Emociones al por mayor en el cierre en Bolívar

Una multitud acompañó el cierre del último especial de velocidad. Agotados tras dos duras semanas, los pilotos festejaron con todo, entre ellos Marcos Patronelli, quien lloró sentado en su cuatriciclo.

Se sabe que en el Rally Dakar los premios económicos, comparados con otras pruebas de renombre mundial, son más bien escasos. Que la felicidad para la mayoría de los amateurs e incluso profesionales está en llegar al final del último especial de velocidad y poder decir “Yo completé esta carrera”. Este mediodía, en la ciudad bonaerense de Bolívar, durante el cierre de la edición Argentina-Chile 2010, los festejos, la emoción, las sonrisas desplegándose en rostros agotados, bastaron para demostrar por qué esta prueba off-road es considerada mítica, una de las últimas grandes aventuras del mundo occidental.

En uno de los principales parques de la ciudad, miles de personas aguardaron con paciencia la llegada de los primeros héroes. El primero en aparecer fue el noruego Ullevalseter, quien paró a metros del público para saludar y posar con los pulgares en alto ante unos 50 fotógrafos que se amontonaban para conseguir una buena toma.
Poco después, la primera gran ovación del día: la aparición del ahora campeón por tercera vez de un Dakar, el francés Cyril Despres. El piloto de la KTM azul número dos entró fuerte, frenó y de inmediato se paró sobre su moto. Sin sacarse el casco, abrió los brazos y recibió el afecto de la gente. A los segundos cayó el chileno Francisco “Chaleco” López, quien consiguió el tercer lugar del podio pero prefirió, algunas sonrisas al margen, un festejo medido.
Así, de a poco, fueron cayendo todos los motociclistas. Una constante: rostros cansados, bocas y labios repletos de tierra pegada -producto de una especial de 200 Km por caminos rápidos de tierra, típicos del interior bonaerense-, el pedido inmediato de agua o una bebida energizante.
Pasado el mediodía, el gran momento de la jornada: la llegada de Marcos Patronelli, flamante y histórico campeón del Dakar en la categoría cuatriciclos. Acompañado por su hermano (segundo en la general), el joven de Las Flores desató una ovación por parte del público y el grito de dale campeón, dale campeón. Ni bien llegó, se paró sobre su cuatri Yamaha, se sacó el casco y sacudió los brazos. Después llegaron el abrazo con su hermano, con tirón de pelo incluido, los saludos y besos con allegados y gente que acompañó su carrera.
Sentado en su cuatri, Patronelli agachó la cabeza y se tapó el rostro con una de sus manos, vestida todavía con un polvoriento guante de competición. Así se quedó al menos medio minuto, mientras celebraba golpeando el cuatri con el otro puño. Cuando levantó la vista, apareció el llanto, las lágrimas en unos ojos sucios tras la competencia. El festejo para un rally que, junto a su hermano, dominó de punta a punta y que sin embargo no estuvo exento de polémicas, con denuncias de saboteo y amenazas de renuncia incluidas.




Por la llegada también pasaron emocionados los argentinos Rodolfo Bollero (el mejor argentino en motos), Pablo Busin, quien miró hacia el cielo y agradeció por el momento mágico, Eduardo Alan y el cordobés Martín Amengual, entre otros, intercalados entre otros europeos más experimentados, con varios Dakar encima.
Por último, poco despúes de las 13.20, comenzaron a llegar los autos. Allí estuvo el ahora campeón Carlos Sainz, feliz con el título, tomándose revancha de la frustración en 2009, cuando se accidentó mientras lideraba la prueba. También el qatarí Nasser Al-Attiyah, quien volvió a demostrar que, además de un tremendo piloto, es un señor dentro y fuera de las pistas; los franceses Peterhansel y Chicherit con sus BMW negras; Robby Gordon con su Hummer 302, y Orlando Terranova, quien esperaba más para este Dakar pero se mostró feliz por haber cerrado el rally (siendo el primero en hacerlo en la categoría autos), sumando una valiosa experiencia; los maestros Chagin y Kabirov con sus camiones Kamaz, seguidos por los integrantes del equipo con banderas rusas en alto. Un cierre a toda emoción para un rally espectacular. Mañana, en La Rural, será tiempo de podio y entrega de premios. Para muchos, un sueño cumplido.






Texto y fotos: Ariel González Mouls, Clarín.com. Bolívar, enviado especial.
- 6 Comentarios
- Sin votos


Los felicito atodos los organizadore del dakar y a los pilotos argentinos los felizito por el sacrificio con muy pocos medios economicos