Febrero 23, 2012 | Por morochaurbana | # Enlace permanente
Autodidactas e inútiles instrucciones para ser abuela…primeriza….
Puede ser que entre tantas vueltas de la vida y terapia o meditación o gimnasio o pasatiempo
favorito, una arribe a los cuarenta y tantos con cierta sensación de plenitud. Algo parecido a
lo que tanto pregonan las viejas lenguas, que se supone trae la cuarentena.
Menos corridas sin sentido y más maratones con sentido personal. Pero, a veces pasa,
y con esta tendencia al embarazo adolescente, más seguido que antes, que por ejemplo venga
nuestra hija y nos diga: mamá tenemos que hablar. A cualquier madre, hasta aquella que esté
navegando plácidamente en las aguas de
las nubes de Valencia, se le activa una especie de luz roja en el instinto maternal y se hace
automático su pensamiento.
Sin ser adivina, presagia que algo “grosso” -como dicen los adolescentes- se avecina. Algo
parecido a los nueve meses
de gestación; por ejemplo. Y ante la confirmación, del “¡Ay, me parece que la nena está
embarazada”, dicho por la propia nena,
en cuestión de segundos una siente unas inmensas ganas de gritar, más o menos como Luis Brandoni
a Andrea del Boca,
en la película Cien veces no debo, y en una adaptación libre: me hicieron… ¡abuela! En el mejor
de los casos, el yerno,
que ya mira como suegra a la madre de su novia, me alcanzará la silla… a falta de camilla para
tratar de reanimarla y que
supere el cimbronazo de la mejor manera posible. Camilla que tendría su utilidad, al menos, una
vez al mes, de acá hasta que dure
la edad reproductiva de la hija en cuestión. Instrumento pertinente y necesario para que su
futura suegra supere el momento
sin morirse. Y poder hacer maniobras de reanimación, con más comodidad, si fuera necesario. Hay
corazones sensibles, después de todo.
Aunque sea en lo más profundo. Puede mascullar el yerno sin que lo diga en voz alta. Yerno
prevenido vale por dos; convendría
agregar.
De me hicieron abuela a abuela en acción parte I
De un estudio de campo automático de congéneres en estado precoz o avanzado de abuelitud, surge
que la primera reacción al asunto es básicamente la misma en muchas mujeres. Excepto en las que
son viudas; ésas se salvan.
Separados, en concubinato, divorciados o juntos, como siempre (y vaya a saber por qué razón),
para este tipo de anuncios las hijas -será por una cuestión de género- abarajan a la madre
primero. De esa misma que la ha parido, matices más matices menos, y en un hilo de voz, nace la
pregunta del millón: ¿se lo dijeron a tu padre? Puede pasar que ante los ojos
despavoridos y el súbito movimiento de la glotis, más el tragar saliva y no poder, a una se le
confirme lo obvio: no, no se lo dijeron a su padre. Así que la misión de la “ya” abuela, es
abarajar al abuelo. Todavía virgen de ese estado y de las últimas noticias
de su nena al respecto.
Por ende, estése preparada; nunca se sabe de que especie es la nena y el yerno en cuestión… si
está Ud. divorciada o separada del susodicho (no, no, “sucio-bicho” no, no lea mal), del
susodicho, prepare el chaleco antibalas de la conciencia
y el alma. Porque ante sus ojos furiosos Ud. es la culpable. Si ya sé, chocolate por la
noticia, eso pasa siempre, como siempre, y eso no va a ser ninguna novedad.
Abuelas en acción parte II
Recibido el impacto de la noticia, viene el de la asimilación. Tómese con humor sus propios
estados de ánimo, porque ni siquiera Ud. misma lo entenderá y si Ud. no lo entiende, imagínese
que ni el perro ni el gato lo harán. Además, ya es bastante complicado entender a un recién
nacido; imagínese a todos los primerizos que lo rodean que hay que entender.
Si su hija vive con Ud. revivirá ipso facto sus propias peripecias pero en lugar de que sea en
carne propia, será en las de su hija. Por empezar si ya per se el baño es concurrido, ahora será
desalojado por 24 ó 48 horas, exceptuando las horas de sueño de la futura parturienta; será sólo
de su hija y de nadie más. Solo ella, tendrá derecho a exigir y a ordenar:
correte de ahí y todas sus variantes.
No, no es que el estado de embarazo sea contagioso, pero prepárese a saber que hasta su ex,
pasando por su hijo menor y ni que hablar de su yerno, estarán embarazados y lo que es peor aún,
con antojos. Y mientras Ud. digiere el abuelaje y marca desesperadamente el 0800- AMIGAS.
Tendrá que contener hasta el perro, el gato y cualquier mascota que haya en la casa. Porque
congraciados con la futura mamá, también tendrán y repartirán síntomas embarazosos por toda la
casa. Sin embargo, cabe destacar que superados los escollos iniciales y los síntomas
primerizamente fatales, un estado de ternura y placidez la inundará a ud. y a su casa. Disfrute
mientras dure. Después del embarazo, el protagonista único e indiscutido que desplazará a todos
y a todas con solo abrir sus ojitos y sonreír, será su nieto y nieta o nietos/nietas
en caso de parto múltiple. Hasta ese entonces a gozar, mi estimada amiga, a gozar, el momento
por nueve lunas.
CONTINUARÁ.
MONICA BEATRIZ GERVASONI
morochaurbana_67@homail.com
Autodidactas e inútiles instrucciones para ser abuela…primeriza….
Puede ser que entre tantas vueltas de la vida y terapia o meditación o gimnasio o pasatiempo favorito, una arribe a los cuarenta y tantos con cierta sensación de plenitud. Algo parecido a lo que tanto pregonan las viejas lenguas, que se supone trae la cuarentena.
Menos corridas sin sentido y más maratones con sentido personal. Pero, a veces pasa,
y con esta tendencia al embarazo adolescente, más seguido que antes, que por ejemplo
venga nuestra hija y nos diga: mamá tenemos que hablar. A cualquier madre, hasta aquella
que esté navegando plácidamente en las aguas de
las nubes de Valencia, se le activa una especie de luz roja en el instinto maternal y se hace
automático su pensamiento. Sin ser adivina, presagia que algo “grosso” -como dicen los
adolescentes- se avecina. Algo parecido a los nueve meses
de gestación; por ejemplo. Y ante la confirmación, del “¡Ay, me parece que la nena está
embarazada”, dicho por la propia nena, en cuestión de segundos una siente unas inmensas
ganas de gritar, más o menos como Luis Brandoni
a Andrea del Boca, en la película Cien veces no debo, y en una adaptación libre: me
hicieron… ¡abuela! En el mejor de los casos, el yerno,
que ya mira como suegra a la madre de su novia, me alcanzará la silla… a falta de camilla
para tratar de reanimarla y que supere el cimbronazo de la mejor manera posible. Camilla
que tendría su utilidad, al menos, una vez al mes, de acá hasta que dure
la edad reproductiva de la hija en cuestión. Instrumento pertinente y necesario para que su
futura suegra supere el momento sin morirse. Y poder hacer maniobras de reanimación,
con más comodidad, si fuera necesario. Hay
corazones sensibles, después de todo.
Aunque sea en lo más profundo. Puede mascullar el yerno sin que lo diga en voz alta. Yerno
prevenido vale por dos; convendría agregar.
De me hicieron abuela a abuela en acción parte I
De un estudio de campo automático de congéneres en estado precoz o avanzado de
abuelitud, surge que la primera reacción al asunto es básicamente la misma en muchas
mujeres. Excepto en las que son viudas; ésas se salvan.
Separados, en concubinato, divorciados o juntos, como siempre (y vaya a saber por qué
razón), para este tipo de anuncios las hijas -será por una cuestión de género- abarajan a la
madre primero. De esa misma que la ha parido, matices más matices menos, y en un hilo de
voz, nace la pregunta del millón: ¿se lo dijeron a tu padre? Puede pasar que ante los ojos
despavoridos y el súbito movimiento de la glotis, más el tragar saliva y no poder, a una se le
confirme lo obvio: no, no se lo dijeron a su padre. Así que la misión de la “ya” abuela, es
abarajar al abuelo. Todavía virgen de ese estado y de las últimas noticias
de su nena al respecto.
Por ende, estése preparada; nunca se sabe de que especie es la nena y el yerno en cuestión…
si está Ud. divorciada o separada del susodicho (no, no, “sucio-bicho” no, no lea mal), del
susodicho, prepare el chaleco antibalas de la conciencia
y el alma. Porque ante sus ojos furiosos Ud. es la culpable. Si ya sé, chocolate por la
noticia, eso pasa siempre, como siempre, y eso no va a ser ninguna novedad.
Abuelas en acción parte II
Recibido el impacto de la noticia, viene el de la asimilación. Tómese con humor sus propios
estados de ánimo, porque ni siquiera Ud. misma lo entenderá y si Ud. no lo entiende,
imagínese que ni el perro ni el gato lo harán. Además, ya es bastante complicado entender a
un recién nacido; imagínese a todos los primerizos que lo rodean que hay que entender.
Si su hija vive con Ud. revivirá ipso facto sus propias peripecias pero en lugar de que sea en
carne propia, será en las de su hija. Por empezar si ya per se el baño es concurrido, ahora
será desalojado por 24 ó 48 horas, exceptuando las horas de sueño de la futura parturienta;
será sólo de su hija y de nadie más. Solo ella, tendrá derecho a exigir y a ordenar:
correte de ahí y todas sus variantes.
No, no es que el estado de embarazo sea contagioso, pero prepárese a saber que hasta su ex,
pasando por su hijo menor y ni que hablar de su yerno, estarán embarazados y lo que es
peor aún, con antojos. Y mientras Ud. digiere el abuelaje y marca desesperadamente el
0800- AMIGAS.
Tendrá que contener hasta el perro, el gato y cualquier mascota que haya en la casa. Porque
congraciados con la futura mamá, también tendrán y repartirán síntomas embarazosos por
toda la casa. Sin embargo, cabe destacar que superados los escollos iniciales y los síntomas
primerizamente fatales, un estado de ternura y placidez la inundará a ud. y a su casa. Disfrute
mientras dure. Después del embarazo, el protagonista único e indiscutido que desplazará a
todos y a todas con solo abrir sus ojitos y sonreír, será su nieto y nieta o nietos/nietas
en caso de parto múltiple. Hasta ese entonces a gozar, mi estimada amiga, a gozar, el momento
por nueve lunas.
CONTINUARÁ.
Octubre 16, 2011 | Por morochaurbana | # Enlace permanente
Heme aquí, madre y abuela … “
16/10/11 – 10:18
PorOSVALDO PEPE
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Como toda nena, de chica, jugaba a las muñecas. Así en mi universo infantil todas eran mis hijas y tenía de todas las edades. Desde bebés, a los que ya en esa época se les podía cambiar los pañales y dar un biberón; también de juguete. Pasaron los años en los que mi imaginación volaba y yo era madre de una familia numerosa. Pasó también la adolescencia, con los encandilamientos de los primeros amores. Hasta que un día dos rayitas azules en un test de embarazo, me susurraron al oído, lo que mi cuerpo ya sabía: “Vas a ser mamá”. Pasaron las nueve lunas y la partera me dijo: “La felicito señora, es un varón”. Pero la nena que fui y que me imaginó mamá, muy lejos estuvo de imaginarme abuela. Sin embargo, las vueltas y los caminos de mi vida, a 25 años de ser mamá por primera vez, heme aquí, soy abuela. Entonces mientras yo también me acuno en este estado, pienso y siento: ya está, ya pasó, ya soy abuela. Y mis 44 años y unas incipientes canas parecen decirme, avisarme, lo que los hechos cantan: ya era tiempo que alguien empiece a llamarme: abuela. No obstante, la vida de puro inquieta, ella, nomás, con una sonrisa de oreja a oreja, estilo viejo payaso de la infancia, otra vez, me invita a jugar: jugándomela. Y da paso a que hoy, pasado el tiempo de los miedos y sustos previos, me doy el lujo de contar para ir guardando historias para seguir contando a hijos y ahora también a nietos. Y sonreír, concordando con García Márquez que sin pudor dice, desde el título de su libro: vivir para contarla. De cómo, como en una receta, se va haciendo vida a fuerza de ir viviendo. Un cuadro variopinto de caleidoscopios de emociones. Por las que fui danzando y atravesando. Desde que los 17 años de mi hija, se tomaron fuerte, pero muy fuerte, a la mano de su amor de 22 y respirando hondo, pero muy hondo, me miró, (como se debe mirar: de frente), y me dijo: “Mamá, voy …” Y volvió a mirar con más intensidad y más amor a su hombre, y corrigió: vamos a tener un hijo. Pasando por una acompasada, dulce espera, no exenta de algunas rispideces, hamacada por casi 9 lunas. Pasando por la tremenda emoción de mi hija pariendo. Estando tan cerca de ella como el sistema de salud de un hospital público me dejó estar. Escuchando, palpitando, el grito visceral, el alarido vital, de cómo se anuncia y se pare la nueva vida. De las entrañas de la que en ese momento, no era mi nena, sino la mujer en la que se transformó mi hija, a la hora de dar a luz a la suya.
De la mano a mi vez, de ese amor de la adultez, del único ser capaz de comprender y sostener cada respiración mía de ese momento y llorar conmigo cada lágrima de emoción, hasta que salieron de la sala de parto, el flamante papá y las asistentes a decirme: felicidades, las dos, mamá y bebé, están bien y si se portan bien las verán pasar. Ese amor capaz de tenerme de la mano mientras pongo en palabras, esta historia de amor filial. Lo que sigue embargándome de esta nueva emoción, al hablar de una tierna y nueva realidad de 2 kilos 100 que se agarra de mi dedo meñique, porque mi mano es demasiado grande para su puñado de dedos. Con los que se aferra al pecho de su madre para seguir mamando vida. Y mi emoción de ser mamá y mi corazón se agrandan y se enorgullecen al paso que crece la familia y a la hora de decir en voz alta: sí, ahora además soy abuela. Avivando estas locas ganas de abrir la puerta para jugar, ahora más que nunca. Que un nuevo estado, que me viste de estreno y una nieta acunada en mimos y en juegos esperan impacientes.
Mónica Beatriz Gervasoni
morochaurbana_67@hotmail.com
El comentario
Un día para celebrar la vida
Día de emociones fuertes. De presencias necesarias y ausencias definitivas. O no. Jornada de amor, siempre. De todo eso nos hablan las cartas de la sección de hoy. Historias de madres y abuelas, relatos de parición y de gratitudes. De esperanzas. Y de alertas, como el caso de las cesáreas. Cuántos temas caben en un sólo día, el día en que más celebramos la vida.
Octubre 9, 2011 | Por morochaurbana | # Enlace permanente
Lo sabemos todos y todas…Y todo, a veces, se parece tanto al ayer…Un ayer, por ejemplo, en el que yo tenía la edad de mi hijo menor…Y todo el mundo, mi mundo, se reducía en jugar, a reír y a cantar. Y tenía las manos de mamá y de papá…Aunque no tenía abuelos. Parece ayer el tiempo de sobremesas…Le parecían tan eternas a mis ansias por mi cita con el juego –siempre tan impaciente- y sin embargo se diluyeron tan rápido, o será acaso que en serio pasó tanto tiempo…Pero y seré insistente, aunque el tiempo es veloz, la vida pasa y los años suman, aunque el tiempo pasa y pase y lo sepamos todos, también para algunos la vida sigue siendo esencial. Y en aquellos tiempos las sobremesas eran parte de lo esencial. El mundo no solo se arreglaba en las mesas de los bares y de los cafés, también se arreglaba en los hogares y con la familia. Los padres de familia, los cuñados, los tíos, los amigos y las mujeres, las esposas, las madres, las hijas, los hijos…en fin…la familia. Y mientras vuelvo a la sobremesa que algunos trabajos me robaron, me doy cuenta que no es la misma que con papá, mamá, las tías y el café…hoy, hay muchos menos y paradójicamente muchos más. Ahora son, modernidad y pos modernidad mediante, sentados a la mesa, con mi hijo menor, mi hija mayor que me hizo abuela, el hijo que me hizo ganar una consuegra a la que voy conociendo. Y los abuelos que me faltaron a mí, los tiene mi nieta hoy y soy una de ellas. Y la vida compensa y está bien para mí verlo, en un domingo como hoy de de feriado largo, en el que los recuerdos se transforman en nostalgias debidas…Y así, otra vez, volvieron a mi, las sobremesas, con risas, sonrisas, metidas de patas, enojos y desenojos, en los que estamos todos los que hoy, dicta el presente que estemos, más otros bisabuelos que solo están si yo los traigo de la mano y hago sentar a su recuerdo, junto a mí y les doy el estatus que tienen: bisabuelos, por la familia que formé.
watch?v=g9FgY2P0z94
Octubre 8, 2011 | Por morochaurbana | # Enlace permanente
Y sí, escribir es una pasión. Y si así es, escribir aquí también lo es. Por eso, esta confesión
pública.
Te extraño Blog. Pero aquí estoy en medio de un feriado largo, con nostalgias debidas
pero en familia y como siempre, haciendo lo que me gusta hacer: escribir. Mientras
tanto remoloneo y hago recreo en face y en twitter, mientras me instruyo con información
que elijo y sigo aprendiendo. Mientras un telón de fondo sigue recordándome lo mamá que
sigo siendo, con los dedos en el teclado de la compu, disparada porque se queman las
milanesas o se amorochan las papas fritas. Mientras tanto entre presente y nostalgias
debidas encuentro lo que una amiga me pregunta a boca de jarro, cuál es esa canción que
dice: quiero entrar en tu mundo…y yo sigo tarareando en un súbito arranque de memoria:
en tu mundo de fruta encendida e ipso facto me remito a Piero y lo busco en Youtube
y encuentro, a miedo niño, a quiero entrar y me entran los recuerdos. Así, sin pedir
permiso. Y me recuerdo de la generación del mamá, quiero hablar, y aunque no fumé
ni fumo porro, yo también quería volar, con las mismas alas que uso ahora: las de la
imaginación. Pero me acuerdo y le cuento a mis hijos y ya a mi nieta, aunque es
más chiquita todavía para aprender, pero me mira atenta cuando le cuento. Porque como
su bisaabuela, yo no sé contar cuentos, cuento historias. Y en general de mi familia, ahora
también la de ellos; aunque muchos ya no están. Pero esta es mi manera de traerlos a
este presente. La semilla que está forjando este futuro. Un bisabuelo, una bisa abuela, que
ya no están para verlos u abrazarlos pero están en un recuerdo encendido. Ellos eran
jóvenes aún cuando yo cantaba en la guitarra:
Miedo niñowatch?v=hU1Aph2sdDY&feature=related
Septiembre 30, 2011 | Por morochaurbana | # Enlace permanente
« Valido la inscripción de este blog al servicio Paperblog bajo el seudónimo morochaurbana »
Julio 11, 2011 | Por morochaurbana | # Enlace permanente
En la película, él, Truman, es filmado desde el vientre materno. Como las ecografías que
ven tu inmensa única e irrepetible privacidad por primera vez. El es el elegido para un
programa que crea, alrededor del protagonista quién es “bendecido” con la elección
un mundo perfecto. no obstante el mundo perfecto, creado a su medida, naufragia
primero cuando le mata al padre en una tormenta, ficcticia, en el medio del mar. Ese
mundo perfecto le creo un miedo tal al agua que por mucho tiempo de la película, él, no
se podía acercar a ella. Y el mundo perfecto zozobra, también, cuando se enamora.
Y esos ojos, le dicen, le estallan en la cara: esto no es real. Esto es una mentira… Quien
alguna vez no descubrió una verdad. Quién alguna vez no abrió la puerta del mundo que
creía para saber que allí afuera, había otro mundo. Y que de la puerta para dentro, no era
el mundo para él o ella. Todos y todas somos un poco truman show. solo que acá no
hay lentes de 5.000 cámaras, y un pueblo y un mar inventados ni un clima en el que
se pueda influir creando tormentas. Hay eco hasta en 3 d que observan hasta el más
mínimo de tus detalles más íntimos… Hay muchos ojos viéndote nacer. Hay otros tantos
viéndote crecer y otros que te elijen para un tramo del camino. Que puede ser tan largo
o tan corto como los designios del destino lo estipulen. Y muchos guías sin querer y
queriendo. Muchos que con sus palabras te construyen un mundo, que tal vez no sea, ni
mío ni tuyo, pero en el que encajamos porque alguna vez acordamos en una parte del
camino. Y las palabras también construyen mundos y realidades. Y las buenas intenciones
y los buenos deseos propios y ajenos. Pero cuántas veces llegamos a la puerta de salida
de un mundo que no era el nuestro, por más cómodo y perfecto que se ofreciera.
Porque nuestras realidades son nuestras. Nuestros deseos que nos hacen llegar
a nuestros puertos o naufragar en las peores de las tormentas. Por eso no se ofendan,
no los hiero a propósito, ni soy egoísta con sus experiencias, ni soy desagradecida.
Simplemente busco mi mundo, aunque no lo encuentre…a veces y lo pierda otras tantas…
Así que no se ofendan si llego a la puerta de un mundo que no es el mío, aunque alguna
vez fuera nuestro y les diga: con toda educación y respeto, como dijo truman, cuando
fue a buscar lo que creyó, según él, que era verdadero: por si no los vuelvo a ver: buenos
días, buenas tardes y buenas noches.
v=7JZ_YtI0Mrk[/youtube] 
Julio 3, 2011 | Por morochaurbana | # Enlace permanente
Ser y estar son dos verbos que a veces se hacen los difíciles. O tal vez, a nosotras nos sea
difíciles, de vez en cuando, ser y estar…Andaba meditando en eso y en un nuevo
nombre para una sección en una revista virtual cuando se me ocurrió convocar,
a amigas, conocidas, amigos, conocidos o conocidos y amigos de conocidos y amigos
en común en el face, a qué me respondan, ¿cómo somos las mujeres? Y fue más o menos
así la invitación: con respeto y sin repetir pero sin soplar – a lo antiguo Feliz Domingo, con
Soldán – cómo somos las mujeres…
Los primeros menos tímidos y más valientes fueron los hombres y
después las mujeres, un poco más reacias a definirse
y esto es lo que más o menos quedó:
Las mujeres son como el té: no hacen ni bien ni mal…Primer valiente que se animó
Mágicamente impredecibles -eso me encantó; a mi me significa que al menos nunca
somos aburridas…
mononas
multifacéticas
algunas casi brillantes
desenfrenadas
Lo Maximo, se atrevió una mujer y me parece que quedó bárbaro…
Necesarias, pero a veces difíciles de entender
Payasas
alocadas
emotivas
difícil de entender
despistadas
tercas
protestonas – la cantidad de protestas y la graduación de protesta, varía de mujer en mujer
A veces un poco ángeles otras veces un poco brujas; pero no tanto…
poseedoras de un sexto sentido
maternales
deliciosamente contradictorias – se animó alguien y me provocó una sonrisa de
asentimiento-
Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.
UNA MACHISTA: “Si la mujer fuese tan buena, Dios hubiera tenido una”….naaaAaaaaaaaaajajajajajaja!!!!!
La mujer es ¿a ver? mmmmm, como lo digo, estemmm,… estoy pensando…., mmmm más mmmmmm, y bueno, ya lo tengo!!! la mujer es como….., ¿a ver??, debe ser la palabra justa y ¡¡¡la estoy buscando!!! esteeee….mmmmm…..¿como era la pregunta?? – de otro valiente
Y el último post, el que motivó compartirlo en el blog, fue este que me conmovió:
y al que adhiero plenamente: somos como somos, ni malas ni buenas, ni torpez ni vivas,
somos como somos.puro sentimientos,a unque no lo crean. Porque entre la autocritica
y la autoestima que aprendemos auto didacticamente, porque muy pocas madres nos
enseñan autoestima, creo que el descubrirse día a día ante una misma y después ante
los demás, esta la cuestión y al asumirnos, descubiertas, podemos compartir plenamente
entre nosotras, desde cada uno de nuestros roles y elecciones y con el sexo opuesto
desde una manera más plena y no sé, si tal vez, ese no será el primer paso de una ruta
que tal vez por momentos más cortos o más largos nos acerque a la felicidad.
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Junio 26, 2011 | Por morochaurbana | # Enlace permanente
Yo sè que lo voy a extrañar. Diez a uno, a que sí. Porque todo llega. Y el síndrome del nido
vacío, por más que me prepare, por más que trate de decirme ese día las cosas para mi,
mujer, mamá, y los diferentes roles se van a ver afectados porque las vueltas de la vida son
así. Porque yo, misma, di esas mismas vueltas. Porque así es la vida y porque mis peques,
van a intentar volar, van a practicar el vuelo y volaran y volverán y tal vez no vuelvan pero
si, siempre, vuelen.
Y usen sus alas y estrenen sus habilidades de pilotos de sus propias y vidas y blah, blah, blah,
hoy los disfruto, los padezco, me río, me divierto, nos ponemos densos. Encima perdió river.
Pero…una cosa es decirlo, otra contarla, muy diferente escribirlo y sobre todo padecerlo.
Por empezar no sè si soy yo, pero escucho un ma, mama, mami, maaaaaaaaaaaaaaa,
mamaaaaaaaaaaaaa en todos los tonos, imaginables y en los inimaginables tambièn.
Agregados al miau de turno y por turno, de los dos mininos, habitantes, a cual uno, más
agudo y el otro más grave,. De tal manera que del miau al ma, termino por confundírmelos a
fuerza de tanta insistencia. Signo de que Houston ya tenemos un problema; al menos. Por
lo cual, no sé si me llaman a mí, supongo que sí, por costumbre, por espera, o porque si me
convertí en una oveja.
Porque ya siento sus ma, como si balaran…Desde que oso abrir mis párpados y decido
Si voy a levantarme o voy a remolonear un rato más. Eso si, me garantizan algo a
Rajatabla y es una buena cosa que así lo hagan: mi vida nunca es aburrida. Si cocino,
Vamos todos en patotas, mi hija a ayudar, el más pequeñin y mi yerno para abarajar
cuanto pan pase distraído por alguna salsa, jugo o lo que se le parezca porque ya se han
despertado con un hambre de dragón en absoluto amaestrado. Después del cafecito, mi
hija quiere jugar a las cartas. Si vamos a comprar nuestra debilidad: nuestra gaseosa
diaria y nada más porque no alcanza para más, también vamos en patota, porque nunca
estamos juntos, unos estudios otros trabajar y así estamos, desperdigados por la vida. Si
me siento a escribir, el maaaaaaaaaaa, mamá ,
maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaamaaaaaaaaaaa y todas sus variantes tampoco se hacen
esperar. Mientras tanto se hizo la hora de la merienda, otra vez todos juntos, alrededor
de la mesa. Si fui a buscar el diario, alguien llamó y la llamada se perdió…y no hay
más datos. Si alguien llama para ellos, como que no te acordas quién llamó? Aunque
con el celu, santo remedio. A veces, como en botica, o como en la vida, nos ponemos
densos. No hay consenso en un día rabón como es el domingo. Y las compus y las
teles están pero el partido nos unió. A los defensores y a los contras. Y así partió raudo
el domingo. Y aunque despotriqué, me guardo queja y recuerdo, porque alguna vez,
diré como aquel viejo dicho, de aquel viejo actor cuando decía y pregonaba: qué lindo
es la familia unida. La que con sus yerros y aciertos yo pude crear. Y ahora que voy
camino a ser abuela, sé que entre los llamados habrá uno nuevito, nuevito que dirá:
abuela, entremezclado entre ma, mamá y mamáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, más los miau
habituales. Así que me despido de mi cita con este domingo, fiero de frío pero intenso
de amor familiar, aunque a veces las cosas se densen un poco, para que la vida, no se
torne tan aburrida…
Junio 19, 2011 | Por morochaurbana | # Enlace permanente
Ni la nostalgia que llegó puntual, como siempre ella…ni yo, aunque di vueltas un rato.
Y supongo que me habrà esperado mientras revolvía su cafe. Y supongo que lleguè
antes de que se enfriara. Ahora que ya hicimos las pases, café mediante: la nostalgia
por los tiempos idos…y por las personas que extraño, creo que puedo reírme de nuevo
un rato, junto a mi hijito que me dijo: feliz día del padre, mami. Porque papá no está y vos
haces de mamá y de papá…
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