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Campeones en el frío

Segundo a la izquierda, el presidente ruso Dmitry Medvedev camina para saludar y felicitar a los miembros del equipo Kamaz, que se consagró campeón en la categoría camiones en el Dakar 2009. La foto, en el frío de la Plaza de la Catedral (Sobornaya Ploschad) en el Kremlim.

El equipo Kamaz logró la victoria en el rally realizado en Argentina y Chile de la mano del ruso Firdaus Kabirov, y también el segundo puesto con el multicampeón Vladimir Chagin, quien era el candidato “natural” al título.

Foto: AP

Antes de partir… algunas compras

Con mayor o menor éxito, pero todos con la tranquilidad de la tarea cumplida, integrantes de equipos que compitieron en el rally Dakar fueron visto en las últimas horas aprovechando para hacer compras en la peatonal Florida, en el centro porteño, y disfrutando de la ciudad. Ultimas actividades antes de partir hasta… ¿El año que viene?

PASEO. Integrantes del equipo Mitsubishi Ralliart.

TRANQUILOS. Dos miembros del equipo Volkswagen, por Florida.

RECUERDO. Otra escena en el centro porteño.

Fotos: Gentileza Martín Gallino, Secretaría de Turismo de la Nación.

Rally Dakar: lo mejor y lo peor

La competencia terminó y llega el tiempo de los balances. El público, la organización, las etapas, los equipos, los campamentos y los pilotos, bajo la lupa.


El espectacular Rally Dakar 2009 llegó a su fin. Y es tiempo de hacer un balance sobre los principales aspectos de la prueba que, por primera vez en su historia, recorrió durante 15 días caminos extremos de la Argentina y Chile. El público, la organización, las etapas, los equipos, los campamentos, los pilotos argentinos y los extranjeros, bajo la lupa.

La organización
Lo mejor: haber afrontado con éxito el tremendo desafío logístico de realizar un Dakar en un nuevo continente, con paisajes, climas y públicos distintos a los que ASO (Amaury Sport Organisation, responsable de la competencia) estaba acostumbrada. La posibilidad de que, con algunos cambios y mejoras, se vuelva a correr en América latina.
Lo peor: la muerte del piloto francés de motos Pascal Terry, con increíbles errores en el circuito de comunicación para su búsqueda y posterior rescate: se tardó 56 horas en encontrarlo, a pesar de que el piloto había accionado la baliza de emergencia antes de desvanecerse.

El público
Lo mejor: la pasión con la que fue recibida la caravana en todas las provincias por las que pasó, en especial en Mendoza, Córdoba, Neuquén, Puerto Madryn y Buenos Aires, tanto en la largada simbólica como el día de llegada. En cada lugar se vivió una verdadera fiesta. También, para destacar, el entusiasmo y la curiosidad del público chileno (con menos tradición automovilística), sobre todo en Valparaíso y en la zona montañosa del especial Valparaíso-La Serena.
Lo peor: el riesgo desmedido en la mayoría de las provincias argentinas, con público cruzando la “pista” entre el paso de un competidor y otro (algo sobre lo que se trabajó en las campañas de prevención), y también en las ciudades, en los tramos de enlace, con chicos corriendo entre los autos, lejos de la mirada de los padres.

Los terrenos y las etapas
Lo mejor: los impresionantes especiales La Serena-Copiapó (9) y Copiapó-Copiapó (10), este último realizado en medio de dunas inmensas, en la altura del desierto de Atacama. Un verdadero espectáculo tanto para los que se acercaron a verlo en vivo como para los más de 170 millones de personas que lo siguieron por tevé, en una transmisión de altísima calidad. La exigencia de la prueba, a la altura (y más, según muchos pilotos) de las clásicas ediciones africanas.
Lo peor: los reiterados recortes de kilómetros de especiales de velocidad en varias etapas, sobre todo en Córdoba (pasó de 545 Km. a sólo 220 Km.) y La Rioja, por donde los competidores pasaron sólo en enlace. La prematura cancelación por “mal clima” del stage 11 (Copiapó-Fiambalá), que se suponía uno de los más espectaculares del rally.

Los equipos
Lo mejor: el rendimiento -acorde con la preparación y la inversión previa- del team oficial Volskwagen (Motorsport I y II) y sus Touareg azules, algo apenas empañado por el abandono de Carlos Sainz (salida no relacionada a errores del equipo). Un 1-2 que pudo ser podio completo.
Lo peor: la floja actuación del poderoso equipo Mitsubishi Ralliart, con la llegada de sólo uno de sus autos (Nani Roma, el único que salvó el honor, ganando la etapa La Rioja-Córdoba) y el abandono de los otros tres (Stephane Peterhansel, Luc Alphand e Hiroshi Masuoka). Un desempeño apenas relativizado por estar en etapa de pruebas con motores diesel.

Los pilotos extranjeros
Lo mejor: El desempeño y el show (tanto dentro como fuera de la pista) brindado por el estadounidense Robby Gordon con su impresionante Hummer negro: el más aclamado por el público, él único que hizo rugir su motor en cualquier lado para que la gente pueda disfrutarlo, hasta dentro de La Rural. El andar arrollador de Carlos Sainz y su VW hasta el error camino a La Rioja. La frialdad del español Marc Coma (motos, Repsol KTM) para hacer valer los minutos de ventaja obtenidos en las primeras etapas de la competencia y dejar sin chances al campeón defensor, Cyril Despres (Red Bull KTM). La vigencia de Vladimir Chagin y el equipo Kamaz-Master en camiones, con un nuevo título en el Dakar.
Lo peor: los problemas con los neumáticos y errores de navegación para Despres, ahora ex campeón en motos: sus chances se terminaron rápido en este Dakar. El abandono del “Matador” Carlos Sainz cuando lideraba, cómodo, la general en autos, tras ganar seis etapas (cuatro consecutivas). La rápida salida de la competencia del multicampeón Stephane Peterhansel (Mitsubishi Racing Lancer).

Los pilotos argentinos
Lo mejor: la tremenda performance de Marcos Patronelli en cuatriciclos, primer argentino en ganar una etapa en un Dakar -finalmente fueron tres- y en terminar en segundo puesto en una clasificación general, sólo superado por un “maestro” (el multicampeón checo Josef Machacek) y una máquina más veloz. La experiencia sumada por Orly Terranova en esta competencia, que podrá capitalizar en una eventual nueva participación. El esfuerzo de los cuatro argentinos en moto que lograron terminar: Andrés Junco, Eduardo Alan, Andrés Memi y Rubén Miti.
Lo peor: la decepción por el abandono de Terranova cuando lideraba una etapa y venía haciendo un buen Dakar. La performance de Gabriel Pozzo y el Tango Rally Team, que nunca pudo encontrar el auto ni el camino, con abandono antes de mitad de carrera.

Los vivacs
Lo mejor: la ubicación y la calidad del campamento instalado en La Rioja. Ordenado, con buen acceso a la zona de competidores y sanitarios superiores a la “media Dakar”. Segundo puesto para el de Neuquén (buena zona de camping). Tercero, por instalaciones, el de Valparaíso, en una base naval: pulcro, con camas para todos, aunque un tanto “frío”, carente del espíritu comunitario que se pudo vivir en los demás campamentos.
Lo peor: el impresentable vivac de La Serena, en Chile. Los pies de todos se hundieron en varios centímetros de arena y acampar fue imposible. La gran mayoría de la prensa y organizadores tuvieron que dormir en los micros. Segundo puesto para Mendoza, por su complicadísimo acceso a la zona de competidores.

Por Ariel González Mouls, Enviado especial de Clarín.com al Dakar.

El podio, esa gran recompensa

Cuatro motociclistas argentinos y Marcos Patronelli, segundo en la general de cuatriciclos, pasaron por La Rural con la gran satisfacción de haber completado una prueba durísima.

FELIZ. Eduardo Alan con su medalla, en el podio del Dakar.
No le arranca la moto a Eduardo Alan. Su KTM pintada con los colores argentinos no quiere más: ni subir al podio instalado en La Rural, ni bajar la rampa para salir del predio. Sin embargo, tras varias patadas, el motor enciende. En competencia, el piloto se cayó durante un enlace al quedarse dormido por el cansancio, se perdió en las dunas de El Nihuil, sufrió en sus muñecas la dureza de los caminos. Pero está ahí, con la satisfacción de haber llegado, de tener la medalla Dakar en sus manos.

“No doy más, pero estoy contento de estar acá, de haber terminado”, cuenta Alan mientras espera para subir al podio. El, junto a Andrés Junco, Ruben Miti y Andrés Memi, forma parte del grupo de motociclistas argentinos que logró terminar el difícil Dakar 2009 Argentina-Chile. A ellos se les suma, en cuatriciclos, Marcos Patronelli, el piloto de Las Flores, quien no sólo terminó: es el primer argentino en ganar una etapa (en realidad se quedó con tres) y en terminar segundo en una clasificación general.

PREMIOS. Las medallas y trofeos que reciben los pilotos.

Y ahí va Marcos Patronelli, junto a los mecánicos y responsables del equipo Can-Am, saltando y festejando con todo en el podio, junto a sus rivales en el camino, el checo y múltiple campeón Josef Machacez y el polaco Rafal Sonik. La gente aplaude desde las tribunas de La Rural, las banderas argentinas se agitan, papelitos plateados vuelan. Es un domingo histórico para el automovilismo nacional.

Uno a uno van pasando los pilotos. Primero es el tiempo de los últimos, de los amateurs que son el centro del Dakar (cerca del 80 por ciento de los competidores no son profesionales, corren sin apoyo de un equipo oficial). Así, en rigor de verdad, Alan fue el primer argentino en subirse a un podio de esta prueba, la más exigente del mundo. Pudo levantar su medalla, feliz, bajo el aplauso de la gente.

GANADOR. El español Marc Coma, con su trofeo en La Rural.

Luego, es el tiempo de los profesionales, de los que tienen la exigencia de ganar. Sube el español Marc Coma a festejar su título en motos. Lo acompaña la “tropa naranja” del equipo Repsol KTM. Después es el turno de los autos. Sube Nani Roma, con una emoción acorde a los pobres resultados este año de un equipo poderoso como Mitsubishi. Pasa el estadounidense Robby Gordon y le mete más show al show: saluda, pide a todos que se corran, da marcha atrás y hace “saltar” en la rampa su Hummer negro, que fascinó a todos por cada pueblo o ciudad por la que pasó. La gente se vuelve loca.

Mucho más medido, viene el sudafricano Giniel De Villiers y su Volkswagen campeón; del genial Vladimir Chagn y su camión Kamaz. Se sueltan globos con los colores de las banderas de Argentina y Chile. Fin del Dakar, fin del desafío.

Por Ariel González Mouls, Clarín.com. Enviado especial al Dakar.

Etienne Lavigne: “Fue un Dakar histórico”

El director del rally elogió el compromiso oficial y del público: “Correr ante toda esta gente apasionada fue una recompensa”. Sobre las chances de repetir en América, dijo que “falta mucho para definirlo”. Pero limitó las plazas a Argentina-Chile o la zona del Magreb, en el norte de Africa.


EVALUACION. Lavigne, director del rally.

Rostros de cansancio, pero también de satisfacción. En la mañana del domingo, bien temprano, en La Rural, llegó el momento de evaluar qué dejó el Dakar 2009. Allí, acompañado por autoridades de Argentina y Chile, Etienne Lavigne -director de la competencia- afirmó que se trató de “una edición histórica”. Y cerró las chances para el año próximo, por el momento, a dos opciones: reeditar en estos dos países o explorar en la zona del Magreb, en Africa.

Sentado junto al Secretario de Turismo de la Nación, Enrique Meyer, y al Secretario de Deportes de Chile, Jaime Pizarro, el máximo responsable del Dakar afirmó que “fue un Dakar fenomenal en términos de éxito y atracción popular”.

“Hemos encontrado aquí sensaciones que habíamos olvidado en el Dakar. Fue maravilloso volver a tener esa sensación de descubrimiento”, expresó Lavigne, para luego agregar: “Al comienzo decíamos: ‘no hay casi nadie, se fueron todos de vacaciones’. Pero luego nos impresionó la calidad y calidez del recibimiento, y el respeto a los pilotos, cómo los alentaban”.

“Correr delante de toda esta gente, tan apasionada, tan afectuosa, fue una recompensa, es histórico”, consideró Lavigne. “Fue un fabuloso descubrimiento de estos dos países. Los competidores estaban asombrados por la belleza de los paisajes. Por ejemplo, hubo mucha emoción durante el paso de San Francisco (durante la etapa Copiapó-Fiambalá, a más de 4.600 metros sobre el nivel del mar)”.

En cuanto al futuro de la competencia, Lavigne consideró que “falta mucho para evaluar si se repetirá aquí o en otra parte. Queremos volver a Africa occidental, pero solamente cuando sea posible”, en referencia a las amenazas terroristas y problemas políticos que fueron minando el camino del Dakar hasta finalmente, en 2008, cancelarlo.

Así, habló de otro territorio factible, en la zona del Magreb africano, que “podría activarse en cualquier momento”, aunque “por ahora estamos en Buenos Aires, y nos comprometimos a dar una respuesta (sobre la repetición o no por estas tierras latinas) lo más rápido posible”.

“Vamos a hacer un análisis global. Había muchas organizaciones ambientalistas preocupadas por el paso del Dakar. Tenemos que consultar a todos antes de hablar del futuro”, explicó.

“Fue un año de trabajo muy pesado. Quiero agradecer el trabajo hecho por la Gendarmería argentina y por los Carabineros de Chile. También fue un Dakar muy difícil, por eso felicito a todos los competidores que lo terminaron”, expresó.

En cuanto a esto, los organizadores ofrecieron algunas cifras. En motos, largaron 217 competidores y terminaron 113, o sea el 52 por ciento. En quads (se hizo referencia a un (Marcos) “Patronelli extraordinario””) llegó igual porcentaje, mientras que en autos fue un punto menos. En total, llegó el 54% de los que habían partido de Buenos Aires en la madrugada del 3 de enero.

Sobre los “recortes” en las etapas, una constante durante la competencia, Lavigne afirmó que “hubo que hacerlo, teníamos que acortar. Si no lo hubiésemos hecho hubiese sido irresponsable”. En cuanto a esto, consideró que “en el futuro, habrá que tener en cuenta más las condiciones climáticas y el desgaste de los caminos por el paso de los vehículos”.

En cuanto a la muerte de Pascal Terry, a quien se tardó 56 horas en encontrar y con quien se cometieron graves errores en el proceso de búsqueda y rescate, Lavigne se limitó a decir que hay “una investigación en curso” y que el cuerpo del piloto fue inhumado el pasado viernes en Normandía.

Antes de Lavigne había hablado Meyer, quien consideró que el Dakar “fue una fuerte promoción, y ha sobrepasado las expectativas. Seiscientos millones de espectadores en todo el mundo vieron a la Argentina, en un evento que poco a poco fue tomando impulso y que se convirtió en un Mundial del automovilismo. Fue una fiesta”.

Por Ariel González Mouls, Clarín.com. Enviado especial al Dakar.


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