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El Holocausto

El Holocausto
El Holocausto: fue la persecución y el asesinato sistemático burocráticamente organizado de aproximadamente seis millones de judíos por el gobierno nazi y sus colaboradores. “Holocausto” es una palabra de origen griega, que significa “sacrificio por fuego.” Los nazis, que tomaron el poder en Alemania en enero de 1933, creían que los alemanes eran una “raza superior” y que los judíos, considerados “inferiores”, no merecían vivir. Durante el Holocausto, los nazis también tuvieron en su mira a otros grupos por razón de su percibida “inferioridad racial”: los romas (gitanos), los discapacitados, y algunos grupos eslavos (polacos, rusos, y otros). Otros grupos fueron perseguidos por razones políticas, religiosas o de orientación sexual: comunistas, socialistas, testigos de Jehová y homosexuales. “

Aun antes de que la guerra estallara en 1939, los nazis crearon campos de concentración para encarcelar judíos, romas, otras victimas de su odio étnico y racial, y oponentes políticos del nazismo. Durante la guerra, los nazis y sus colaboradores crearon ghettos, campos de detención temporaria, y campos de trabajos forzados. Después de la invasión nazi de la Unión Soviética en junio de 1941, Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) cometieron asesinatos masivos de los judíos, romas y oficiales del estado soviético y del partido comunista ruso. Más de un millón de hombres, mujeres y niños judíos fueron asesinados por estos equipos. Entre 1942 y 1944, los nazis deportaron millones de judíos de los territorios ocupados a los campos de exterminio, donde fueron ejecutados en instalaciones diseñadas especialmente para tales fines.

En el período posterior al Holocausto, muchos de los sobrevivientes encontraron refugio en campos administrados por los Aliados. Entre 1948 y 1951, casi setecientos mil judíos emigraron a Israel, incluyendo más de dos tercios de los judíos desplazados en Europa. Otros emigraron a los Estados Unidos y otros países. El último campo de refugiados cerró en 1957. Los crímenes cometidos durante el Holocausto devastaron la mayoría de las comunidades judías de Europa.

CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

El termino “campo de concentración” se refiere a un campo en el cual se detiene o se confina a la gente, usualmente bajo condiciones duras y sin respeto a las normas legales sobre el arresto o la encarcelación. Los campos de concentración (Konzentrationslager; KL o KZ) fueron una característica integral del régimen nazi entre 1933 y 1939. “

Para 1939, seis grandes campos de concentración habían sido establecidos. Además del campo de Dachau, Sachsenhausen (1936), Buchenwald (1937), Flossenbürg (1938), Mauthausen (1938), y Ravensbrueck (1939). Después de 1939, con nuevas conquistas territoriales y grupos más grandes de prisioneros potenciales, el sistema de campos de concentración se expandió rápidamente hacia el este. Con el inicio de la guerra, los campos de concentración se convirtieron cada vez más en sitios donde grupos de enemigos reales o percibidos de la Alemania nazi fueron asesinados abiertamente o forzados a hacer trabajo duro y sin sentido. Aquellos forzados a trabajar eran deliberadamente desnutridos y maltratados con la intención de que fueran “aniquilados por el trabajo”.

CAMPOS DE EXTERMINIO

Los campos nazis de exterminio cumplieron la función exclusiva del asesinato en masa. A diferencia de los campos de concentración, que servían primariamente como centros de detención y trabajo, los campos de exterminio eran casi exclusivamente “fabricas de muerte”. Más de tres millones de judíos fueron asesinados en los campos de exterminio, con gas y fusilamiento.

Casi todos los deportados que llegaban a los campos eran mandados inmediatamente a las cámaras de gas (con la excepción de algunos elegidos para trabajar en equipos especiales llamados Sonderkommandos). El campo de exterminio más grande era Auschwitz-Birkenau en Polonia, que para la primavera de 1943 operaba cuatro cámaras de gas (usando ácido prúsico o Zyklon B). Al culminar las deportaciones, hasta ocho mil judíos eran gaseados cada día en Auschwitz-Birkenau. Para noviembre de 1944, más de un millón de judíos y decenas de miles de Roma, polacos, y prisioneros de guerra soviéticos habían sido gaseados ahí.

Las SS consideraban a los campos de exterminio un secreto de estado. Para obliterar todo rastro de las cámaras de gas, equipos especiales de prisioneros (Sonderkommandos) fueron forzados a retirar los cadáveres de las cámaras de gas y cremarlos. Algunos de los campos fueron transformados en parques; otros fueron camuflados.

LA POS-GUERRA

En 1945, cuando las tropas Aliadas entraron a los campos de concentración y de exterminio, descubrieron pilas de huesos y cenizas — testimonio del genocidio nazi. Los soldados también encontraron miles de sobrevivientes sufriendo hambre y enfermedad. Muchos sobrevivientes sin hogar emigraron al oeste hacia los territorios liberados por los Aliados, donde fueron puestos en campos de refugiados como Bergen-Belsen en Alemania. Estos campos eran administrados por Administración de las Naciones Unidas para Ayuda y Rehabilitación (UNRRA) y el ejército de los Estados UnidosLa organización más grande de sobrevivientes, Sh’erit ha-Pletah (“resto sobreviviente”), presionó para lograr más oportunidades de emigración. Pero en los Estados Unidos había restricciones a la inmigración legal. Los ingleses limitaron la inmigración a Palestina, y muchas fronteras en Europa estaban cerradas..

CRONOLOGÍA DE GENOCIDIOS

CRONOLOGÍA DE GENOCIDIOS
Esta cronología describe los avances conceptuales y legales importantes en el desarrollo del “genocidio”. No intenta describir en detalle todos los casos que podrían ser considerados genocidios, pero en vez como el término “genocidio” se usa como parte del vocabulario político, legal, y ético en la respuesta a las amenazas violentas contra grupos.
1900: Raphael Lemkin

Raphael
Lemkin, que inventó la palabra “genocidio“, nació en una familia polaca judía en 1900. Sus memorias detallan que descubrió de joven la historia de los ataques otomanos contra los armenios (que la mayoría de académicos cree que constituye genocidio), pogroms antisemitas, y otras historias de la violencia contra grupos. Este conocimiento era un factor clave en la formación de sus creencias sobre la necesidad de la protección legal de los grupos.
1933: El ascenso de Adolf Hitler


Con el nombramiento de Adolf Hitler como canciller el 30 de enero de 1933, el partido nazi tomó control de Alemania. En octubre, delegados alemanes abandonaron las negociaciones del desarme en Ginebra, y la Alemania nazi se retiró de la Sociedad de Naciones. En octubre, en una conferencia legal internacional en Madrid, Raphael Lemkin (que inventó la palabra “genocidio”) propuso medidas legales para proteger grupos. Su propuesta no recibió apoyo.

1939: La Segunda Guerra Mundial


La Segunda Guerra Mundial empezó el 1 de septiembre de 1939, cuando Alemania invadió Polonia y provocó la declaración de guerra de Gran Bretaña y Francia contra Alemania, como era mandado por el tratado de Versalles. El 17 de septiembre de 1939, el ejército soviético ocupó la parte oriental de Polonia. Lemkin huyó de Polonia y escapó a través la Unión Soviética, llegando finalmente a los Estado Unidos

1941: Un crimen sin nombre

El 22 de junio de 1941, la Alemania nazi invadió la Unión Soviética. Mientras las fuerzas alemanas avanzaban hacia el este, las SS, la policía, y los militares realizaron atrocidades que indujo al Primer Ministro de Gran Bretaña Winston Churchill a decir en agosto de 1941: “Estamos en la presencia de un crimen sin nombre.” En diciembre de 1941, los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial del lado de los Aliados. Lemkin, que llegó a los Estados Unidos como refugiado en 1941, conocía el discurso de Churchill y dijo que su introducción de la palabra genocidio era en parte una respuesta a la declaración de Churchill.

1944: Se inventa el término “genocidio”


El liderazgo nazi creó una variedad de políticas demográficas que tenían como objetivo la reestructuración por fuerza de la composición étnica de Europa, usando el asesinato masivo como método principal. Entre estas políticas de asesinato masivo era el intento de asesinar todos los judíos europeos (que ahora se refiere como
el Holocausto), el intento de asesinar la mayoría de la población gitana europea, y el intento de eliminar el liderazgo de Polonia y la Unión Soviética. Las políticas también incluía el reasentamiento en escala pequeña usando fuerza brutal y asesinato y que ahora se refiere como una forma de limpieza étnica. En 1944, Raphael Lemkin, que se había trasladado a Washington, D.C., y trabajaba en el departamento de guerra, inventó la palabra “genocidio” en su libro, El régimen del Eje en la Europa ocupada. Este texto documenta modelos de la destrucción y ocupación a través los territorios nazis.

1945-1946: El Tribunal Militar Internacional


Entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de octubre de 1946,
el Tribunal Militar Internacional en Nuremberg procesó a veintidós principales criminales de guerra nazi por conspiración, crímenes en contra de la paz, crímenes de guerra, y crímenes contra la humanidad. Fue la primera vez que los tribunales internacionales se usaron como un mecanismo de la posguerra para procesar líderes nacionales. La palabra “genocidio” se incluyó en la acusación, pero como un término descriptivo, no en sentido legal.

1947-1948: La creación de una convención internacional sobre el genocidio


Raphael Lemkin fue una fuerza importante en la introducción del término “genocidio” en las primeras sesiones de las Naciones Unidas, donde delegados de alrededor del mundo discutieron los términos de una ley internacional sobre el genocidio. La Convención de las Naciones Unidas de la Precaución y el Castigo del Genocidio entró en vigencia el 12 de enero de 1951, después de la ratificación de más de 20 países.

1950-1987: La Guerra Fría


Crímenes masivos contra poblaciones civiles eran muy comúnes en los años después de la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría. Si éstas situaciones constituían el “genocidio” no fue considerado por los países que habían consentido en prevenir y castigar ese tipo de crimen con la unión a la Convención del Genocidio.

1988: Los Estados Unidos firman la Convención del Genocidio


El 5 de noviembre de 1988, el Presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan firmó la Convención de las Naciones Unidas de la Precaución y el Castigo del Genocidio. La Convención había enfrentado adversarios fuertes que sostenían que violará la soberanía nacional, y partidarios. Uno de los defensores más firmes, el Senador William Proxmire de Wisconsin, dio más de 3.000 discursos en el Congreso entre 1968-1987 abogando por la Convención.

1991-1995: Las guerras de la ex Yugoslavia


Las guerras de la ex Yugoslavia fueron caracterizadas por los crímenes de guerra masivos y los crímenes contra la humanidad. El conflicto en Bosnia (1992-1995) trajo a Europa algunos de los peores enfrentamientos y masacres desde la Segunda Guerra Mundial. En un pueblo, Srebrenica, 7.800 hombres y niños fueron asesinados por fuerzas serbias.

1993: Resolución 827


Reaccionando a las atrocidades ocurriendo en Bosnia, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitió la resolución 827, que creó el Tribunal Criminal Internacional de la ex Yugoslavia (TCIY) en La Haya. Fue el primer tribunal criminal internacional desde la de Nuremberg. Los crímenes que el TCIY puede procesar y juzgar son: violaciones sustantivas de las Convenciones de Ginebra de 1949, violaciones de las leyes o las costumbres de la guerra, genocidio, y crímenes contra la humanidad. La jurisdicción del TCIY está limitada a crímenes cometidas en el territorio de la ex Yugoslavia.

1994: El genocidio en Ruanda


Desde abril a julio, hasta más de 800.000 personas, la mayoría de la minoridad Tutsi, fueron asesinados en Ruanda. Fue un asesinato de escala, alcance y rapidez devastador. En octubre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas extendió el mandato del TCIY a incluir un tribunal separado pero relacionado para Ruanda, llamado el Tribunal Criminal Internacional de Ruanda (TCIR), ubicado en Arusha, Tanzania.

1998: La primera condena del genocidio


El 2 de septiembre de 1998, el TCIR dio la primera condena del genocidio en un tribunal internacional cuando
Jean-Paul Akayesu fue juzgado culpable del genocidio y crímenes contra la humanidad por actos en las cuales participó o supervisó mientras era alcalde de Taba en Ruanda.

Aunque estos tribunales y el Tribunal Criminal Internacional emergente ayudan a establecer precedentes legales y investigan crímenes dentro de sus jurisdicciones, el castigo del genocidio continua a ser una tarea difícil. Hasta más difícil es el desafió continuo de prevenir el genocidio.

2004: El Genocidio en Darfur

Por la primera vez en la historia del gobierno estadounidense, se refiere a una crisis en curso como genocidio. El 9 de septiembre de 2004, el Secretario de Estado Colin Powell declara ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado que “Habemos concluido – yo concluí – que el genocidio ha sido cometido en Darfur y que el gobierno de Sudan y el Janjaweed llevan la responsabilidad – y que el genocidio puede estar ocurriendo todavía.”

GENOCIDIOS…AYER Y HOY

GENOCIDIO

GENUCRANGOENOCRUANDAhambre-siglo-XXIviolenciaygenocidioyano El término “genocidio”, que no existía antes de 1944, es un término muy específico que hace referencia a los crímenes masivos cometidos contra grupos. Los derechos humanos, tal y como se indica en la Constitución de los Estados Unidos de América o en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 de las Naciones Unidas, se refieren a los derechos de los individuos. En 1944, intentando describir la política nazi de cometer asesinatos en forma sistemática, incluyendo el objetivo de eliminar a la comunidad judía europea, un abogado polaco judío llamado Rafael Lemkin (1900-1959), creó la palabra “genocidio” combinando geno-, término griego que significa raza o tribu, con -cidio, del término latín que significa matar.. Al proponer este nuevo término, Lemkin se refería a “un plan coordinado compuesto por diferentes acciones que apuntan a la destrucción de los fundamentos esenciales de la vida de grupos nacionales, con el objetivo de aniquilar dichos grupos”. El año siguiente, el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg acusó a los principales nazis de “crímenes contra la humanidad”. La palabra “genocidio” se incluyó en el acta, pero como un término descriptivo y no legal. El 9 de diciembre de 1948, a la sombra del Holocausto y en gran parte gracias a los inagotables esfuerzos del propio Lemkin, las Naciones Unidas aprobaron la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. Esta Convención establece que el “genocidio” es un crimen internacional que las naciones firmantes deben “evitar y sancionar”. Define el genocidio como: Se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:
(a) Matanza de los integrantes del grupo;
(b) Lesión grave a la integridad física o mental de los integrantes del grupo;
(c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
(d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
(e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.

A pesar de que a lo largo de la historia han tenido lugar muchos casos de violencia dirigida a grupos determinados, incluso después de que la Convención entrara en vigor, el desarrollo legal e internacional del término se concentra en dos períodos históricos diferentes: el período que abarca desde la acuñación del término hasta su aceptación por la ley internacional (1944-1948) y el período de su activación con la creación de tribunales de guerra internacionales para perseguir los crímenes de genocidio (1991-1998). Otra de las principales obligaciones que surgen de la Convención, evitar el genocidio, sigue siendo un desafío al que las naciones y los individuos todavía se enfrentan. 1029752781_p123132camboya_genGENICARMENIO

Centro de Eutanasia de Sonnenstein

Centro de eutanasia de SONNENSTEIN

Introducción.

El castillo se Sonnenstein está ubicado en Pirna, cerca de Dresden.
Fue construido después de 1460 en un antiguo castillo medieval y utilizado como una casa mental desde 1811.

A principios de siglo XX fue utilizado, entre otras cosas, como sanatorio mental.

En octubre de 1939, el sanatorio, fue oficialmente cerrado.

Entre principios de 1940 y en junio de ese mismo año, una parte delantera del castillo se convirtió en un centro de eutanasia. Para ese propósito, se instaló una cámara de gas.

El transporte

En la organización centralizada del programa “de eutanasia”, la empresa de ambulancias Gemeinnützige Krankentransport GmbH (abreviado “Gekrat”) fue responsable de transportar a los pacientes para ser asesinados.
Se elaboraban listas que eran enviadas al personal de transporte del centro de matanza y, una copia a la institución que transfería a los pacientes.
El personal de transporte en Sonnenstein incluyó a ocho conductores, que diversas veces por semana, trasladaban “los paquetes” de pacientes desde las instituciones de transferencia a Sonnenstein.
Las ventanas de los autobuses fueron pintadas de color azul para que los pasajeros no pudieran ver donde iban, ni desde el exterior se les viera.
Para evitar problemas durante el transporte se les decía que eran trasladados a otra institución.

Las víctimas

Las víctimas de asesinato incluyeron a gente de todas las edades, sexos y clases sociales, incluso los niños de las instituciones como Katharinenhof Grosshennersdorf, Sajonia, y el hospital del estado en Chemnitz – Altendorf.

Los pacientes asesinados en Sonnenstein provenían de Sajonia, Turingia, Silesia y partes de Baviera.
La víctima más joven tenía dos años; el más viejo 86.
Después “del examen” en la planta baja del edificio, se requería a las víctimas que se sacaran las camisas y jerséis en grupos de 20 a 30 para que una enfermera los supervisara.
Bajo el pretexto que se iban a duchar, eran conducidos al sótano.
En el vestíbulo donde estaba situada la cámara de gas, los pacientes se desnudaban completamente, y eran enviados al cuarto de duchas (cámaras de gas).
Las enfermeras cerraban la puerta de acero de la cámara y un doctor era avisado para que abriera la válvula de los tanques comprimidos de monóxido de carbono que, estaban ubicados en el cuarto contiguo y, observar las luchas atormentadoras de las víctimas que duraban varios minutos antes de la muerte.
Los cuerpos eran sacados de las cámaras de gas por los “desinfectadores”, que posteriormente extraían de los mismos cualquier diente con coronas de oro, y luego eran trasladados al crematorio, aunque algunos fueron reservados para ser diseccionados.
Un grupo de trabajadores, con un molinillo, molían los huesos que no se habían quemado por completo.
Las cenizas que no iban a parar a las urnas fueron vertidas por el río Elba, que pasaba por detrás del edificio.

La cámara de gas

La cámara de gas consistía en una habitación hermética, a modo de sala de duchas, por las cuales salía el monóxido de carbono, introducido desde el exterior.
Extracto de la declaración del policía Dr. Albert Widmann, el 11 de enero de 1960:

“Después de un rato, cuando fui convocado como experto a un hospital psiquiátrico en Pirna, porque llamas de cinco metros salían por la chimenea del centro, observé que en el centro había sido construida una cámara de gas y una chimenea rectangular era usada para evacuar los humos de un crematorio”.

Hornos crematorios

Los SS quemaban los cuerpos de las víctimas asesinadas en dos hornos crematorios.

Durante el mes de julio de 1941, se incineraron más de 2.500 cuerpos, lo cual significa que la chimenea humeaba de día y de noche, y el olor de los cuerpos ardientes impregnaba el ambiente de la localidad de Pirna.
Los habitantes de Pirna atestiguaron que por una de las chimeneas del castillo salían unas llamaradas impresionantes. El cuerpo de bomberos de Pirna fue enviado a la escena, donde no se les permitieron entrar. El Doctor Widmann de la policía nacional, que fue enviado a toda prisa al centro, concluyó que las altas llamas habían sido resultado de la crema de demasiados cuerpos a la vez.

Asesinatos

En la primavera de 1941, dos transportes con 187 enfermos procedentes del campo de concentración de Buchenwald llegaron al centro. Los 187 enfermos fueron gaseados.
En el centro, 1.031 presos de Auschwitz, Buchenwald y Sachsenhausen fueron asesinados entre junio y agosto de 1941.
La mayoría de ellos polacos y algunos ciudadanos checos, entre ellos el objetor de conciencia y doctor militante de la resistencia Martin Gauger (1905-1941), Romuald Buczowski (1902-1941), director de la escuela de Varsovia, Ludwik Kaszycki (1883-1941), oficial de ejército polaco y el rabino de la ciudad de Moravian en Jihlava, Dr. Arnold Grünfeld (1887-1941).

El 28 de julio de 1941, una comisión especial de médicos llegó al campo de concentración de Auschwitz, y seleccionó a muchos de los presos del bloque 15 para ser asesinados en uno de los centros de eutanasia.
El Dr. Horst Schumann, director del Centro de eutanasia de Sonnenstein, era uno de los miembros de esa comisión
.
En total seleccionaron a 573 reclusos, la mayoría presos polacos, y dos kapos tremendamente brutales, Ernst Krankemann, kapo de la brigada de construcción de carreteras, y Johann Siegruth.
Krankemann fue asesinado durante el viaje, Siegruth se suicidó durante el mismo, y el resto de prisioneros, 573, fueron gaseados en Sonnenstein a su llegada.
El número total de asesinatos en el centro, durante su existencia como centro de eutanasia, fue oficialmente de 13.720 “pacientes”, aunque se cree que en realidad fueron asesinadas más de 15.000 personas.

http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?p=49492

EL silencio del Genocidio de los Mbya Guaraní en Argentina.

EL silencio del Genocidio de los Mbya Guaraní en Argentina. (O la lucha de la cadenas alimentarias cortas contra las cadenas alimentarias largas).
Por Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo.
Presidente de FUNAM y Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba. Premio Nobel Alternativo 2004.

“No necesitan amenazarnos para que
dejemos este lugar. Saben que
si nos sacan el monte nos vamos,
y es eso lo que están haciendo”.
(Artemio Benitez, Cacique de Tekoa Yma).

Los Mbya Guaraní son un pueblo antiguo y selvático de raíces amazónicas. En Misiones, una provincia del nordeste de Argentina, tienen 74 comunidades y una población total, aproximada, de 3.000 personas. Su cultura es tan rica como la biodiversidad de la selva Paranaense que siempre utilizaron y protegieron. En el 2003, el 73% de las comunidades entonces registradas (52) no poseía el título de propiedad de sus tierras. De algún modo el blanco, asumido como propietario y como gobernante, les achicó su territorio y su selva para expandir los cultivos y los buenos negocios de quienes se dicen “civilizados”. En este trabajo no hablaremos de todas las comunidades sino de dos aldeas que resumen la lucha y la tragedia Mbya, la de saber demasiado de la selva y de la vida. Porque esto es lo absurdo. Quienes hoy ganan con sus malas leyes, sus funcionarios blancos y su insensibilidad representan la estrategia de vida que no funciona, la que depreda, y los Mbya, irónicamente, la más sostenible y exitosa, la que les permitió a ellos (y a nuestros antepasados preurbanos) vivir como cazadores, pescadores y agricultores de subsistencia. Duele saber que la mala estrategia, la de las cadenas alimentarias cortas, la misma que expande los cultivos de soja y pinos a fuerza de topadoras, triunfe hoy sobre la buena estrategia, la de cadenas alimentarias largas, que hace convivir selva y personas. Lo que sigue es un resumen del trabajo que realizamos conjuntamente con las comunidades de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate (Montenegro, 2004). Fue posible gracias al invalorable apoyo del Cacique de Tekoa Yma, Artemio Benítez, del cacique de Tekoa Kapi’i Yvate, Martín Fernández, de su gente, de Kiki Ramírez, de Raquel Zoppi y de dos instituciones, ENDEPA y FUNAM.

Las comunidades de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate Las comunidades Mbya Guaraní de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate viven dentro de la Reserva de la Biosfera de Yabotí, en terrenos que son considerados “propiedad privada” por los tenedores (Empresa “Moconá Forestal S.A.” sobre Lote 8; Marta Harriet sobre Lote 7). Conforme a los resultados de nuestro trabajo, ambas comunidades, con unas 20 familias, viven gracias a los recursos que obtienen de un mosaico de ambientes de selva Paranaense.

1. Las comunidades de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate forman parte de la Reserva de la Biosfera de Yabotí. Los Lotes 7 y 8 son parte de los 119 Lotes que conforman la Reserva Provincial de Yabotí creada el 26 de agosto de 1993 por ley n° 3041. En 1995 la UNESCO reconoció a Yabotí como Reserva de la Biosfera.Yabotí posee una superficie total de 253.773 Ha, en su mayor parte de propiedad privada. Comprende un Área Núcleo de 20.685 Ha, coincidente con la Reserva de Esmeralda (Ley n° 2939 de 1992), un Área de Amortiguamiento de 21.921 Ha, y un Área de Transición de 194.034 Ha. En esta última se ubica el Parque Provincial Moconá, con más de 999 Ha de superficie, creado inicialmente por Decreto n° 1.434 el 4 de julio de 1988, y luego por Ley n° 2.854 el 27 de junio de 1991. Los graves hechos que se describen en este trabajo y que afectan a las comunidades de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate son un producto directo de la creciente destrucción ambiental que sufre la selva paranaense en Lote 7 y Lote 8. Esto podría comprometer la continuidad del “status” de Reserva de la Biosfera. Es necesario asumir que peligra la biodiversidad y continuidad de la Selva Paranaense, uno de los ecosistemas más amenazados de la Tierra. De la superficie total original que ocupaban las selvas de la Mata Atlántica y Paranaense solo queda actualmente un 5%. Esta pérdida de biodiversidad y continuidad es particularmente crítica en los ambientes donde se encuentran las comunidades de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate. La falta de medicamentos y alimentos naturales producida por la desenfrenada extracción de árboles amenaza su salud y supervivencia. Este hecho es de inusitada gravedad no solo en términos de derechos humanos, sino también de criticidad demográfica. Las amenazas que se ciernen sobre estas dos comunidades agravan la ya crítica situación demográfica de los Mbya, cuya población total en Misiones no supera las 3.000 personas.

2. La empresa Moconá Forestal S.A. pretende arrinconar a las dos comunidades Mbya en una superficie de 200 a 350 Ha. Según consta en distintos documentos públicos la empresa Moconá Forestal S.A. habría ofrecido entre 200 y 350 hectáreas del Lote 8, que considera de su propiedad, para que las habiten las comunidades de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate. Esto representa menos del 5% del territorio de aprovisionamiento que hoy utilizan ambas comunidades.

3. Las dos comunidades Mbya viven gracias a los recursos que obtienen en un territorio muy amplio. El pretendido arrinconamiento de las dos comunidades Mbya atenta contra dos realidades innegables: (1) Que para vivir de acuerdo a sus costumbres, y como cualquier otro grupo cazador, recolector y pescador, necesitan áreas importantes de selva para abastecerse. Estas superficies, como veremos luego, no son distintas de las reconocidas en Argentina como unidad económica para explotaciones agropecuarias, y (2) Que la noción de tierra en los Mbya no se asocia al concepto europeo de propiedad privada, sino a la noción de territorio, donde permanecen por tiempos relativamente prolongados. En ese territorio usualmente extenso obtienen sus alimentos, medicinas y materiales de construcción.

4. Los ciclos de vida de los Mbya son diferentes a los ciclos de vida que impusieron las comunidades blancas de origen europeo. Las comunidades Mbya de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate son el resultado contemporáneo de un largo proceso de ciclos sedentarios precedidos por episodios puntuales de migración. Estos movimientos tienen siglos de ocurrencia. Mientras la selva subtropical evolucionaba, con sus propias fluctuaciones por causas internas y externas, una de sus especies, los Mbya, iba estableciendo sucesivos territorios transitorios. Si los recursos disponibles y su uso establecían un buen balance, y los sueños de sus caciques no aconsejaban lo contrario, se radicaban en el mismo sitio durante mucho tiempo. Si alguna crisis rompía esa relación, o los sueños sugerían un cambio, la comunidad migraba, pero solo para volver a instalarse con rasgos sedentarios en otros sitio más propicio. La extensión de la cultura Mbya hacia la cuenca media y baja del río Paraná muestra el éxito expansivo que tuvieron en el pasado. Puede asumirse sin margen de error que la totalidad de la selva Paranaense de Misiones fue su “territorio total”.

5. La estrategia productiva de los Mbya es totalmente distinta a la estrategia productiva de las culturas de origen europeo. Los grupos Mbya no tienen excedentes agrícolas ni grandes sistemas de almacenamiento, mientras que las ciudades actuales son mantenidas por estrategias agropecuarias de cadena corta que generan enormes excedentes, y disponen de avanzadas tecnologías para conservar alimentos. La ocupación Mbya de la selva Misionera ha sido una ocupación móvil, tan genuina como la ocupación sedentaria y persistente que tuvieron en Europa los primeros asentamientos de raza Mediterránea. Una cadena alimentaria larga es característica de ambientes naturales con gran cantidad de especies (=biodiversidad), como la selva misionera. Hay productores (las plantas verdes), consumidores herbívoros que viven de los productores, consumidores carnívoros que viven de los herbívoros (o carnívoros de primer orden) y consumidores carnívoros que viven de los anteriores (llamados carnívoros de segundo orden). Esta “cadena del pasto” es complementada con una “cadena de los detritos”, donde los descomponedores procesan los restos y lo reingresan al ecosistema para que puedan ser utilizados por las plantas verdes. Se cierra así este ciclo, donde la materia circula y la energía fluye unidireccionalmente. Cada uno de los niveles tróficos (o funciones) que tiene la red alimentaria de la selva es ocupado por muchas especies vivas y sus poblaciones. Todas las plantas verdes de la selva, por ejemplo, integran el nivel trófico de los productores. Como hay tantas especies interrelacionadas, la cantidad de energía disponible para cualquiera de ellas es bastante reducida. más de 32 siglos. Los Mbya son ocupantes ancestrales de la selva subtropical. Su presencia y estrecha relación con la selva es anterior en varios siglos al ingreso de las comunidades blancas. Mediante datación radiocarbónica se ha estimado que las comunidades Guaraní pueblan la actual provincia de Misiones desde hace unos 3.200 años (Keller, 2001; Poujade, 2000). Estos grupos originales arribaron desde la gran cuenca amazónica, donde todavía viven en las nacientes del río Amazonas los grupos Tembé y Ka’apor, que hablan Guaraní (Keller, 2001; Poujade, 2000). La larga relación de las comunidades Mbya con la selva subtropical de la actual Reserva de la Biosfera de Yabotí, de decenas de siglos, queda demostrada por la existencia de diez antiguos asentamientos: Tekoa Pora (Pueblo lindo), Tekoa Guachu (Pueblo grande), Tekoa Gue (Pueblo viejo), Tekoa Narra (Pueblo naranja), Tekoa Narandy (Pueblo del naranjal), Tekoa Takua Ovy (Pueblo tacuara verde o azul), Tekoa Vy’a (Pueblo alegre), Tekoa Chatta Ryapy (Pueblo de la naciente del arroyo Chata), Tekoa Karape’i Rogue (El viejo pueblo de una persona que llamaban petizo) y Tekoa Yvate Katy Gua. (El pueblo de los de arriba). Además de estas antiguas comunidades, que marcamos en el mapa territorial de los Mbya, también obran como prueba los movimientos recientes que tuvo la comunidad de Tekoa Yma, reconstruidos en este trabajo. La selva Paranaense es el “territorio total” de los Guaraní desde hace más de 3.000 años. Lo que ocurrió objetivamente es que su “territorio total” fue invadido a partir del siglo XVI por grupos blancos, en su mayoría de origen europeo, que tenían estrategias de apropiación de la tierra y de producción totalmente distintas. Esto explica la rápida desaparición de la selva subtropical, el establecimiento de sistemas agroproductivos de cadena corta y la multiplicación de asentamientos urbanos persistentes (las actuales ciudades de Misiones). Al tiempo que los blancos se apropiaban del espacio “fijando” territorios de propiedad privada, la expulsión de los Mbya fue generando su incorporación marginal a los asentamientos blancos, y menores posibilidades de vida tradicional para aquellos que todavía viven en la selva Paranaense.

7. La rica cultura de los Mbya y su conocimiento de la selva Paranaense son el resultado de siglos de convivencia. Los Mbya son la selva, y las selvas son los Mbya Las poblaciones Mbya que existen dentro de la actual Reserva de la Biosfera de Yabotí ocupan una parte de su antiguo y extenso “territorio total”. Debe quedar claro que el modo de vida y la salud de ambas comunidades depende de la existencia de territorio amplio, indispensable para pueblos cazadores y recolectores como los Mbya. Lamentablemente su territorio actual y en general la reserva de la Biosfera de Yabotí está siendo saqueada en forma legal e ilegal, lo que ha disminuido en forma grave y en algunos casos irreversible la biodiversidad local y las posibilidades de automantenimiento que tenía la selva. Si empresas y personas destruyen la biodiversidad y los pulsos naturales de la selva, también destruyen indirectamente a los Mbya que viven como parte de esa selva y sus pulsos. El profundo conocimiento que tienen los Mbya de la selva subtropical y de sus frágiles suelos rojos (Oxisoles) es el resultado de 32 siglos de convivencia. Tres hechos se combinaron entre los Mbya para impedir la generación de grandes excedentes: (a) La fluctuación en la disponibilidad de los recursos naturales que utilizaban, sobre todo alimentos y medicinas; (b) El uso de varias fuentes alternativas, resultado en parte de esas fluctuaciones, y (c) La inexistencia de técnicas y objetos para almacenar bastante alimento durante mucho tiempo. Esta falta de excedentes es la característica esencial de los grupos cazadores-recolectores, incluso de aquellos que como los Mbya practican agricultura de subsistencia. El precio que pagan los Mbya por estar muy integrados al ambiente son crisis y sufrimientos que no se postergan. En otras palabras, al sufrimiento lo paga cada generación mientras vive. Los blancos y sus estrategias de cadena alimentaria corta, en cambio, destrozan las bases de sustentación ecológica, y trasladan las crisis y el sufrimiento a sus futuros descendientes. Este es tal vez uno de los mecanismos más perversos de egoísmo transgeneracional. Su supervivencia depende de la habilidad que tengan para obtener un gran número de recursos muy distribuidos en la selva, pero también de que esa suma de disponibilidades no deje “agujeros” sin cubrir durante el año (cf. Lavallee, 2002). Solo siglos de interacción con la selva Paranaense pueden explicar el éxito de los Mbya para sobrevivir en un medio tan difícil. Cada vez que se rompía el delicado balance entre población y provisión de alimentos, o escaseaba algún recurso por causas externas, como el agua, la comunidad debía buscar un nuevo territorio. Debemos señalar que la adopción y mantenimiento de esta estrategia fue una decisión de las sucesivas generaciones de Mbya, y que sus características y modalidades no pueden ser calificadas por otros grupos (los blancos por ejemplo) como primitivas ni evolucionadas. Son simplemente una estrategia de vida, una forma de adaptación al medio decidida por un pueblo en su propio territorio. Para muchos blancos el éxito de una cultura se mide por la grandiosidad de los edificios y objetos que se producen, y por el tiempo que perduran. Para la naturaleza el éxito se mide por la cantidad de tiempo que ha vivido una población como la Mbya en la selva sin que la selva y los propios Mbya desapareciesen. Hay pueblos cuya herencia es casi inmaterial, y no por ello son “menos evolucionados” o “menos desarrollados”. Son pueblos y culturas que han logrado lo que muchas de nuestras civilizaciones intentan y no alcanzan, esto es, adaptarse al ambiente y a sí mismas. El etnólogo Alain Testard describe correctamente las condiciones en que esta estrategia suele dar origen a casos de sedentarismo. Indica que los cazadores recolectores pueden ser sedentarios cuando el territorio utilizado en un sitio contiene gran variedad de recursos bióticos en tanto puedan ser explotados todo el año, y no queden “agujeros” (Testart, 1982). La supervivencia de los Mbya, sin embargo, está condicionada a que la extensión y continuidad de la selva nativa no se interrumpa ni destruya. Por esta razón sostenemos que cualquier intento de concentrar las comunidades de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate en un terreno reducido y rígido ignora su pertenencia ancestral a la selva, desconoce la estrategia esencial de los pueblos cazadores-recolectores y olvida, peligrosamente, que la selva ya no tiene continuidad. Las Misiones Jesuíticas fueron parte de este prolongado período de invasión. Al tiempo que los ambientes de selva disminuían en superficie y biodiversidad, sobre todo a partir de 1940-1950, los antiguos territorios Mbya pasaron a ser territorio ocupado. Gobiernos, empresas y particulares se transformaron, por decisión propia o estatal en propietarios de tierras donde aún vivían pueblos y culturas indígenas. En este genocidio silencioso los nuevos territorios (o territorios ocupados) se construyeron sobre los antiguos territorios móviles de los Mbya. Aquellos que viven en ciudades y se benefician con la estrategia agrícola y ganadera de cadena alimentaria corta no suelen comprender a los que viven con una estrategia diferente, como los Mbya, que por ser cazadores, pescadores, recolectores y agricultores de subsistencia son parte, en cambio, de cadenas alimentarias largas y complejas. Un ciudadano de Buenos Aires o Posadas, por ejemplo, percibe que su territorio es fundamentalmente la propiedad en que vive, donde no necesita de una selva próxima para proveerse de alimentos, medicinas y materiales de construcción. Ese ciudadano forma parte de una población que optó por esta forma de vida. Para que la ciudad funcione, millones de hectáreas de suelo deben producir diariamente carne, cereales, leche y otros alimentos, y la industria, además de procesarlos, también tiene que generar medicamentos, tecnologías y una infinidad de objetos. Los Mbya dependen de las plantas medicinales de la selva para curar sus enfermedades, y los pobladores urbanos de la industria farmacéutica y de los complejos sistemas urbanos de salud. Ellos no necesitan millones de hectáreas de cultivo y de campos ganaderos, ni pozos de petróleo, ni minas de oro. Pero por ser cazadores, recolectores y agricultores de subsistencia los Mbya sí necesitan de 80 a 100 hectáreas de selva por persona. El problema es que la mayor parte de las superficies remanentes de selva, que durante siglos fueron territorio Mbya, hoy son reivindicadas como propias por empresas, gobiernos y particulares.

8. El impacto ambiental que producen las empresas madereras y los cazadores furtivos. Actualmente las dos comunidades están siendo afectadas por las operaciones legales e ilegales que practican empresas y personas dentro de sus territorios de vida. La explotación legal incluye: (a) Apertura de caminos, senderos y “claros” que actúan como cuñas longitudinales y focos de erosión potencial, ya que la falta de vegetación y la presencia de un suelo frágil y erosionable (Oxisoles) facilita su degradación. (b) La extracción selectiva de maderas de valor comercial desconoce las necesidades de las comunidades Mbya en materia de plantas medicinales, fundamentales para su salud. Los árboles extraídos por la empresa maderera incluye ejemplares que por su edad y dimensiones son únicos para la provisión de medicamentos naturales. Mocona S.A. ha estado extrayendo árboles vitales para el mantenimiento de la salud y la cultura Mbya, un aspecto que no considera específicamente el gobierno de Misiones al autorizar explotaciones en la Reserva de la Biosfera de Yaboti (ver abajo). Este saqueo de la farmacopea nativa es de extrema gravedad, y puede ser responsable de que aumente la morbilidad y la mortalidad en las comunidades Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate. Dada la gravedad de este hecho, consideramos que el gobierno de Misiones debe impedir la extracción de toda especie forestal con propiedades medicinales. Requerimos además se deslinden las responsabilidades que pudieran haber tenido los particulares y el Estado en esta extracción, y en sus posibles efectos negativos sobre la salud de los Mbya. (c) La extracción selectiva de maderas nativas de valor comercial ignora la ecología de la selva, Al revisar las normas vigentes y las publicaciones disponibles advertimos que no existen estudios ecológicos para cada una de las especies utilizadas, y que por lo tanto no se han establecido los valores “K” y “K/2″ para cada una de ellas en función del sistema de selva. Pese a ello, el gobierno de Misiones ha estado autorizando su extracción con legislación que beneficia a las madereras, y perjudica a los Mbya y la selva. (d) La destrucción de la vegetación nativa Muchas de las especies destruidas por tumbada, o que vivían en las ramas y corteza de los árboles extraídos, no podrán ser empleadas como medicina ni elementos constructivos por las dos comunidades Mbya. (e) La actividades de explotación, que incluyen trabajo de grandes máquinas, uso de motosierras, tumbada de árboles y remoción de suelo generan ruidos molestos que ahuyentan a la fauna nativa. Se generan así islas de ruido e impacto negativo que provocan la migración de biota. La fauna desplazada genera a su vez trastornos territoriales al invadir espacios que están ocupados por otros ejemplares de la misma especie. (f) Existe finalmente un impacto ambiental negativo por suma y potenciación de todos los impactos anteriores, lo que explica el grave e irreversible deterioro que está sufriendo la selva Paranaense en todo el territorio de vida de las comunidades Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate. Nosotros pudimos comprobar la degradación sufrida en todo el Lote 8, donde solo queda una reducida porción de ambiente menos alterado, la disminución del número de ejemplares de árboles que detectamos es alarmante. Comparando los resultados que obtuvimos al censar el número total de árboles de una parcela con los datos que registró Tortorelli en 1956, ambos referidos a una hectárea de superficie, el guatambú (Balfourodendron riedelianum) se redujo en un 89,48 %; la grapia (Apuleia leiocarpa) en un 81,82 %; la canjerana (Cabralea canjerana) en un 75,00 %; la canela (Ocotea acutifolia) en un 73,80 %; el cedro (Cederla fissilis) en un 57,15 %, y el anchico colorado (Piptadenia rigida) disminuyó en un 33,34 %. Cabe anotar que la mayor parte de estas especies es utilizada por los Mbya como plantas medicinales.

9. Las dos comunidades Mbya no pueden ser encerradas en superficies que no coinciden con el territorio real que ambas utilizan. Por su cultura cazadora, pescadora, recolectora y de agricultura de subsistencia los Mbya no pueden ser encerrados en territorios fijos y diminutos pues no podrían obtener de ellos los alimentos, medicinas y materiales que necesitan para vivir. Si la comunidad blanca los obligase a abandonar su territorio natural, y los indujese a adoptar nuevos modos de vida, los Mbya perderían su manera de ser (Ñande Reco). Esta pérdida es para ellos lo más cercano a la muerte, obligarlos a vivir en menos del 5% de su territorio natural es un atentado contra su cultura, pero también contra su salud y su calidad de vida.

10. Según el Convenio 169 de la OIT la noción de tierra debe asociarse a la de territorio. Debemos recordar aquí que conforme a la parte II del Artículo 13 del Convenio 169 de la OIT “La utilización del término tierras deberá incluir el concepto de territorios, lo que cubre la totalidad del hábitat de las regiones que los pueblos indígenas ocupan o utilizan de alguna u otra manera”. Siendo este Convenio de jerarquía jurídica superior a las leyes de la Nación, reconoce la absoluta validez argumental del “territorio” que necesitan los Mbya para vivir, ello en desmedro del criterio de propiedad privada esgrimido por la empresa Moconá Forestal S.A. Mientras los Guaraní viven en estas selva Paranaenses desde hace 32 siglos, la empresa, en cambio, solo ingresó recientemente y como es obvio, sin disponer del conocimiento que los Mbya tienen de la selva. Esto explica la degradación ambiental que ha venido produciendo la empresa Moconá Forestal S.A. desde su radicación. Nuestro estudio ha demostrado cualitativa y cuantitativamente su impacto sobre el territorio de las dos comunidades en la Reserva de la Biosfera de Yabotí.

11. Campaña internacional en defensa de los Mbya y de la selva. Mientras se desarrollaba el trabajo conjunto con las comunidades de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate FUNAM organizó una activa campaña nacional e internacional en defensa de los Mbya y de la selva Paranaense. Esta campaña continúa, y puede verse en la página Web de FUNAM (www.funam.org.ar). Como parte de la campaña se denunció en la propia sede de la UNESCO el desmanejo de la Reserva de la Biosfera de Yabotí, y se elaboró un corto documental de 17 minutos para denunciar el genocidio silencioso. El documental y las denuncias públicas siguen teniendo un gran impacto en los medios de comunicación social. Gracias a la presión nacional e internacional que se concentró sobre el Ministerio de Ecología de Misiones se lograron cambios menores en las normas sobre manejo, y el Ministerio dispuso que no se extrajeran árboles durante un año en el territorio que utilizan las comunidades (9.000 hectáreas). El objetivo final es que las empresas y el estado devuelvan a los Mbya Guaraní las tierras y los territorios que ellos siempre utilizaron Por todo lo anterior y la información técnica contenida en este trabajo, advertimos que las comunidades de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate están amenazadas de dos genocidios. . El primer genocidio, del cual ya hay indicios, estaría siendo provocado por las actividades legales de las compañías madereras, y por las actividades ilegales de las madereras y los cazadores, y eventualmente, por las autorizaciones de explotación que otorga el gobierno de Misiones (ver arriba). Tanto las actividades legales, de mayor envergadura, como las ilegales, están saqueando la selva de recursos que los Mbya utilizan para alimento, medicinas y materiales de construcción. Esto los condena al hambre, las enfermedades y una mayor morbi-mortalidad, y la destrucción de su cultura. En este contexto, la destrucción sistemática de árboles con propiedades medicinales tiene graves consecuencias en la salud de la comunidad Mbya. El segundo genocidio puede ocurrir si las empresas madereras, otros sectores de interés y el gobierno obligaran a las comunidades Mbya de Tekoa Yma y Tekoa Kapi’i Yvate a vivir en un terreno reducido, ya que esta decisión les impediría obtener las plantas medicinales, los alimentos y los materiales de construcción que ellos necesitan. Además de sus efectos sobre la salud y sus formas de vida, este achicamiento de sus territorios les impondría un cruel castigo psicológico, pues perderían, injustamente, su manera de ser. Los pueblos que más derecho tienen a la “propiedad” de la selva son aquellos que durante siglos vivieron como parte de ella sin necesidad de ser sus dueños.

BIBLIOGRAFÍA. Cebolla, M. 2000. El conocimiento Mbya-Guaraní de las aves. Nomenclatura y clasificación. Suplemento Antropológicos, Revista del Centro de Estudios Antropológicos, Asunción, Paraguay, vol. 35, n° 2, pp. 9-187. Keller, H.A. 2001. 1996. Etnobotánica de los guaraníes que habitan la selva misionera. Jornadas Argentinas de Botánica, Mendoza, 17 al 22 de noviembre de 1996, 465, 6 p. Montenegro, R. A. 1999. Introducción a la ecología. Ed. Universidad Nacional del Comahue, Neuquen, 190 p. Montenegro, R.A. 2003. Protocolos y apuntes de la Primer, Segunda y Tercer Campaña a las comunidades Mbya de Tekoa Yma y Tekoa Kaí’i Yvate en la selva del Pepirí, en Misiones. Ed. FUNAM, Córdoba, mimeo, 110 p. Montenegro, R.A. 2004. Determinación del territorio que necesitan dos comunidades Mbya Guarani para satisfacer sus necesidades vitales y evaluación del impacto ambiental producido en la zona por empresas madereras (Reserva de la Biosfera de Yabotí en Misiones, Argentina). Ed. ENDEPA y FUNAM, Resistencia, 192 p. Poujade, R. 2000. Entrevista sobre arqueología misionera. Diario El Territorio, Sección “Sed de cultura”, Posadas, Misiones, 2 de julio de 2000, pp. 1-2. Lavallée, D. 2000. Les premiers producteurs de l’Amerique du Sud. En: “”Premiers paysans du monde. Naisance des agricultures”, Direction J. Guilaine, Ed. Errance, Paris, pp. 191-211. Testart, A. 1982. Les chasseurs-cueilleurs ou l’origine des inegalités. Societé d’Etnographie, Paris.

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PLEGARIA, Alexander Solzhenitsyn.- Experimento Socialista

Alexander Solzhenitsyn

SESENTA Y SEIS MILLONES DE VÍCTIMAS DEL EXPERIMENTO SOCIALISTA EN RUSIA

66.000.000 DE MUERTOS EN RUSIA

PLEGARIA, Alexander Solzhenitsyn.

¿Qué bueno es para mí vivir Contigo, Señor!
¡Qué confortante me resulta creer en Ti!
Cuando mi espíritu desfallece y deja de comprender,
cuando los hombres más inteligentes no ven más allá del fin del día
e ignoran qué deberan hacer mañana,
Tú me mandas la clara certidumbre de Tu existencia
y del cuidado que pones en que no se cierren todas las puertas del bien.

Llegado a la cumbre de la gloria terrena,
miro con sorpresa el camino recorrido
y que en soledad jamás yo habría desbubierto,
un sorprendente camino que a través de la falta de esperanza,
me ha conducido hacia este lugar desde el cual he podido
devolver a la humanidad el reflejo de Tus rayos.

Y Tú seguirás dejándome reflejarlos en la medida en que esto sea necesario.
Y si yo no tengo tiempo de hacerlo, Tú encargarás a otro que lo haga.

“Puedo dar la cantidad de pérdidas humanas inmediatamente: SESENTA Y SEIS MILLONES DE MUERTOS. Estas son las pérdidas humanas en Rusia como resultado del experimento socialista: SESENTA Y SEIS MILLONES DE PERSONAS.

¿Con la guerra?

No, sin la guerra, o sea descontando las pérdidas de la Segunda Guerra Mundial. Repito, desde 1917 hasta nuestros días las pérdidas humanas en Rusia ascienden a SESENTA Y SEIS MILLONES DE SERES HUMANOS”.

Alexander Solzhenitsyn, Alerta a Occidente, p. 254.

http://www.libreopinion.com/members/memoriapamiat/

GENOCIDIO TIBETANO


www.Tu.tv

GENOCIDIOS COMUNISTAS

08/05/2008

GENOCIDIOS COMUNISTAS

PESE A TODO, NACIMOS LIBRES, Y SEREMOS LIBRES. LA RAZÓN, LA VERDAD, Y DIOS ESTÁN CON NOSOTROS.
Las víctimas del comunismo en el mundo

De acuerdo a las cifras de cada país de los aberrante sistemas totalitario comunista marxista estalinista leninista implantados en el mundo, a generado unos 100 millones de victimas humanas entre los fusilados, asesinados en las calles, en prisiones, campos de concentración, bajo torturas, los tratando de escapar del terror, etc..
En la siguiente desafortunada relación, desdichadamente aparece nuestra patria Cuba.

Se toma como fecha desde 1917 en que se implantó el comunismo en Rusia, hasta 1987 en que desapareció la Unión Soviética, y por consiguiente la mayoría de los países del bloque bolchevique tomaron el camino de la democracia.

País Desde Victimas Data
Afganistán 1978 a 1987 225,000 Invasión y ocupación Soviética
Albania 1944 a 1987 100,000 Invasión, ocupación Soviética e instalación de un régimen títere comunista
Alemania Oriental 1946 a 1987 70,000 Régimen comunista títere de la Unión Soviética.
Angola 1975 a 1987 120,000 Guerra civil, el régimen comunista apoyado por la Unión Soviética con tropas de Cuba.
Bulgaria 1944 a 1987 220,000 Invasión, ocupación Soviética e instalación de un régimen títere comunista
Camboya – Cambodia 1975 a 1979

1979 a 1987

2,000,000

200,000

Régimen comunista de los Khmer Rouge – Jemeres Rojos.

Régimen comunista de Heng Samrin.

Checoslovaquia 1948 a 1968 65,000 Régimen comunista. En 1968 fue la Primavera de Praga, donde los soviéticos invadieron para apoyar el gobierno títere. Cuba fue uno de los pocos países que favoreció dicha invasión.
China 1949 a 1987 35,000,000 Régimen comunista de Mao Tse-Tung (Mao Zedong 1976). Después se siguió asesinando como la masacre de la Plaza de Tiananmen (1989). Aun el régimen comunista continúa asesinando aunque en menor escala que Mao.
Corea del Norte 1948 a 1987 1,600,000 Régimen comunista. Después de 1987 han seguido asesinando.
Cuba 1959 al 2000 70,000 Régimen comunista de Fidel Castro. Desde el año 2,000 siguen muriendo presos por motivos políticos en las prisiones, desaparecidos, asesinados, etc., aunque en menor escala. Hasta el año 1987 fue régimen títere de la desaparecida Unión Soviética.
Etiopia 1974 a 1987 700,000 Régimen comunista
Hungría 1948 a 1987 27,000 Régimen comunista títere de la Unión Soviética.
Laos 1975 a 1987 55,000 Régimen comunista. Después de 1987 continuaron los asesinatos y desaparecidos
Mongolia 1926 a 1987 90,000 Régimen comunista.
Mozambique 1975 a 1987 195,000 Régimen comunista
Nicaragua 1979 a 1987 5,000 Régimen Sandinista (comunista). Aquí se incluye la masacre a los indios Misquitos.
Polonia 1948 a 1987 25,000 Régimen comunista
Rumania 1948 a 1987 430,000 Régimen comunista
Unión Soviética 1917 a 1987 62,000,000 Donde se inició todo el genocidio por parte de los comunistas..
Vietnam del norte 1945 a 1987 1,600,000 Régimen comunista
Yemen del Sur 1967 a 1987 1,000 Régimen comunista
Yugoslavia 1944 a 1987 1,070,000 Régimen comunista
En este total de unos 105,368,000 se incluyó solamente a los regimenes marxistas leninista.

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