Archivo para la categoría ‘TODOS TENEMOS DERECHOS’
Mayo 29, 2009 | Por marceale | # Enlace permanente
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| “Si no fueran tan temibles
nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos
nos darían lástima”.
J. M. Serrat
Es imposible huir de ellos. Nos rodean. Establecen las reglas del juego y nos obligan a jugarlo. Si la moneda sale cara: ganan ellos, y si sale ceca: nosotros perdemos. Tienen, en el lugar del corazón, su propio ombligo. Sonríen felices como conejos, sólo porque son idiotas como lagartos.
Van 20 claves. Pero hay más, muchas más. Casi todas ellas las he identificado en mí mismo en algún momento de mi vida. He superado unas pocas, pero el resto me vuelven a crecer como una hierba empecinada que se resiste a morir. Ustedes ya saben, ese imbécil también soy yo.
1. Supone que su condición de médico lo habilita para opinar con impunidad de todo cuanto se le ponga delante.
2. Considera que sus explicaciones respecto de los acontecimientos de la vida de las personas son: suficientes, únicas, verdaderas.
3. Convierte a todo diagnóstico en un juicio moral, distribuye culpabilidades y aplica sanciones. Su práctica es policial y él se siente un gendarme de la “vida correcta”.
4. Piensa que los modos de existencia de las personas obedecen a decisiones racionales y voluntarias.
5. No educa ni hace sugerencias, ¡da órdenes! Y acusa a quienes no las cumplen por su debilidad de carácter o su escasa inteligencia para comprender sus razones autoevidentes.
6. Se siente autorizado a dar consejos sobre la vida privada de las personas, especialmente cuando nadie se los pide. Sus temas preferidos son: las relaciones personales, la conducta sexual, los valores, incluso cuando es evidente que carece de la más mínima aptitud para hacerlo.
7. Cree que acumular información es garantía de “conocimiento”. Que la mera suma de datos produce el “significado”.
8. No establece diferencias entre la epidemiología y la clínica, entre las poblaciones y los individuos.
9. Considera que las “probabilidades” son “hechos”.
10. Considera que el ejercicio de la medicina consiste en la aplicación automática de un conjunto –bastante limitado- de algoritmos y cursos de acción.
11. Reconoce la existencia del error, pero sólo en los demás.
12. Comprende el significado de la “incertidumbre clínica”, pero jamás la ha sentido personalmente.
13. Tipifica a todas las emociones y sentimientos como síntomas y actúa en consecuencia.
14. Piensa que enseñar es exhibir lo que conoce como un tesoro al que sólo él tiene acceso.
15. Cree que el reconocimiento no proviene de las personas sino de los journals.
16. Piensa que los más jóvenes son tan ignorantes que no pueden reconocer sus méritos por lo que no se le acercan. Jamás se le ha ocurrido pensar que, precisamente porque reconocen sus atributos, es que huyen de él como de la peste.
17. Siempre encuentra escenarios donde exhibirse. Supone –¡está convencido de ello!- que los demás quieren saber de él y conocer el repertorio completo de sus merecimientos.
18. Convierte todo lo que toca en instrumento para su promoción personal. Sus actos son mercancías y sus únicas recompensas “utilidades”.
19. Busca la fama, la exhibición y el dinero porque supone que los merece. Ignora la solidaridad, la gratitud y la austeridad porque no imagina para que sirven.
20. Circula satisfecho y feliz con su producto –que es él mismo- pero sólo porque su propia vulgaridad le impide advertir el bochornoso espectáculo que representa.
Dicen los que saben que no se debe escribir enojado. Eso es precisamente lo que estoy haciendo en este momento. Afirman que la calma permite administrar las emociones negativas con inteligencia y evitar afirmaciones imprudentes que más tarde no podrán sostenerse. Lo comprendo. Pero eso no impide que lo haga. De todos modos casi nadie lee esta columna y, tal vez, esté llegando el tiempo de concederle su merecida sepultura.
D.F
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Diciembre 28, 2008 | Por marceale | # Enlace permanente
HACIA UNA CULTURA DE LOS DERECHOS HUMANOS
La Secretaría de Derechos Humanos asiste al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y coordina acciones con otros organismos gubernamentales y no gubernamentales para la elaboración y ejecución de políticas, planes y programas para la promoción y la protección de los derechos humanos.
Asimismo, ejerce la Presidencia de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, creada por Ley 25.457, prestándole el apoyo político, técnico y administrativo necesario para su funcionamiento.
DERECHOS HUMANOS PARA TODOS
La Secretaría de Derechos Humanos implementa y supervisa planes y programas relativos a la prevención y promoción de los derechos humanos para todos, especialmente los de las personas y grupos vulnerables: pueblos originarios, mujeres, niños, niñas y adolescentes, adultos mayores, minorías sexuales, personas privadas de su libertad, personas con discapacidad, entre otros.
MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA
La Secretaría de Derechos Humanos, a través del Archivo Nacional de la Memoria, dirige la recolección, actualización, preservación y digitalización de los archivos e informaciones vinculados a la vulneración de los derechos humanos por el terrorismo de Estado. Mantiene una relación permanente con los organismos gubernamentales y no gubernamentales, nacionales e internacionales vinculados a la temática y supervisa la aplicación efectiva del conjunto de normas reparatorias dictadas por el Estado argentino.
POLÍTICA FEDERAL
Con el propósito de contribuir al fortalecimiento de los derechos humanos en todo el país, la Secretaría de Derechos Humanos propicia la creación o jerarquización de las áreas provinciales de derechos humanos y coordina las acciones del Consejo Federal de Derechos Humanos.
ACTIVIDAD INTERNACIONAL
La Secretaría de Derechos Humanos desarrolla un amplio conjunto de actividades relacionadas con la temática internacional de promoción y defensa de los derechos humanos, en los ámbitos subregional, regional y universal. En este sentido, asesora e interviene en cuestiones relativas a la representación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ante los organismos internacionales de derechos humanos y contribuye al desarrollo progresivo del derecho internacional de los derechos humanos tanto en el plano normativo como en el de su efectiva implementación en la práctica.
CASOS Y SITUACIONES
Con el fin de promover un diálogo abierto y receptivo con la sociedad civil, la Secretaría de Derechos Humanos brinda asesoramiento, orientación y seguimiento a los reclamos de los ciudadanos. Asiste al Ministro de Justicia y Derechos Humanos en actividades de mediación en conflictos sociales en que estén comprometidos los derechos humanos individuales y colectivos.
Normativa
Con la Constitución Nacional como apertura, a continuación se presentan los instrumentos jurídicos nacionales e internacionales sobre derechos humanos vigentes en la República Argentina y otros instrumentos jurídicos internacionales relevantes para la promoción y la protección de los Derechos Humanos.
Constitución Nacional
Instrumentos jurídicos internacionales sobre Derechos Humanos con jerarquía constitucional
Instrumentos Jurídicos vigentes en la República Argentina dentro del sistema universal
Instrumentos jurídicos vigentes en la República Argentina dentro del sistema interamericano
Leyes
Decretos
Resoluciones
Acuerdos
Proyectos
Otros Instrumentos Jurídicos Internacionales relevantes para la Promoción y la Protección de los Derechos Humanos en la República Argentina
| Por marceale | # Enlace permanente
OBJETIVOS DE LA SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS.
Asistir al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en todo lo concerniente a la elaboración y ejecución de las políticas, planes y programas para la promoción y la protección de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, comunitarios y los derechos de incidencia colectiva en general.
Coordinar las acciones vinculadas a la promoción y protección de los derechos humanos con otros Ministerios del Poder Ejecutivo Nacional, el Poder Judicial, el Ministerio Público, el Defensor del Pueblo y el Congreso de la Nación y con las organizaciones de la sociedad civil, en especial las organizaciones gubernamentales de derechos humanos.
Coordinar las acciones del Consejo Federal de Derechos Humanos.
Ejercer la representación del Estado Nacional, que incumbe al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, ante los organismos internacionales de derechos humanos.
Asistir al Ministro de Justicia y Derechos Humanos en lo relativo a la adecuación normativa del derecho interno con el derecho internacional de los derechos humanos.
Intervenir en la observación activa, el seguimiento y la denuncia de casos y situaciones relativos a los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, comunitarios y de incidencia colectiva, conjuntamente con los organismos nacionales, provinciales, municipales y organizaciones de la sociedad civil vinculado temático.
Asistir al Ministro de Justicia y Derechos Humanos en actividades de mediación en conflictos sociales en que estén comprometidos los derechos humanos individuales y colectivos.
Dirigir la recolección, actualización, preservación y digitalización de los archivos e informaciones vinculados a la vulneración de los derechos humanos por el terrorismo de Estado, manteniendo una relación permanente con los organismos gubernamentales y no gubernamentales, nacionales e internacionales vinculados a la temática y supervisar la aplicación efectiva del conjunto de normas reparatorias dictadas por el Estado argentino.
Ejercer la Presidencia de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, creada por Ley 25.457, prestándole el apoyo político, técnico y administrativo necesario para su funcionamiento.
Coordinar a los organismos descentralizados con competencia en materia de derechos humanos.
Supervisar los planes y programas relativos a la prevención de las violaciones de los derechos humanos y de todas las formas de discriminación y los programas tendientes a la promoción de una cultura y prácticas sociales que aseguren la igualdad de oportunidades, la tolerancia y el respeto de los derechos humanos para todos.
Política de Derechos Humanos
Política Federal
Áreas de Derechos Humanos en las provincias
Delegaciones de la Secretaría de Derechos Humanos
Observatorios de Derechos Humanos
Base de Datos Federal
Los derechos humanos son aquellos de todas las personas por el solo hecho de ser humanos; sin distinción de sexo, raza, edad, religión, partido político o condición social, cultural o económica. Están contemplados en la Constitución Nacional y en distintos compromisos internacionales asumidos por la República Argentina.
En este marco, la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos trabaja en la promoción y protección de los derechos humanos de todos los habitantes del territorio argentino.
Recuperar los fundamentos éticos del Estado, promover un Estado democrático garante de los derechos humanos y capaz de erradicar la impunidad y sus efectos perversos de la sociedad son los objetivos que guían el trabajo diario de la Secretaría de Derechos Humanos, convencida de que solamente serán respetados, defendidos y garantizados en la medida en que se comprenda que todos los derechos son los derechos de todos.
Mayo 31, 2008 | Por marceale | # Enlace permanente
El derecho como exigencia existencial
Debemos remarcar algo que es de verdad importante para comprender qué sea y cuál es el sentido del derecho para la vida humana social. Nos referimos a que el derecho es originariamente una exigencia del ser humano, de cada ser humano, en tanto libre y coexistencial, para realizarse como persona dentro de la comunidad, persiguiendo el bien común. El ser humano, en atención a su singular calidad ontológica, posee intereses existenciales que exigen protección. Estas exigencias existenciales – como el respeto a la vida o a la libertad – adquieren la categoría de “derechos naturales” en cuanto son inherentes al ser mismo de la persona, pertenecen a su propia estructura.
El derecho positivo tiende a concretar en normas jurídicas esta insoslayable exigencia existencial. De ahí que el derecho participe, como está dicho, de la estructura misma del ser humano en cuanto libre y coexistencial. No es, por consiguiente y como lo pensaba Marx desde una perspectiva positivista – propia de su tiempo -, una superestructura de la economía. Ni como tampoco lo piensan, en nuestros días, pragmáticos materialistas de otro signo ideológico que pretenden sustituir la justicia, en cuanto valor supremo del derecho, por la utilidad, la conveniencia o la simple eficiencia. En otros términos, someter el derecho a los dictados de la economía contraría el principio personalista de que la economía está al servicio del hombre y no ésta al servicio de la economía
Fundamento de los derechos humanos
Como manifestábamos en 1985 en nuestro trabajo Problemática de los derechos humanos, el “problema medular de los derechos humanos es de carácter filosófico, desde que una meditación de este tipo es la única capaz de ofrecer una hipotética respuesta sobre el fundamento de los derechos humanos”. Recordábamos en aquella oportunidad que no puede olvidarse que la ciencia es tributaria de la filosofía en lo referente a la “mostración de ultimidades, de certidumbres radicales e irreductibles que están en la base de la existencia y de los entes”. La reflexión filosófica, decíamos, hace problema el fundamento mismo de los derechos humanos al no partir, a diferencia de la ciencia, de supuesto alguno.
Lo expresado en el mencionado Preámbulo es explicable desde que el ser humano, como se ha puesto en evidencia, es estructuralmente social. Ha sido creado para coexistir con los demás dentro de lo que designamos “sociedad” la misma que existe en tanto los seres humanos deben realizarse con los demás en su seno. En cuanto al Estado bien sabemos que es la organización jurídica que adoptan los seres humanos, dentro del cual los respectivos ordenamientos normativos establecen los derechos-deberes de sus miembros, las relaciones entre éstos y el Estado así como el diseño de sus instituciones . En el pórtico de un nuevo milenio reafirmamos las consideraciones antes expuestas. Los derechos humanos reconocen como su fundamento la calidad ontológica del ser humano el cual, por ser libre y espiritual, posee una especial dignidad. Es esta dignidad la que brinda sustento a los derechos humanos.
Sin los derechos humanos el hombre no podría realizarse como persona dentro de la sociedad, ni encaminarse al logro del bien común. En otros términos, sin la protección efectiva de los “derechos humanos” la vida humana sería imposible, pues carecería de sentido ya que no es dable vivir sin el reconocimiento y respeto de la libertad inherente al ser humano, del valor de su vida y de su integridad psicosomática. Los derechos humanos pretenden asegurar el que los hombres, que cada ser humano, pueda realizarse como persona. Es decir, pueda proyectar su vida y pueda cumplir su proyecto existencial.
Mayo 30, 2008 | Por marceale | # Enlace permanente
El derecho a la diferencia
La diversidad cultural es parte intrínseca de los Estados. Es decir, dentro de los países siempre han existido las diferencias étnicas. Sin embargo, la forma como se ha lidiado con éstas, a través del tiempo y del espacio, es lo que resulta relevante cuando se habla de multiculturalismo. Ser judío no significaba lo mismo en la Alemania del siglo XIX que durante la Segunda Guerra Mundial. En el primer caso, los judíos eran una de tantas minorías que integraban la sociedad europea, un pueblo respetado y también integrado a la nación germánica. Sin embargo, con la llegada de Adolf Hitler al poder, las diferencias étnicas y en particular, el ser judío (aunque también gitano, homosexual y persona con discapacidad), era considerado como una característica que no sólo tenía que ser rechazada sino reprimida y eliminada porque constituía una afrenta al régimen impuesto. Al igual que en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, en los países donde las sociedades no están motivadas por la justicia sino por el odio y la intolerancia, la probabilidad de que los grupos étnicos y las minorías nacionales sean respetados es muy lejana. Yugoslavia y Ruanda son sólo dos ejemplos más recientes en los cuales se hacen evidentes las injusticias cometidas en nombre de las diferencias étnicas y nacionales que se manifiestan en la seg Las demandas de las minorías nacionales han sido parte de la historia del siglo XX; sin embargo, no fue sino hasta las últimas dos décadas del mismo cuando las reivindicaciones de estos grupos pasaron al primer plano de la vida política tanto a nivel nacional como internacional. Las razones que explican los crecientes conflictos etnoculturales son muchas y complejas. Sin embargo, existen cuatro factores fundamentales que pueden explicarlos:
1) la caída de los regímenes comunistas de Europa del Este, que desató una oleada de nacionalismos étnicos en esa parte del mundo;
2) el reto de las migraciones masivas para los países-destino;
3) el resurgimiento de los movimientos indígenas y su movilización que ha generado un efecto importante en varias Constituciones de América Latina al incluir nuevos artículos sobre sus derechos económicos, políticos y culturales;
4) la creciente amenaza de división que se está generando en varios países como CANADÁ, GRAN BRETAÑA, BÉLGICA Y ESPAÑA. Lo que queda claro de las incesantes luchas por el derecho a la diferencia es la urgente necesidad de “hacer posible la convivencia intercultural respetando la diversidad”. Si bien es cierto que las publicaciones y teorías acerca de este tema se han incrementado de forma exponencial en los últimos años, en la práctica todavía no es posible tener respuestas definitivas sobre cómo resolver los conflictos que enfrentan a las minorías y mayorías en distintos países del mundo.
En principio, es indudable que el único camino para acabar con estos conflictos es la vía pacífica, lo cual implica reivindicar los derechos de las minorías desde la óptica de la dignidad y el respeto. Igualmente importante es aceptar que vivimos en una sociedad multicultural, y que para sostenerla son necesarias dos estrategias: “aprender a ver nuestra realidad para, a partir de su reconocimiento, hallar en ella los recursos, las orientaciones y la inspiración que nos permiten definir y ocupar el sitio que nos corresponde como conjunto nacional de pueblos, culturas y civilizaciones diferentes” y, por otra parte, fortalecer los principios y espacios públicos compartidos que permiten la comunicación entre individuos y grupos social y culturalmente distintos, mismos que hacen posible vivir juntos con nuestras diferencias.
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