El Malestar de nuestra Cultura
no se comprende. Sin embargo lo que ocurre en la Argentina de hoy, no es nuevo. Lo nuevo como bien lo explica el ex presidente del Banco Central, Dr. Mario Blejer en diversas entrevistas, es que este enfrentamiento ha tomado un giro inesperado dentro de una de las situaciones más favorables para nuestro país en términos de coyuntura económica internacional. La revolución productiva del agro originada entre la década de los 80 y 90, hoy encuentra una situación inédita desde fines del siglo XIX. La visualización de este hecho, nos enseña la diferencia entre una visión de Estadista y otras de carácter Coyuntural. Ahora bien, en parte ¿qué es lo que nos ocurre? Creemos, ocurre que nuestra práctica cívica dista de responder a una cultura democrática. Derrotada la Dictadura, las diversas experiencias que hemos vivido en materia institucional, y éstas no solo dentro del orden nacional, muestran que los comportamientos que nos han caracterizado desde la década del 30, no son fáciles de erradicar. Para muestra, el descubrimiento del valor del Congreso, como consecuencia de los intereses del Sector Agropecuario puestos en juego. De pronto descubrimos que nos hemos convertido en un país Unitario y que esto provoca que nuestras provincias estén inermes. Provincias que son gobernadas, también dentro de la misma práctica y cultura. Ejemplos sobran. Las sucesivas crisis de carácter político y económico, el arrastre de modelos de antagonismos, reflejan esto que nos preocupa. creciente manifestación que en estas condiciones no se puede seguir”. ¿Qué significa este run run, uno se pregunta?, aunque hoy se haya atenuado. 
Nuestra sociedad, asiste azorada ante una situación que en general
respaldar en algún personaje milagroso que asuma el Gobierno para
que luego este personaje o personajes repitan comportamientos que
seguramente conducen a otra crisis, cualquiera sea la forma que se
manifieste. Que ingenuidad!!!!.
Los males que padecemos, mucho tienen que ver con nuestros
criterios para elegir nuestros Gobernantes y más que eso, la forma
que nos desentendemos de la acción política hasta que las
situaciones estallan. Desde ese punto de vista es lógico que actuemos
espasmódicamente ante hechos consumados.
No distinguimos un inteligente orador, de un criterioso hacedor, no
distinguimos inteligencia política de Estado de la inteligencia en el
ejercicio del poder partidario o peor aún, de los brillantes
oportunismos con consecuencias desastrosas para el erario público.
La dirigencia empresaria lamentablemente nos parece, no escapa a
ese nivel de negligencia a este respecto.
Nuestros políticos a la luz del conflicto con el campo han demostrado
no tener cintura, no están acostumbrados a la negociación, saben
manejarse en coyunturas favorables ante una sociedad que se
moviliza exclusivamente en Pro de intereses sectoriales, de hecho
ante imprevistos que puedan provocar su asumida incuestionabilidad,
no tienen capacidad de reacción.
En toda nuestra historia reciente, ante situaciones de crisis, nuestros
Gobernantes se han refugiado en discursos principistas totalmente
ajenos a la práctica previa. Esa inconsistencia precipita la pérdida de
fortalezas.
Lo que describimos, no es un problema de nuestros Gobernantes
últimos, es lo que nos caracteriza.
“Sin embargo nuestra práctica se manifiesta en defender posiciones o alcanzar objetivos a partir de condiciones que en los últimos veinticinco años por lo general han reflejado de una forma u otra la agonía de una clase de estado que culmina en las inflaciones del 89/90 y la corrupción de sus estructuras administrativas en todos los niveles” (Dalmasso, 1994. Discurso político-Discurso Económico)
En el fondo de la cuestión, si bien no tan sencillo de ver, nos parece
que detrás del discurso de cualquiera de los poderes emergentes
surge un símil a una situación de una guerra tribal. Esto es porque,
el grado de violencia es tan significativa que empalidece o de hecho
desconoce a cualquiera de nuestras instituciones, de por si
sumamente débiles. A la luz de los parámetros republicanos uno
se pregunta como definiríamos nuestro país.
Los discursos revisionistas en lo económico fueron aplaudidos por el conjunto de la sociedad, quien había aprendido amargamente el significado del discurso neoliberal en carne propia. No es conveniente olvidarse de la crisis que vivió Argentina como consecuencia de una visión enajenada a los centros de poder mundial y creo también nos sería interesante analizar el porque una República tan elogiada por ese mismo discurso, caso Chile, no entregó ninguno de los resortes básicos de su economía. Políticas neoliberales si, pero defensa del patrimonio nacional también. No fue nuestra realidad. Tenemos un comportamiento de características tribales, en parte porque no logramos conformar una burguesía nacional sustentada en un pensamiento democrático genuino. ¿Contribuirá a ello el capitalismo emergente en el sector agropecuario? No lo podemos predecir. Comprenderá la dirigencia agropecuaria el valor del pensamiento liberal genuino o se abroquelará en un conservadorismo retrógrado. Tampoco lo podemos predecir. No es nuevo el problema, es bueno recordar que cuando el radicalismo emerge de las urnas en 1916, intenta y en parte lo logra conformar una fuerza inclinada a reconocerse como movimiento populista. Esto guste o no, tiende a debilitar el pensamiento republicano. Se puede justificar la conformación de fuerzas populistas a partir de una oligarquía decadente, siendo el peronismo su máxima expresión en materia de proyecto y comunidad con los sectores de menores ingresos, pero esto no hay dudas a la luz de las experiencias golpistas de carácter cívico y de carácter militar nos deja a la deriva. También es bueno recordar que en los 70, para los jóvenes que hoy son maduros dirigentes la democracia no representaba un valor, en parte por la realidad del golpismo y por otra, por la fuerte influencia de la revolución cubana y el movimiento religioso del tercer mundo. Difícil situación la de nuestra Argentina ante un mundo complejo y en acelerado cambio que reclama liderazgos lúcidos, capacidad de administración y habilidad negociadora suficiente para promover y sostener una firme visión transformadora y por esa razón motivante para el conjunto de las fuerzas sociales. Parece, estamos distantes de esa posibilidad. En el primer capítulo de la reciente experiencia de confrontación, cada sector se arroga la representación del país, ambos discursos transitaron por actitudes de soberbia y por ende el desconocimiento del estado de derecho en unos y el deber del Gobierno en otros. Las cosas que se dijeron mutuamente excedió largamente lo que podríamos denominar el mínimo respeto que exigen las formas republicanas. El oportunismo asaltó a la oposición y no sólo a ella, pero también emergió un desconocimiento de las reglas elementales de la política por parte del oficialismo. Vale la pena reiterar, que al menos esto sirvió para redescubrir el valor del parlamento, el rescate del federalismo y lo nocivo de las listas sábanas. ¿¿Cuánto durará?? Tampoco lo podemos predecir ¿?. Entonces, sin instituciones respetadas ni credibilidad en la dirigencia es casi inevitable suponer una decadencia perpetua, salvo que ocurra el milagro de no recaer en lo mágico. “Es decir, que nos propongamos crear y desarrollar visiones creíbles dentro de la búsqueda de consenso, confrontar desde lo abarcativo y generar discursos políticos mas coherentes, mas profundos y por cierto menos oportunistas”. La lucha a favor o en contra de las retenciones, mostró a nuestro juicio mucha pobreza y egoísmo. Pobreza, por la falta de un respaldo claro en la administración de un proyecto político y económico que sin lugar a dudas requiere de las retenciones al agro. Pobreza por lo arbitrario de la resolución. Pobreza porque los sectores agropecuarios reivindican lo federal a partir de intereses particulares, aunque es justo reconocer, esto sirve para poner límites a una modalidad de Gobierno previamente consentida, y egoísmo porque las situaciones particulares impidieron o vedaron una mesa de negociaciones acorde a los principios democráticos. Esto último en parte, porque nos cuesta tomar conciencia que nuestros enunciados son fundamentalmente de carácter corporativo Mucho tenemos que aprender para no desaprovechar una coyuntura económica única. El Senado se ha expedido. La confrontación nos mostró de todas maneras un camino hacia el fortalecimiento institucional para superar nuestros déficits de valores sustantivos para el desarrollo de una democracia republicana. Una de las cuales, es fundamental, la tolerancia y el respeto. Muchos legisladores pudieron mostrar que su presencia es valiosa para la sociedad. Nos parece que esta instancia nos ha iluminado un camino más que interesante. No podemos apreciar si será suficiente, pero claro, las sociedades civilizadas son productos de luchas, resolución de conflictos, aprendizajes para el cambio de cultura y esto no hay dudas, no es una tarea de Manual, sino de reconstrucción de valores. Córdoba, 17 de julio de 2008. Director, Eduardo Dalmasso. Profesor de la Universidad Nacional de Córdoba
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Me gustaría saber cuál es la mejor manera de conocer a cada una de las personas que se presentan en las listas sábana, candidatos que surgen de la nada o personas que antes han sido cantantes, deportistas, entre otros oficios? Cómo hacemos para filtrar lo mediático, lo político para poder ver lo real, los logros a favor de la comunidad? Gracias.