Archivo para la categoría ‘yo y yo’

no creas…

No creas en mi “jamás” ni en mi “nunca”

En mi “no sé” y en mi “nada”

En algunos de mis “sí” y en algunos “no”

En mi “siempre” y en mi “todo”

No creas entenderme totalmente

No creas tenerme por completo

No creas saber lo que me pasa

No creas ver lo que veo cuando miro

No creas en mi “tal vez” ni en mi “mañana”

No creas en mi “no puedo” ni en mi “puedo”

No creas en hacerme tuya

No creas en lo que quieres creer

.

A lo largo de mi vida… 2

He aprendido a amar sin pedir,

y a pedir sin amar..

He aprendido a rezar sin sentir,

y a sentir sin rezar..

He aprendido a entregar sin esperar,

y a esperar sin entregar..

He aprendido a recibir sin necesitar,

y a necesitar sin recibir..

He aprendido a ocultar sin mentir,

y a mentir sin ocultar..

He aprendido a renunciar sin querer,

y a querer sin renunciar..

He aprendido a respetarme sin respetar,

y a respetar sin respetarme..

He aprendido a decir sin lastimar,

y a lastimar sin decir..

He aprendido a soñar sin vivir,

y a vivir sin soñar..

He aprendido a dejarme amar sin amar,

y a amar sin dejarme amar…

He aprendido a disfrutar sin renegar,

y a renegar sin disfrutar…

He aprendido a entregarme sin dar,

y a darme sin entregar…

He aprendido a rendirme sin luchar,

y a luchar sin rendirme…

He aprendido a olvidar sin llorar,

y a llorar sin olvidar…

He aprendido a resignar sin cuestionar,

y a cuestionar sin resignar…

He aprendido a valorar sin aceptar,

y a aceptar sin valorar…

He aprendido a mostrar sin pretender,

y a pretender sin mostrar…

He aprendido a decir “no” a pesar de,

y a decir “si” sin pesar…

He aprendido a decir “si” a pesar de,

y a decir “no” sin pesar…

a lo largo de mi vida..

He sucumbido ante la desestructura del bohemio,

el verso del chamuyero,

la hombría del bien aceptado..

He sucumbido ante la mirada del que desnuda,

las manos del que acaricia,

las letras del poeta..

He sucumbido ante el derrumbe del desarmado,

la voz del que canta,

la seducción del mujeriego..

He sucumbido ante los planes del que programa,

la sorpresa del que improvisa,

el descontrol del enloquecido..

He sucumbido ante el goce del insaciable,

el silencio del sereno,

la duda del confuso..

He sucumbido ante la inhibición del tímido,

el arrebato del atrevido,

el tacto del ubicado..

He sucumbido ante los comprometidos,

ante los ratos robados,

ante las camas de otras..

He sucumbido ante el atractivo,

el que provoca,

el que llama a mi mirada..

Tal vez nunca he sucumbido

a lo que más debiera..

al dar bien entendido,

al que respeta, al noble,

al que puede, y da, y celebra,

al que nada se guarda,

al que pone y no saca,

al que ofrece y no demanda,

al que cede y no especula,

al que sostiene y protege,

al que acaricia y no lastima,

al que bientrata, y no daña..

Tal vez sea un buen momento..

Soy

Soy un poco de lo que he sido,

y algo de lo que nunca fui,

mucho de lo que jamás seré,

y de lo que soy sin saber.

Soy un poco de vos, de aquel, del otro,

y de cada uno de los que tocado,

algo de los que he sentido,

y mucho de los que nunca sentiré.

Soy un poco del tiempo que pasó,

y algo del que no llegó,

del que me hubiese gustado y nunca fue,

y del que nunca quise atravesar, y transité.

Soy un poco de las cosas que he perdido,

y de todas las que he ganado,

algo de las que nunca tuve,

y mucho de las que tengo y no conozco.

Soy un poco de todo lo que razono,

y de todo lo que no entiendo,

de mis mil preguntas sin respuesta,

y de las certezas que nunca tengo.

Soy un poco de ganas sostenidas,

y de postergaciones elegidas,

de proyectos y de búsquedas,

y de idas y venidas.

Soy un poco de calor enceguecido,

y de explosión intermitente,

de pacífica calma,

y de contradicciones esporádicas.

Soy un aquí y ahora,

y algún sueño latente,

un pasado aceptado,

y un futuro no planeado.

Soy un poco de la tierra que dejé,

y de la que me apropié,

de la que encontré cuando volví,

de la que perdí cuando encontré.

Soy un poco de las voces que escuché,

y de las que no quise escuchar,

de las que gritaron para oirse,

y de las que callaron para no gritar.

Soy un poco de las lágrimas que lloré,

y de las risas que reí,

de los pedidos que guardé,

y de los ruegos que supliqué.

Soy un poco de los sueños que soñé,

y de los amores que amé,

de los hijos que parí,

y de los amigos que elegí.

Soy un poco de lo mucho que pude ser,

y algo de lo que no pude,

un poco más de lo mucho que puedo,

y mucho de lo mucho que deseo.

me soporto

Me escapo con certezas que no tengo,

me quiebro con sensaciones que hoy padezco,

me debato entre preguntas sin respuesta,

me cuestiono decisiones concluídas.

Me despierto agitada de soñarte,

me desvelo imaginando lo indeseable,

me aseguro de asegurarme en lo concreto,

me pierdo en fantasías que me pesan.

Me oculto de mí, de vos, de todos,

me recluyo sin ganas de buscarte,

me encierro sin intención de lastimarme,

me evito en las miradas de los otros.

Me soporto en mis idas y venidas,

me calmo a mí misma en mis angustias,

me convenzo de estar en lo correcto,

me vuelvo vulnerable ante la duda.

Me desoriento en todos los caminos,

me detengo en todas las esquinas,

me lleno de contradicciones aparentes,

me sumerjo en tantos sinsabores.

Me silencio entre gritos acallados,

me desarmo en ausencias indeseables,

me contengo de deseos aplacados,

me quedo muda aunque todo estalle.

Y yo creo que hoy sí soy esa mujer…

Porque por fin he comprendido que puedo dar sin quedar perdida,

que puedo ceder sin ser sometida,

que puedo entregar sin sentirme una esclava.

Porque por fin he comprendido que vestirme de autosuficiente y

omnipotente, fue siempre una miserable defensa.

Porque por fin he comprendido que si no le doy lugar,

nadie puede ocupar ningún lugar.

Porque por fin he comprendido que ser vulnerable me hace bien,

que dejarme amar me hace mejor,

que andar por la vida tan completita me deja sola,

que mostrarme tan inalcanzable es un disfraz,

que soy incompleta, y necesito, y quiero recibir.

Porque soy, simplemente, una mujer.

enterrada…

Hoy me descubrí así… enterrada..

Estoy enterrada en mí misma, en mis miserias..

Vivo pregonando el “hacerse cargo” de las cosas que pasamos..

En reconocer nuestra responsabilidad en ellas..

En que nada sucede “porque sí”..

En que es armado por nosotros..

El amor también..

No creo en el amor romántico..

Creo en razones para los amores.. razones inconcientes.. deseos desconocidos..

Las distintas uniones responden a eso.. y se repiten..

Hoy amanecí enterrada..

Me ví.. en el reflejo, en tu reflejo, en mi historia, en mí.. enterrada…

Quedando amarrada de aquello que más reniego..

Que lo que más rechazo sea lo único que logra amarrarme..

Y me vuelve igualmente presa y carcelero..

Carcelera del otro, cuando me hace su presa..

Hoy me ví… y no me gusté..

Permitiendo mil cosas que no creo saludables, y haciendo lo mismo..

Hoy me ví… y me angustié..

Porque ese es mi goce.. y reniego de él..

Empezaré a sucudirme el polvo que me entierra..

A rearmarme, y ocuparme de mí, sólo de mí..

Para que el amor no pase por esos lugares..

Para poder enamorarme sin ser presa..

Sin que ser presa signifique para mí ser amada..

Y sin apresar..

Sin que el ser apresada implique apresar..

Porque me suena a control..

Y el control no debiera mezclarse con el amor..

Hoy me ví.. enterrada..

Me hago cargo..

de locura y cobardía…

Fue mi viejo el que me compró mi primer auto. Yo tendría unos 20 años, tal vez menos. No tenía registro aún, ni manejaba “fluidamente”. De puro ansioso, nomás.

Un día me visitó una amiga y me dijo que “tenía” que llevarla a su casa. De Villa del Parque a Olivos: Gral Paz, Panamericana… Y fuí, sin dudar. De puro loca, nomás.

A partír de ahí, fue parte de mí. Y de mi grupo de amigas, claro. Era la única vehiculizada. Así que se transformó en uno más. Hasta tuvo un nombre: Bob. Se llamaba Bob para todo el mundo. En homenaje a Bob Marley que sonaba en él todo el santo día (esas cosas que una hace cuando se enamora, vieron?? El amaba a Marley, así que yo lo amé también, y lo adopté, sí, sí).

Se llenaba de gente todo el tiempo, me ha llevado a viajes clandestinos, agarré la ruta al día siguiente de adquirir el registro, hizo campings en varios lados, hasta en lugares prohibidos (léase Parque Nacional El Palmar, de Colón, Entre Ríos), fue a la playa, al río, se bancó que lo maneje en pedo (sí, sí, lo asumo), se bancó que lo manejen amigas “que no sabían manejar”, novios, amigos, se bancó algunos “toquecitos” inofensivos.

Y de puro loca, nomás. He andado en la ruta sin luces “para ver con la luz de la luna”, he tenido que parar en la banquina “por sentir que me dormía en el volante”, he sido arriesgada y omnipotente.

(Viejo, perdónnnnnnn, donde quiera que estés!!!).

Y fue el mismo auto que recibió a mi primera hija. Y a partir de mis hijos me volví temerosa. Cuidadosa. Por mi vida y por la de ellos. Y manejé distinto. Y me manejé distinto. En todo.

Los hijos son como “testigos”. Sus ojos están clavados en mi nuca siempre. Esté donde esté. Son referente. Son parte. No los puedo exponer, ni exponerme en forma deliberada a ciertas cosas. Hay riesgos que no se merecen que corra, que no se merecen correr por mi culpa.

Hoy elijo tal vez con cobardía. Hoy no puedo ir por la ruta con las luces apagadas. Aunque el corazón se me desboque con la luz de la luna o la de tus ojos; aunque sueñe con ser omnipotente e inmortal; aunque en un abrazo sienta que todo es posible; aunque vuele hasta las nubes con tus palabras maravillosas; aunque me sienta todopoderosa de tu mano…

Hoy sé que no lo soy. La vida se encargó de explicármelo una vez, y no quiero que tenga que volver a hacerlo.

No hay excusas posibles. El “todo” era una opción por la que apostamos. Y un “real” la hizo añicos.

Pido perdón. Por no poder con eso. Por ser cobarde. Porque el riesgo ya no es tan tentador. Porque la renuncia me duele. Porque tampoco la quiero. Porque lastima. Porque te lastima. Porque me lastima.

Yo soy la “culpable”. Por bajar la velocidad. Y por prender las luces en esta ruta.

Te libero..

Te libero, mujer, hoy te libero…

De tu afán de probar ser ave Fénix por propia voluntad, bordeando el riesgo…

De tu manía de ser la que todo puede, haciéndose cargo de lo que otros no…

De tu locura de ser protectora de desvalidos, cuidando almas ajenas..

De tu delirio de ser la madre del universo, enseñando a caminar a quien no lo logró…

De tu disfraz de fuerte e inmutable, que te hace más vulnerable y sensible..

De tu paciencia que aparece infinita, y te deja a merced de otros caprichos..

De tu empeño en ser tan comprensiva, que te hace aceptar hasta el maltrato..

De tu ceguera voluntaria, que te deja sin ver lo que siempre ves..

De tu distracción elegida, para dejar pasar lo que no debés..

De tu sumergirte en las tinieblas, para probar salir airosa una vez más..

De tu amoldarte a situaciones, aprisionando la razón en poco espacio..

De tu dejar fluir hasta agotarte, que evita tomar decisiones a tiempo..

De tu exponerte sin medir consecuencias, a riesgo de salir lastimada..

De tu voluntad de dar todo lo que tengas, aunque quedes vacía..

De tu pararte erguida, aún en terrenos pantanosos..

De tu querer cuidar al otro, aún dejando de cuidarte..

De tu goce en esos amores, que te hacen diosa y esclava..

…….

Me libero, mujer, hoy me libero..

de algunas pérdidas..

-¿Qué perderías si lo perdieras?, preguntó casi al pasar…

Casi como una pregunta más, como una simple pregunta…

Y fue búsqueda y silencio…

Se impusieron mil imágenes.. y la enumeración en mi mente de cosas agradables y de las otras.. de ahora y de siempre..

Las pérdidas tienen mal olor… saben a muerte para mí… a deterioro, a ser despojada, a que se me arranque algo sin consentimiento, a vacío, a angustia..

Las pérdidas son como una resaca, donde una despierta sin encontrarse.. buscando las ropas perdidas, sin saber qué pasó ni cómo… y se mira y no se reconoce, y se ve destruída, y sólo quiere aire fresco… y dormir… descansar de todo, sin pensar en nada.. sin echarse culpas, dejando que la sensación pase.. y que no deje rastros..

Y me resisto a las pérdidas… elucubro estrategias para no perder a nadie más, para que la gente no desaparezca, para poder saber que siguen existiendo… aún sin verlas, saberlas de alguna forma…

-No todas las pérdidas tienen el mismo estatuto, prosiguió ella…

Es cierto, hay pérdidas que una elije.. cosas que no se desean, personas que uno considera “mejor perderlas”.. no todas tienen el mismo olor, hay decisiones que implican pérdidas…

Por eso algunas decisiones cuestan tanto.. y me resisto.. y busco opciones… aún con esa claridad de pensamientos y de sentimientos que me caracteriza…

Fue búsqueda y silencio…

Y el aire fresco fue una bendición..


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog