguro se lo llevaron preso…

El Dorian Grey, además de lindo y robusto era bueno, buenazo, ojos verdes profundos y una sonrisa que intimidaba, cabello negro rizado levemente y una percha difícil de olvidar…
No se dejaba conocer bien, era enigmático y seductor, pero cuando pasamos un fin de semana juntos me dí cuenta de su ternura infinita, aunque los que lo rodeaban decían que era raro, en realidad no se cuán raro era, pero fue el único que me descubrió verdaderamente, y sacó lo mejor de mí…
Tenía un espectacular Peugeot 504 color metalizado, cuando me venía a buscar al trabajo, estaba con el torso descubierto, ponía música lenta y corría el vidrio del techo, mirábamos las estrellas y cantábamos juntos…
Como el Lole dijo que el que maneja bien maneja despacio, yo estaba segura que el era un az del volante, y segura que estaríamos juntos toda la vida, porque el me veía diferente a las demás, era muy chica y eso le encantaba. Pero como todo lo bueno se termina, eso también acabó…en el justo momento en que se enteró que cumplía 15…
Aún recuerdo cuando Salimos por primera vez, me contó que vivía solo con su mamá, era evidente que la peleo de chico, era un tipo seguro. Era obvio que el iba a ser así, amor que desbordaba. Yo, en lugar de desesperarme como cualquier Mujer, y aunque me volaba la cabeza, me mantuve serena y le conté que me gustaba estar con el con toda la tranquilidad que me permitían mis 14 años…Si me hubiese desesperado, ¿qué ganaba? ¿Sufrir, romperme la cabeza, amargarme? ¿Con qué sentido perder el control?
Hoy la vida me muestra otra realidad, y extraño al Dorian Grey, tan sincero y tan tierno, tan fiel y tan compañero…
Pero en la vida cotidiana, es mejor no desesperarse y conservar la cabeza fría. Pensar y controlarte es algo que seduce a cualquiera. Te ven segura de vos y les da seguridad a ellos.
También es cierto que los más hombres andan lloriqueando por los pasillos de los canales de tv; los más cool, se emborrachan para disimular que no les interesa nada y hablan de cuanta Mujer se les cruza; los más tímidos gastan fortunas en cabarets, se van de piratas, y tienen que buscarse gatos buenos, copados, de esos que les dicen a todo “Si, ¡mi amor!
Cuando te desesperás te convertís en la persona que no querés ser. La que ellos no quieren que seas. Insegura, perseguida, molesta, celosa, frágil. Y a nadie le gusta la gente así.
Por el contrario, siempre esperamos al príncipe azul, al hombre que decide y sabe lo que quiere, seguro de sí mismo, que nos hace sentir seguras, protegidas, contenidas.
Pero para estar segura de vos misma, tenés que ser vos misma. Tal como sos. Buena o malo pero sincera. El principio de estar bien con vos es no desesperarte por nada ni por nadie.
Y si no se da, es nada más porque no se tenía que dar en ese momento y posiblemente se de más adelante con otra persona. Tené en cuenta que para que entre luz no siempre basta con levantar la persiana, algunas veces además hay que esperar a que se haga de día. La desesperación te lleva a hacer estupideces de las que te vas a arrepentir más adelante y te van a jugar en contra en el futuro.
Como dice Maná…SOLTALE LA RIENDA ….y soltate vos…
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“Pero para estar segura de vos misma, tenés que ser vos misma. Tal como sos. Buena o malo pero sincera. El principio de estar bien con vos es no desesperarte por nada ni por nadie”
Uy, cuanto que has dicho aquí. Me encanta como arranca el párrafo: ser uno mismo es siempre la manera, con la serenidad que da ser sincero con uno y los demás. Después, eso de “por nada ni por nadie” . . . y, hay que ver. Uno suele toparse con situaciones que lo inquietan y las maneja como puede. Obviamente, si esa “no desesperación” implica que uno se rigidice para ser impermeable al resto, no sirve de mucho. Debería fluir de esa especie de paz interior siempre que se pueda, diría yo
Me gustó tu post, Bastaya. Ciberbeso y felicitaciones