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	<title>Mojito Hernandez</title>
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	<description>Cuentos y poesias</description>
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		<title>El Matadero-segunda parte-</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Mar 2012 15:26:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mojito-hernandez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Una sociedad sin memoria ni justicia, engendra un país sin destino. Cuando la humanidad adolece de memoria y justicia engendra un mundo sin rumbo, dispuesto a tropezar siempre con las mismas piedras: las de la violencia e intolerancia”
El cuerpo tendido sobre la mesa de carnear estaba todavía caliente. Aun le salía sangre por la boca [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Una sociedad sin memoria ni justicia, engendra un país sin destino. Cuando la humanidad adolece de memoria y justicia engendra un mundo sin rumbo, dispuesto a tropezar siempre con las mismas piedras: las de la violencia e intolerancia”</p>
<p>El cuerpo tendido sobre la mesa de carnear estaba todavía caliente. Aun le salía sangre por la boca y la nariz, dejando un rastro humeante en el aire, dando la impresión de estar vivo. Mientras las moscas se acercaban tímidamente a los charcos que se iban extendiendo en el piso los dos hombres entre risotadas y fumando en chala, iban zurciendo uno de los cueros que se amontonaban en las pilas, esperando ser curtidos.<br />
-Por suerte el Juez arregló todo con el Restaurador, Matasiete.<br />
-Las ganas que tengo de encargarme ahora del perro unitario, lo degollaba a campo traviesa y nadie reclamaba nada. Bájalo de la mesa que va a quedar duro y no va a entrar en la bolsa de cuero.<br />
-¡Lo pialo como a un ternero y lo descoyunturamos, a ver si no entra!<br />
-Lástima que no aguantó el cajetilla, lindos gritos se iban a escuchar adentro de la bolsa arrastrado por los caballos.<br />
El cadáver a medio desnudar pialado en  medio de la sala y emanando sangre de los orificios corporales semejaba una escena dantesca, difícil de imaginar en un matadero de Buenos Aires. Muchas barbaridades perpetraban los mazorqueros rosistas en aras de la Santa Federación. Muchas también salían de las filas unitarias, bregando por el iluminismo republicano. Ambos bandos eran los actores de la desgracia presente y sin saberlo sentaban las bases de atrocidades futuras.<br />
La obra quedó concluida una vez que Matasiete y su compinche arrastraron bien lejos campo adentro esa bolsa de cuero zurcido con su cargamento macabro dentro. El resto de la tarea quedaba reservada para la carroña, que lentamente iba a dar cuenta de todo el envoltorio.<br />
Un cuerpo anónimo que nadie iría a reclamar por temor a las represalias y persecución política. Miedo a perder el favor de los poderosos y caer en el manto de la sospecha unitaria.</p>
<p>                                                                     (2)</p>
<p>Don Carlos Arriabarena era uno de los hacendados más importantes de la provincia de Buenos Aires .Sus estancias engordaban a una cantidad importante de novillos que eran faenados para abastecer a la ciudad, cumpliendo también una función de contención de indios, con los cuales trataba de convivir según era la política del Restaurador.<br />
José, su hijo mayor era el encargado de mantener la comunicación entre las estancias que estaban a varias leguas entre si. La última noticia que tenía Don Carlos era que se había alojado en La Rosilla, que era la más próxima a Buenos Aires. Por eso le llamaba la atención que no hubiera regresado al Remanso, que era la estancia donde se alojaba la familia. Tal vez la cercanía con la ciudad y las festividades de la Federación que había dictado  Rosas lo tentaron a irse de parranda, pero 10 días le parecía demasiado. Nunca se había ausentado tanto tiempo desatendiendo sus tareas. Era su  único hijo varón y el consentido de la madre, pero en lo que se refería al trabajo era de ley. Sabía priorizar las cosas.<br />
Marta, como buena madre tenía un mal presentimiento. Haberlo llevado nueve meses en su vientre le daba, como a toda mujer, una percepción diferente con respecto al destino de los hijos. Algo que los hombres no alcanzaban a entender.<br />
- Mujer si por vos fuera nuestro hijo sería un afeminado.<br />
-Carlos! Tenés que escucharme, soy la madre y se que nada bueno le ha sucedido. Creo que es hora de que viajes a Buenos Aires y veas si está en lo de la tía Ernestina. Si no está en lo de tu hermana sabremos que algo le ha sucedido. Si estuvo en la Rosilla y no regresó aquí, es por que está en la ciudad. Pero qué lo retiene más de diez días. Creció en el campo y sabe como manejarse con los indios y con los gauchos malandras. Pero la cosa en la ciudad está difícil. Estas fiestas que dio Don Juan Manuel sabes muy bien que son una maniobra  para aplacar a los opositores. Los mazorqueros están de fiesta, Ernestina me contó en su última carta las barbaridades que se ven por las calles.<br />
-Si vas a estar más tranquila mañana viajo a Buenos Aires, de paso pido audiencia con Rosas. Los indios están pidiendo más ganado  que de costumbre y no quiero ser el único estanciero que ayude a contenerlos. Pero es cierto la situación política es delicada</p>
<p>                                                                               (3)</p>
<p>En Buenos Aires la mazorca estaba haciendo estragos. La fiesta decretada por la Santa Federación era una excusa para ir de cacería contra los opositores. La mano dura del Restaurador se hacía sentir, no llevar crespones colorados o no gritar vivas a la Confederación eran motivos suficientes para entrar en problemas.<br />
Los unitarios también hacían de las suyas. Ambas facciones políticas se desangraban mutuamente invocando cada una sus argumentos de razón. ¿Cuál? A Don Carlos no le importaba, ya se había acostumbrado a que para hacer negocios sólo tenia que estar bien con el poder de turno y por lo visto Rosas no se iba a ir de un día para otro. No en vano había solicitado la suma de todos los poderes.<br />
Pero tanta violencia a veces lo asustaba un poco, los vientos del poder solían cambiar con la velocidad de un rayo y podía quedar parado en el bando equivocado, aunque el negocio de la hacienda parecía no tener límite ni fin. Después de todo la gente tenía que comer, Unitarios o Federales, nadie podía prescindir de las vacas y del Matadero.<br />
-¡Carlos! que suerte que llegaste, estar sola en este caserón me da miedo. Se comentan cosas terribles.<br />
-Hermanita no será para tanto. Que los criados hagan todo y vos te quedas en la casa. los 10 días de fiesta.<br />
-Dicen que el Matadero es el centro de todo tipo de salvajada. ¿Ya averiguaste algo de José?<br />
-No todavía, mañana tengo audiencia con Don Juan Manuel, quiero aclarar algunos negocios<br />
-¿Como negocios, y tu hijo?<br />
-Estás igual que Marta, nada le pasó a José, solo no aparece. Yo tengo que seguir cuidando las estancias Ernestina, cuando el mocito aparezca y  le acomode las ideas no le van a quedar mas ganas de hacer lo que se le antoja.<br />
Arriabarena tomó su galera y salió a la calle a ver con sus propios ojos lo que estaba sucediendo. Nada muy diferente a lo de otras veces, para Don Carlos la política era una excusa para seguir haciendo negocios.</p>
<p>                                                                          (3)</p>
<p>La residencia de Rosas en Buenos Aires era austera pero confortable. Mientras Don Carlos atravesaba los distintos patios para poder llegar a la estancia central donde estaba el Restaurador junto a su hija, no dejó de sentir por un instante la mirada penetrante de los mazorqueros que allí estaban.<br />
Sabían quien era, pero para ellos por el aspecto era un unitario más. Alguien con quien si se cruzaran en alguna revuelta no dudarían en destriparlo con sus facones o lanzas. Hacía negocios con el líder y eso solo era suficiente para permitirle el paso. Pero como las aves de rapiña que esperan justo el momento para caer sobre su presa medio moribunda, la paciencia de los mazorqueros era la misma con respecto a la tolerancia de  algunos cajetillas. Ya iban a caer en desgracia.<br />
-¡Don Carlos!, un gusto verlo. Cuando supe que había solicitado audiencia demoré otros asuntos oficiales que tengo para hablar con usted.<br />
- No sabe cuanto le agradezco, tengo algunos asuntos que me preocupan. Como usted sabe El Remanso es la Estancia más alejada que tengo de Buenos Aires y  que limita con tierra de los indios. La orden fue darle hacienda suficiente para que se alimenten y no avancen hacia los poblados, para que de cuando en cuando alguna redada militar los ataque.<br />
Hasta no hace mucho esa táctica dio resultado, pero me pidieron más hacienda y ante mi negativa comenzaron a aparecer vacas muerta y no son carneadas. Pienso incluso que pueden iniciar ataques nuevamente, y en mis estancias no estoy preparado para contener un malón.<br />
-¡Esto es lo que me faltaba!, a la situación política complicada con los unitarios, se agregan los indios. Como sabrá Don Carlos, desde Chile y Montevideo los ataques a mi Gobierno son cada vez más frecuentes e infundados.<br />
-Lo mío no es la política, Rosas.<br />
Los ojos del caudillo lo miraron  casi hasta perforarlo.<br />
-Arriabarena, si usted está acá sentado y hablando de negocios, está haciendo política. Yo también soy estanciero, pero la diferencia es que yo pasé a la acción directa porque estoy convencido que sin la suma de poderes que solicité, el País estaría en manos de estos unitarios que lo único que desean es traer ideas de afuera para manejarnos. Son unos maricones afrancesados.<br />
-Si claro&#8230;<br />
-Claro nada. Usted cuida su negocio y está bien, pero no me corra con que no hace política. Usted está conmigo mientras yo este donde estoy. Yo hago lo que tengo que hacer, pacificar el territorio, y para eso se necesita una mano firme. En eso estoy.<br />
Rosas se levantó bruscamente de su sillón y dio por terminada la audiencia mientras Arriabarena tomó sus cosas y se dirigió a la salida. En ese momento las miradas de los guardias de Rosas las sintió distinta, como si corriera un peligro inminente. Recién cuando llegó a su casa se sintió seguro.<br />
Le iba a resultar difícil explicarle a su esposa que no había podido preguntarle a Rosas algo sobre su hijo, pero había tenido temor de tensar más la situación con una pregunta fuera de contexto. Lo mejor iba a ser seguir las instrucciones de contener a los  indios aunque le costara más cabezas de ganado. Después de todo su situación económica era buena.</p>
<p>                                                                       (4)</p>
<p>-¡No entiendo Carlos, te aseguro que no entiendo!, pusiste el destino de tus negocios por delante del interés de saber que paso con José. ¡Se lo tragó la tierra y no movés un dedo!<br />
-La  situación política está muy complicada. Además que me va a decir Rosas con respecto al destino de José. Que le digo:¿ mi hijo se fue y no se donde está?<br />
-¡José está muerto!<br />
Don Carlos miró a su mujer y no la reconoció, por un instante percibió un rostro distinto al habitual., ese al que estaba acostumbrado: una mujer dócil habituada al manejo discrecional de su marido.<br />
-¿Cómo podés decir algo semejante mujer? ¡Te has vuelto loca!<br />
-Soy la madre y sé lo que digo. Nada bueno le ha sucedido.<br />
-¿Y si los indios lo tomaron prisionero para pedir rescate y sacarme más cabezas de ganado?<br />
-Sos una porquería Carlos.<br />
-¡Yo quedaría como un estúpido delante de Rosas! Le cuestiono la ausencia de mi hijo y es posible que esté en tolderías indias.<br />
-Estas luchas internas por el poder son una guerra civil<br />
-Ahora también sabés de política! No abuses de mi paciencia.<br />
-¿Sabias que Esteban Jauregui fue azotado por no llevar la divisa punzo? Rosas nos perdona la vida por que le servís a sus intereses, y después de todo sos un estanciero como él.<br />
-Algo parecido me dijo en la audiencia de ayer, lo mejor será pasar una larga temporada en la estancia y dejar  que todo se calme.<br />
-Yo no me voy de Buenos Aires sin saber que pasó con José, hacé lo que quieras. Si es necesario iré a hablar con Rosas.<br />
-¡Enloqueciste mujer!, no se puede hacer algo semejante. Vamos a caer en desgracia&#8230;<br />
-La desgracia ya está en esta casa y todavía no te diste cuenta, mis entrañas no me engañan.<br />
Un abismo se había abierto entre los esposos. Carlos Arriabarena llevaba en su sangre el instinto de la supervivencia comercial heredado de sus antepasados contrabandistas en los inicios de la Colonia y no estaba dispuesto a perderlo todo. Desde su bisabuelo en adelante los Arriabarena se habían acomodado a cada situación y esta que vivían no era muy diferente a otras. La organización del territorio argentino iba a llevar tiempo y el que mandaba hoy era Rosas. Por eso para Don Carlos, en ese contexto la ausencia de su hijo inconcientemente era medida en términos de conveniencia.<br />
Recordaba siempre lo que  contaba su abuelo: el tío Joaquín había sido fusilado por los criollos luego de que terminara la primera invasión inglesa por colaboracionista. El tío había errado el cálculo, no por estar finalmente con los derrotados sino por no saber  cambiar  a tiempo.<br />
Pero para Marta no existía cálculo posible. Aquello que se llevó en el vientre no se negocia. En su interior se sentía desgarrada porque la ausencia de su primogénito le hacía presentir lo peor, pero a la vez veía como se iba alejando  de su esposo que no entendía la gravedad del asunto.<br />
Su condición de mujer y madre le indicaban que es lo que debía hacer, pero no veía como. En un mundo masculino de códigos recios y muchas veces brutales, averiguar que había sucedido con José no iba a ser sencillo.</p>
<p>                                                                       (5)</p>
<p>Heber era el criado negro de los Arriabarena. Por sugerencia de Marta en una de las tantas salidas que hacia a diario por menesteres de la casa, se dirigió al matadero, sabiendo que no había actividad, pues era sábado.<br />
El mucamo le comentó a la señora que semanas atrás hubo una trifulca en la que alguien había resultado herido y la descripción coincidía en parte con los datos de José. Aunque para esa gente todos los que llevaran levita eran sucios unitarios. Mientras charlaba alegremente con una achurera que estaba para ver si conseguía alguna carroña, sin que se diera cuenta fue llevando la conversación para averiguar de aquel incidente.<br />
-Mirá negro, aquí siempre hay pelea, pero no recuerdo que nadie salga muerto. Pero  hace más de un mes, en que había poca actividad, Matasiete y otros que estaban con él se trenzaron con un pituco. No se como terminó la cosa porque el Juez nos sacó corriendo, y con ese no se embroma.<br />
-¿Y cómo era el hombre?<br />
- Llevaba muy buena monta, creo que el caballo se lo quedó el Juez.<br />
-¿No le viste si estaba marcado?<br />
La achurera lo miró fijo  y no habló más.<br />
Marta comenzó a modelar la certeza de que a su hijo le había sucedido algo en el matadero. ¿Pero como averiguar más y no correr peligro? Si se pudiera reconocer la marca del caballo no habría dudas. Eran tan brutos que ni siquiera se iban  a tomar el trabajo de borrarla.<br />
-¿Mandaste a Heber al matadero?, Saben que es criado nuestro, porqué arriesgarlo.<br />
-¿Cuidas a un criado y no te preocupa la ausencia de tu hijo? No lo hacés por el criado, lo hacés por vos. ¡No querés perder el beneplácito de Rosas!<br />
-Mandé emisarios a las tolderías para ver si José está cautivo.<br />
-Sos un estúpido, a los hombres los indios los matan, sólo se quedan con las mujeres.<br />
-Saben que es mi hijo, van a querer negociar, no puedo dejar de ver esa posibilidad.<br />
-Tenés que conseguirme una audiencia con Rosas<br />
Don Carlos miró a su mujer sin creer lo que recién acababa de escuchar. Definitivamente su mujer había perdido el juicio. Solo pensar en una situación así lo hacía temblar.<br />
El caudillo en audiencia con Marta Melendes de Arriabarena. Seguramente toda la familia caería en manos de la mazorca. Lo de los indios no lo iba a poder sostener por mucho más tiempo, pero frenar las locuras de su esposa se convertiría en su objetivo principal. Esa línea jamás debía ser cruzada.</p>
<p>                                                                     (6)</p>
<p>No tardó en llegar a oídos del Juez las averiguaciones que había hecho el criado de los Arriabarena. Siempre los arrebatos de  Matasiete los arreglaba sin ayuda de nadie, pero el mocito de hace dos meses que había reventado en la mesa despertó su instinto de supervivencia. Por eso tuvo que recurrir al caudillo para seguir instrucciones y resolver la situación.<br />
Ahora se enteraba que se habían cargado al hijo de un aliado en los negocios de Rosas. No es que le preocupara la suerte del muchacho, su temor era caer en desgracia ante el líder, con lo cual debía anticiparse a los hechos  y avisarle a Rosas del pequeño inconveniente, de esa forma aseguraba su situación.<br />
-¿No existe la posibilidad de que haya un error?<br />
-No Don Juan Manuel. Matasiete conserva todavía el caballo del joven y  tiene la marca de la estancia de los Arriabarena.<br />
-¿Cómo no se dio cuenta de ese detalle Sr. Juez?<br />
-No es fácil estar en todo y Matasiete es leal, pero cuando se desata es un demonio.<br />
-Tiene que matar al caballo y carnearlo. Que no quede ni el cuero. De todos modos Carlos Arriabarena no es problema y estoy seguro que no fue él quien mandó al criado un sábado al matadero. Pero tampoco fue por su cuenta y eso si me preocupa.<br />
-Lo achuramos.<br />
-¡No! por ahora no hay más nada que hacer.</p>
<p>                                                                           (7)</p>
<p>La actitud de Marta llamó la atención a todos sus conocidos en la ciudad. Verla toda vestida de negro en actitud de luto había provocado todo un revuelo. Las primeras especulaciones fueron que Don Carlos tuviera una muerte súbita, pero ya lo habían visto en las calles.<br />
Con lo cual la única posibilidad que cabía era que algo había sucedido con sus hijos, o por lo menos con alguno de ellos. ¿Porque llevar luto, si la familia no había comunicado en sociedad ningún hecho que lamentar? Si nadie murió, que quería decir Marta Melendes con su vestido negro y su gesto de madre desgarrada.<br />
En un principio la sociedad porteña intentó catalogarla de insana mental, pero pronto ese rótulo caería por incoherente, ya que Marta conservaba su sano juicio y lo demostraba a diario participando en todos los roles asignados para una mujer de su época.<br />
Marta creía y no se equivocaba, que llevar luto sin que nadie supiera cual era el muerto enterrado, era una forma sutil de llamar la atención. Claro que de sutil no tenía nada. Don Carlos había regresado a la estancia El Remanso un poco para seguir al frente de sus negocios y mucho más para escapar de la mirada inquisidora de los guardianes de la Federación., aunque también los Unitarios podían aprovechar la actitud de Marta y sacar rédito político. Si bien estos últimos no veían con buenos ojos la actitud colaboracionista de Arriabarena, estaban acostumbrados a ese tipo de gente acomodaticia que se recostaban según la dirección del viento. Pero Buenos Aires era un vendaval que arrastraba a su paso todo lo que se ponía adelante, por eso el cuerpo de José Arriabarena pudriéndose bajo el cielo de la pampa inmensa dentro de un cuero, era la viva imagen de la sangría feroz a la que se sometía la sociedad civil.<br />
Martín Melendes era el padre de Marta, que se encontraba exiliado en Montevideo por opositor a Rosas. Dueño de una gacetilla de tirada modesta en Buenos Aires, siempre había intentado mantenerse independiente de los avatares políticos y relatar los hechos según se iban sucediendo.<br />
Terminó en Montevideo al igual que muchos, pero cuando la correspondencia de Marta le llegó avisando de lo sucedido con su nieto, Martín Melendes se dedicó a poner en primera página de la gacetilla que con mucho esfuerzo editaba en la otra orilla, lo sucedido con José Arriabarena.<br />
En Buenos Aires la novedad concreta de que el luto de Marta era por la ausencia de su hijo inquietó a más de uno. Si los Arriabarena caían en desgracia, ¿que pasaría con el resto?<br />
También existía la posibilidad que todo fuera una venganza preparada por Martín Melendes desde el exilio, al igual que muchas de las mentiras que decían los opositores a Rosas y su gobierno.<br />
Duda y temor, dos rostros de una misma moneda. La de una sociedad y un país en formación que a tientas buscaba su destino, pero Marta tenía solo una certeza. Seis meses sin su hijo la convencieron de que nada tenía ya sentido para ella, excepto sus negras vestiduras, única forma que encontró como madre de alzarse ante tanta intemperancia, brutalidad, sinrazón y mezquindad, hasta la de su marido, que había preferido callar y ocultar aquello que ya no se podía excusar. Su hijo José estaba muerto.<br />
Imposible ocultar el sol con la mano a riesgo de seguir mirando y quedarse ciego, tan ciego como todos los que la rodeaban, menos sus criados .Ellos estaban acostumbrados a sufrir en carne propia las desgracias, incluso las ajenas.<br />
El Juez atento a que los rumores crecían, solicitó nueva audiencia con el caudillo.<br />
Rosas ya no le dio tanta importancia al asunto, la política exterior estaba complicada con Inglaterra y Francia.<br />
-Solo una cosa le pido Sr. Juez, ya que Arriabarena no tiene agallas para enfrentar a su mujer, la manda de regreso a la estancia y arregle el asunto como quiera. Acá en Buenos Aires no la quiero más<br />
El Juez sintió un alivio automático. Una vez más la suerte estaba de su lado, asuntos internacionales que ni siquiera alcanzaba a comprender del todo jugaban a su favor para que todo se resolviera sin mayores complicaciones.<br />
Llevar a Marta a la estancia no iba a ser tan complicado, pero no iba a ser agradable. Le iba a resultar difícil sostener su mirada. Tampoco podía mandarlo a Matasiete, el muy bruto era capaz de matarla en la casona de la familia.<br />
Una vez que tuviera garantizada la presencia de toda la familia en El Remanso, el Juez tenía que establecer un rápido contacto con Yanquetruz y sus indios. Estos estaban bastante diezmados luego de las campañas de hacía un par de años, pero  no perdían su espíritu indómito, salvaje y libre. Si les garantizaba hacienda por un tiempo seguramente podrían caer en forma sorpresiva a la estancia y acabar con los Arriabarena. Luego sería cuestión de tiempo en reiniciar ataques contra las tolderías y ampliar las tierras de las estancias, pero eso no dependía del Juez.</p>
<p>                                                                               (8)</p>
<p>El viaje en la galera de regreso al Remanso demoró varios días. El estado de los caminos no era el mejor, unas lluvias persistentes dejaron huellas difíciles de transitar. Marta vivía el regreso como un triunfo a su actitud, si bien no había nada para festejar ni quien le devolviera a su hijo,  la mirada esquiva del Juez se lo decía todo. Incluso la guardia de soldados rosistas que le habían asignado como custodia por presuntos ataques de los unitarios sonaba más a una forma de asegurarse de que no fuera a regresar a Buenos Aires. No había conseguido la audiencia con Rosas, pero tampoco ya la necesitaba.<br />
Regresar a la estancia y saber que su hijo ya no estaba más, iba a ser muy duro. Su ausencia era como una herida abierta que nunca dejaría de supurar, pero más duro iba ser ver de nuevo a su marido, ese a quien ella le había regalado su vida, dedicación y cariño. Devota esposa y fiel madre, arrastraba además la decepción por la actitud de Carlos como padre.<br />
A menos de una legua de la estancia a Marta le llamó la atención ver que ya no la acompañaba la guardia de soldados, solo estaban los dos cocheros y Heber, el criado, que había hecho todo el viaje a caballo. Cuando  atravesaron la tranquera principal se veía el casco de la estancia como flotando en una nube de humo, los cocheros no tuvieron ni tiempo de cambiar la dirección que ya dos indios se arrojaron sobre los caballos para dirigirlos y llevar la galera hasta lo que quedaba del casco. Heber fue atravesado por una lanza casi sin darse cuenta y ambos cocheros fueron derribados por boleadoras hábiles.<br />
Marta no necesitó sacar las cabeza para entender lo que estaba sucediendo, cuando el coche se detuvo bajó rápido y  se dirigió a lo que quedaba del casco. Intentó buscar con la mirada a su esposo y supuso que la figura que se veía a lo lejos en la hondonada era Carlos. Una lanza atravesaba su pecho. Los peones ya estaban muertos y las mujeres raptadas como cautivas. Solo faltaba ella. Del tumulto de indios embravecidos asomó el cacique, Yanquetruz. Todo había sido coordinado perfectamente, la guardia de Rosas se aseguró que llegaran al casco de la estancia en el preciso momento en que el malón casi finalizaba.<br />
El cacique la observó lentamente, no necesitó decirle palabra. Sabía quien era y sabía de su lucha Sus ojos negros y su piel tenían encima todo la grandeza de la pampa, esa pampa que lentamente estaba cambiando su forma, sus costumbres y sus dueños. El acuerdo era que no quedaran sobrevivientes, pero el cacique no necesitaba que nadie le dijera que hacer.<br />
Estaba parado frente a una mujer que había enfrentado al poder, en ese sentido ambos se parecían. La lucha de supervivencia contra el blanco era una causa perdida, tarde o temprano su raza iba a desaparecer.<br />
Mientras daba vueltas alrededor de Marta con su caballo, se detuvo frente a ella e inclinó levemente su cabeza en señal de aprobación. Marta había logrado el reconocimiento en los bordes de la sociedad a través de sus criados y en aquellos que esa misma civilización tildaba de bárbaros y salvajes.<br />
Civilización o barbarie, ¿que significaba esa consigna para una madre en su condición actual?<br />
El cacique taloneó su caballo y detrás de él como un viento poderoso que se devoraba la inmensidad se fueron esfumando lentamente todos los indios. Mientras el crepúsculo iba tiñendo de rojo el horizonte Marta seguía erguida delante de los restos humeantes de la estancia, en ese momento sintió por primera vez sus mejillas húmedas. Eran las primeras lágrimas que derramaba por su hijo ausente.</p>
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		<title>Diezncanciones, diez cuentos- El lado oscuro de la luna-</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Mar 2012 15:12:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mojito-hernandez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nunca un disco tuvo para mí, una concepción tan distinta, según la época de mi vida en que lo escuchara. El primer contacto creo que fue en el año 1974 o 1975. En aquellos dias, los discos se editaban en el país por lo menos un año después de su salida original. Si tenías suerte [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nunca un disco tuvo para mí, una concepción tan distinta, según la época de mi vida en que lo escuchara. El primer contacto creo que fue en el año 1974 o 1975. En aquellos dias, los discos se editaban en el país por lo menos un año después de su salida original. Si tenías suerte y conocías a alguien que viajara al exterior, le pedías que te trajera la versión de afuera. Todo un lujo.<br />
Así que con 14 años y un manejo del inglés muy defectuoso, las canciones y el disco en su totalidad, igual lograban conmoverme. El ruidito de la caja registradora y las monedas cayendo, en la introducción de “Money”, aún hoy me hace sonreir y cerrar los ojos, evocando esos momentos en que con mi hermano hacíamos como unas sesiones de escucha, donde incluso venían amigos. Todos tirados en la alfombra compartiendo un volumen infernal y un viaje psicodélico.<br />
El disco era y aún lo sigue siendo, una obra conceptual mayor. Encontrar en unas canciones de rock tantas críticas a la sociedad y plantear angustias existenciales (¿qué es sino el tema “Time”?) no era algo muy frecuente de escuchar..<br />
Por eso el paso del tiempo me fue dando una idea muy distinta de cada canción. No lo sabíamos en ese momento, pero en el mundo había comenzado a declinar el hipismo, como movimiento de resistencia cultural hacia un formato de sociedad y su violencia. En el hemisferio norte peleaban por otras cosas. Acá en casa la lucha era por no ser un desaparecido. Eso puede cambiar la percepción de todo, hasta la manera de entender una canción, tomando otro significado según dónde o quién la escuche.<br />
Por cierto, el canto desgarrador de la negra en “El gran baile en el cielo” a veces me sacaba lágrimas. ¿Qué puede sucederle a alguien para cantar así? Mucho tiempo después supe que no era una cantante negra, pero sacaba notas desde el alma y con ese color.<br />
Un detalle, cuando terminaba la canción anterior, había que levantarse y dar vuelta el disco. ¡Una cagada grande como una casa! Uno se iba de foco. Todavía faltaban “siglos” para la llegada del disco compacto y la lectura a través de un láser.<br />
Y cuando al fin llegó, me encontró sin dinero suficiente para comprar esos nuevos “centros musicales”, que con un tamaño más que pequeño, pretendían reemplazar a mi antiguo equipo de música: bandeja, amplificador y dos tremendos parlantes con caja de madera y ecualizador individual por bafle. Pero el pobre ya pedía retiro, tanto volumen alto, no sólo iba dejando secuelas en mis oídos, los conos de ambos bafles estaban rotos.<br />
Así fue que mi colección de vinilos, comenzó a juntar polvo. Cada tanto sacaba de su estuche original al disco. A contra luz observaba los nobles surcos en su lugar y brillantes como el primer día.<br />
Pero cuando escuché por primera vez la versión en disco compacto, me desilusioné. Me di cuenta que ninguna tecnología iba a poder reemplazar el recuerdo que tenía de ese sonido “sucio” pero con alma, del disco en vinilo. Tampoco yo era el mismo de antes. “Us and them” después de Malvinas, ya no me sugería lo mismo que en los años 70.<br />
Amigos o conocidos habían estado en las islas. No se trataba de Vietnam y una guerra que conocimos por las películas. La clase 63 fue carne de cañón. Mientras los generales movían las líneas en sus mapas abrigados y bien comidos, los pibes eran masacrados en la turba del suelo malvinense.<br />
¿Y “Time”? Ya no tengo 15 años y el tiempo se me escapa, como a todos. Ahora se que la vida son siete casas y un infierno y que el tiempo no vuelve. Todo lo pasado no fue mejor, pero la sensación amarga de luchar contra un capitalismo e individualismo sin límites, parece perdida. Sólo queda la coherencia de una banda que en el momento exacto, brilló con el disco justo.<br />
¿Será coincidencia, qué en un mudo que se desmorona, un presidente negro pida un mudo distinto? No me hago ilusiones, los generales del poder sólo están agazapados para volver a reclamar lo que creen que les pertenece: “Money,money, money”. Ya volverán otras burbujas de hedonismo y consumo.<br />
Considero al “Lado oscuro de la luna” como a una gran canción, con distintos subtemas y a la vez como si fuera un libro. Es decir que me permite volver a escucharlo e interpretarlo de un modo distinto, según pasan los años. Creo que eso es arte. Aquello que perdura, más allá de una moda o de su época.<br />
Tal vez la comparación entre un libro y un disco suene disparatada, pero cuántas lecturas de juventud necesitaron re-lecturas de adulto con nuevos y mágicos hallazgos.<br />
¿Y cuánto “Daño cerebral” puede sucederle a una persona al vivir alienada por el “Tiempo” y el “Dinero”?<br />
Todas preguntas existenciales que exceden la redondez de un disco, incluso hasta la de la propia luna</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Diez canciones, diez cuentos. -Coplas a mi país-</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jun 2011 14:50:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mojito-hernandez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Sonó el teléfono y era mi ex. Después de recordarme que la semana entrante se vencía le fecha para depositar la cuota de alimentos, cuando corté, quedé más deprimido. Ya venía con el ánimo para el culo en realidad. ¿En qué momento  mi vida se había ido al carajo y no me había dado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sonó el teléfono y era mi ex. Después de recordarme que la semana entrante se vencía le fecha para depositar la cuota de alimentos, cuando corté, quedé más deprimido. Ya venía con el ánimo para el culo en realidad. ¿En qué momento  mi vida se había ido al carajo y no me había dado cuenta? El divorcio, era una mancha más en el barro de lo cotidiano, sobre todo después de dos convivencias fallidas.<br />
Pero no era sólo eso. Había comenzado a tener una sensación de que nada me había salido como yo quería. Cuando estaba en la Facultad de Derecho (más de treinta años, no lo puedo creer) todo parecía posible. Desde el retorno de Perón hasta la posibilidad de un gobierno de corte izquierdista como en Chile. ¿Qué podía salir mal, si éramos tan  jóvenes?<br />
Yo estaba en la JP, ¡la gloriosa JP! Era un militante convencido de todo lo que hacíamos. Y ahí creo que estuvo mi primer error, claro que no me di cuenta hasta ahora. Puedo ser un fracasado, pero algo de experiencia acumulé. Tendría que haber pasado directamente a Montoneros. Cuando llegó la hora de los fierros, dudé. Me cagué en realidad. Me cagué todo. Patricia nunca me lo perdonó. Por eso hoy, todavía,  puedo ver su retrato pixelado, sobre el fondo blanco del pañuelo que su madre, estoicamente, lleva sobre su cabeza todos los jueves.<br />
Ella tomó la decisión de irse a Tucumán, el mismo día que el General los echó de la plaza. Todavía me acuerdo de sus palabras, antes de subirse a la camioneta, con el resto de los compañeros “existen momentos cruciales en una persona y este es el mío, ojalá que no te des cuenta, con el tiempo, que este también era tu momento”<br />
Esos ojos negros como la noche que me miraron mientras se alejaba y el último beso que nos dimos, fueron mi calor en tantas noches de exilio, primero; después nunca esa imagen  dejó de acompañarme en todos estos años de fracaso.<br />
Ese es mi estigma, dudar. Tomar decisiones y dudar. Por eso me fui a Méjico. La duda me devoraba el cerebro. No había pasado a la clandestinidad, llamarme al olvido en alguna parte del territorio para intentar recibirme, o irme. Tenía que elegir y me volví a equivocar. La máquina trituradora de cuerpos y voluntades ya estaba en marcha. Sólo iba a quedar una tierra yerma. Seca. Sin ánimo ni capacidad de respuesta. Con el temor y la duda infiltrado en lo más hondo de cada ciudadano. Por acción u omisión, todos íbamos a ser responsables del futuro.<br />
¿Y qué futuro iba a imaginar yo, mitad periodista forjado en el exilio, mitad abogado nunca recibido? Cuando volví, en plena primavera alfonsinista, supe que me iba a volver a equivocar. Había quedado como suspendido en el tiempo, traté de militar en la JP, pero nada era lo mismo. Tendría que haber comenzado con una lenta, pero sostenida reconversión. Maquillarme; hacer gatopardismo.<br />
Muchos de los que se habían llamado a silencio en el territorio, parecían haberse entrenado en esos años de plomo, para tomar el poder en algún momento, con esa practicidad que sólo da el paso del tiempo y la especulación política.<br />
“a los radicales no los para nadie, Beto. Herminio Iglesias y Luder, ¿Cómo vamos a ganar? Sólo hay que saber esperar”<br />
La frase lapidaria de Javier, fue como un alerta. Militante montonero reconvertido en brillante dirigente bonaerense, estaba en primera fila cuando el turco heredó el mando anticipado de los radicales. Esa década me terminó de abrir los ojos. Encumbrados montoneros, reconvertidos en hombres de negocios. Alucinados antiguos jefes guerrilleros llevando, otra vez, a jóvenes idealistas al matadero en un inútil copamiento a una unidad militar.<br />
Equivocada, o no, Patricia había tomado la decisión correcta en el momento justo. Se que si viviera, no haría gatopardismo. Murieron los que tenían que morir, los otros se maquillaron para tomar el poder de forma democrática, movidos por la codicia más que por las convicciones.<br />
Y ahora, a casi treinta y tres años de aquel recital de Piero en la Facultad de Medicina en Mayo del “72, se me quiebra el alma y la poca dignidad que me queda, viendo la manipulación burda de gente de mi generación, reconvirtiendo una época de militancia, en pura publicidad para seguir usurpando los dineros y los poderes del estado.<br />
Si no fuera por las Abuelas y las Madres, esto sería una mierda absoluta. ¿Cómo pudimos perder tanto el rumbo? ¿En qué lógica de mercado quedaron los ideales de toda esa generación? ¿Por qué nos hicimos tanto daño y aun nos lo  seguimos haciéndo?<br />
Todavía recuerdo la emoción de escuchar a Piero con el Cuarteto Zupay, cantándole a ese país que íbamos a cambiar, por las voces calladas a machete y balazo, por la pobreza y el hambre de nuestra gente. Con esas canciones, que las llamaban de protesta. Creíamos en nosotros y en nada más; eso solo, alcanzaba. Ahora veo que no era suficiente, que muchos se convirtieron, en aquello que tanto criticábamos. El poder enferma y corrompe, por eso el país y las coplas con la que le cantábamos, siguen siendo lo mismo. Voces silenciadas por la violencia, gente con hambre y pobreza. ¿Qué le vamos a cantar a nuestra gente?<br />
Tal vez yo no soy el fracasado que creo ser, tal vez a mi manera, fui fiel a mis principios, tal vez si hubiera pasado a la acción armada. Tal vez si mis dudas&#8230;, tal vez si… Ya no entiendo nada…</p>
<p>http://www.youtube.com/watch?v=mciV3330VFA</p>
<p>(José Tcherkaski &#8211; Piero)</p>
<p>Me estoy muriendo de frío.<br />
Tengo la bronca en la voz<br />
Porque a esta puerta del río<br />
Le apuñalaron el sol,<br />
Porque a esta puerta del río<br />
Le apuñalaron el sol.</p>
<p>¡Ay! País, país, país.<br />
¡Ay! País, país, país.</p>
<p>Este suelo tiene un nombre<br />
Desde mar hasta la sierra.<br />
Cómo le cuento a mi gente<br />
Lo que pasa en esta tierra<br />
Pero cómo le cuento a mi gente<br />
Lo que pasa en esta tierra.</p>
<p>No soy de muchas palabras.<br />
Hay muy poco que contar.<br />
Las cosas se cuentan solas.<br />
Sólo hay que saber mirar.<br />
Las cosas se cuentan solas.<br />
Sólo hay que saber mirar.</p>
<p>Y después lo que yo canto<br />
Que me lo llaman protesta.<br />
Cómo contar lo que pasa<br />
Con mi gente y su pobreza.<br />
Pero cómo contar lo que pasa<br />
Con mi gente y su tristeza.</p>
<p>¡Ay! País, país de nube,<br />
lleno de humo y alcohol.<br />
Cómo le canto a mi gente<br />
Lo que yo pienso de vos,<br />
Pero cómo le canto a mi gente<br />
Lo que yo pienso de vos.</p>
<p>Que a mi patria la fundaron<br />
A golpes y cachetazos.<br />
Cuántas voces se callaron<br />
A machete y a balazos.<br />
Pero cuántas voces se callaron<br />
A machete y a balazos.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Rock de Dios</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/cuentos-y-poesias/2010/05/12/rock-de-dios/</link>
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		<pubDate>Wed, 12 May 2010 13:06:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mojito-hernandez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Bienvenida violencia, adiós  ilusión
Puedo recoger las pistolas del piso
Llenarlas de balas y disparar sin razón.
Ya se cerraron las puertas del cielo
Acabo de abrir las del infierno hoy
Dragones de fuego llenan los diarios
Las manos imploran al cielo
Un castigo divino se encienda hoy
Esta escalera no lleva al cielo
Esta escalera no lleva a Dios.
Ángeles negros dominan la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Bienvenida violencia, adiós  ilusión<br />
Puedo recoger las pistolas del piso<br />
Llenarlas de balas y disparar sin razón.<br />
Ya se cerraron las puertas del cielo<br />
Acabo de abrir las del infierno hoy</p>
<p>Dragones de fuego llenan los diarios<br />
Las manos imploran al cielo<br />
Un castigo divino se encienda hoy<br />
Esta escalera no lleva al cielo<br />
Esta escalera no lleva a Dios.</p>
<p>Ángeles negros dominan la tierra<br />
Demonios al viento caen de un avión<br />
Suenan campanas de guerra<br />
Buscando una excusa<br />
Suenan en nombre de Dios.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cada día</title>
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		<pubDate>Wed, 12 May 2010 13:02:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mojito-hernandez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Un poema cada dia, tan solo eso
Nada mas pido.
  poder escribir un poema cada dia
Trescientos sesenta y cinco dias tiene el año,
que feliz sería poder escribir
trescientas sesenta y cinco poesías.
Nada de ensayos, novelas, teorías.
Con un poema cada día
seguro he de atrapar la vida,
retener cada instante
será más fácil todavía:
La baldosa del patio rota,
mis zapatos con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un poema cada dia, tan solo eso<br />
Nada mas pido.<br />
  poder escribir un poema cada dia<br />
Trescientos sesenta y cinco dias tiene el año,<br />
que feliz sería poder escribir<br />
trescientas sesenta y cinco poesías.<br />
Nada de ensayos, novelas, teorías.<br />
Con un poema cada día<br />
seguro he de atrapar la vida,<br />
retener cada instante<br />
será más fácil todavía:<br />
La baldosa del patio rota,<br />
mis zapatos con puntera<br />
en el patio de la escuela<br />
y mi gato intoxicado<br />
quedan atrapados con un poema cada dia.<br />
Pero también quedan atrapadas.<br />
las miserias de la vida:<br />
hambres, guerras, pestes;<br />
la ira de la especie<br />
hacia si misma.<br />
La certeza de que la vida cabe en una poesía<br />
pueda lograr tal vez<br />
que un poema escriba cada dia.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Carlo, Donnatella y Francesca</title>
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		<pubDate>Mon, 10 May 2010 22:08:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mojito-hernandez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Perra]]></category>
		<category><![CDATA[veterinaria]]></category>
		<category><![CDATA[Yorkshire]]></category>

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		<description><![CDATA[En Escobar, la primavera explota. Literalmente. No sólo el municipio festeja la Fiesta Nacional de la Flor sino que todo está más verde. Es muy lindo. Hace muchos años trabajé en una Clínica en esa localidad y en en una de esas mañanas de sábado primaverales, estacionó en la puerta un coche importado de película. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En Escobar, la primavera explota. Literalmente. No sólo el municipio festeja la Fiesta Nacional de la Flor sino que todo está más verde. Es muy lindo. Hace muchos años trabajé en una Clínica en esa localidad y en en una de esas mañanas de sábado primaverales, estacionó en la puerta un coche importado de película. La década menemista recién empezaba y los lujos del uno a uno aparecían de a poco y no para todos.<br />
La secretaria, que conocía a todos los clientes, se rió para adentro y no dijo nada. Sólo pude ver la picardía en sus ojos. A la Veterinaria entró una mujer espectacular. Madura, unos 40 o 44 años, bronceada y con ojos verdes de película. italiana y con un escote que hacía muy difícil sostenerle la mirada.<br />
Quedé aturdido, no sólo por esa entrada  tipo diva de película. No traía ningún animal y daba la sensación de querer hacerse atender, pero ¿Y la mascota?<br />
La secretaria me presentó a la clienta y como corresponde me dió dos besitos, uno en cada mejilla. Pasó al consultorio y se acomodó en una de las sillas y con una media lengua a mitad de camino entre el italiano y el castellano, comenzó a explicarme lo que le pasaba a su mascota. Se sacó la estola que tenía en los hombros, sacudió la melena y siguió hablando.<br />
La puerta del consultorio todavía estaba abierta y de forma que no se notara miré medio desesperado hacioa el mostrador. Mabel se estaba cagando de risa, veo que hace un gesto y en ese preciso instante la tana empieza a los gritos: ¡Carlo! ¡Carlo!<br />
Majestuoso, Carlos aparece en el consultorio, portando sonbre su antebrazo derecho una hembra Yorkshire mientras con la mano izquierda le acaricia la cabeza..<br />
No voy a entrar en detalles, pero a Carlos no le conocí la voz, si la billetera. Donnatella copó la escena y muy afligida me relató los dolores menstruales de la perra, mientras Carlos asentía con su cabeza. También el mal aliento era motivo de consulta, eso seguramente iba a necesitar cirugía.<br />
Y así, entre los gestos ampulosos y teatrales de Donatella y las afirmaciones de Carlos, transcurrió la consulta. Si venían juntos al consultorio, siempre se repetía la misma escena, ella entrando primero y él atrás con la perra en brazos, de lo contrario venía Carlos  solo, pero con una actitud diferente, ligeramnete harto de “Francesca”<br />
A los Yorkshire se los conoce, en la jerga veterinaria, como el “perro de los cornudos” y en general hay una tendencia a asociar a los perros de razas miniaturas, con ciertos tipos de dueños. Esto desde ya que no es así, pero cuando hay una cierta semejanza con actitudes estereotipadas y aparecen estas razas, las comparaciones y el recuerdo son inevitables. </p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Historias de consultorio- Introducción-</title>
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		<pubDate>Mon, 10 May 2010 22:00:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mojito-hernandez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Escribir posteos sobre anécdotas de un consultorio Veterinario, tal vez no sea muy ameno, pero la idea es reflejar en alguna medida la conducta de los dueños. Es dedcir como muchas veces el ser humano transmite a las mascotas un parecido con sus dueños. El dicho popular dice “dime con quién andas y te diré [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Escribir posteos sobre anécdotas de un consultorio Veterinario, tal vez no sea muy ameno, pero la idea es reflejar en alguna medida la conducta de los dueños. Es dedcir como muchas veces el ser humano transmite a las mascotas un parecido con sus dueños. El dicho popular dice “dime con quién andas y te diré quién eres.” Acá lo podemos adaptar y decir “dime que perro tienes y te diré quién eres”.<br />
Es sabido que las mascotas en general y los perros en particular, absorben las conductas que hay en su entorno. Esto hace que muchos perros tengan “conductas humanizadas” De hecho ¿cómo explicar la conducta de esa perra que ante la presencia de un cachorro de humano abandonado (20-08-08), lo llevó a su cucha para protegerlo con el resto de sus crías? ¿La hembra humana abandona su cría y el “animal” lo lleva con los suyos?<br />
La verdad, como especie, no quedamos muy bien parados. Por eso la idea rectora de estos posteos van a ser las comparaciones continuas de las historias que voy a ir contando y  la delgada línea que separa la conducta de los seres humanos y la de los animales, de cómo algunos generalizan y dicen querer más a los animales que a la gente. De la discriminación que a veces hacen los dueños de perros según la raza o especie que se tenga. De cómo, a veces, a cada raza corresponde un tipo de propietario. Todo esto contado desde el humor, aunque algunas cosas no son para reírse.<br />
Desde ya tengo que agradecer a todos los propietarios por la confianza durante todos estos años, dándome la oportunidad de atender a sus mascotas y sobre todo a “ellos”, los grandes protagonistas de estas historias, que sin pedirnos nada, nos dan todo.<br />
Algunos relatos son hechos que me han sucedido, otros son historias que otros colegas me han contado y muchos otros, son puro cuento.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Diez canciones, diez cuentos:&#8221;no lo pienses dos veces, está bien&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 08 May 2010 22:04:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mojito-hernandez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[                            
 
Marisa: yo se que mandarte un mail es una manera poco tradicional de cortar, pero lo nuestro nunca fue algo convencional. Sino acordate de la fiesta que me pediste por favor que te acompañara (la de tu amiga forrada en plata y aburrida ¿Marcela se llamaba?), terminaron todos en bolas con los stripers y los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>                            <br />
 <br />
Marisa: yo se que mandarte un mail es una manera poco tradicional de cortar, pero lo nuestro nunca fue algo convencional. Sino acordate de la fiesta que me pediste por favor que te acompañara (la de tu amiga forrada en plata y aburrida ¿Marcela se llamaba?), terminaron todos en bolas con los stripers y los trabas en la pileta.</p>
<p>Yo no soy un caído del catre, pero que se yo, tengo límites. Pero no te asustes, no es motivo, eso solo, de separación.</p>
<p>Nunca te perdoné que no vinieras al casamineto de Marquitos, ¡mi mejor amigo! Lo conozco desde el jardín de infantees, ¿y qué me decís? “estoy re indispuesta, gordo”</p>
<p>Te hubieras hecho una transfusión y venías, pero sabés qué: nunca te dije nada porque te quería. Ahora me doy cuenta, que te lo tendría que haber hecho saber. De nada sirve poner la mierda bajo la alfombra, en algún momento larga olor o la pisás.</p>
<p>Me cansé de pisar  mierda, ¿te queda claro?</p>
<p>Otra: las vacaciones en Pinamar, me rompiste las bolas todo el año con ir a Pinamar. “Es caro Marisa, no nos va a alcanzar la plata”  ¿Te acordas de tu respuesta? .”¿No harías eso por mi?” Te quería Marisa, fuimos a Pinamar ¿y qué hiciste?. A los tres dias te volviste y les dijiste a todos que como llovió los tres dias, no valía la pena quedarse.</p>
<p>No hay peor ciego, que el que no quiere ver. Pero por algo dicen que el amor, va de la mano de la locura.</p>
<p>Ahora también entiendo porque no querías ir mucho a la casa de mis viejos. Yo creía que era por mamá, pero no. Mi viejo te caló al toque. Lo único que me dijo fue.”está muy fuerte la flaca, pero me parece que te va  a usar”. Como era lógico, me enojé y no le di bola. Y así se nos fue pasando nuestra relación, entre tus miserias y supongo que también las mias.</p>
<p>El archivo adjunto que va con el mail, fue idea de mi viejo cuando vió lo que estaba haciendo. Es una canción de Bob Dylan (un capo el tipo, canta para el culo pero es como dice el viejo “a los íconos, nadie les discuta nada”) se llama “No lo pienses dos veces, está bien”. Como se que tu inglés no es muy bueno, te mando la letra original con la traducción al lado.</p>
<p>PD: le voy a robar una estrofa a Bob Dylan: “&#8230;digamos que malgastaste mi precioso tiempo/pero no lo piense dos veces, está bien”</p>
<p>                                        </p>
<p> </p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="770">
<tbody>
<tr>
<td width="611" valign="top">
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="611">
<tbody>
<tr>
<td valign="top">
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td> </td>
<td width="40"> </td>
<td> </td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p align="center"> </p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="240" valign="top"><strong><span style="text-decoration: underline;">Dont Think Twice It&#8217;s All Right</span></strong></td>
<td width="40" valign="top"> </td>
<td width="240" valign="top"><strong><span style="text-decoration: underline;">No lo pienses dos veces, está bien</span></strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="240" valign="top"> </td>
<td width="40" valign="top"> </td>
<td width="240" valign="top"> </td>
</tr>
<tr>
<td width="240" valign="top">It ain&#8217;t no use to sit<br />
and wonder why, babe<br />
It don&#8217;t matter, anyhow<br />
An&#8217; it ain&#8217;t no use to sit<br />
and wonder why, babe<br />
If you don&#8217;t know by now<br />
When your rooster crows at the break of dawn<br />
Look out your window and I&#8217;ll be gone<br />
You&#8217;re the reason I&#8217;m trav&#8217;lin&#8217; on<br />
Don&#8217;t think twice, it&#8217;s all right.</td>
<td width="40" valign="top"> </td>
<td width="240" valign="top">De nada sirve sentarse<br />
y preguntarse porqué, nena,<br />
además no importa,<br />
y de nada sirve sentarse<br />
y preguntarse porqué, nena,<br />
incluso si no lo has hecho nunca;<br />
cuando el gallo cante al despuntar el alba<br />
mira por la ventana, y me habré ido,<br />
tú eres la razón de que siga mi viaje,<br />
pero no lo pienses dos veces, está bien.</td>
</tr>
<tr>
<td width="240" valign="top"> </td>
<td width="40" valign="top"> </td>
<td width="240" valign="top"> </td>
</tr>
<tr>
<td width="240" valign="top">It ain&#8217;t no use in turnin&#8217; on your light, babe<br />
That light I never knowed<br />
An&#8217; it ain&#8217;t no use in turnin&#8217; on your light, babe<br />
I&#8217;m on the dark side of the road<br />
Still I wish there was somethin&#8217;<br />
you would do or say<br />
To try and make me change my mind and stay<br />
We never did too much talkin&#8217; anyway<br />
So don&#8217;t think twice, it&#8217;s all right.</td>
<td width="40" valign="top"> </td>
<td width="240" valign="top">Y de nada sirve que enciendas tu luz, nena,<br />
esa luz que nunca conocí,<br />
y de nada sirve que enciendas tu luz, nena,<br />
estoy en el lado oscuro del camino;<br />
pero deseo que hubiera algo<br />
que dijeras o hicieras<br />
para intentar que cambiara de idea y me quedara,<br />
de todas formas nunca hablamos demasiado,<br />
pero no lo pienses dos veces, está bien.</td>
</tr>
<tr>
<td width="240" valign="top"> </td>
<td width="40" valign="top"> </td>
<td width="240" valign="top"> </td>
</tr>
<tr>
<td width="240" valign="top">It ain&#8217;t no use in<br />
callin&#8217; out my name, gal<br />
Like you never did before<br />
It ain&#8217;t no use in callin&#8217; out my name, gal<br />
I can&#8217;t hear you any more<br />
I&#8217;m a-thinkin&#8217; and a-wond&#8217;rin&#8217;<br />
all the way down the road<br />
I once loved a woman,<br />
a child I&#8217;m told<br />
I give her my heart but she wanted my soul<br />
But don&#8217;t think twice, it&#8217;s all right.</td>
<td width="40" valign="top"> </td>
<td width="240" valign="top">Así que de nada sirve<br />
que grites mi nombre, nena,<br />
como nunca antes lo hiciste,<br />
de nada sirve que grites mi nombre, nena<br />
no puedo oírte más;<br />
voy pensando y preguntándome<br />
carretera abajo,<br />
que una vez amé a una mujer,<br />
una niña me dijeron,<br />
yo le di mi corazón, pero ella quería mi alma,<br />
pero no lo pienses dos veces, está bien.</td>
</tr>
<tr>
<td width="240" valign="top"> </td>
<td width="40" valign="top"> </td>
<td width="240" valign="top"> </td>
</tr>
<tr>
<td width="240" valign="top">I&#8217;m walkin&#8217; down that long, lonesome road, babe<br />
Where I&#8217;m bound, I can&#8217;t tell<br />
But goodbye&#8217;s too good a word, gal<br />
So I&#8217;ll just say fare thee well<br />
I ain&#8217;t sayin&#8217; you treated me unkind<br />
You could have done better but I don&#8217;t mind,<br />
You just kinda wasted my precious time,<br />
But don&#8217;t think twice, it&#8217;s all right.</td>
<td width="40" valign="top"> </td>
<td width="240" valign="top">Estoy caminando camino abajo, solo,  nena,<br />
a dónde me dirijo, no puedo decirlo,<br />
pero adiós es una palabra demasiado buena,<br />
así que sólo diré que te vaya bien;<br />
no estoy diciendo que me trataras mal<br />
podías haberlo hecho mejor, pero no me importa,<br />
digamos que malgastaste mi precioso tiempo,<br />
pero no lo pienses dos veces, está bien.</td>
</tr>
<tr>
<td> </td>
<td> </td>
<td> </td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p align="center"> </p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100">
<tbody>
<tr>
<td> </td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p align="center"> </p>
<p align="center"> </p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="540">
<tbody>
<tr>
<td>
<p align="right"> <a href="http://www.goddylan.com/#Inicio" rel='nofollow'>Inicio</a></p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p align="center"> </p>
</td>
</tr>
<tr>
<td>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="611">
<tbody>
<tr>
<td width="469" valign="bottom">
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td> </td>
<td width="20">
<p align="center"> </p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p align="right"> </p>
</td>
<td width="142"> </td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p> </td>
</tr>
<tr>
<td> </td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p> </td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
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		<title>El Crítico</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Aug 2009 19:26:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mojito-hernandez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[El Crítico
 
 
 
 La campanilla del teléfono me sobresaltó, siempre lo hacía, más un domingo a las 9:30 de la mañana. Mi editora llamaba para recordarme que esa tarde era la presentación. Lourdes muchas veces se comportaba más como una madre sobre protectora, que como un jefe que le dice a sus empleados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"><SPAN></SPAN><U>El Crítico</U></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><U><SPAN><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></SPAN></U></p>
<p> <P class="MsoNormal"><U><SPAN><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></SPAN></U></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">La campanilla del teléfono me sobresaltó, siempre lo hacía, más un domingo a las 9:30 de la mañana. Mi editora llamaba para recordarme que esa tarde era la presentación. Lourdes muchas veces se comportaba más como una madre sobre protectora, que como un jefe que le dice a sus empleados qué hacer. </FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Hacía más de diez años que había llegado de Bahía Blanca y desde un principio  me trató con afecto, tal vez porque veía algo en mí que yo no alcanzaba a divisar. A expensas de ella la editorial había invertido mucho en mis libros y hoy era la presentación de mi última novela, la que me iba a consagrar como un escritor de culto y de masas, algo difícil de congeniar. Como un ascenso lento y calculado, hoy llegaba al pináculo de mi poder creativo a tal punto que la presentación iba a estar a cargo de Alfonso de las Pléyades Bolaino, el mayor crítico de lengua hispana.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Yo no estaba tan convencido de que mi último libro fuera el mejor. Como un padre que hace diferencias con sus hijos, la novela anterior “Navegante de la nada” hubiera sido merecedora de todos los elogios, pero claro, la crítica no lo había entendido así.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Por eso estaba un poco escéptico al ruido que precedía a toda la presentación y Lourdes lo sabía. La llamada matinal era para adoctrinarme y que nada quedara librado al azar. Corté y quedé pensando en nada, porque “Pensar en nada” no sólo era el nombre de una canción que me gustaba sino que también era una de las formas en que a veces preparaba mis próximos libros o relatos. Pero ¿cómo y qué es pensar en nada? </FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Pensar en nada puede ser pensar todo también al mismo tiempo, una forma de dejar que la imaginación fluya y sentirme como un pescador de mis propias ideas, fantasías o delirios. Lentamente irán tomando noción de palabra que unidas dan un lenguaje y que sostenido sobre sí mismo y en torno a una idea, luego pueden surgir como un libro. </FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">La distancia que media entre pensar en nada y un texto, era a veces tan grande y profunda como un océano, donde podía quedar atrapado y hundirme sin remedio, o bien llegar victorioso a la otra orilla.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Entré a la ducha a lavar mis pecados nocturnos, que muchas veces se habían convertido también en relatos, imaginando la presentación. Si bien estaba acostumbrado a este tipo de eventos, esta vez tenía cierto prurito, una especie de temor, un no se qué. La llamada de Lourdes había producido en mí el efecto contrario, estaba intranquilo. Esa sensación de grandielocuencia que le estaba dando la editorial a todo el asunto, me parecía mucho. Después de todo se trataba de un libro. ¡Nada más, ni nada menos! Yo sabía que no era Shakespeare, pero si algo íntimo anhelaba en mi escritura, era la intención de perdurar, de conmover. Como una especie de cometa literario cuya órbita se acerca<SPAN> </SPAN>y aleja del objeto, pero siempre está, brillando como un hito para guiar a generaciones futuras. O, por lo menos, era lo que intentaba.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Llegué temprano al salón donde se iba a dar la presentación de la novela junto con un lunch. Los mozos preparaban con esmero las mesas, que de tanto y tan bien servidas hubieran confundido a algún transeúnte desprevenido, con una fiesta de casamiento en horario extraño. Lourdes agradeció mi anticipada puntualidad y comenzó a darme las instrucciones de dónde me debía ubicar y cómo proceder. Los invitados que lentamente iban llegando eran recibidos con una copa para que se fueran ambientando, todo muy relajado. Pero yo me sentía como de madera.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"><SPAN></SPAN></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">El comienzo de la presentación estaba pautado para cuando llegara Pléyades Bolaino, quién tenía que partir rápido pues en Ezeiza un avión lo esperaba para regresar a España a otra multitud de eventos. </FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Caminando entre el público que iba llegando y tratando de pasar desapercibido, llegué hasta donde estaban los mozos, que se habían tomado un descanso mientras fumaban. De inmediato me ofrecieron una bandeja de canapés exquisitos, de esos que se pagan pero nunca llegan al salón. Viendo mi cara de satisfacción se rieron cómplices y siguieron con su tarea, mientras me serví un bourbon doble y fui en busca de Lourdes que me estaba buscando, pues él ya había llegado.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Tomé ubicación detrás del micrófono junto a ella y el jefe regional de la editorial. Ya se había formado un enorme semi círculo de gente que esperaba ansiosa la presentación. De los allí presentes, me llamaron la atención tres personas que estaban en los primeros lugares. Una joven bonita con aspecto de estudiante de letras, sostenía entre sus manos un ejemplar de mi libro mientras no paraba de mirarme, tal vez emocionada de tener tan cerca a su autor favorito, o vaya a saber qué clase de deseo oculto sostenía con su mirada. Un poco hacia la derecha de la joven se había ubicado una señora muy elegante y adornada con joyas para la ocasión, embutida en un vestido que marcaba generosamente sus curvas al punto de generar deseo inmediato de arremeter sobre ella como un toro, tarea a la que parecía dedicarse la tercera persona que me llamó la atención; un hombre atildado con aires de ejecutivo distendido en día domingo, ubicado detrás de la mujer elegante.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">-Qué decir amigos míos, qué puedo yo decir ante soberbia escritura. Cómo no dejarse llevar por tan sorprendente relato, que echa bases en el realismo mágico tan típico de le desmesura de este continente, hasta hurgar la raíz misma de la narrativa americana.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">¡Sabía! Sabía que esto iba a pasar, por algo me sentía tan inquieto. Una parálisis se adueñó de todo mi cuerpo, sólo quedaban mi cerebro y el eco de mi propia voz retumbando en mi cabeza. </FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">-¿Cómo explicar en palabras el paradigma de la pulsión brechtiana y joyciana que anida en cada capítulo? No hay sustantivación posible de ningún escritor que pueda ser abarcativa de tanta verba generosa. </FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">El público estaba tan atento a él, que suponía que nadie se iba a dar cuenta de mi estado de parálisis. ¿Por qué no podía entender lo que estaba diciendo? ¿Cómo era posible que todos asintieran con sus cabezas y sonrieran consintiendo cada palabra del crítico si yo que lo había escrito, no entendía lo que decía acerca de mi propia escritura. </FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">-La subjetividad intrínseca del yo descreído y tecnológico encuentra un reparo ante tanto discernir metafísico.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Definitivamente no entendía nada, sentía vergüenza de estar petrificado con un sudor frío por todo el cuerpo. La joven estudiante seguía devorándome con su mirada con una excitación apenas contenida, sabiendo que iba a ser la primera a quién le iba a firmar un ejemplar.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">La mujer elegante sudaba sexo por todos sus poros, los pechos asomando por el escote pedían a gritos dos manos firmes que los contuvieran. De hecho el ejecutivo en domingo la sujetaba firmemente de las nalgas semejando a un cazador a punto de disparar sobre su presa.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Con el rabillo del ojo pude observar a Lourdes que hacía un esfuerzo supremo por mantener la calma, ya que se había percatado de mi estado casi catatónico y la idea era que yo dijera algunas palabras. Pero qué decir después de semejante arenga. </FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">¿Cómo explicar a los lectores qué es pensar en nada? ¿Cuál es el recurso literario que está en juego cuando uno evoca un recuerdo, un olor, o una fragancia traída a la infancia? Un delirio nocturno, un desamor. ¡El dolor! Ese era mi desafío cotidiano ante la hoja en blanco, donde uno trata de poner orden ante tanta confusión. </FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Gracias por abrir el libro y leerlo de la primera a la última hoja, por confiar en mi locura, por permitir que como una piedra arrojada al agua, estas hojas hagan pequeños círculos que lentamente se alejan del original para crear nuevas sensaciones, abriendo puertas y caminos que ya dejan de ser míos siendo transitados tal vez por otros peregrinos. Una sombra en el desierto que dé alivio ante tanto desaliento.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">Pero difícilmente, sólo difícilmente se lo explica.</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">-No puede faltar tampoco una cita bien borgeana sobre este magnífico libro, que como un laberinto de espejos no sabemos cuál es la imagen real y la reflejada de todos y cada uno de los personajes… </FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">En el fondo del salón los mozos estaban fumando otra vez, cuando en forma abrupta el techo se rasgó en dos y una intensa luz me dejó casi ciego por unos segundos. Flotando a través del rayo luminoso me pareció distinguir dos formas que bajaban y se acercaban a mí. Eran dos vocales, tal vez la “a” y la “u”, me tomaron mansamente de los brazos y me llevaron de paseo. Abajo mi cuerpo seguía quieto, Lourdes se desesperaba y ya había empezado a darme leves codazos. Los mozos levantaron sus cabezas y me saludaron pues quién sabe cuando fuera a regresar. Mientras, él ya casi terminaba su presentación:</FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN><FONT size="3">-…y por todo lo antes dicho, les pido un enorme aplauso para este gran escritor.<SPAN> </SPAN></FONT></SPAN></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La muerte de un librero</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Aug 2009 12:25:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mojito-hernandez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[
 
 
 LA MUERTE DE UN LIBRERO
 .
 Cualquier día soleado de otoño después de almorzar, funcionaba como invitación a una caminata, sobre todo cuando el mismo habia consistido en unas buenas gambas al ajillo como entrada y luego una porcion de arroz con mariscos. Todo regado con un buen vino tinto. Por suerte [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman"><SPAN></SPAN></FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size="2"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size="2"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">LA MUERTE DE UN LIBRERO</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Cualquier día soleado de otoño después de almorzar, funcionaba como invitación a una caminata, sobre todo cuando el mismo habia consistido en unas buenas gambas al ajillo como entrada y luego una porcion de arroz con mariscos. Todo regado con un buen vino tinto. Por suerte el gallego conocía todas mis mañas ahora que me había separado.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman"></FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Por eso la caminata hasta la librería actuaba como una especie de sobre mesa, sintiendo el sol de otoño en la cara. Las primera tres cuadras eran de un andar automático, como esos caballos con anteojeras, que a pesar de no ver nada siempre llegan a destino. Promediando la mitad del camino , el efecto de la comida iba cediendo. Pero eso no evitó que viera un nuevo local sobre la Avenida, no muy grande, pero muy moderno y con varios cubículos con operadores de computadoras. Parecia un Call-Center si no hubiera sido por el cartel exterior que anunciaba con mucha pompa que eso era una librería.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Cuando llegué a destino Jorge ya tenia preparada una copa de cognac con una buena dosis de café</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Te demoraste un poco, supongo que fue por el almuerzo</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Si y no. En realidad no sabia si comentarle lo que habia visto. Si bien Jorge tenia un negocio, la libreria, no tenia las mañas de un comerciante. Algo tan elemental como controlar que hacia la competencia, no pasaba por su cabeza. Lo de él era más artesanal</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-¿Llegás tarde y te ponés misterioso? Sí, por la comida. ¿Y no por qué?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Cuando empecé a contarle, se sentó en los sillones que tenía detras del anaquel principal, que funcionaba como un pequeño reservado para los íntimos</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-¿Estas seguro?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Mirá Jorge, nadie va a anunciar con semejante cartel una actividad que no se desarrolle en el local</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-¿Pero no hay estantes?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-No</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Algun anaquel.. ¡Algo!</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Nada Jorge, nada</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-¿Había gente?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Dos personas haciendo averiguaciones con los operadores, el resto tecleaba e imprimía. Seguramente pedidos para entregar a domicilio.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">El estupor se le notaba en todo el cuerpo. Se puso a temblar y se sentó. Jorge no era un ser digital, supongo que ni siquiera binario. Cuajaba más con una personalidad respetable del siglo XIX que con alguien<SPAN> </SPAN>en las postrimerias del siglo XX. Atento, caballeroso. De una moral irreprochable. Tan honesto que daba asco para los tiempos que corrían.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Seguidor de causas nobles, insinuarle a Jorge que un libro era una más entre tantas mercancías a negociar,<SPAN> </SPAN>significaba lisa y llanamente perder su amistad. El círculo de amistades intelectuales que Jorge tenía no veía con buenos ojos la gran amistad que nos unía. Tal vez por que fuera un bruto en cuestiones de literatura, nunca dejaban de recordarme la forma en que nos conocimos.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Fue en un taller literario acompañando a mi ex esposa, mientras Jorge daba una clase. Analizaba con gran detalle el último libro de un gran filósofo, Pierre D&#8217;la Patie. Yo no entendía nada, estaba ahí para darle el gusto a mi ex, que me hartaba diciendo que una piedra tenía mas imaginación que yo. Cuando llegó el turno de dar mi punto de vista, largué lo primero que se me vino a la mente:</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Pernambuco está torcido</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman"><SPAN></SPAN>El estupor primero y la carcajada posterior de todos los alumnos no hicieron perder mi calma de granuja con años de calle encima. Jorge se quedó mirándome y dijo</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-¿Qué mas?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-En realidad la foto ampliada del restaurante estaba inclinada. Al ispector de impositiva le pareció que por las palmeras y<SPAN> </SPAN>la playa era un paisaje de Brasil y dijo Pernambuco. Eso fue durante el almuerzo que le dieron los directivos de la empresa que inspeccionaba después de haber arreglado frenar todo por una suma de dinero. Para la lógica empresaria pagar para salvar la empresa y seguir evadiendo, no era un delito y mucho menos un problema de moral. Se trataba de un problema de adaptación al medio, cosa que no es así para el filósofo en cuestión. Tal vez para muchos la moral sea una línea que se corre según las necesidades de quien la define y usa.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><FONT face="Times New Roman"><SPAN lang="ES-AR"><SPAN><FONT size="2">-¿</FONT><SPAN> </SPAN></SPAN></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2">Y usted está de acuerdo?. El rostro de Jorge parecía<SPAN> </SPAN>que iba a salirse de sus propias facciones</FONT></SPAN></FONT></p>
<p> <P class="MsoNormal"><FONT face="Times New Roman"><SPAN lang="ES-AR"><SPAN><FONT size="2">-</FONT><SPAN> </SPAN></SPAN></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2">No , pero es la realidad que nos toca</FONT></SPAN></FONT></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Esa había sido la carta de presentación entre ambos y el inicio de una amistad envidiada por muchos</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Berni, ¿Estás seguro de lo que me decís?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Sí, Jorge, entendelo. Venta de libros por internet. No es tan difícil.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Berni, para mí los libros son como parte de mi cuerpo. Yo no los vendo, los entrego. El que se lleva un libro de acá recibe un asesoramiento, indicaciones precisas de que va a encontrar ese lector. Hago como una simbiosis si éste está confundido. Y si el que viene es un conocedor mejor, entablo una relación directa. Vos sabés que esta es una librería de viejo y otros tipos de libros. Ya soporté que se vendan en las góndolas, después en disquerías. ¡Y ahora en internet! ¿A dónde carajo va el mercado editorial?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><FONT face="Times New Roman"><SPAN lang="ES-AR"><SPAN><FONT size="2">-</FONT><SPAN> </SPAN></SPAN></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2">Ese es tu problema Jorge, que no sabés qué pasa en el mercado. Pernambuco está torcida, no es joda. O te adaptás y corrés la línea o te pasan por arriba.</FONT></SPAN></FONT></p>
<p> <P class="MsoNormal"><FONT face="Times New Roman"><SPAN lang="ES-AR"><SPAN><FONT size="2">-</FONT><SPAN> </SPAN></SPAN></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2">Pero yo no puedo claudicar en mis convicciones. ¿Qué voy a vender?. “Cómo ser feliz en 10 capítulos y un suspiro” de Saulo Procta.</FONT></SPAN></FONT></p>
<p> <P class="MsoNormal"><FONT face="Times New Roman"><SPAN lang="ES-AR"><SPAN><FONT size="2">-</FONT><SPAN> </SPAN></SPAN></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2">No, Jorge, pero poné un computadora, no muerden. Corré un poco la línea de tus convicciones, modernizás el negocio y no dejás de ser un librero especializado.</FONT></SPAN></FONT></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Contra todos mis pronósticos, Jorge no me quemó con los ojos. No me di cuenta en ese momento, pero fue el principio del fin</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-¿Vos creés que eso me puede ayudar?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><FONT face="Times New Roman"><SPAN lang="ES-AR"><SPAN><FONT size="2">-</FONT><SPAN> ¡ </SPAN></SPAN></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2">Claro! te asesorás bien, ponés una página en internet, ampliás tu canal de venta. Mantenés tu estilo, pero le das otra impronta. O vendés más o te fundís</FONT></SPAN></FONT></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Terminamos el cognac y el café en un silencio que no era habitual entre nosotros.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size="2"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size="2"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Después de un mes de mucho trabajo en la empresa, me hice tiempo un domingo para visitar a Jorge en la librería. Cuando entré me llamó la atención que no estuviera en el salón de adelante. Lo llamé y no respondió. Despacio, pasé al reservado<SPAN> </SPAN>y lo vi.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Estaba delante de un monitor de computadora de última generación y moviendo el mouse de aquí para allá.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Hola Jorge. Ni siquiera levantó la cabeza. Lo volví a llamar , casi gritando.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Sentate.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Te fuiste de un extremo a otro. De no tener nada pasaste a una computadora de última generación con pantalla de cristal líquido. ¿ Qué te pasó?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Está todo Berni, tengo todos los libros del mundo.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><FONT face="Times New Roman"><SPAN lang="ES-AR"><SPAN><FONT size="2">-</FONT><SPAN> </SPAN></SPAN></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2">Te dije que era una gran herramienta de negocios y de acumulación de información y datos. ¿Armaste la página en internet?</FONT></SPAN></FONT></p>
<p> <P class="MsoNormal"><FONT face="Times New Roman"><SPAN lang="ES-AR"><SPAN><FONT size="2">-</FONT><SPAN> </SPAN></SPAN></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2">Siento como si algo se me hubiera metido adentro. .La información me circula por las venas.</FONT></SPAN></FONT></p>
<p> <P class="MsoNormal"><FONT face="Times New Roman"><SPAN lang="ES-AR"><SPAN><SPAN>-¿</SPAN></SPAN></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2">Armaste la página?</FONT></SPAN></FONT></p>
<p> <P class="MsoNormal"><FONT face="Times New Roman"><SPAN lang="ES-AR"><SPAN><FONT size="2">-</FONT></SPAN></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2">Ahí va devuelta y se me sigue metiendo.</FONT></SPAN></FONT></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-¿De qué hablás Jorge?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">No me contestó más. Siguió mirando como un enajenado la pantalla y en ese momento me costó reconocer la imagen de Jorge que yo tenía. Me levanté y me fui, él ni siquiera se enteró.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Aprovechando que Jorge tenía<SPAN> </SPAN>computadora, comencé a comunicarme a través del correo electrónico, con lo cual mis visitas a la librería se hicieron mas esporádicas. Al principio los textos eran reconocibles,en el sentido de que detrás de la escritura reconocía a Jorge. Pero en lo sucesivo ya no pude distinguir si los textos los escribía él o un clon digital. Utilizaba terminos tan técnicos y poco apropiados para un librero culto y refinado, que supuse que era una broma y que había contratado a alguien que lo aliviara en el trabajo con la computadora.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Volví a pasar por la librería y Jorge ya no era Jorge. Reflejos azul eléctrico asomaban por la piel de sus sienes y antebrazos y los ojos semejaban dos arrobas grandes y redondas.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-¿Jorge, qué te pasó?</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">-Delaliteratura .com.ar., ese soy. Soy el libro, los libros, todos los géneros. El universo literario está en mí y yo en él, soy como un agujero negro que todo lo atrae. Quien navegue en mí, navegará por todo el mundo literario conocido y por conocer. El editado y el inédito. Soy el nuevo ícono cibernético y digital, soy la escencia de la literatura.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">De un tirón desconecté la máquina pero el monitor no se apagó y el CPU seguía funcionando. Jorge cada vez estaba más azul, más eléctrico. Más digital.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman"></FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman"></FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size="2">Terminé</FONT></SPAN><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman"> de almorzar en lo del gallego y casi sin darme cuenta estaba haciendo el recorrido habitual para ir a la librería de Jorge. Al pasar por el frente del local , todavía se podía ver el cartel que anunciaba el ofrecimiento del mismo en alquiler. Creo que llavaba más de un año colgado, los posibles candidatos cuando se enteraban de lo sucedido no firmaban contrato</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Nunca pude desentrañar el misterio. No sabía si el ícono que regularmente aparecía en las pantallas de las computadoras del mundo con el rostro amigable de Jorge era un sistema informático diseñado por un genio ofreciendo la literarura del mundo<SPAN> </SPAN>y el cuerpo, que estaba en el manicomio, era un espacio vacío. O quizás se hubiera disociado y en el hospicio estaba el continente, su forma exterior, y el contenido, Jorge, navegaba libre por el ciberespacio.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT size="2"><FONT face="Times New Roman">Apenas leo, volví a ser la piedra que era. Ya no estoy seguro de nada excepto que Pernambuco cada vez está más torcido.</FONT></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size="2"></FONT></SPAN></p>
<p> <P class="MsoNormal"><SPAN lang="ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size="2"></FONT></SPAN></p>
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