ACERCÁNDONOS AL BICENTENARIO, NOS DIERON ESPEJITOS DE COLORES Y NOS HICIMOS FLOGGERS
Nunca me interesó la Historia de América. Será porque jamás me la enseñaron con pasión, o porque comparada a la Historia Antigua o Medieval pierde cierta magia, porque pensar en faraones y pirámides es más seductor -al menos para mi- que en indios y caudillos. Con el correr del tiempo, y hoy en día, de lo que estoy estudiando (estoy en segundo año de la Licenciatura en Historia), me doy cuenta que este sentimiento (que le pasa a muchísima gente) no es culpa de nuestra historia. Es culpa de quienes nos enseñan.
Puedo atreverme a decir que mi generación (por no meterme con otras, y con sus respectivas enseñanzas) hemos crecido con imágenes falaces de lo que es nuestro pasado, la génesis del pueblo donde hoy vivimos y sobrevivimos. Puedo afirmar con fervor que me parece una falta de respeto FLAGRANTE darme cuenta, de tan grande (sí, tener 22 años y tomar reparo de estas cosas califica como “tan grande”) que en lo que respecta a la cultura general argentina que se da en la educación inicial, APESTA. Los manuales decoran con leyendas casi infantiles lo que es la real historia, no sé si para hacerla más pintoresca o para hacernos más idiotas.
Sentarnos a pensar en que los españoles hace poco más de 500 años pensaban que el mundo era un plato y que navegando más allá se caerían y los devoraría una serpiente sentada en una tortuga jugando al jenga con Godzilla, no solo carece de total sentido sino que no condice en absolutamente nada con los sucesos posteriores. No solo por la campaña de expansión y evangelización y la mar en coche… Sino por las raíces del proyecto que devinieron en el “inesperado” descubrimiento del Nuevo Mundo: un matrimonio de monarcas unidos por intereses, apurando el reloj para ganarle a los portugueses, no iba a financiar el proyecto de un loquito con un par de canoas para salir a chapotear. La campaña de expansión de rutas estaba más que instalado, y si bien le pifiaron a los cálculos (asumían que más allá de la “mar océana” estaban los chinos, y no contaban con la astucia del continente americano en el medio) no hubo nada librado al azar, ni teorías del mundo plato, ni mucho menos. Acá hubo sed de conquista, ambiciones, intereses y tratados.
Y esto no es nada, cuántos otros inventos malversan asquerosamente nuestro pasado, “la gente tiraba aceite hirviendo por el balcón en las invasiones inglesas”… MENTIRA! Con lo que salía el aceite, ni en época de invasión se podría haber malgastado así; “los indios como pobres víctimas de los españoles asesinos”… Si bien en algunas zonas fueron masacrados y en un primer momento se dudó de su existencia como humana y fueron usados como esclavos, ellos también respondieron hostilmente en más de una oportunidad, desvalijando a los españoles (y comiéndoselos también).
A raíz de todo esto, en lo único que puedo concluir es, una vez más, en la deficiencia del sistema educativo en este país cochino, que no nos inspiran amor ni sentimiento de patria, ni de nada y por el contrario, nos nublan la realidad de la historia con fantasías innecesarias… Cómo carambas vamos a saber a dónde vamos si no sabemos de dónde venimos?
- Sin Comentarios
- Sin votos
- Reportar este Posteo


Ultimos Comentarios