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Empieza en viaje…

De Cosquin decidí irme a la costa, más precisamente a Necochea, me entere que mi papa vivía por allí y me parecía que después de 3 años ya era hora de que tengamos una charla de Padre a Hija, como adultos.
Y seré sincera, quería ver el mar, sabia que me iba a tranquilizar y a ayudarme a encontrar un rumbo, una respuesta.

Como comenté, soy una impulsiva en recuperación, la idea surgió a las 21.00hs. Levante mi carpa a las 22.00hs y a las 22.30hs estaba en la estación buscando un autobus que me lleve a destino.

Tuve que hacer 5 trasbordos, como 36hs de viaje, conocí gente en todos lados, esperando que llegue el bus siguiente, durmiendo en las estaciones, etc.

Pero les quiero hablar de uno en especial. Un Mendozino.

Comenzó cuando me subí al 5to bus, llevaba mas de 24hs despierta, y solo quería dormir, y llegar a destino.
Subo al micro, busco mi asiento, estaba ocupado por un chico y una chica.

Yo (con la mejor cara que encontré): Disculpa, ese es mi asiento.
Ella: Discúlpame! el mio es ese (señalando el asiento del otro lado del pasillo) te molesta si te sentas ahí?

(Pienso, deben ser pareja, los dejo que viajen juntos, yo solo quiero dormir)
Yo: No, no hay drama.
Y me siento, cuando quiero reclinar el asiento, adivinen… no se reclinaba. Los miro devuelta. Le hago señas al chico para comprobar si están juntos o no, me dice que no, que se conocieron hace 3hs en el micro.
Yo (a ella): Discúlpame, pero el asiento no se reclina, y yo realmente necesito dormir.
Con mala cara la chica me deja el asiento.

Así lo conocí a Marcos, claramente ese no es su verdadero nombre, y no se lo cambie para preservar su identidad, sino porque tenia cara de Marcos, y siempre le dije así. De hecho el me dice Nieves, y ese no es mi nombre. Aunque me queda bastante bien.
El pibe era una radio, nunca supe donde tenia el botón de apagado. Y eso que yo hablo hasta por los codos.
Desde que me senté, nos pusimos a hablar, de todo, su vida, la mía, los sueños, deseos que teníamos.
Él también viajaba para poder pensar, para salir de donde estaba, buscando alguna respuesta a lo que le pasaba, para aclarar su mente, buscando un rumbo.

Quiero comentarles algo que me llamo mucho la atención, cuando paso la noche y llego el amanecer, de repente Marcos se convirtió en un niño. Estaba totalmente asombrado de ver el amanecer en el campo, acostumbrado a las montañas, eso le parecía casi mágico, una sensación que lo trasporto a algún lugar muy lejos de allí. Un lugar donde no existía un micro, una chica, sus problemas, sus miedos. Solo el asombro y el disfrutar de algo tan maravilloso como un amanecer.

Cuando llegamos a destino, (a mi destino) yo iba a Necochea y el a Miramar. Me baje, bastante triste de no poder seguir compartiendo mas charla, música y anécdotas y algunos momentos asombrosos como fue el amanecer.
Quedamos en encontrarnos, ya que estábamos relativamente cerca.
Y así lo hicimos, un par de días después, me tomé un micro y fui a visitarlo, fuimos a la playa, escuchamos música, nos reímos, y jugamos a las cartas.
Debo admitir que me dio una paliza jugando al Chin- Chon, y al Truco. Y la verdad es que se lo agradezco, me cambió la suerte.
Marcos, hacia 1 año que nadie me podía ganar en un solo juego, y ya sabes lo que dicen las abuelas: “Afortunada en el juego, desafortunada en el amor.”
Pase unos días geniales, y él me hizo darme cuenta que era hora de dejar atrás mis miedos y lanzarme a la aventura.

Cuando volví a Buenos Aires, saque el pasaje a Madrid.