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13 Diciembre 2011 | Por monica-mabel | Claves: alegría, cuento, surrealismo infancia | # Enlace permanente

Nada es lo que parece a simple vista, conviene detenerse, mirar dos veces, escuchar y, en ocasiones: oler.
El domingo una fotografía me habló desde la pantalla de la computadora y pude oír su voz sin interferencias a pesar de que el sonido lo tenía anulado porque toda la familia dormía. De manera inmediata escribí:
“Increíble, Papá Noel de juguetería Thelmus me ha contado una cosa. No sé si decirla…”
Enseguida intenté distraerme leyendo el diario, una dosis de realidad te pone de nuevo en tierra para que no te tientes de relatar fantasías. Pronto comprobé que era una solución pasajera porque una frase chiquita reclamaba desde el facebook: “Decila, Moni”. ¿Es que Daniel se lo había creído?
Decila, decila, decila, decila; allí bien adentro, en las entretelas del alma, se repetía un eco igual al del recurso sonoro de varias emisoras radiales que había escuchado en el sur. Mucha radio más paisajes, demasiada magia tuviste, Moni.
Pasó el domingo y llegó el lunes. Trabajé todo el día en actividades concretas y necesarias hasta que, poco más de las seis de la tarde, por fin, apurando el paso con nerviosismo, estuve parada frente a la juguetería, mis ojos en los ojos de Papá Noel.
Entrá, entrá, entrá, entrá, ¡de vuelta con el eco! Esa resonancia que en lo íntimo se multiplica, mejor obedecés para que calle.
-¡Hola!-saludé a la dueña de la juguetería que respondió mientras buscaba un hula hula para la cliente que estaba primero- seguí atendiendo, voy a mirar.
Disimulé, como que le daba una ojeada a los lindos juquetes de todo color, precio y tamaño. Iba oliendo el papel, sí, que llegaba desde el fondo. Me topé con una puerta sencilla, con cinco vidrios esmerilados en la parte superior. Para mi sopresa, al acercarme, el vidrio se volvió transparente, mejor dicho, desapareció para que yo viera con absoluta claridad aquello: la imprenta de Papá Noel.
Justo me sorprendió Ares, no se confundan, ni el dios griego de la guerra ni el programa para bajar música, el hijo de Thelma. Ares me explicó que Papá Noel es su madre, que los Reyes Magos sí existen, él ha de pensar que ese Papá Noel que está afuera es un artilugio para que niños más pequeños dejen sus cartas y dibujos. Juntos miramos a varios dejándolas.
-¿Qué harás con todas esas cartas?- le pregunté a Thelma.
-No sé- intimidada, casi, frente a los ojos enormes de Ares.
¿Era posible que ella no supiera de la imprenta en el fondo de su local? ¿Es que de tanto trabajar allí no le fue posible ver? ¿Ni Ares?
-Yo le escribí, -dijo el niño-si me contesta, podría creer.
La mueca y el gesto de Ares son indescriptibles, pura espontaneidad, todo frescura.
De mi parte, estoy también a la espera de que Papá Noel responda. ¿Lo hará?
Este relato sencillo está dedicado a Ares, es la primera ocasión en que lo leo por radio aún antes de subirlo al blog.
Fue estrenado el día de hoy en FM Puler, la radio de mi barrio.
¡Y a continuar con la trilogía interrumpida!
19 Septiembre 2011 | Por monica-mabel | Claves: alegría, amor, solidaridad | # Enlace permanente


Era el día del niño en el hospital y, como cada año, las señoras de rosa hicieron la felicidad de cada nene internado.
Fueron portadoras de regalos, de sonrisas y de cuentos que, alentando la fantasía, hicieron más llevadero el día de internación.
Cada una es una historia que camina y, mientras lo hace, se va perfeccionando en la tarea de contener a los enfermos que acuden al hospital del municipio.
Por eso son hermosas sus miradas, por eso sus sonrisas brillan y, aunque ese día se pusieron adornos llamativos que hicieron el asombro de los chicos, normalmente no necesitan más que su disfraz de cariño multiplicado.
La abuela rosada repartió juguetes, subió y bajó escaleras, dio caricias por acá y unas cucharadas de sopa por acá hasta que llegó la hora de volver a su casa.
Caminó entonces hasta la estación del tren, subió para recorrer las cuatro estaciones que la separaban de su hogar. Llegó, se sacó con alegría los zapatos al tiempo que calentaba su comida.
En eso estaba cuando sonó el teléfono, la vecina la llamaba angustiada, el marido de ochenta y dos años se había caído del techo mientras mientras limpiaba de hojas el desagüe.
La abuela rosada cruzó la calle y se quedó con ellos hasta que llegó la ambulancia.
Esto no es cuento sino un hecho que, con diferentes matices, se repite siempre.
Me han inspirado las Damas rosadas del Hospital de Vicente López
3 Abril 2010 | Por monica-mabel | Claves: alegría | # Enlace permanente
por Leonardo Boff
(teólogo brasileño)
La pascua es una fiesta común a judíos y cristianos y encierra una metáfora de la actual situación de la Tierra, nuestra devastada morada común. Etimológicamente, pascua significa paso de la esclavitud a la libertad y de la muerte a la vida. El Planeta como un todo está pasando por una severa pascua. Estamos dentro de un proceso acelerado de pérdida: de aire, de suelos, de agua, de bosques, de hielos, de océanos, de biodiversidad y de sostenibilidad del propio sistema-Tierra. Asistimos aterrados a los terremotos de Haití y de Chile, seguidos de tsunamis.
¿Cómo se relaciona todo eso con la Tierra? ¿Cuándo van a terminar las pérdidas o hacia donde nos podrán conducir? ¿Podemos esperar, como en la Pascua, que después del Viernes santo de pasión y muerte, irrumpa siempre nueva vida y resurrección?
Necesitamos una mirada retrospectiva sobre la historia de la Tierra para que nos arroje alguna luz sobre la crisis actual. En primer lugar, hay que reconocer que terremotos y devastaciones son recurrentes en la historia geológica del Planeta. Existe una «tasa de extinción de fondo» que se da en el proceso normal de la evolución. Las especies existen durante millones y millones de años y luego desparecen. Es como un individuo que nace, vive durante un cierto tiempo y muere. La extinción es el destino de los individuos y de las especies, también de la nuestra.
Pero más allá de este proceso natural, existen las extinciones en masa. La Tierra, según los geólogos, habría pasado por 15 grandes extinciones de esta naturaleza. Hubo dos especialmente graves. La primera ocurrida hace 245 millones de años con ocasión de la ruptura de Pangea, aquel continente único que se fragmentó y dio origen a los actuales continentes. El evento fue tan devastador que habría diezmado entre el 75% y el 95% de las especies de vida entonces existentes. Por debajo de los continentes continúan activas las placas tectónicas, chocándose unas con otras, superponiéndose o alejándose, en un movimiento llamado de deriva continental, responsable de los terremotos.
La segunda ocurrió hace 65 millones de años, causada por alteraciones climáticas, subida del nivel del mar y calentamiento, eventos provocados por un asteroide de 9,6 km que cayó en América Central, provocando incendios infernales, maremotos, gases venenosos y un largo oscurecimiento del sol. Los dinosaurios que durante 133 millones de años dominaron, soberanos, sobre la Tierra, desaparecieron totalmente así como el 50% de las especies vivas. La Tierra necesitó diez millones de años para rehacerse totalmente. Pero permitió un abanico de biodiversidad como nunca antes en la historia. Nuestros antepasados que vivían en las copas de los árboles, alimentándose de flores, temblando de miedo a los dinosaurios, pudieron bajar a la tierra y hacer su camino, que culminó en lo que nosotros somos hoy.
Científicos como Ward, Ehrlich, Lovelock, Myers y otros sostienen que está en curso otra gran extinción, que se inició hace unos 2,5 millones de años, cuando extensos glaciares empezaron a cubrir parte del Planeta, alterando los climas y el nivel del mar. Se aceleró enormemente con la aparición de un verdadero meteoro rasante, que es el ser humano a través de su sistemática intervención en el sistema-Tierra, particularmente en los últimos siglos. Peter Ward (O fim da evolução, 1977, p. 268) refiere que esta extinción en masa se nota claramente en Brasil, en donde en los últimos 35 años se están extinguiendo definitivamente cuatro especies por día. Y termina advirtiendo: «un gigantesco desastre ecológico nos aguarda».
Lo que nos causa crisis de sentido es la existencia de los terremotos que destruyen todo y matan a miles y miles de personas como en Haití y en Chile. Y aquí humildemente tenemos que aceptar la Tierra tal como es, ya sea madre generosa o madrastra cruel. Ella sigue los mecanismos ciegos de sus fuerzas geológicas y nos ignora, por eso los tsunamis y cataclismos son aterradores. Pero nos pasa informaciones. Nuestra misión de seres inteligentes es descodificarlas para evitar daños o usarlas en nuestro beneficio. Los animales captan tales informaciones y antes de un tsunami huyen hacia lugares altos. Tal vez hace tiempo nosotros sabíamos captarlas y nos defendíamos. Hoy hemos perdido esa capacidad, pero para suplir nuestra insuficiencia, ahí está la ciencia. Ella puede descodificar las informaciones que previamente nos pasa la Tierra y sugerirnos estrategias de autodefensa y de salvación.
Somos la propia Tierra que tiene conciencia e inteligencia, pero todavía estamos en la fase juvenil, con un aprendizaje escaso. Estamos entrando en la fase adulta, aprendiendo cómo manejar mejor las energías de la Tierra y del cosmos. Entonces, los mecanismos de la Tierra, a través de nuestro saber, dejarán de ser destructivos. Todos tenemos todavía que crecer, aprender y madurar.
La Tierra pende de la cruz. Tenemos que quitarla de ahí y resucitarla. Entonces celebraremos una pascua verdadera, y nos será permitido desear: Feliz Pascua.
10 Febrero 2010 | Por monica-mabel | Claves: alegría, consuelo, cuento, vida | # Enlace permanente

Ella podría haber pensado en cualquier personaje de cuentos, se los conoce a todos, pero no, pensó en la Alicia de Lewis Carroll.
También me dijo: “Las heroínas y los héroes son mitos, son fantasías creadas para inspirarnos, y de vez en cuando surge uno que nos invita a soñar.”
Me gusta escuchar a Gabriela, mi amiga siempre me inspira, pero se había hecho tarde y yo tenía que correr porque llegarían mis niños de la escuela antes que yo.
Me porté igual que el conejo blanco, siempre perseguido por la hora, subí al auto y saludé a Gabriela con dos golpes de bocina mientras que me la imaginé de largo cabello rubio.
Durante el trayecto a casa conduje con el piloto automático, sí ya sé que los automóviles no cuentan con semejante tecnología pero saben a qué me refiero. ¡¿No les sucede a veces que ponen el piloto automático para vivir!? Sí, algunos trayectos se prestan para eso, prueben.
Yo, como si hubiera caído por el mismo hueco de la tierra que cayó Alicia en la ficción famosa, ya circulaba por un bosque encantado ajena al calor agobiante y al problema real que enfrentaba Gabriela.
Llegué a tiempo para tener la mesa puesta con la comida servida.
Después de almorzar los chicos me mostraron sus cuadernos. Me sentía tan feliz como Alicia en su mundo de ensueño, mis hijos sí que eran maravillosos. La molesta sorpresa me la llevé cuando leí que estaba convocada a participar de la dramatización anual que se hacía en el jardín de infates para lo cual debía asistir a una reunión el día siguiente.
—No puedo, quedé con Gabriela—le expliqué a mi nene que me desarmó con una mirada desilusionada como si le hubieran anulado un gol.
—Le dije a la seño que ibas a ser el sombrerero—sentenció mientras volvía corriendo de su dormitorio portando la verde galera de sus amores y poniéndola en mi cabeza.
—Tener el sombrero no significa que puedo hacer el papel—siempre había intervenido pero esta vez no tenía ganas, mi amiga estaba enferma y quería dedicarle un tiempo.
—Dale, mamá, acordate de cuando hiciste la cigarra, estabas linda, todos te aplaudieron, ¿te acordás de que cantaste?—intentó convencerme mientras se alejaba para contemplarme ensombrerada y agrandar su sonrisa desdentada con tierna aprobación.
Tenía roto el diente de leche de adelante, esperábamos que lo cambie, lució esa pícara sonrisa por dos años en la realidad, y toda la vida retratada en mi alma y en mi mesa de luz.
Claro que fui a la reunión, me acompañó Gabriela, terminé siendo el sombrerero, ¿y ella? ¿no hacía por esos meses su tratamiento de quimioterapia? Claro, con una hermosa peluca rubia y un lindo vestido azul, Gabriela fue la versión de Alicia más acabada que vi en mi vida.
El relato es para Gabriela Marini,
ficción a medias,
me inspiré rapidamente en algunas palabras y gestos que le leí.
29 Enero 2010 | Por monica-mabel | Claves: alegría, Haití, hijo adoptivo | # Enlace permanente

Desde que vio la noticia del terremoto Lina no duerme. La CNN está encendida de manera continua en su casa, los dedos y los ojos se apresuran para saltar entre sitio y sitio de la red.
Ahora estamos juntas en su consultorio donde, desde varios portarretratos, un niño hermoso tan negro como sus ojos despliega una dentadura iluminada. Es Alex, su hijo del corazón.
Mi amiga es médica oftalmóloga, también pintora, todo visual en ella. Trabaja en el hospital municipal, en su consultorio particular y en una pequeña capilla. En ese lugar, no solamente les cura los ojos sino que les enseña a mirar y a manejar los pinceles.
Su soltería y otras trabas le habían demorado por una década los trámites legales de adopción en nuestro país. Entonces, por el 2008 inició los trámites en Haití.
Al año siguiente, tuvo la alegría de conocer a Alex, de pasar una semana con él en Puerto Príncipe y de forjar lazos. Me cuenta lo mucho que se rieron, los dibujos que le hizo, los intentos de ella de aprender el creole que su hijo habla o ¿hablaba?
“Le hice un mapa de la Argentina, con el Río de la Plata, el Paraná, el delta, lleno de verde y plantitas”, me cuenta, mientras veo fascinados, un ramo tupido de niños a su alrededor, empuñando pinceles, manchando flores en la orilla de nuestro río. Lina me vuelca una catarata de sueños en cada fotografía que miramos. Se suceden rondas, niños abrazados, sonrisas blanquísimas manchadas de dulce de leche. “¡No te imaginás lo que disfrutaron los dulces! Debí haber llevado más.”
El orfanato donde estaba Alex fue saqueado, ningún niño está seguro allí. Los más bebitos se están enfermando y contagian a los otros. De repente, acariciando una imagen de niños contentos, Lina inicia un monólogo.
“Te parecerá egoísta, pero lo primero que pensé fue en Alex. No me importaba otra cosa, las hileras de los muertos embolsados que mostraban las pasaba rápido, cambiando de canal intentaba reconocer los lugares donde había estado, saqueos, ayudas internacionales, opiniones, bomberos, hospitales de campaña, bloqueos, no escuchaba nada, no me importaba, escudriñaba las imágenes buscándolo y lo veía en cada rostro. Volvía a intentar con el teléfono, diez, quince, cien veces sin respuesta y el sonido de la llamada taladrándome el tímpano. Después colgar y mirar el aparato silencioso, tienen mi número, podrían llamarme. Luego volver a intentar. ¡¿Sabés?! He logrado averiguar que la persona encargada de firmar los permisos para salir de la isla falleció en la tragedia, que la directora y dos de las cuidadoras del orfanato también, que unos diez niños, quizá, tal vez, no pueden establecerlo, algunos murieron, vos creés que Alex…”
Las dos nos quedamos en silencio, quietas, con la vista clavada en el teléfono, ¿cuánto tiempo?
Lina se levanta, vuelve a corroborar que funcione, las horas pasan. Suena el celular varias veces, colegas y amigos tienen prohibido ocupar el teléfono fijo pero quieren acompañarla, enterarse.
De pronto, el maldito teléfono ¡suena! Lina dice unas palabras, no entiendo, llora, a mí me tiembla el ama del mismo modo en que tembló la tierra. Por suerte la llamada es muy breve pero la noticia es muy grande.
“¡Alex está a salvo, en Santo Domingo, puedo ir a buscarlo!”
Este relato es para Jorge Luis, Billy y Cacho. También está dedicado muy especialmente a Florencia a quien le gustan los finales felices. Sería hermoso torcer los finales en todas las historias y escribirlos a nuestro modo.
18 Diciembre 2009 | Por monica-mabel | Claves: alegría, amor, navidad, regalos | # Enlace permanente
Mientras preparo el último relato de la trilogía, les deseo a toda la comunidad de bloggers
UNA NAVIDAD ALEGRE.
Les envío un turrón, un pan dulce, una botella de lo que gusten para brindar y el regalo de estas palabras:

Un corazón lleno de alegría es resultado de un corazón que arde de amor. La alegría no es solo cuestión de temperamento, siempre resulta difícil conservar la alegría, y eso es motivo mayor para tratar de adquirirla y de hacerla crecer en nuestros corazones. La alegría es oración; la alegría es fuerza; la alegría es amor. Da más quien da con alegría. A los niños y a los pobres, a todos los que sufren y están solos, bríndales siempre una sonrisa alegre; no solo les brindes tus cuidados sino también tu corazón. Tal vez no podamos dar mucho, pero siempre podemos brindar la alegría que brota de un corazón lleno de amor. Si tienes dificultades en tu trabajo y si las aceptas con alegría, con una gran sonrisa, en este caso, como en muchas otras cosas, verás que tu bien si funciona. Además, la mejor manera de mostrar tu gratitud está en aceptar todo con alegría. Si tienes alegría, esta brillara en tus ojos y en tu aspecto, en tu conversación y en tu contento. No podrás ocultarla por que la alegría se desborda. La alegría es muy contagiosa. Trata, por tanto, de estar siempre desbordando de alegría donde quiera que vayas. La alegría, ha sido dada al hombre para que se regocije en Dios por la esperanza del bien eterno y de todos los beneficios que recibe de Dios. Por tanto, sabrá como regocijarse ante la prosperidad de su vecino, como sentirse descontento ante las cosas huecas. La alegría debe ser uno de los pivotes de nuestra existencia. es el distintivo de una personalidad generosa. en ocasiones, también es el manto que cubre una vida de sacrificio y entrega propia. La persona que tiene este don muchas veces alcanza cimas elevadas. El o ella es como el sol en una comunidad. Deberíamos preguntarnos: “¿En verdad he experimentado la alegría de amar?” el amor verdadero es un amor que nos produce dolor, que lastima y, sin embargo, nos produce alegría. Por ello debemos orar y pedir valor para amar. Que Dios te devuelva en amor todo el amor que hayas dado y toda la alegría y la paz que hayas sembrado a tu alrededor, en todo el mundo.
Madre Teresa de Calcuta
Qué el Niño les traiga el regalo especial de la alegría.
Este post es para Arriero, Marka, Gabriela, Tishy, Cecilia, Luis, Linda, Gloria, Tongo, Mary, JEG, Anciana, Monic, Bibi, Catrinamar, Bicho de letras, Ángel azul, Vanina y Ezequiel con sus novedades y toda la comunidad de bloggers.
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30 Octubre 2009 | Por monica-mabel | Claves: alegría, cuento, imaginación, narración, relatos, vida | # Enlace permanente
Como dije ayer, estoy elaborando el relato del chico con temor a terminar pobre y solo, será publicado en breve, un par de días a lo sumo.
La historia de la rubia queda en el armario por ahora, se me hace que en cualquier momento me la dan escrita.Intuición.