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CALLEJEROS. A MI NO ME LO CONTARON…

Creo que es la primera vez que escribo sobre esto. Mis opiniones siempre fueron en charlas con amigos, familiares o compañeros de trabajo. Pero después de hoy, me atrevo finalmente a dar mi punto de vista, sin miedo ni ánimo de ofender ni faltarle el respeto a nadie (para eso ya pasó el día de hoy).

Así como se titula esta nota, a mí no me lo contaron. Fui a ver a Callejeros en varias oportunidades, algo de lo cual más de una persona que me conoce puede dar por cierto. Y estuve ahí el 28 de Diciembre del 2004. Me regalaron la entrada, estaba total y absolutamente de vacaciones y me acuerdo que una amigo mío tenía MUCHAS ganas de ir. Lo acompañé. Entramos un minuto antes de que arranque el show, un tipo de “Seguridad” con una remera que claramente decía CALLEJEROS STAFF me cortó la entrada sin mirarme la cara y pasé. Me resultó extraño que no me revisaran el bolso y ni siquiera me tantearan a ver si tenía algo encima, dado que en teoría no se podía ingresar con fuegos de artificio. De todas maneras, no le di mucha bola porque lus fuegos artificiales me gustan bien de lejos y no en un recital.

Seguí caminando y lo que sí me llamó poderosamente la atención fue que un chico, de no más de 8 años, me repartiera un volante de algo que ahora no recuerdo. No puedo decir que jamás vi un niño de esa edad en un recital, lo que sí nunca lo había visto sin compañía de un mayor, pero seguí mi rumbo. Subí una escalera y me apoyé en el descanso. Cuando estaba a punto de arrancar el recital, recuerdo claramente “al loco ese” “ortiba” “mala onda” del dueño del boliche, que estaba a los gritos diciendo “LOCO NO PRENDAN BENGALAS PORQUE NOS QUEMAMOS VIVOS TODOS, DÉJENSE DE JODER”. De más está aclarar que acto seguido y después de varios insultos a este sujeto, empezaron a tocar y no solo nadie prefirió darle bola, sino que los ¿6 minutos? que estuve ahí adentro, lo único que vi fue una nube de humo que cambiaba de color.

Los que me conocen más íntimamente saben (y ahora lo sabrá quien lea esto) que tengo una deficiencia respiratoria (soy ex asmática). Esa nube de humo que cambiaba de color me generó un automático dolor insoportable en el pecho, que me hizo salir de ese lugar instantáneamente. Volví a mi casa con un hedor INSOPORTABLE, a las puteadas, porque jamás (sí, en 4 años de recitales, JAMÁS) había salido con tal aroma en la ropa, el pelo… Y con tal dolor de bronquios que no se me fue hasta el otro día. Y dos días después…

Dos días después pasó lo que todos ya sabemos. Yo estaba en un cumpleaños y estuve toda la noche atendiendo el celular. Mi mamá estuvo toda la noche atendiendo el teléfono de mi casa y conectada a mi MSN, avisándole a todo el mundo que yo estaba bien. Algunos lo llaman tragedia, para mi fue un incendio. Todos estaban al tanto de lo que podía pasar. Muchos de los que estaban o estuvieron ahí adentro sabían que podía devenir en ESO. El lugar se había casi quemado dos veces. Mamá te enseñó que no se meten los dedos en el enchufe, ni se juega con fuego y menos en un lugar cerrado, o cerca de algo inflamable.

NO planeo entrar en polémica ni mucho menos. Desde hace casi 5 años que mi opinión sobre el tema no cambia… Son todos culpables. YO soy culpable. El dueño, el representante, el que la prendió, LA BANDA. TODOS SON CULPABLES. Y el público… Yo fui público. El que escuchó una sola canción que se había puesto de moda y se compró la entrada sin saber donde se metía, fue público. El idiota que prendió una bengala en un lugar techado, era público. El que seguía a la banda desde que tocaban para 40 personas y sonaban como el orto, era público. El ignorante que le quiso cultivar “el rocanrol” a su hijo y lo llevó, era público. El fuego no discriminó a ninguno. La injusticia, tampoco.

Es por eso que hoy, viendo el fallo en vivo desde mi casa, cuando escuché la palabra absuelto… Se me dispararon millones de cosas. Pensé en mis amigas, antes que nada. Pensé en padres, hermanos, primos, escuchando la palabra ABSUELTO. Pensé en mi hace 5 años atrás, con una entrada gratis para el 30 y no para el 28. No estaría escribiendo esto ni de casualidad.

Agradezco la fortaleza que veo en ellas (mis amigas), que estuvieron ahí y no se victimizaron jamás. Agradezco a ellas, que continuaron sus vidas, que hoy están recibidas, que hoy son de las cosas más importantes que tengo… Y piensan igual que yo. Les agradezco de verdad.

En cuanto a los absueltos… Porque prefiero no nombrarlos… No se fíen de la (in)justicia que reina en el país donde vivimos, que permitió, entre otras cosas, que lucren en base al dolor; que saquen un disco meses después de que se mueran 194 personas, que toquen y movilicen cuánta gente (y la culpa no es solo del chancho…) y que HOY, los haya absuelto y declarado inocentes. La memoria y la conciencia colectiva no existe, claro está. Pero la memoria existe en cada uno de nosotros, en cada uno de ustedes. Y cada peso que embolsen por cantar una canción, va a estar manchado de alguien que después de un 30 de Diciembre, no pudo trabajar más. Cada sonrisa que esbocen va a derramar una lágrima en un padre, un amigo, que no puede abrazarlo o abrazarla. Cada show que monten, va a estar superado en capacidad por 194 personas. Cada pestañeo y cada suspiro va a estar impregnado de MUERTE.

Que el dueño dijo no las prendan, que la seguridad era de la banda, que ellos se recocijaban de su show de bengalas, que había nenes chiquitos ahí adentro… A mi no me lo contaron. YO LO VI, YO LO VIVÍ.

CULPABLES!!!!!!!!!!!

ACERCÁNDONOS AL BICENTENARIO, NOS DIERON ESPEJITOS DE COLORES Y NOS HICIMOS FLOGGERS

Nunca me interesó la Historia de América. Será porque jamás me la enseñaron con pasión, o porque comparada a la Historia Antigua o Medieval pierde cierta magia, porque pensar en faraones y pirámides es más seductor -al menos para mi- que en indios y caudillos. Con el correr del tiempo, y hoy en día, de lo que estoy estudiando (estoy en segundo año de la Licenciatura en Historia), me doy cuenta que este sentimiento (que le pasa a muchísima gente) no es culpa de nuestra historia. Es culpa de quienes nos enseñan.

Puedo atreverme a decir que mi generación (por no meterme con otras, y con sus respectivas enseñanzas) hemos crecido con imágenes falaces de lo que es nuestro pasado, la génesis del pueblo donde hoy vivimos y sobrevivimos. Puedo afirmar con fervor que me parece una falta de respeto FLAGRANTE darme cuenta, de tan grande (sí, tener 22 años y tomar reparo de estas cosas califica como “tan grande”) que en lo que respecta a la cultura general argentina que se da en la educación inicial, APESTA. Los manuales decoran con leyendas casi infantiles lo que es la real historia, no sé si para hacerla más pintoresca o para hacernos más idiotas.

Sentarnos a pensar en que los españoles hace poco más de 500 años pensaban que el mundo era un plato y que navegando más allá se caerían y los devoraría una serpiente sentada en una tortuga jugando al jenga con Godzilla, no solo carece de total sentido sino que no condice en absolutamente nada con los sucesos posteriores. No solo por la campaña de expansión y evangelización y la mar en coche… Sino por las raíces del proyecto que devinieron en el “inesperado” descubrimiento del Nuevo Mundo: un matrimonio de monarcas unidos por intereses, apurando el reloj para ganarle a los portugueses, no iba a financiar el proyecto de un loquito con un par de canoas para salir a chapotear. La campaña de expansión de rutas estaba más que instalado, y si bien le pifiaron a los cálculos (asumían que más allá de la “mar océana” estaban los chinos, y no contaban con la astucia del continente americano en el medio) no hubo nada librado al azar, ni teorías del mundo plato, ni mucho menos. Acá hubo sed de conquista, ambiciones, intereses y tratados.

Y esto no es nada, cuántos otros inventos malversan asquerosamente nuestro pasado, “la gente tiraba aceite hirviendo por el balcón en las invasiones inglesas”… MENTIRA! Con lo que salía el aceite, ni en época de invasión se podría haber malgastado así; “los indios como pobres víctimas de los españoles asesinos”… Si bien en algunas zonas fueron masacrados y en un primer momento se dudó de su existencia como humana y fueron usados como esclavos, ellos también respondieron hostilmente en más de una oportunidad, desvalijando a los españoles (y comiéndoselos también).

A raíz de todo esto, en lo único que puedo concluir es, una vez más, en la deficiencia del sistema educativo en este país cochino, que no nos inspiran amor ni sentimiento de patria, ni de nada y por el contrario, nos nublan la realidad de la historia con fantasías innecesarias… Cómo carambas vamos a saber a dónde vamos si no sabemos de dónde venimos?

ARCHIVES OF PAIN

Por lo general, la gente siempre me remarca, “siempre le ves el lado negativo a las cosas, siempre estás odiando todo” o algo similar, no recuerdo bien. No es la primera vez, claro, y no es desacertado tampoco. Hoy me levanté de un extraño y grotesco buen humor y pensé, esta es la mía, hoy escribo algo pum para arriba y le pongo de título al blog “Ernesto” (el que te tapó el culo con esto). Y casi eh, casi casi. El problema es que EL MUNDO APESTA, señores, y no puedo evitar notarlo. Además, como dice mi buen amigo Saramago, “no soy pesimista, soy una optimista bien informada”.

En primer lugar, ayer vi por primera vez y entera, “El día después de mañana”. Sí, una película re nueva, y? Vayan a quejarse a Cinecanal. Buah, sinceramente no me fijé en si es muy yankee, en los efectos especiales o en los actores. Pero juro por mi madre, Led Zeppelin y Abelardo Castillo que quedé traumada, pero popstar (posta). Terminó y en un segundo se me cruzaron el tsunami, las inundaciones, los deshielos, los calores en pleno invierno, la nevada del año pasado, las tormentotas con granizo, todo. Por un momento sentí que iba a morir pronto como siempre digo, pero de una manera violenta. Meteorológicamente violenta. El solo pensarlo me aterra de una manera infantil. Dios.

En segundo lugar, la gente que no vive modestamente. No es algo nuevo y sé que muchos se lo buscan o lo merecen o bla, lo que demonios sea. Hoy en el tren, vi un informe de la gente que espera a que abran las puertas del basurero del CEAMSE para buscar residuos domésticos y de supermercados. Todo vencido, en mal estado, mezclado con papeles y cigarrillos, y expuesto a la luz del Sol. Y la gente, se lo come. El cronista le pregunta, “Cómo sabés que algo está vencido y no te hace mal?” y la respuesta es “Y, cuando me duele la panza, hacía mal”. Esta gente prefiere que le duela la panza por comer algo vencido, antes que por no comer. No es que no estuviera al tanto de todo esto ni mucho menos, pero verlo… Llegué a trabajar verde, claro. Pude probar bocado dos horas después recién, y a duras penas.

Y en tercer lugar, muchas injusticias particulares y generales, que detallarlas implicaría los blogs de todo un país como mínimo. Y porque soy medianamente coherente, no diré que el cambio empieza por uno mismo, que se educa con el ejemplo, que podemos cambiar el mundo, ni todas esas barrabasadas pseudohippies/ilusas. El mundo está jodido y no podemos cambiarlo, esa es la realidad. Yo puedo tener un montón de conductas que a mi parecer son alineadas y contribuyen a lo que yo creo correcto, y eso no educaría a los 500 inoperantes que viajan conmigo en el Subte todas las mañanas y tiran el Subtepass a un centímetro del tacho, o a los tres porteros que veo dejando la manguera abierta mientras leen el diario simulando que limpian la vereda, o las que me miran de reojo en el baño del laburo porque hablo con las chicas que limpian ahí y en la cocina (acaso no son personas? Sí, son mucho más personas que muchas que conozco)…

No vuelvan a preguntar por qué odio tantas cosas, o por qué opino que el mundo apesta. Las respuestas están a la vuelta de cualquier esquina. El problema radica en doblar, mirando para adelante.

LOS CYBERS

Es como un telo, la mayoría los odia pero todos fuimos alguna vez (jdsajdsadjsa). Los cybers son un ecosistema aparte, un mal necesario. En primer lugar, a menos que sea uno de categoría o esté ubicado en alguna zona en particular (asumo que un cyber en Once debe ser muy distinto a uno en Recoleta, sin desmerecer al primero), siempre apestan a mil demonios. No sé si es el calor de las computadoras (vale aclarar que la modernidad de los equipos también puede ser aleatoria), la cantidad constante de gente o las hormonas de los púbers jugando al Counter Strike (?) pero siempre hay una nube amarillenta pestilente que se podría cortar con una tijera.

Además, NO es tu PC. Es como ir a un baño ajeno, cuesta. Uno no está cómodo, en jogging rascándose el trasero masticando de costado, ni mirando tele o tomando mate mientras hace lo que necesite con la computadora. Y lo peor de todo… Sentirse observado. Uno no tiene la libertad para reír, toser o leer el diario MINUTO UNO sin que alguien lo note. Pero lo peor, lo peor de todo es que siempre te toca en medio de:

a.Pendejitos. Dos o más, que las madres los abandonan (literalmente) en un cyber, con 4 horas pagas, para divorciarse temporalmente del trabajo materno. “DALE BOLUDO MATALO MATALO AGARRÁ EL PODER” “NO PERO NO ME DISPARES A MI QUE TENGO QUE EMPEZAR DE NUEVO” “NO TE METAS EN MI FUERTE PORQUE SINO ME VOY A METER CON TU VIEJA”, entre otros.

b.Freaks. Siempre están mirando cosas raras (páginas de parapsicología, vampiros, hackers, vudú virtual, etc). También están varias horas en el cyber, o no, no sé… No sé si en algún momento vuelven a su casa o están siempre ahí (?)

c.Pajeros. En su mayoría del género masculino, oscilan entre los 18 y 35 años, pero hay una generación particular entre los 32 y 35 años que viven con sus madres y sudan mucho. Miran páginas porno (humano, animé, animal, entre artefactos culinarios, etc) y pretenden ocultarlo mirando otras páginas igual o más inmundas, y chateando en el LATINCHAT.

d.Novatos. De 40 años para arriba, van al cyber a “chequear el correo”. Te preguntan todo, salta un cartel y te preguntan qué significa, “una dirección de internet no puede tener arroba, no?”. Qué bronca…

En fin, me fui por las ramas como siempre, pero existen pocos lugares tan cochinos como los cybers. He dicho.

ALGUNA VEZ HAS VISTO LA LLUVIA CAER? (Have you ever seen the rain?)

Sí Fogerty, yo la vi. Y la seguiré viendo hasta el Martes mínimo, como todos los de Capital Federal y el conurbano bonaerense, y si no me equivoco, de todo el país. Por Alá, a ver si le ponemos un poquito de color a estos días de carácter escatológico (DE MIERDA). Cuánta (o cuánto? Es EL agua, pero decir “cuánto” agua me suena muy “Yo Tarzán tu Jane”) agua ha caído en estos días, y continuará. Para colmo, lo grotescamente bizarro de este clima es que cambia en las estaciones del tren cuando vengo a trabajar: En Retiro llueve a cántaros y me bajo en Vicente López y pongo ojitos chinitos del Sol. Sí, ya sé, “ponete anteojos”… Pero si cuando salgo de mi casa están cayendo japoneses jugando al yenga del cielo, cómo voy a salir con lentes?. Además, ya era hora de que llueva. Desde el Lunes venía sacando a pasear el paraguas. El miércoles a la noche comenté con mi madre, “Si mañana no llueve, voy personalmente a algún canal y le pateo la mandíbula al meteorólogo”. Y el Jueves se hizo la lluvia, como correspondía.

Es claro que los que queríamos que lloviera, era para que refrescara, y bajara un poco el vaho que nos venía atosigando estos últimos días. Ahora, que llueva y siga haciendo calor, no tiene gracia; es como un león sin melena… Como un pancho sin mayonesa, una Coca Cola sin gas, yo sin flequillo… Se entiende? Y sin obviar, tampoco era para que cayera taaaaaaaaaanta agua? Hay zonas donde existen incendios porque no llueve. En el Sur de acá, de Argentina por ejemplo. Se queman los bosques porque hace 6 meses que no llueve. A 6 cuadras de mi casa la gente cruzaba en Kayak las calles. Qué quilombo. Gente sin luz, evacuados. Dale. Y después Erika es la psicópata obsesionada con el recalentamiento global, no? Pero adivinen de dónde viene toda esta catástrofe de las lluvias excesivas en un lado, las sequías por el otro, el calor… ADIVINEN EH EH PUTOS (MANIJEA).


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