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16 Ene 2010 | Por enviadodakar2010 | # Enlace permanente

Una multitud acompañó el cierre del último especial de velocidad. Agotados tras dos duras semanas, los pilotos festejaron con todo, entre ellos Marcos Patronelli, quien lloró sentado en su cuatriciclo.

Se sabe que en el Rally Dakar los premios económicos, comparados con otras pruebas de renombre mundial, son más bien escasos. Que la felicidad para la mayoría de los amateurs e incluso profesionales está en llegar al final del último especial de velocidad y poder decir “Yo completé esta carrera”. Este mediodía, en la ciudad bonaerense de Bolívar, durante el cierre de la edición Argentina-Chile 2010, los festejos, la emoción, las sonrisas desplegándose en rostros agotados, bastaron para demostrar por qué esta prueba off-road es considerada mítica, una de las últimas grandes aventuras del mundo occidental.

En uno de los principales parques de la ciudad, miles de personas aguardaron con paciencia la llegada de los primeros héroes. El primero en aparecer fue el noruego Ullevalseter, quien paró a metros del público para saludar y posar con los pulgares en alto ante unos 50 fotógrafos que se amontonaban para conseguir una buena toma.
Poco después, la primera gran ovación del día: la aparición del ahora campeón por tercera vez de un Dakar, el francés Cyril Despres. El piloto de la KTM azul número dos entró fuerte, frenó y de inmediato se paró sobre su moto. Sin sacarse el casco, abrió los brazos y recibió el afecto de la gente. A los segundos cayó el chileno Francisco “Chaleco” López, quien consiguió el tercer lugar del podio pero prefirió, algunas sonrisas al margen, un festejo medido.
Así, de a poco, fueron cayendo todos los motociclistas. Una constante: rostros cansados, bocas y labios repletos de tierra pegada -producto de una especial de 200 Km por caminos rápidos de tierra, típicos del interior bonaerense-, el pedido inmediato de agua o una bebida energizante.
Pasado el mediodía, el gran momento de la jornada: la llegada de Marcos Patronelli, flamante y histórico campeón del Dakar en la categoría cuatriciclos. Acompañado por su hermano (segundo en la general), el joven de Las Flores desató una ovación por parte del público y el grito de dale campeón, dale campeón. Ni bien llegó, se paró sobre su cuatri Yamaha, se sacó el casco y sacudió los brazos. Después llegaron el abrazo con su hermano, con tirón de pelo incluido, los saludos y besos con allegados y gente que acompañó su carrera.
Sentado en su cuatri, Patronelli agachó la cabeza y se tapó el rostro con una de sus manos, vestida todavía con un polvoriento guante de competición. Así se quedó al menos medio minuto, mientras celebraba golpeando el cuatri con el otro puño. Cuando levantó la vista, apareció el llanto, las lágrimas en unos ojos sucios tras la competencia. El festejo para un rally que, junto a su hermano, dominó de punta a punta y que sin embargo no estuvo exento de polémicas, con denuncias de saboteo y amenazas de renuncia incluidas.




Por la llegada también pasaron emocionados los argentinos Rodolfo Bollero (el mejor argentino en motos), Pablo Busin, quien miró hacia el cielo y agradeció por el momento mágico, Eduardo Alan y el cordobés Martín Amengual, entre otros, intercalados entre otros europeos más experimentados, con varios Dakar encima.
Por último, poco despúes de las 13.20, comenzaron a llegar los autos. Allí estuvo el ahora campeón Carlos Sainz, feliz con el título, tomándose revancha de la frustración en 2009, cuando se accidentó mientras lideraba la prueba. También el qatarí Nasser Al-Attiyah, quien volvió a demostrar que, además de un tremendo piloto, es un señor dentro y fuera de las pistas; los franceses Peterhansel y Chicherit con sus BMW negras; Robby Gordon con su Hummer 302, y Orlando Terranova, quien esperaba más para este Dakar pero se mostró feliz por haber cerrado el rally (siendo el primero en hacerlo en la categoría autos), sumando una valiosa experiencia; los maestros Chagin y Kabirov con sus camiones Kamaz, seguidos por los integrantes del equipo con banderas rusas en alto. Un cierre a toda emoción para un rally espectacular. Mañana, en La Rural, será tiempo de podio y entrega de premios. Para muchos, un sueño cumplido.






Texto y fotos: Ariel González Mouls, Clarín.com. Bolívar, enviado especial.
16 Ene 2010 | Por enviadodakar2010 | # Enlace permanente

Tras el fin de la velocidad, habrá nuevamente actividad en La Rural, en el barrio de Palermo. Las primeras motos arribarán a las 16.30, accediendo a través de Autopista Richieri (desde Cañuelas) hasta la avenida General Paz. Luego continuarán el paseo por Avenida Leopoldo Lugones hasta llegar a Sarmiento y desde allí ingresar al predio de La Rural y estacionar los vehículos en el Parque Cerrado ubicado sobre Avenida Sarmiento.
La última actividad del Dakar será la coronación en La Rural a los pilotos que hayan arribado a la meta del rally más duro del mundo. A partir de las 9:45 horas del domingo, uno a uno, los vehículos saldrán del Parque Cerrado y comenzarán a desfilar por Avenida Libertador para luego ingresar nuevamente a La Rural y subir al podio. Primero lo harán los quads en orden inverso a la Clasificación General, luego las motos en el mismo orden.
A partir de las 12 se realizará la coronación de los 10 mejores clasificados en la General de Motos y los 10 mejores entre los autos del clasificador. En tanto, aproximadamente a las 13.10 comenzarán a transitar el podio los mejores camiones de la General.
El show continuará hasta cerca de las 16 con el paso de cada una de las máquinas que finalizaron la competencia.
15 Ene 2010 | Por enviadodakar2010 | # Enlace permanente

Clarín.com acompañó la salida de los competidores en la complicada especial 13, desde el sur de Mendoza. Una multitud disfrutó de la velocidad y de una mañana a pleno Sol.

Tal como había sucedido ayer, los mendocinos volvieron a demostrar que el Dakar les sienta bien. Después de la masiva concurrencia en la etapa del jueves (San Juan-San Rafael), los locales aprovecharon la largada de la prueba especial de velocidad número 13, la penúltima de la edición 2010, para despedirse de los pilotos y llevarse más recuerdos del paso del rally más exigente del mundo.
El menú de hoy para los pilotos era complejo: tras 76 kilómetros de enlace desde el autódromo de San Rafael, debían enfrentar un tramo cronometrado de 368 Km, de los cuales 40 eran atravesando las famosas dunas grises de El Nihuil. Luego, 281 Km de camino por ruta hasta la ciudad de Santa Rosa, donde se instaló el último vivac de este Dakar 2010.

Con el embalse de fondo, los pilotos de la categoría motos se acomodaron en fila a metros del reloj de salida. Ahí estuvo en primer lugar y muy concentrado David Fretigne, quien tenía la difícil misión de tener que abrir la ruta. El francés con el número 12 acomodó su máquina ante el cronómetro a las 6.59, un minuto antes de la hora indicada. A las 7, con el Sol apenas salido y en el comienzo de un día sin nubes, salió disparado, devorando kilómetros, desapareciendo tras su estela de polvo.
En el lugar, una multitud acompañó la salida de la prueba especial. El ambiente fue tranquilo, muy diferente de la locura vivida ayer en el cierre del tramo de velocidad en Nueva California (en las afueras de Mendoza capital). Todos prolijamente acomodados a la izquierda del paso de los pilotos, detrás de las líneas amarillas, sentados en reposeras, arriba de camiones, casas rodantes. Tomando mate o disfrutando de un buen café en una mañana algo fresca.
Tras la partida de las motos y cuatris, llegó el turno de los autos y camiones. A las 9.12 puso primera el “Matador” Carlos Sainz, otro con el trabajo de tener que abrir la etapa tras haber ganado ayer. Detrás salió su principal rival y compañero de equipo, el qatarí Nasser Al-Attiyan, a un ritmo espectacular. Pocos minutos después fue el turno del local Orlando Terranova, quien se llevó los aplausos más fuertes y el aliento de la gente al pasar con su Mitsubishi blanco, apuntando a terminar el Dakar lo más arriba posible.
El paso de los autos generó un poco de desorden en el público, ya que por la dirección del viento la gente se llenaba de polvo y entonces, de a poco, cruzando la pista entre auto y auto, se fueron pasando al otro lado, a pesar de los intentos policiales por detenerlos. La mala noticia de la mañana fue el accidente que sufrió un espectador, que fue impactado por una moto. Según las primeras informaciones, había resultado con fracturas en una pierna y en la cadera y era atendido en un hospital en San Rafael.
Mención especial para los camiones y sus tripulaciones, que siguen siendo de los más celebrados por el público a donde vayan. Abundan los pedidos para hacer sonar las bocinas, y cuando esto sucede llegan los aplausos y las sonrisas como respuesta. Los instantes antes de la largada son aprovechados a pleno para sacarse fotos con las “bestias” de fondo y estrechar la mano de algún piloto o navegante.
Mañana, será el gran día: el cierre de la competencia. Aunque pueda parecer que las cosas están definidas en la lucha por el título en las cuatro categorías, habrá que estar atentos: se trata de una etapa con 200 kilómetros de especial sobre caminos en su mayoría polvorientos y muy rápidos, con poca navegación, difíciles para los líderes y complicadísimos para los pilotos de motos y cuatriciclos que sean alcanzados por los autos y camiones de punta. El final a todo festejo será en la bonaerense Bolívar. Será el fin de la aventura y una multitud estará esperando por ellos.










Texto y fotos: Ariel González Mouls, Clarín.com. La Pampa. Enviado especial.
14 Ene 2010 | Por enviadodakar2010 | # Enlace permanente

Clarín.com acompañó la caravana en uno de los vehículos más grandes y espectaculares del rally.

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Gigantesco. Descomunal. Un monstruo de cuatro ruedas y ocho toneladas de peso. Una bestia que, vestida para el Dakar Argentina-Chile 2010, se roba el saludo de cuanta persona se encuentre en su camino. Así es el Sherpa, un vehículo de la marca francesa Renault con origen militar y que ahora, adaptado para el rally, se convirtió en uno de los más espectaculares de la caravana.
Primero, la presentación. El Sherpa tiene 5,30 metros de largo y un ancho impresionante de 2,35 metros. Hacia arriba hay que medir hasta los 2,30 y su distancia al suelo es de 630mm. Su velocidad máxima en la ruta es de 120 por hora, pero su capacidad crucero es de 900 Km a 90 por hora. Fue desarrollado por Renault Trucks Defense con fines militares, pero años atrás tuvo su debut en el mundo civil para el famoso raid Cape to Cape. Esta versión, la usada para el rally, no tiene blindaje.
Hoy, Clarín.com tuvo la oportunidad de subirse a esta máquina, que supera en tamaño a los Hummer que participan del Dakar, en una de las etapas más impresionantes por la cantidad de público que siguió todo al costado del camino.
La toma de contacto fue en la zona de Nueva California, donde finalizó la especial de velocidad. Allí, unas 45.000 personas, según estimaciones locales, soportaron el intenso calor del mediodía y de la tarde para ver de cerca vehículos y competidores en un ambiente que pareció al de una enorme feria, donde muchos aprovecharon la ocasión para tratar de vender algo y sumar unos pesos. Tras el arranque, siguieron 4 Km de tierra donde la tripulación fue saludando constantemente.
Sentarse en el asiento delantero es una experiencia extraña. Las butacas OMP y los cinturones Sparco mantienen al pasajero bien fijo y con poca posibilidad de movimiento. Los dos vidrios que forman el parabrisas son chicos, y el torso queda a una distancia de 60 cm. En tanto, el conductor parece ubicarse a un abismo de distancia si se toman las referencias de un auto o camioneta común: unos 80 centímetros. Las ventanillas laterales son muy chicas, solo se corren en forma horizontal, y el mecanismo de cierre de la puerta es austero: un cable de acero para abrir, una soga plastificada para cerrar para tirar hacia adentro con la mayor fuerza posible. Nada de trabas o sistemas electrónicos.
En ruta, su andar es firme, robusto. Parece que no va a pasar por ningún lado y que frenarlo es una tarea imposible cuando supera los 100 Km/h. Sin embargo, hace su trabajo sin problemas. Por fuera y por dentro domina la rigidez, la presencia de ángulos rectos en su diseño. La falta de grandes comodidades, a excepción del aire acondicionado y una impresionante heladera (instalada entre las dos butacas delanteras y las traseras) que mantiene congeladas las botellas de agua mineral.
Al volante va el experimentado ex corredor francés Daniel Adrian, quien ya tiene encima 21 Dakar y unas 100 carreras si se cuentan los diferentes rallies que se corren en el mundo. Para él, la versión latinoamericana tiene terrenos similares y una menor dificultad a la hora de la organización si se la compara con Africa. Además, considera que aquí predomina una verdadera pasión por los autos, por la tecnología, por todo lo que se puede ver y representa la carrera.
“En Africa el público es más agresivo. Tienen otras necesidades, y con el Dakar ven, fundamentalmente, llegar el dinero”, afirmó Adrian durante una parada para almorzar en el centro mendocino. La detención de media hora fue aprovechada por cientos de personas para sacarse fotos junto al Sherpa y el Kerax, el camión de asistencia Renault que participa de la caravana.
Manejar ambos vehículos en condiciones como las de hoy, con presencia masiva de público, no es cosa fácil. Las máquinas fueron blanco de la increíble pasión de los mendocinos durante todo el tramo de enlace desde la capital hasta San Rafael, donde se instaló el campamento. Fotos constantes, saludos, bocinazos, banderas que se agitaban y poses peligrosas (gente que se ponía en su camino para que el vehículo queda a su espalda a la hora de disparar la cámara) fueron lo normal en todo el trayecto. Nadie quiso perderse una imagen de estas bestias con ruedas. Muchos lo lograron, y sus sonrisas, tras chequear como había salido la imagen, así lo demostraban.
Texto e imagen: Ariel González Mouls. Desde San Rafael, Mendoza. Enviado especial.
14 Ene 2010 | Por enviadodakar2010 | # Enlace permanente
Descargá los archivos con las zonas de espectadores para las etapas 13 (San Rafael-Santa Rosa) y 14 (Santa Rosa-Buenos Aires), las últimas de este Dakar 2010.
13 Ene 2010 | Por enviadodakar2010 | # Enlace permanente

La carrera llegó a San Juan y los pilotos se instalaron en “El Zonda”, uno de los autódromos más emblemáticos del país. Antes, soportaron una dura etapa que incluyó tramos sobre los 3.000 metros de altura, elevadas temperaturas y un difícil cierre en el lecho de un río seco.

Poco a poco, el Rally Dakar va llegando a su fin. Y parte de ese camino implicaba regresar a la Argentina, para las últimas cuatro etapas. Así, los competidores llegaron hoy a una calurosa San Juan, que los recibió con mucha gente y afecto en el cierre del tramo cronometrado y en los alrededores del autódromo “El Zonda”, uno de los más emblemáticos de América latina, elevado en la montaña.
Pilotos, asistencia, equipos, toda la caravana había partido bien temprano desde las afueras de Santiago rumbo a la frontera argentina. Fueron 211 kilómetros de enlace, bajo la oscuridad para los motociclistas y con el Sol apenas salido entre las montañas para los que corren en autos. En el camino, se encontraron con pequeños grupos de seguidores que los saludaron con banderas chilenas y argentinas. En la famosa zona de “Los caracoles”, parte clave del camino que une a ambos países, familias enteras (y bien abrigadas) estacionaron sus autos para tomar fotos del Dakar con ese marco de alta montaña espectacular.
Tras pasar la frontera, se dirigieron hasta Uspallata, Mendoza, donde comenzó el especial cronometrado. Miles de personas se acercaron hasta el lugar para ver la salida de los competidores (8.55 las motos, poco después de las 11). Nuevamente, una estación de servicio -en este caso ubicada a metros de la ruta 7- fue el lugar preferido para ver de cerca los autos y saludar a los pilotos. Desde esa zona fueron 220 durísimos kilómetros de velocidad.

En este sentido, la etapa 11 entre Uspallata y San Juan tuvo, en los primeros 50 kilómetros, el único tramo del rally disputado en altura: entre los 2.800 y los 3.000 metros. El resto, mucha piedra en el camino. Precisamente, Clarín.com siguió el cierre de la etapa, unos dos kilómetros antes del cronómetro final, que se desarrolló sobre el lecho seco de un río, en las afueras de la ciudad.
Por allí aparecían a fondo los pilotos, usando un camino que había sido nivelado en días previos por maquinaria pesada. A pesar de esto, la dificultad era alta. Muchos se perdieron en esa zona. Entre ellos, el piloto de una de las Touareg azules, que pasó levantando piedras a tres metros de la camioneta en la que viaja este periodista, ubicada a unos 250 metros del camino que estaba utilizando el resto de los corredores.
Los que completaron el recorrido se encontraron con el afecto de una colorida multitud que aguantó el intenso calor bajo sombrillas de playa y con heladeras portátiles a mano. Desde el reloj final transitaron lentamente por una zona de campings y completos recreativos frecuentada por los sanjuaninos hasta llegar al autódromo “El Zonda”, un mítico trazado de 3.240 metros encajonado en la montaña donde corre habitualmente el TC2000 y el Top Race, donde se instaló el campamento.
Mañana, con la etapa 12, el rally seguirá un curso final hacia el sur: serán 23 kilómetros de enlace desde el autódromo, seguidos por una prueba especial de 476 Km. que terminará en las afueras de la capital mendocina. Desde allí faltarán casi 300 Km. en enlace hasta San Rafael, con promesa de público masivo a los costados de la ruta 143 para acompañar el final de la etapa más extensa de este año.







Texto y fotos: Ariel González Mouls. Desde San Juan, enviado especial.
13 Ene 2010 | Por enviadodakar2010 | # Enlace permanente
Descargá el archivo con las zonas de espectadores para la etapa 12 del Rally Dakar, entre San Juan y San Rafael (Mendoza). Zonas: norte de Ullúm, norte de San Juan por R40, norte de Albardón – tres Lomas, Nueva California.
12 Ene 2010 | Por enviadodakar2010 | # Enlace permanente
Los pilotos de esta categoría se llevan la peor parte en cada edición. Caídas durísimas, constantes y hasta mortales, peligrosos sobrepasos por parte de autos y camiones, madrugones y tramos de enlace en la oscuridad, antes del amanecer.

Una de las frases que se pueden escuchar seguido durante un Dakar -de boca de los espectadores, ya sea en los tramos de velocidad o dentro de los vivac- es: “Para correr en moto hay que estar algo loco”. Con o sin razón, con mayor o menor grado de exageración, lo cierto es que los pilotos de esta categoría se llevan año tras año la peor parte del rally más difícil del mundo. Caídas durísimas, constantes y a veces mortales, peligrosos sobrepasos por parte de autos y camiones, madrugones y tramos de enlace en la oscuridad, antes del amanecer, son parte del menú cotidiano para los que viajan en dos ruedas.

Son muchos. Este año, más de 180 motociclistas largaron desde Buenos Aires, impulsados por la necesidad de un presupuesto menor para correr si se lo compara al que se requiere para hacerlo en la categoría autos, y también por la tradición de la propia carrera. Pero los accidentes son moneda corriente y los pilotos de esta categoría sufren las consecuencias. En este sentido, los dos accidentes más graves de 2009 fueron en moto: la muerte de Pascal Terry y la terrible caída del español Guerrero. Ahora, en 2010, el mundo está atento a la evolución de Luca Manca, el italiano que se fracturó el cráneo tras una fuerte caída.
Así, los motociclistas están expuestos a golpes producto de la alta velocidad, por las dificultades del camino, por el cansancio que se va acumulando con el correr de los días. Muchos se dan contra el suelo varias veces durante una prueba especial. Pero a esto se suma, sobre todo para los que no son parte de la elite de la categoría (los que entran en el top 20 como máximo), los riesgosos sobrepasos por parte de los autos más veloces y de los temibles camiones.
Esta es una situación constante para el pelotón que va del medio para atrás de la clasificación general, muchos de ellos amateurs que se ven todo el tiempo cubiertos de polvo por el paso de los vehículos mayores, que los desplazan sin piedad del camino si este es muy angosto. Tanto es así que esta edición del Dakar tuvo dos etapas (las primeras) con trazados diferenciados -sólo en los kilómetros más complicados- para evitar ese tipo de accidentes.
Otro punto a considerar son los tiempos, la extensión del día. Los motociclistas son los primeros en salir del vivac rumbo a un especial. Generalmente, lo hacen entre las 4.30 y las 5.30. Dejar el campamento a esa hora implica levantarse mucho antes a preparar todo (incluso a marcar la hoja de ruta si el cansancio no dejó hacerlo antes de ir a dormir) y salir a rodar todavía de noche. También partir en velocidad con el Sol apenas salido sobre el horizonte, con las dificultades biológicas y visuales que eso significa.
Además, ya sean amateurs solitarios o profesionales bien asistidos, todos deben enfrentar el agotamiento posterior a cada especial de velocidad y realizar largos tramos de enlace hasta el campamento sobre rutas asfaltadas en motos pensadas para el off-road. Terriblemente incómodas, con ruedas cuyo dibujo está pensado para “volar” sobre la tierra, deben llevarlas por asfalto a veces hasta más de 250 kilómetros (por ejemplo, hoy La Serena-Santiago fueron 236 Km., mientras que la etapa San Juan-San Rafael rozará los 300 Km.).
Sin embargo, no todas son malas. Al simple y a la vez único placer de competir en un Dakar, los pilotos de moto saben que andar en dos ruedas les permite vivir con toda intensidad la carrera, disfrutar esa inigualable sensación de viajar en dos ruedas, parados, con el cuerpo erguido, rodando sobre el polvo o la arena, sintiendo en cada pueblo, con apenas estirar una mano, el inmenso afecto que entrega el público que sigue este segundo Dakar en Argentina y Chile.




Texto y fotos: Ariel González Mouls. Desde Santiago, Chile. Enviado especial.
11 Ene 2010 | Por enviadodakar2010 | # Enlace permanente

La etapa 9 tuvo una salida diferente: grupos de 20 motos a la vez, algo que no sucedía hace siete años. Clarín.com estuvo en el lugar, donde los pilotos tuvieron que encarar una durísima trepada en la arena al dejar Copiapó.

En lo que va del Dakar en territorio chileno, la competencia tiene a todos acostumbrados a finales o salidas de etapa espectaculares. Por ejemplo, los arribos a Iquique y Copiapó, con increíbles descensos sobre la arena. Hoy, la novena prueba especial cronometrada no sólo fue atractiva, sino que también fue una novedad: las motos y cuatriciclos partieron en grupos de veinte a la vez, algo que no ocurría desde hace siete años.
Por cuestiones climáticas (según lo informado por la organización), la prueba especial comenzó a las 11 con las motos de punta. Bajo el atento control de Etienne Lavigne, el director de la prueba, los competidores fueron agrupados en filas de 20 en un espacio amplio sobre la tierra, de unos 35 metros de ancho. Uno a fueron llegando. Primero, los candidatos, entre ellos el chileno Francisco “Chaleco” López y el francés Cyril Despres, a quienes se los vio muy concentrados. También -unos metros más atrás- los hermanos Marcos y Alejandro Patronelli, sentados en sus cuatri Yamaha y charlando con colegas chilenos.
El primer obstáculo no era sencillo. Tras los primeros 200 metros, el camino se volvía angosto y comenzaba una extensa trepada a una montaña sobre un piso arenoso, con muy pocas zonas de piedra. Tras un fuerte estruendo, producto de la aceleración de veinte motos a la vez, salió hacia allí el primer grupo. En unos pocos segundos ya estaban en la parte alta y, luego, desaparecieron bajo la línea que “separaba” el celeste profundo del cielo con la claridad de la arena.
Entre los helicópteros que iban y venían (había de la televisión y otros con fotógrafos de las agencias de noticias y revistas internacionales), uno a uno fueron saliendo los grupos de pilotos, dejando a su paso una nube de polvo. Luego, tras una pausa, fue el turno de los autos. El primero en poner primera fue el ex campeón Stephane Peterhansel con su BMW. Luego, llegó el turno de la armada azul alemana, de los Hummer y de los impresionantes camiones Kamaz rusos.
Justamente, gran parte del espectáculo lo dieron los camiones más veloces y potentes. El público no dejaba de ver con asombro como esas moles, con las ruedas con poca presión para afrontar mejor la arena, trepaban sin pausa la montaña, a los saltos pero sin mayores contratiempos, casi como si se tratara de un paseo por alguna calle de tierra de un liso, horizontal, pueblo pampeano.
Sin embargo, otros no la tuvieron tan fácil. Los camiones más grandes y algunas camionetas castigadas por el propio rigor del Dakar tuvieron que dejarse caer y buscar una ruta mejor a la elegida en primera instancia. Tras mucho esfuerzo, con humo negro saliendo de los escapes, lograron pasar ese primer gran escollo en el “recortado” camino a La Serena.
Desde esa ciudad, uno de los destinos de playa más importantes de Chile, los que completen el día deberán partir para enfrentar la etapa 10. Serán 586 kilómetros hasta el vivac instalado en las afueras de Santiago, con 238 Km cronometrados.








Texto y fotos: Ariel González Mouls. Desde La Serena, Chile. Enviado especial.
10 Ene 2010 | Por enviadodakar2010 | # Enlace permanente

Clarín.com estuvo en el cierre de la octava etapa. Fue una vertiginosa bajada de casi dos kilómetros en plena arena, ante una multitud que alentó a locales y extranjeros desde temprano.

Poco a poco, el Rally Dakar Argentina-Chile 2010 comienza a despedirse de uno de los desiertos más difíciles del mundo. Y, hoy, el lugar elegido para cerrar la octava etapa (Antofagasta-Copiapó) fue simplemente impresionante: una bajada de unos dos kilómetros sobre la arena, con los autos apareciendo desde lo alto de la montaña y lanzándose a fondo. A esto se sumó un masivo acompañamiento por parte del público, que alentó con fuerza a los competidores locales pero también a los extranjeros.
Tras la jornada de descanso, los pilotos habían partido bien temprano desde el vivac en Antofagasta para realizar la octava prueba especial del rally: los esperaba una extensión total de 568 kilómetros, con 472 de ellos cronometrados, con mucho terreno pedregoso. El cierre de la etapa (sin enlace final) fue a pocos metros del vivac instalado en las afueras de Copiapó. Antes de pasar por el reloj final, los pilotos tuvieron que enfrentar una extensa bajada sobre terreno arenoso.
El público que llegó en forma masiva (muchos en sus 4×4, un vehículo muy común y necesario para los que viven en la región) y se instaló a los costados del trazado, detrás de las cintas amarillas que indican las zonas permitidas, bajo el calor del mediodía y gozando de un viento fresco que engaña el castigo constante del Sol sobre la piel.
La imagen, desde donde Clarín.com siguió la carrera, era similar a la de las típicas pistas de ski europeas: una gigantesca y empinada bajada con público a los costados. Pero claro, el entorno era otro: montañas con el color de la tierra, cielo celeste, la arena más seca de América y un calor que traspasaba la suela de cualquier zapatilla.
El primero en realizar la bajada, cerca de la 1, fue el español Marc Coma. Lo siguió el francés Cyril Despres. Pero el griterío grande llegó cuando la figura del local Francisco “Chaleco” López apareció a lo lejos en el horizonte, bien arriba, pegada contra el cielo. El murmullo se hizo grito y se lanzó el ya clásico “Chi, Chi, Chi, Le, Le, Le, Viva Chile”. El piloto pasó con su Aprilia a una velocidad impresionante, que hablaba claramente de que tenía un buen día. Cuando a través de la radio se escuchó que había entrado con el mejor tiempo hasta ese momento todo fue, nuevamente, un gran festejo.

Luego, llegó el momento más esperado: la bajada de los autos y camiones. Los de punta fueron acompañados desde atrás por un helicóptero de la televisión, lo que le daba un marco más espectacular a la escena. Rebotando, de costado, largando el auto hacia abajo pero manteniendo un control total, el primero en bajar fue el multicampeón Stephane Peterhansel. Luego fue el turno de las VW Touareg, de los Mitsubishi (entre ellos el de Orlando Terranova), de los Hummer negros y de los camiones Kamaz, unas moles de acero lanzadas cuesta abajo sobre la arena. Uno de los momentos más increíbles de todo el rally.
Mañana, la novena etapa marcará la salida de Copiapó rumbo a la ciudad balnearia de La Serena, en el camino hacia la región central chilena. Los primeros 180 kilómetros concentrarán las principales dificultades sobre la arena. Por tratarse de un terreno abierto, los motociclistas tendrán una salida en línea, en grupos de veinte. Más show, más Dakar, en su segunda y última semana.







Texto y fotos: Ariel González Mouls. Desde Copiapó, Chile. Enviado especial.
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