34-Viajes

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Algunas piedras pequeñas tienen destinos grandes.

Esta es la historia de un guijarro redondo negro que realizó millones de giros entre la espuma del mar y la arena. No se sabe a ciencia cierta si lo modeló el tiempo o la corriente pero cuando arribó a la playa, y se convirtió en adorno de castillo de arena, sonrió su suavidad de piedra zarandeada.

Un niño lo levantó y lo colocó en su balde plástico que estaba lleno del agua cristalina del mar. Con extrema delicadeza lo situó en la parte más alta de la frágil torre que acababa de levantar. Allí, se posaron las miradas de los ocasionales caminantes.

Cayó la tarde con su misterio de brillos que mueren y la playa quedó solitaria.  Mirta guardó la piedra entre las palas y los moldes plásticos de su hijo.

Al día siguiente, mientras hacía su caminata por el pinar,  supo del proyecto: el  mural de Malvinas.

Y ahí está, el guijarro pequeño en una obra enorme, representando un trozo de tierra que emerge del magnífico Mar Argentino.

 

Esto no es cuento, es una obra que se emplazará en la Avda 10, en el partido de Villa Gesell(Pcia de Buenos Aires), y que se ha realizado con el aporte de muchas personas.

Ahí va otra fotografía:

 

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Fuente de la fotografía: el facebook del Taller Municipal de Cerámica de Villa Gesell (hay un montón)


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, , Javier Ximens dijo

Interpreto que una piedra del mar representará una pequeña isla de Las Malvinas. Supongo que dentro de las reivindicaciones sobre la propiedad.
El primer párrafo es muy lírico. Dada mi opinión personal sobre los nacionalismos veo en ese párrafo los elementos claves que me hacen aborrecer todo tipo de patriotismo. Guijarro, restos desahuciados de rocas. Negro, como el petróleo, como la noche, como las tinieblas. Convertida en adorno del castillo de arena que es todo intento de poner fronteras a la naturaleza. Zarandeada, como las conciencias de las personas que son malgastadas en la defensa de tierras que nunca serán suyas, solo de los señores.
En fin, mis neuras.
Ximens, un ciudadano del mundo que sufre por cada vida perdida por ideales patrios , es decir, subhumanos.

, , Pedro Sanchez Negreira dijo

Mi querida Mónica, a mí es que me pasa casi lo mismo que a nuestro camarero. Solo me pongo reivindicativo en los ataques de género, de todo tipo de género, no sólo en el masculino/femenino, sino también en los de raza y/o religión. Firmo el verso de mi compatritota Jorge Drexle -de su canción Milonga del moro judío- que dice: perdonen que no me aliste bajo ninguna bandera, vale más cualquier quimera, que un trozo de tela triste.

Defendí a los gallegos en el Río de la Plata, a los hispanos cuando me tocó vivir en EEUU, a los sudakas en España. Soy de los que creen que ninguna persona es ilegal.

Aún recuerdo el dolor y la decepción que os causó aquella guerra. También recuerdo cómo os mentía el gobierno del choborra Galtieri mientras duró. Tenía tías viviendo en Bs As y cuando las llamábamos no podíamos creer lo que nos contaban, dado que en Uruguay nos llegaban las noticias que daban los ingleses y los americanos. En fin, que ya de aquella -siendo yo un adolescente- me pareció una guerra absurda y sigo pensando lo mismo.

Lo único que siento por las Malvinas es pena por los muertos que allí quedaron.

Dicho todo esto, te confesaré que tu cuento me ha gustado. Supongo que encontrarás a muchos compatriotas que lleguen a emocionarse con él.

Un beso.