Surrealismo en artes plásticas y literatura 1


Benjamin Péret, un hombre de otra época enraizado en la actual

ESPECIAL/EL NUEVO HERALD

Hace cincuenta años que falleció en la capital francesa el poeta surrealista Benjamin Péret (1899-1959). Péret no obtuvo nunca por parte de la crítica oficial, una acogida favorable. Pero a este poeta tampoco la interesaban los elogios de esa crítica. Su rebeldía frente a los convencionalismos sociales, lo obligó a vivir una existencia marginal, bordeando siempre la pobreza. Octavio Paz que fue su amigo, escribió sobre él palabras como las siguientes: “Péret permaneció incorruptible. Resistió a todas las derrotas y, lo que es más heroico todavía, a todas las tentaciones. Y no hablo sólo de las más faciles, de las más vulgares –el poder, la gloria o el dinero– sino de la más insidiosa y secreta: el nihilismo”.

Dentro del movimiento surrealista representó según Sartre (que nunca tuvo simpatías por ese grupo), su expresión más auténtica. Fue sin duda, el compañero más fiel que tuvo André Breton durante toda la aventura surrealista que éste realizó. En su Antología del Humor Negro Breton expresó que Péret ha realizado plenamente sobre el verbo la operación correspondiente a la ‘’sublimación” alquímica que consiste en provocar ”la ascención de lo sútil” mediante su ‘’separación de lo espeso”. Nunca las palabras, y lo que designan, escapada una vez por todas a la domesticación, habían manifestado tal libertad. Lo que Breton quiso decir con esto es que Péret llevó el lenguaje a otras zonas donde imperaba el causalismo mágico, propio de los primitivos, los niños o los lunáticos. Para éstos la realidad les otorga la posibilidad de cambiar su orden lógico por otro, donde según Péret: ”Lo que crece en un campo de trigo no tiene por qué parecerse a un cántaro/ como tampoco lo que roe los orinales se parece a un coche-cama”. Quien lleva las relaciones causales a esos extremos de ruptura, posee dentro de sí a un rebelde. Esa rebeldía suya se manifestó pues en su poesía y en su vida como activista revolucionario.

Péret nació en Nantes un 4 de julio de 1899. Movilizado durante la Primera Guerra Mundial, hizo todo lo posible para no participar en la misma. En una ocasion se encontró abandonado en un banco de una estación de ferrocarril, los poemas de Mallarmé. Ese encuentro con la poesía cambió el rumbo de su existencia. Poco después la magia que siempre lo acompañó, lo condujo a ponerse en contacto con los dadaístas y sobre todo con André Breton, quien se encontraba en vías de iniciar el movimiento surrealista. El comunismo lo tentó, pero su militancia dentro de un partido que representaba la opresión estalinista tuvo corta duración. Inclinado hacia el trotskismo, peleó en las filas del POUM durante la Guerra Civil Española. Pero fue finalmente el anarquismo lo que llenó en él sus aspiraciones de cambios sociales.

Anticlerical furibundo, se sintió inclinado hacia el mundo de los mitos y leyendas de los primitivos, sobre todo del continente americano, sobre los cuales publicó una antología. A raíz de la Segunda Guerra Mundial, tras haber sido encarcelado por los alemanes, pudo al fin reunirse con Breton y otros surrealistas en Marsella, partiendo para México junto con su compañera, la pintora Remedios Varo. A su capital arribaron en 1942, instalándose en un pobre apartamento de la calle Gabino Barreda que se convirtió en centro de reunión de otros refugiados entre los cuales se encontraban César Moro, Leonora Carrington, Esteban Francés y Wolfgang Paalen. En 1944 el Gunther Gerzo pintó un cuadro como testimonio de esas reuniones: Los días de la calle de Gabino Barreda. De su estancia en México Péret dejó un extenso poema Aire mexicano que se publicó en París en 1952 con ilustraciones de Rufino Tamayo. Además de la mencionada antología, Péret realizó una traducción al francés del libroChilam Balam de Chumayel y del poemario de Octavio Paz Piedra de Sol.

A su regreso a París en 1948, Péret continuó su militancia dentro del surrealismo, participando en todas sus publicaciones y actividades. Su poesía (tanto en verso como en prosa), no disminuyó el tono de esa voz ‘’salvaje” que Octavio Paz escuchara en la misma. Durante ese período, Péret no cesó de denunciar las injusticias sociales, pero sin abandonar una mirada que iba más allá, en búsqueda de la poesía. El costado lúdico de su obra se manifestó siempre como un desarraigo hacia todo lo convencional. Péret nunca abandonó su gusto por la vida, gusto que se transparenta en toda su poesía. En realidad Péret fue un utopista que al igual que Fourier, soñó con un mundo donde el sueño y la realidad estaban conectados por los vasos comunicantes de lo maravilloso. Ser un creyente en esa posibilidad hizo de él como lo afirmara Octavio Paz, un hombre de otra época que no deja ser ser por otra parte, la mejor manera de pertenecer a la actual.• 


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omar
Septiembre 20, 2009, 3:50 pm, Reportar este Comentario omar dijo

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