APOSTILLAS SOBRE LA CRISIS MUNDIAL

Carlos Cleri – Apuntes sobre la crisis mundial

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ’superado’… trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”. A. Einstein

APOSTILLAS SOBRE LA CRISIS MUNDIAL1

  • Parece que no resulta fácil caracterizar la crisis actual, su magnitud y su devenir. Estamos acostumbrados a relacionar lo que nos pasa con experiencias pasadas (vividas o leídas) y recurrimos a referencias (ciclos de Juglar o Kondratieff, crisis del 30, sus remedios y héroes: Rooselvelt, Keynes), y nos alejamos del contexto. Es natural que, emocionalmente, busquemos terrenos o salidas conocidas pero esta crisis no tiene (ni tendrá) semejanza con tiempos vividos por ningún humano que camina sobre la tierra.
  • La crisis del 2008, si bien emergió como especulación financiera sobre activos inmobiliarios, no es más que el duro derivado de las dificultades agudas y persistentes que acompañan desde décadas al sistema económico/político actual y que fueran mitigadas fugando hacia adelante.
  • Su inmensidad va más allá de lo económico poniendo en tela de juicio el modo de convivencia. Deviene de causas y efectos que se enlazan, potencian, interactúan. Los subsistemas económico, financiero, productivo, comercial, energético, alimentario, ambiental, tecnológico, político, militar, social, urbano, pensamiento, moral, ético,…, enfrentan simultáneamente ingentes dilemas; no hay espacio geográfico exento; y no existe confianza en quienes podrían (o deberían) componer el orden (declinante predominio de USA, inoperancia de los organismos internacionales, falta de representatividad de los gobierno locales, carencias de liderazgo).
  • En el fondo revolotean trescientos años de capitalismo incapaces de resolver las necesidades elementales de la humanidad (Alimento, Trabajo, Vivienda, Educación, Desarrollo Espiritual y Paz).
  • El orden actual pasó por situaciones angustiantes pero nunca llegó a un estado de inestabilidad tan profundo y general. La ampliación sempiterna del sistema (consumismo); la centrifugación concentradora de riqueza en la cúpula y de gente en la base; y las transferencias de la periferia al centro (colonialismo, imperialismo, globalización); permitió la fuga hacia adelante. Pero calmar la fiebre no es curar la enfermedad; sólo se postergaron las tribulaciones que ahora se acumularon al encontrar el punto límite del orden contemporáneo.
  • No parece que la situación amerite una solución parcial o temporal; y más allá de las (válidas) cuestiones morales, el actual status quo no puede mantenerse. El sistema se envenenó a si mismo3 y como en otros antiguos órdenes económico-sociales, ahora también los beneficiarios hicieron más por su destrucción que los propios desvaídos.
  • Hace tiempo4 que no se pueden sostener los niveles de renta en el sector productivo; porque hay restricciones para incorporar trabajadores marginales que acepten bajos salarios5, mantener reducidas las tarifas de energía no renovable u omitir incorporar a los costos los gastos de sostenimiento ambiental. Nótese además que las corporaciones (y muchas PyMEs de países de altos ingresos) son propiedad de inversores institucionales de extremada voracidad (Fondos de pensión, de inversión o compañías de seguro) que obtienen su renta por diferencia de cotización bursátil y rentabilidad de las acciones; asignando poco valor a lo que hacen las empresas y cómo lo hacen (producción). Ante esta situación aparece la posibilidad de compensar las mermas de rentas a través del desarrollo de negocios financieros apuntalados por el avance de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC´s). Las finanzas dejaron de estar al servicio de la producción para ser un negocio “per se”.
  • El sector real, además de estimular los negocios financieros para compensar su baja renta adhirió al juego. Muchas empresas apalancaron su expansión6, proyectada sobre un ´forecast´ de ingresos ¿seguros?, usando su capital en inversiones fijas y tomando capital de giro a tasas bajas. Estrategia que también fue seguida por los gobiernos7. Todo giró sobre olas lúdicas de apalancamientos (casino capitalism). Así fue como la financierización terminó convirtiéndose en un tumor cancerígeno que creció y creció y nadie quiso hacer una biopsia por miedo a comprobar que no era benigno.
  • No es la primera vez que se sigue el ciclo de endeudamiento masivo-explosión de burbujas-quiebras generalizadas, sólo que esta vez se suma a la atrofia terminal del modo de producción y distribución imperante.
  • Recordamos con dolor el estallido de la primera burbuja especulativa, cuando los excedentes financieros derivados de la crisis del petróleo fueron colocados en los sedientos países en desarrollo, que se endeudaron para evitar las secuelas sociales de la crisis8, y terminaron atenazados por el interés compuesto de su deuda y un mercado mundial poco demandante. Luego vinieron los take-over de grandes firmas (“junk bonds”); los arbitrajes especulativos de moneda; las burbujas inmobiliarias de Texas y de los países asiáticos; nuevas crisis de endeudamiento de la periferia; violentas fluctuaciones bursátiles; caída del mercado de las punto-com; juegos especulativos sobre commodities (mercado a término de petróleo, cereales y oleaginosos); las hipotecas sub-prime y la explosión de derivados.
  • Las burbujas fabricaron riqueza virtual9 y al estallar se mudaban a otro negocio para fundar un nuevo hongo. La especulación sobre el mercado inmobiliario fue la gota que encontró el límite del sistema. Desde allí los efluvios burbujeantes se desvanecieron con la misma velocidad con que nacieron. Los alimentadores positivos se convirtieron en negativos. Se quebró la confianza. El impacto psicológico provocó un efecto dominó (crisis hipotecaria, de los bancos de inversión, de los mercados de capitales, de la banca comercial, de la economía real, de los Estados,…)10. Paralelamente, la sensación de pobreza profundizó la recesión; y la demanda se aplastó por las pérdidas de empleo y el temor a ser despedidos o ver reducidos los ingresos.
  • La caída de consumo redujo los ingresos de empresas (ventas) y gobiernos (impuestos), con la entrada masiva en insolvencias contagiosas (corte de la cadena de pagos). Corporaciones y Estados comenzaron a zozobrar y su hundimiento hace prever un tsunami sobre países con situaciones sociales previamente comprometidas. El tumor está generando metástasis en todo el cuerpo económico y sus efectos más devastadores todavía no ha sido visto.
  • Diversas recetas propondrán: los poderosos y especuladores que presionarán a los gobiernos para que le devuelvan el valor de su riqueza ficticia; los que negaron tres veces la crisis, la recesión y el tránsito a la depresión; los que siguen creyendo que esta es una tribulación financiera más, con repercusión sobre la economía real; y los que culpan a los codiciosos y corruptos11. Escucharemos solicitudes de: que los gobiernos estaticen las pérdidas y realicen salvatajes masivos de bancos empresas o deudores; mayor regulación financiera; respuestas proteccionistas; intentos de que otros paguen la fiesta (especialmente el Tercer Mundo y los ciudadanos de a pie de los países centrales); aumento de regulación financiera; recetas neo-keynesianas (incluyendo guerras que, de paso, aseguren el control de recursos vitales: petróleo, agua, minerales); creación de Derechos Especiales de Giro (DEG) o de un Banco Central Mundial, etc. Es más, muchas salidas significan apagar fuego con gasolina; asistimos a un renovado empapelamiento del mundo con monedas que no podrán sostener su valor12, y que, saliendo de la recesión impactarán fuertemente sobre los precios. De todas formas todas las medidas conocidas hasta ahora sólo consagran la impunidad y alcanzarán, en el mejor de los casos, para retrotraer tímidamente, la situación al estado de inicio de nuevas burbujas.
  • Cuando miramos la historia, las salidas de trances anteriores son páginas que se dan vuelta rápido, pero representan décadas y hasta centurias de búsqueda de un nuevo orden (que también será inestable y caótico). No sabemos cuando se establecerá ni cómo será o cuáles serán los costos; pero nos encaminamos ciertamente a un nuevo orden en reemplazo de un modo de producción y distribución que no pudo garantizar el albergue razonable de la actual población mundial, ni asegurar que no se siga destruyendo la naturaleza, pudriendo el aire el agua y la tierra, o abusando del uso de energías no renovables. Las fuerzas en pugna dirán si será mejor o peor que éste. El desafío será volver a poner al hombre en el centro de la escena y hacer que la economía y la tecnología se subordinen a su bienestar. Cada uno deberá ubicarse para pujar donde sus principios demanden

Una breve mirada a la Argentina.

• Argentina no puede eludir el impacto de la crisis global; no hay desacople posible para nadie, pero: el debilitado lazo con el sistema financiero mundial luego del “default”, atemperó el impacto de ese jirón de la crisis; y aunque será fuerte el golpe que recibiremos por la recesión; el reducido grado de apertura de nuestra economía y la baja dependencia del empleo a las exportaciones, hacen que los tiempos que vendrán serán difíciles pero posibles de manejar con políticas precisas.

• Es cierto que pujas internas hicieron que se desaprovecharan momentos favorables y que cuando se tuvo que pasar el modelo a sintonía fina (plan productivo y ambientalmente sustentable, reforma impositiva, reforma y mejora en la distribución de la riqueza y el ingreso, reforma financiera, fortalecimiento institucional y recuperación del federalismo, formación para el trabajo, mejoras de infraestructura…) no se hizo; pero dada la gravedad de la crisis obliga a dejar para más adelante la revisión del pasado, es necesario bajar las tensiones y conflictos sectoriales o de reparto, e ingresar a un tiempo de diálogo social con participación directa de los ciudadanos y sus representaciones institucionales (partidos políticos, representaciones gremiales, organizaciones de la sociedad civil), que tenga como agenda: definir objetivos estratégicos y políticas, organización institucional y recursos a aplicar para superar de la mejor manera la crisis, encarar las asignaturas pendientes descriptas en el punto anterior para componer un orden más justo y solidario para los que vienen.

• Este documento es un llamado para que todos, en cada lugar, formen círculos de debate que, acordados colectivamente, acierten en las soluciones requeridas.

Carlos Cleri


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Regina Bibiana Salomón
Junio 5, 2009, 6:58 pm, Reportar este Comentario Regina Bibiana Salomón dijo

Excelente análisis. Es poco lo que podríamos agregar, a una redacción tan precisa y una descripción tan clara. Nos resta decir, que si no nos ponemos a pensar en un país con estrategias de largo plazo. Las crisis son un escudo para tapar la improvisada realidad diaria y desviar la atención de los Argentinos, sobre la decadencia estratégica, de gestión, política e institucional que nos sofoca con o sin crisis internacional.
Un afectuoso saludo.
Bibiana

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