La creación e innovación en un mundo de constantes cambios
LA CAPACIDAD DE SORPRENDERNOS. Por Ana Lepri.
“Existir es cambiar, cambiar es madurar, madurar es creación sin fin.”
Henri Bergson
En los tiempos de hoy la realidad cotidiana nos desconcierta y estremece, el escepticismo ya forma parte de nuestra manera de ser, y es protagonista activo en nuestras conversaciones cotidianas. El sentirnos amenazados por la inseguridad, los vertiginosos cambios y la confusión están a la orden del día, estos sentimientos paralizan nuestra capacidad acción con respecto a los nuevos futuros que podemos reinventar independientemente de las circunstancias actuales.
Una de las principales preguntas a responder es cómo “navegamos” en las circunstancias actuales ya que salirse de ella no es posible ya que son nuestras circunstancias. ¿Tenemos oportunidades en este escenario?
Hay oportunidades si dejamos de mirar nuestro rol como pasivo en las circunstancias actuales. No hay que tomar el presente como algo fijo e inmutable.
Nunca tenemos que dar por sentado el presente, ser ciegos en cuanto a la educación y al liderazgo es no ser conscientes de la importancia de la distinción de que los futuros se inventan, y que no debemos necesariamente reaccionar en función de las circunstancias. Hemos perdido gran parte de la capacidad de sorprendernos y con ello hemos perdido la capacidad de volver a enamorarnos de la vida y de sus hermosos matices.
La filosofía por ejemplo, vive siempre en el espacio de la pregunta y la reflexión activa, y surgen de ella nuevas interpretaciones, descubrimientos y alternativas de cambio.
El filósofo griego Sócrates decía: La única cosa que sé es que nada sé, y esto cabalmente me distingue de los demás filósofos, que creen saberlo todo.
Solo a partir de la declaración de una nueva posibilidad y acción comprometida con los logros podemos atisbar un nuevo renacer sorprendiéndonos con lo nuevo que viene con el cambio. ¿Cómo sensibilizarnos con ese despertar a pesar de la realidad circunstancial?
Las preguntas siempre nos convocan a ser sensibles vislumbrando más allá de lo que creemos, en vez de quedarnos solo con lo que ya conocemos. El predisponernos a un estado de ambición nos permite abrirnos a la curiosidad, a la indagación y la exploración de lo desconocido. Esta predisposición anímica también nos prepara a la acción del hacer positivo. El elegir visionar y reinterpretar las nuevas posibilidades, es también estar abiertos a las rarezas y a la flexibilidad de los matices que él “Ser” nos devela. Como la frase que cita Sócrates: “Conócete a ti mismo y verás como conocerás a los otros”.
¿Estamos recibiendo más de la realidad actual que de lo que estamos creando?
•Como Fernando Flores dice: Somos seres históricos que abren y cierran mundos.
El reinterpretar cómo en nuestra niñez la curiosidad nos empujaba a la acción de ir más allá y con ello revelaba el espíritu de descubrir, e investigando nos caíamos y nos levantábamos sin miedos a intentarlo nuevamente.
El aprendizaje era percibido e interpretado como la iluminación de un nuevo espacio de posibilidades para experimentar e inventar. Sabíamos reconocer a la ignorancia como enriquecedora. ¡Qué inocencia creativa! poder apropiarse de la fortaleza emocional de traspasar las barreras de lo desconocido. Este relato parte de la curiosidad e intencionalidad de plasmar una pequeña parte de lo que he aprendido para brindar la posibilidad de estar alertas y de cómo volver a sorprenderse y sorprender a otros en la movilización hacia los nuevos futuros.
El ser comprometidos con la creación e innovación en un mundo de constantes cambios. El declarar lo que no sé puede volver a apasionarte ante la oportunidad de vislumbrar algo nuevo, desconocido y diferente.
Volver a reinventarse es una habilidad y una sensibilidad que tiene que ver con las acciones comprometidas que implican el superarse.
¿Qué te despierta o abre esta conversación? ¿Qué nuevos futuros podrías inventar?
Permitirnos ser incrédulos con el escepticismo, desde mi interpretación, es un gran comienzo. La pregunta fundamental es ¿Vivir en el escepticismo?, o crear confianza y recrearla en la transformación de lo que merecemos para vivir más apasionados en vez de resignados al mundo de más de lo mismo?. Aprendamos a transformar la realidad y sorprendernos a nosotros mismos y a los otros.
El vislumbrar y declarar una nueva posibilidad nos lanza a la acción comprometida de los nuevos futuros a inventar. El aprender a tomar el riesgo de no solo vivir en lo conocido y sí en el compromiso del aprendizaje continuo. El transitar el proceso creativo de lo que queremos “llegar a ser” en este presente.
Vivir en el aprendizaje de sorprendernos a nosotros mismos y a los otros nos eleva el espíritu y su condición.
Practicar el liderazgo en función al mundo que podemos crear y reinventar, en vez limitarnos al pensamiento y obra de más de lo mismo, sin poder tener suficientes referentes que hacen a un liderazgo enriquecedor y transformador de mundos.
“El emprendedor no es una persona motivada por la rentabilidad sino por los cambios culturales que puede ayudar a producir, en definitiva es alguien dispuesto a correr riesgos.”
El verdadero emprendedor produce cambios en su manera de ser, de su entorno y de la sociedad. Genera transformaciones culturales que hacen a la identidad y de su liderazgo.
Ana Lepri es Técnica en Liderazgo y Diseño Ontológico, y Jefa Editora de Liderazgo Empresarial de Somos Pymes
ana@opulenceproducciones.com
