16 Diciembre 2011 | Por eugemartinucci | # Enlace permanente

Y ahí estaba. Desnuda, sentada sobre él, mojada de sudor y de ganas.
“Prendé un cigarrillo, amor”.
Era un grito silencioso insistiendo en la urgencia de un goce que se hacía complicado.
“Me excita verte fumar, amor”.
La sentencia eterna de querer provocar algo que uno quisiera evitar.
“Te fantaseo fumando, amor”.
El no poder ceder a la locura como antes, el elegir no exponerse a ciertos retos.
“Me masturbo imaginándote fumar, amor”.
El peso de la cordura.
El dolor de protegerse.
La evitación de lugares demasiado sombríos.
…………………………..
7 Octubre 2011 | Por eugemartinucci | # Enlace permanente
__________________________________
Ya no sé si pongo todo o saco ventaja,
Si apuesto doble o me voy al mazo,
No sé si juego a la cabeza, o guardo un as,
No sé si ando limpia o la voy de trampa;
No sé si hay donde no tengo o tengo poco,
Si saco maravillas o pongo migajas,
Si vale doble o sale la triple,
Si escondo en la galera o desnudo al azar.
No sé si quiero más allá del cielo, pero mirando bajo,
No sé si soy, si vengo, si estoy o voy de paso
No sé si quiero, si no quiero, si subo o tomo atajos,
No sé si arriba es mejor, o atrás de todo;
Si abajo del resto, o adelante tuyo;
O casi en ningún lado, o casi en todos.
No sé si me canso o nunca estuve,
No sé si puedo o ya pude casi todo,
No sé si disimulo o si tacho la doble,
Si el póker es servido o si no voy a jugar,
No sé si busco o sólo encuentro,
Si armo lo que quiero sin que se note,
Si siempre gano aunque nadie sepa,
O si de tanto saberme, ya no quiero apostar.
________________________________________
15 Febrero 2011 | Por eugemartinucci | # Enlace permanente
.
No, no, yo no quiero más amores de novela
Esos que se sufren, se lloran, se padecen
Esos de las mil dificultades
Que se concretan con dolor y a contramano
Que el destino enlaza por capricho
Y no hay manera de esquivar sin hacer daño
No, no quiero inspirarte mil poesías
Que hablen de dudas, de miedos, de conflictos,
Que me reclames, me tomes, me poseas
Que me hagas tuya y yo sea de tu mano
Yo no quiero volverme dependiente
Ni quiero perderme entre tus brazos
No quiero respirar al respirarte
Ni que me dejes insegura y frágil
No, no, yo no quiero volverme vulnerable
Ni privación, angustias, sobresaltos,
No quiero desvelos ni locuras,
No quiero andar flotando mientras tanto
Yo no quiero el amor desenfrenado
Que tanto me ha dado y me ha quitado
Porque me confunde, me pierde, me somete,
Y no me lleva al refugio necesario.
.
5 Febrero 2011 | Por eugemartinucci | # Enlace permanente
.
-No te vayas, por favor, dijo susurrando en su oído intuyendo que estaba a punto de salir de esa cama y de ese cuarto y de su vida para siempre.
No siento nada con vos, nene, nada.
-No sé, debo tener la cabeza en otro lado, no puedo soltarme
-Nunca me pasó eso con nadie, dijo apesadumbrado y desplegando un orgullo poco apropiado
Te habrán mentido mucho, nene, mucho
-No te preocupes, no importa, no pasa nada, no es tu problema
-Pero yo quiero que me sientas
No te sale, nene, no te sale
-Yo te siento, no te preocupes
-Quedate, por favor
Quiero irme, nene, no me detengas
-Volveré, dijo desde la puerta
.
30 Noviembre 2010 | Por eugemartinucci | # Enlace permanente
.
Tengo historias de no ser, de esas donde el príncipe no tiene carroza, y la princesa no mira ningún espejo porque ya no tiene tiempo; historias de esas donde ella quisiera matar a la malvada y no morder ninguna manzana; de esas donde no pierde ningún zapatito de cristal, porque se le rompieron hace rato; de esas donde los ratones no ayudan en nada, y las calabazas son solo calabazas; esas donde la gente no vuela ni tiene grandes poderes; esas donde se envejece y las hadas no aparecen; donde las lámparas no tienen genios y los besos no te despiertan; las alfombras no te llevan a ningún lugar y los sapos son siempre bichos sucios; esas donde nadie come perdices y el “para siempre” dura un rato;
Tengo historias de no ser, de esas que no se sabe cómo siguen, y mucho menos si tienen final; esas donde se sufre y se pierde, se gana y se vuelve a perder; esas donde hay poco tiempo, y pocas noches, y poca plata, y mil complicaciones; esas donde hay urgencias, hijos, ex, divorcios y cosas pendientes; donde hay tentaciones, cosas prohibidas y millones de miedos; esas donde la ingenuidad se perdió, y el romanticismo pide pista para aparecer; donde las máscaras se caen y la piel está en carne viva; donde las soledades pesan y las naranjas no andan por mitades; donde nadie promete y no todo puede ser;
Tengo historias de no ser, esas donde el “colorín, colorado” siempre espera un final más feliz.
.
7 Noviembre 2010 | Por eugemartinucci | # Enlace permanente
.
Vestime de amor, amor, que ando desnuda
Tanta vida me cuesta, me priva, me marca
Quisiera olvidarme toda
Y empezar de la nada
Sin temor, sin prisa, sin defensas
Entregarme a sentir,
Como novata
Sin pensar casi en nada
Sin pasados que vienen
Sin futuros que esperan
Así, sin nada, desnuda
Así, sin nada…
Desnuda de esperas y demandas,
Que solo sea complacerte
Y dejar que penetres
Cada parte de mí;
Vestime de amor, amor,
Que ando desnuda…
.
31 Octubre 2010 | Por eugemartinucci | # Enlace permanente
.
Cumplías dos años pero no estabas ahí. Y ese diluvio en Asunción no lograba aplacar tanto calor. Ciudad extremista en esas cosas, en cuestión de segundos ya era intransitable, y ahí estaba yo, anclada en el auto que se había empecinado en no seguir. En medio del diluvio que no lograba mitigar tanto dolor.
Mi panza de casi ocho meses chocaba con el volante, y las nenas en el asiento trasero cargaban una gran torta y una piñata llena de golosinas.
Tal vez necesitaba ese ratito para tomar fuerzas. No sabía bien qué estaba haciendo con todo ese festejo para homenajearte festejando con otros que no solían festejar nada. Pero no estaba resultando fácil. El auto explotaba de bolsitas con chiches y bandejas de comidas. El payaso ya estaría en ese hogar haciendo alguna escena, y yo ahí, parada entre la lluvia sin inmutarme, intentando que el auto y yo retomemos las fuerzas necesarias para encarar eso que me había propuesto, quién sabe bien por qué.
Un ratito más, y arrancamos. Y fue tristeza sumada a más tristeza en medio de un festejo lleno de sonrisas mocosas y manos engolosinadas, hasta ese “cumpleaños feliz” que el payaso cantó dirigido a nadie en particular, que no podía terminar de entender.
Tarea cumplida. Por lo menos algunos habían reído gracias a vos en ese día en que cumplías dos años y ya no estabas ahí.
.
27 Octubre 2010 | Por eugemartinucci | # Enlace permanente
.
Será que tengo tanta sed de vos que no me atrevo a saciarla,
Que me invento más tiempo para disfrutarte,
Que quiero sentirte más sin entregarme,
Que reviso algún espacio donde ubicarme…
Será que tengo tantas ganas de vos que no quiero extinguirlas,
Que entorpezco el camino para reiniciarlo,
Que voy paso a paso, y cada vez más lejos,
Que te dejo hacer sin poner palabras…
Será que ando cansada de lo urgente,
Que lo inmediato me dejó sin resto,
Que las explosiones me dieron silencio,
Que olvidé senderos buscando un trayecto…
Será que seas, quién sabe, “sin promesas”,
Será que puedas, quién sabe, “día a día”,
Será que sí o que no, quién sabe, algún “te quiero”,
Será que habrá mañana, quién sabe, o será nada.
.
27 Septiembre 2010 | Por eugemartinucci | # Enlace permanente
.
Me senté en silencio en ese zaguán que él tendría que atravesar al volver de su trabajo. Quietita, imaginando el momento en que él abriera la puerta y me viera, decidida a saludarlo con un beso de bienvenida.
No sé qué rara sensación había sentido en la casa de María esa tarde, viendo a su madre dándole un beso sin motivo, como de costumbre, como de todos los días.
No había notado que mi madre no nos besaba nunca. Ni mi padre. Y me había sentido envidiosa y desdichada. Y había decidido esperarlo, y sorprenderlo con un beso.
¿Qué habría hecho que mis padres hubieran decidido ser tan distantes con nosotros? ¿O simplemente serían así? ¿O no se les ocurría?
Seguramente no se les había ocurrido. Y yo hoy estaba decidida a tomarlo a él por sorpresa, y darle ese beso que seguramente sentiría bien, tan bien como imaginé ese beso que la madre le dio a María en mi presencia, como de costumbre, como de todos los días.
Estaba nerviosa, impaciente, alegre y preocupada. ¿Pensaría que estoy loca? ¿Que algo raro me estaba pasando? ¿Respondería él a mi beso?
Escuché su llave en la cerradura. Prendió la luz para atravesar esa sala en penumbras, y me vio, sentadita y esperándolo. Me saludó sin acercarse, desde lejos, sin detenerse. Se veía cansado y preocupado.
Y lo vi pasar, sin acercarme, desde lejos, sin moverme. Esperé que se perdiera por la otra puerta, sin lograr seguirlo, sin poder acercarme. No pude. Y me sentí más triste que de costumbre.
(Sobre un triste recuerdo de infancia que mi madre me contó hoy, con ojos húmedos)
.
17 Septiembre 2010 | Por eugemartinucci | # Enlace permanente
.
Sonríe como tantos, y se define feliz, y sin embargo yo siento que está desamparado. Uno siempre mira desde su propio punto, que es sólo un pequeñísimo punto en el mundo. Pero desde mi punto, un hombre sin amor está desamparado. Un hombre amurallado está desamparado.
No me habla de frustración, y ¿Cómo podría frustrarse si nunca apostó? Sus espejos se multiplican en mi imaginación, sus posibilidades ilimitadas de realizar cada una de sus privadas inquietudes lo hacen un hombre multifacético que capta mi atención.
¿Cuántas cosas habría hecho yo si hubiese vivido como él? Mi lista de pendientes es casi infinita al lado de mi columna de realizaciones. Si hasta lo admiro y siento cierta envidia por eso. ¿Por qué elegir será dejar de lado, dejar para mañana, para alguna vez, para nunca?
Parece no tener pendientes, “no genero expectativas en otros planos”, explica con naturalidad.
“Sublima”, pienso. Pero la idea no termina de convencerme del todo.
Siente y no muestra deseo. “No hay deseo en otros planos”, pienso. Otros planos… Nunca amó, nunca necesitó, todo siempre fue “una gran prueba piloto”, desalentada por la sospecha de perder algo de lo que tiene. Su tiempo, sus logros, sus pasiones, sus investigaciones, sus incursiones en tantas cosas. Nada de eso puede sacrificarse.
El amor es demasiado caótico para dejarlo entrar. El amor te hace vulnerable, y un poco débil. Y hasta tonto. El amor te distrae, te hace menos productivo, te deja pendiente de otro, te pone fuera de control. Eso no conviene.
Alcemos las murallas cada vez que algo nos roza, cada vez que esa brisa cálida en una mirada se perciba como peligrosa. Alcemos las murallas y multipliquemos los espejos dentro. Para ocupar todos los espacios. Y sentirnos fuertes y seguros, aunque estemos absolutamente solos.
Desamparado. A fuerza de armaduras. ¿Cuánto costará vivir entre murallas? ¿Cuánto dolor costará? ¿Cuánto esfuerzo? ¿Cuánta angustia?
“Como un niño”, pienso. Y esa manía mía de encarar desafíos y pelear con dragones y salir airosa, andar por lugares oscuros y renacer una y otra vez, mezclada con ese impulso contenedor de tanta madre acumulada en un solo cuerpo dador y fuerte.
“Fuerte”, me repito a mí misma. Mi fuerza es mi vulnerabilidad, mi carne viva, mi intensidad, mi corazón sin murallas. Esa es toda mi fuerza, que busca exponerse una y otra vez y amar con locura y sin medidas, y arrasar mil dragones y toda defensa estratégicamente construida.
“No me lo permitiré”, me digo sin que me vea. “Este no es el lugar”, me repito para convencerme. Las puertas no se abren y los silencios no hablan; la espera me opaca y mis ganas me alertan.
Sonríe como tantos, y se define feliz, y sin embargo yo siento que está desamparado. Y mis ganas de acurrucarlo y contagiarle el caos de sentir un poco más, notan que no van a resistir una embestida. Hoy sienten que no la merecen. Que necesitan brazos abiertos y un lugar calentito que pueda recibirlas, que las miren atentas y se mantengan alertas. Que el silencio sea presencia y el orden sea bullicio. Que el deseo sea palabra, y gesto, y contacto.
“Me voy”, le digo sin que pueda escuchar, “lamento que estés empeñado en no vivir”.
.
Ultimos Comentarios