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Al que te pida, dale


“Al que te pida, dale” Jesús (Mateo 5:42)

Me encanta mi ciudad y recorrer sus calles es siempre un paseo agradable.

La ciudad de La Plata tiene un trazado perfecto, numerosos espacios verdes, bellos edificios públicos, un pequeño pero atractivo centro comercial, acogedores bares y confiterías, miles de jóvenes estudiantes, barrios tranquilos donde el sol de las tardes de invierno calienta las veredas, diagonales, tilos y fútbol.

Pero al caminar por sus calles, como pasa en tantas otras ciudades de Latinoamérica, una faceta triste nos golpea y nos confronta con la dura realidad social que viven nuestros países. Son los cientos de personas, niños, jóvenes, y ancianos que deambulan mendigando.
Cada uno a su manera, las viejitas y las familias con bebés de brazos se sientan en las veredas concurridas extendiendo su mano en busca de solidaridad. Los chicos de la calle piden monedas en los restaurantes y en los semáforos. Los más jóvenes, solicitan dinero a cambio de servicios que nadie les pide: limpiando parabrisas de autos o cuidando coercitivamente los vehículos estacionados.

A cada paso nos encontramos con ellos, y en cada encuentro hay una decisión que tomar: dar o no dar.

Quienes eligen no dar tienen sus razones : que fomenta la vagancia, que los chicos son usados por sus padres, que el dinero recibido es usado para vicios, que no hay que dar dinero sino comida, que si le damos a todos los que nos piden no nos alcanzaría para nuestras necesidades, etc.

Por mi parte, y sin pretender hacer de mi decisión una dogma universal, sino simplemente para compartir un criterio personal, me encolumno entre los que deciden dar.
Si bien comprendo lor argumentos para no dar al que mendiga, la realidad es que no puedo saber la situación real de cada uno. No siempre puedo comprarles algo para comer ni es lo único que se necesita para vivir. No puedo saber que harán con ese dinero. No puedo solucionar su problema de fondo, a algunos solo los veré una vez.
Pero recuerdo las palabras de Jesús y les doy lo que me piden, como una forma de compartir un poco de lo que yo tengo.
Sé que tengo otras responsabilidades sociales que cumplir además de ésta, pero ante todos los “no” y la indiferencia que recibe esta gente todos los días, en lo que a mí concierne, he resuelto que lo mejor es darles un “si”, unas monedas y una sonrisa.

Viernes de humor gráfico y reflexión.

Las palabras tienen un poder asombroso. A través de ellas se pueden expresar sentimientos e ideas que producen cambios en la realidad y en las personas que están a nuestro alrededor..


Con nuestras palabras podemos animar, consolar, alegrar, alentar, motivar, construir, unir.

Pero si no somos sabios y prudentes en la elección de lo que vamos a decir, es posible que nuestras palabras generen tristeza, decepción, dolor, heridas y conflictos.

Muchas veces no somos concientes de que el poder de nuestra lengua es superior al de nuestras manos.
El beneficio que produce una palabra amable es mayor que el de una caricia.
El daño que produce una palabra agresiva es mayor que el de un cachetazo.

Consejo útil para el matrimonio, los negocios, la política y la vida en general, dominar nuestra lengua es una tarea sumamente compleja pero absolutamente imprescindible para tener relaciones sanas, constructivas y armoniosas.

El extraño caso del Sr. Julián Weich

El título bien podría pertenecer a una de esas novelas de suspenso que tan bien se venden en verano. Pero no se trata de eso. Nos estamos refiriendo al extraño y auspicioso caso de un señor que se dedica a conducir programas de televisión y que, si bien es bastante “personaje”, en realidad es un hombre de carne y hueso.


Su nombre es Julián Weich. En mi opinión su trayectoria y su actualidad en la televisión vernácula ameritan un reconocimiento.

Los seguidores de este blog recordarán que en el mes de abril de 2009 publiqué un post titulado ¿El fin justifica “los medios”? o El espejo de la TV deforma donde criticaba la elección inescrupulosa de muchos protagonistas y programas televisivos que bajo la excusa demagógica de controvertidos lemas del estilo de: “es lo que quiere ver la gente” o “nosotros simplemente mostramos la realidad…” sacan rédito económico a mostrar de lo humano, lo peor.


He aquí, en Julián Weich, una extraña y elogiable excepción. En toda su trayectoria como conductor ha cuidado los contenidos de sus programas teniendo un criterio muy sano de lo significa hacer televisión “para toda la familia”. No hay duda de que Julián ha elegido preservar la calidad de su lenguaje y de las temáticas a desarrollar, manteniendose a salvo de la onda “chavacana” que pareciera dominar el mercado televisivo, Lo ha demostrado desde el viejo “El agujerito sin fin”, pasando por “Sorpresa y 1/2″, “Expedición Robinson”, y “Trato hecho” entre otros envíos.

Su último programa “Justo a tiempo” es un ejemplo de ello. Y felizmente tiene un gran éxito y excelente rating. No podía ser de otra manera. Apostar a lo bueno nunca es un mal negocio.

Por lo pronto, como padre, encontrar un conductor cuya participación en un programa de televisión garantice que en su contenido no habrá malas palabras, ni chistes de doble sentido, ni chicas desnudas ni temáticas inconvenientes para menores de edad, es algo para agradecer.
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CLICK AQUI para leer nota a Julián Weich sobre el éxito de “Justo a tiempo”

Viernes de humor gráfico y reflexión. Humildes en la victoria

La auto-aceptación y la confianza en sí mismo son sentimientos positivos. Los necesitamos para crecer adecuadamente y desarrollar nuestro potencial en todas la áreas de la vida.

Pero cuando en el juego de las relaciones humanas comenzamos a mirar al otro desde arriba, desde el trono de la altivez, nos alejamos del ámbito de la sana seguridad personal para adentrarnos en el terreno de la ingrata soberbia.

La soberbia podría definirse como un sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato despectivo y desconsiderado hacia ellos. Nadie está excento de caer en sus redes.

Un buen consejo para evitarla sería no caer en la tentación de compararnos teniendo en cuenta sólo las virtudes y los triunfos. La soberbia precede a la caída. Analizarnos con ecuanimidad nos revelará un diagnóstico más equilibrado de nuestra real condición.

Que Dios nos ayude a no envanecernos en las victorias, a no tener más alto concepto propio el que debemos tener, a estar siempre dispuestos a aprender de los otros considerándolos como superiores a nosotros mismos.

Como Jesús enseñaba, es preferible sentarse entre los últimos y que sean los demás los que reconozcan nuestra valía invitándonos a ocupar un lugar más notable, que hacer alarde de nuestra propia excelencia y sentarnos entre los primeros, para terminar siendo avergonzados en público cuando nos retiren de ese lugar por “agrandados”.
Que tengan un fin de semana espectacular… con toda humildad.

Candidaturas testimoniales: el divorcio entre la ética y la legalidad

La Cámara Nacional Electoral ha decidido que si bien no hay forma legal de impedir las “candidaturas testimoniales” (para lectores desprevenidos o de otras latitudes, léase: “postulaciones de integrantes del Poder Ejecutivo para cargos legislativos que nunca asumirán, renunciando luego de las elecciones a su banca para que entren los verdaderos candidatos que son personas cuyos nombres y rostros son, en general, desconocidos por el electorado”) las mismas constituyen una afrenta ética al sistema democrático.

Es evidente que nuestros constituyentes no tuvieron la misma maquiavélica imaginación que nuestros gobernantes para prohibir este mecanismo explícitamente en la ley.

En este contexto trancurre esta escena que tiene como protagonista al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, y que se repite varias veces por día en distintos medios de comunicación:

Periodista – Ud. es candidato a diputado por el oficialismo. Si sale electo: ¿va a renunciar como Gobernador para asumir la banca en el Congreso?
Scioli. Respuesta 1 – Yo estoy trabajando por la provincia de Buenos Aires .
Periodista: Pero si el pueblo lo elige para diputado va a renunciar como Gobernador o no?
Scioli. Respuesta 2 – Los bonaerenses quieren más trabajo, más seguridad, más cloacas, más pavimento.
Periodista: Eso ya lo sabemos, pero Ud va asumir como diputado o no?
Scioli. Respuesta 3 – Eso a la gente no le preocupa. Lo importante es el proyecto que estamos defendiendo.

La estrategia elegida por el Gobernador para evitar decir la verdad que dejaría en evidencia la real táctica electoral del oficialismo, es otorgar una respuesta que corresponde a otra pregunta.

En el ejemplo que dimos, las respuestas de Scioli corresponden a estas preguntas:
1) Que está haciendo?
2) Que cree Ud. que quieren los bonaerenses?
3) Cree Ud. que a la gente le interesa la ética y la trasparencia de las elecciones?

Como el Gobernador se niega a responder por “Sí” o por “No” a la simple pregunta que le hacen los periodistas, yo me tomaré la libertad de contestar las preguntas que él mismo se inventa:

1) Lo que está haciendo es engañar al electorado, postulándose para un cargo que no va a asumir.
2) Como bonaerense, además de las obras públicas y la seguridad, también quiero calidad institucional y transparencia electoral.
3) A mí, que también soy “la gente”, la ética y transparencia me interesan muchísimo, sin ellas se pierde la confianza en que los dirigentes respetan las reglas de la democracia más allá de cualquier conveniencia partidaria.

Qué lástima, Sr. Gobernador, Ud. me cae bastante bien… pero le estoy perdiendo la confianza, por recurrir a medios “torcidos”. Para que algo sea “derecho” no alcanza con que sea legal, también debe ser moral.

Viernes de humor gráfico y reflexión. Fiel hasta la muerte

La decisión de ser fiel hasta la muerte ¿terminará siendo patrimonio exclusivo del amor de los perros por sus amos?

La cantidad de parejas que en estos tiempos han abandonado esta promesa, separándose ante el primer conflicto que aparezca durante la convivencia matrimonial, sumadas a aquellas otras que, aunque continúan unidas, sostienen que es imposible cumplir con esta exigencia y se permiten mutuamente infidelidades mientras no se hagan públicas, parecen poner en duda que la fidelidad conyugal continúe siendo una característica de la pareja humana.

Contrariamente a lo que indican los cambios culturales, que la hacen aparecer como una costumbre pasada de moda, la fidelidad conyugal es un mandamiento divino que resulta indispensable para la felicidad y el éxito de todo matrimonio.

Pero además, la promesa de fidelidad ha trascendido los textos bíblicos, para ser receptada por nuestro ordenamiento jurídico. Las normas legales vigentes en materia de familia, sostienen el deber de fidelidad y consideran al adulterio como una causal de divorcio.

Luego de 15 años de casado y unos cuantos más de novio con la misma mujer, puedo dar fe que la fidelidad no solo es posible, sino que es una experiencia sumamente gratificante. La confianza, la auto-estima y el equilibrio emocional que trae aparejada a nivel personal es una realidad incontrastable y la seguridad que da a los hijos que los padres sean un matrimonio que se ama con fidelidad es incomparable.

Tomar la firme decisión de mantenernos fieles a nuestra pareja y a nosotros mismos para no poner en riesgo el amor del cónyuge, la armonía del hogar, la felicidad de los hijos y la integridad moral a cambio de un rato de placer pasajero es una de las decisiones más trascendentes de la vida.

Hagamos que fidelidad sea cosa de hombres y no tan solo de perros.
Que tengan un lindo fin de semana.

Desabróchense el cinturón, vamos a hablar de sexo.

En Internet el sexo sobreabunda. Dicen que mueve millones de dólares. Todo sitio que se precie tiene algún gancho relacionado con el tema. Pero hasta ahora, este blog tiene menos sexo que la revista “Chacra”. Ya es hora de sumar algún contenido con esta etiqueta. No sé si será muy comercial, pero espero que sea útil.


Hace alguños años un amigo del alma me invitó a su casamiento. Se había enamorado de una cordobesa preciosa y, por supuesto, tuvo que ceder la localía de la ceremonia. A Córdoba fuimos.

El casamiento se realizó en una iglesia cristiana evangélica. Novia y novio muy elegantes, familia, amigos, flores y marcha nupcial. Mi amigo me había pedido que participara dirigiendo algunas canciones de alabanza a Dios. Cantamos. Oramos. Todo normal.

Hasta que el pastor que tenía a su cargo el sermón (un lúcido y sabio anciano de cabello canoso y apariencia de abuelo de cuento), luego de reflexionar sobre la importancia del matrimonio y de dar a los contrayentes los tradicionales consejos bíblicos, dijo estas palabras:

- Ahora vamos a hablar de sexo!

Acto seguido, y ante el estupor de la concurrencia, comenzó a desabrocharse el cinturón, y jalar del mismo hasta quitarlo completamente de su pantalón. Los murmullos y la exaltación general eran indisimulables. Yo estaba fascinado. Todo aquello que se salga de los cauces de lo esperable me apasiona. Aquel hombre había captado la atención de todos los asistentes, como la tuya en este momento.

Su cinturón era uno de esos reversibles, así que quitó la hebilla y la separó de la correa de cuero. Dijo:

- El matrimonio es como este cinturón. La correa representa el amor, la hebilla representa el sexo. El amor es la parte más grande e importante, el sexo ocupa menos espacio. Pero así como la correa sin hebilla no forma un cinturón, sin buen sexo el matrimonio no cierra. Asimismo, la hebilla sin la correa no sirve para nada!
El sexo une al matrimonio y el amor lo sostiene.
Qué maestro

Nota del autor: El lúcido y sabio anciano era el Pastor Raúl Caballero Yoccou.

Argentina, Patria Nuestra

La idea que esbozé en el post del 25 de mayo respecto de la diferencia de sentir a la Argentina como nuestra patria o nuestro país, me ha llevado a escribir éstas líneas que les quiero compartir:


Porque el país, a veces, puede llegar a dejarse,
pero la Patria va con uno siempre, a todas partes.
Porque el país es la historia, pero la Patria es la gloria.
Porque el país es nostalgia, pero la Patria se añora.
Porque el país se recuerda, pero la Patria se anhela.
Porque el país se imagina, pero la Patria se sueña.
Porque al país se llega, pero a la Patria se vuelve.
Porque el país se critica, pero la Patria duele.
Porque el país se disfruta, pero la Patria se goza.
Porque el país da bronca, pero por la Patria se llora.
Porque el país es palabra, pero la Patria, las voces
Porque el país se visita, pero la Patria se conoce.
Porque el país es el mapa, pero la Patria es el viaje.
Porque el país es la imágen, pero la Patria el paisaje.
Porque del país, tan solo, somos meros espectadores,
pero de la Patria, todos, sus principales actores.
Porque el país se respeta, se dirige, se gobierna,
pero la Patria se sirve, se construye, se lidera.
Porque al país, muchas veces, con otros se lo compara,
pero la Patria es única y no se cambia por nada.
Porque el país acontece, pero la Patria se hace,
yo seguiré luchando sin importar lo que pase.
Porque país se tiene, pero Patria se es,
seré siempre soldado del ejército del bien.
Porque el país se piensa, pero la Patria se siente,
por mis padres, por mis hijos, por mis amigos, por mi gente,
levantaré mi oración: que llegue muy pronto el día
en que este país se convierta, finalmente, en Patria Nuestra.
Será la Patria de todos, no más la tuya o la mía.
El sueño se cumplirá y sanarán las heridas.
Veremos con nuestros ojos a esta Bendita Argentina,
crecer próspera, justa, solidaria y unida.

25 de Mayo: Día de la Patria

Hoy 25 de Mayo, celebramos un día de la Patria especial. Comienzan los festejos por el Bicentenario de nuestra historia nacional.

Definir a la “Patria”es algo que va más allá de la etimología de la palabra, pero ésta siempre es un buen punto de partida. En latín “patrĭa” significa familia o clan y “patris” es la tierra de los padres.

La Patria entonces sería aquello que une lo geográfico con lo emocional. Es la tierra de los padres. la familia grande. Aquella tierra a la que un individuo se siente ligado por vínculos sentimentales, afectivos, culturales o históricos.

El homenaje a la patria entonces va más allá de cuestiones formales o protocolares, porque la Patria es, en escencia, un sentimiento colectivo de pertenencia.

Es el recuerdo de la historia del Cabildo Abierto, de French y Berutti y de La Primera Junta de Gobierno. Pero sobre todo es el recuerdo de la historia de mis abuelos, de mi padres, y la mía propia.

Es el presente que cada día reflejan los diarios en la sección de política nacional, sociedad, arte y deportes. Pero es, ante todo, mi barrio, mis amigos, el lugar de mi vida.

Es el futuro de una nación que a 200 años de su fundación , todavía anda buscando definir su identidad, sanar sus heridas y construir un proyecto de país que nos permita a todos sus habitantes realizar nuestros sueños. Pero es, ante todo, el futuro de mis hijos y mis nietos.

Por eso, hoy quiero elevar una oración a Dios pidiendo su bendición, su protección y su guía para Argentina y comprometerme nuevamente ante El a servir a mi patria con pasión.

Porque solo si abrazamos el sentimiento de que “este país”, al cual tantas veces los argentinos criticamos como si nos fuera extraño, en realidad es “nuestra Patria” lograremos el compromiso de trabajar unidos para construir la Argentina que soñamos.

La discriminación racial y el globo negro

Días atrás un grupo de manifestantes anti-semitas atacaron ferozmente a los participantes de una concentración de judíos en la ciudad de Buenos Aires, generando el repudio del gobierno argentino y de las autoridades israelitas.

Pero lamentablemente no es el único acto de discriminación racial que tiene lugar en nuestras calles.

Inmigrantes bolivianos, paraguayos y peruanos son rechazados por su origen y sus costumbres.
Ciudadanos chinos y coreanos, también son resistidos y últimamente, inmigrantes de raza negra principalmente llegados desde Senegal sufren las consecuencias de los intolerantes que los desprecian por su color de piel.

Si bien todavía son excepcionales los ataques mortales como en otras latitudes del mundo (Europa tiene graves problemas raciales) creo que el tema merece nuestra reflexión y la decisión de educar para la inclusión y la tolerancia.

Pensando en estas cosas, recordé una historia que protagonizó el Pastor Bautista Martin Luther King, Premio Nobel de la Paz y luchador incansable por la igualdad de derechos, que nos deja una profunda enseñanza.

“En cierta ocasión Martín Luther King se encontraba a punto de dar una de sus famosas conferencias acerca de los derechos humanos, cuando notó que un pequeño niño de color negro se encontraba al frente de su auditorio. Se sintió sorprendido y preguntó a uno de sus ayudantes, al respecto, este le indicó que había sido el primero en llegar.

Cuando terminó su discurso se soltaron globos de diferentes colores al cielo, los cuales el pequeño no dejaba de mirar. Esto llamo la atención de Martin Luther King, quien abrazándolo lo levantó en brazos.

El pequeño lo miro fijamente y le pregunto: “¿Los globos negros también vuelan al cielo?”

Martin lo miró dulcemente y le contesto:
“Los globos no vuelan al cielo por el color que tengan, sino por lo que llevan dentro…

¿Llegará el día en que los hombres aprendamos a mirarnos como Dios nos ve, y no según el color de nuestra piel?