Israel, Palestina y la narrativa mentirosa

Hace meses dijimos que Cuba era “la Palestina liberada” . Aquel artículo recobró dramática actualidad en las últimas semanas. Aquí, una reflexión sobre las técnicas de desinformación que se aplican para estigmatizar a todos los pueblos “en la mira”.

Los diarios del mundo anuncian que los ataques de Israel contra el territorio palestino cesaron, debido a una “tregua unilateral” que aprobó el gabinete de Seguridad israelí. La cifra de víctimas fatales supera el millar, los bombardeos destrozaron hospitales, escuelas y hasta organismos de la ONU. Decenas de marchas en todo el mundo protestaron por la masacre repetida de inocentes en el campo de concentración que es hoy Gaza y Cisjordania.

Sin embargo, Israel ganó una vez más la batalla política e informativa. Un solo gobierno hasta ahora, Bolivia, ha tomado decisiones fuertes y ha roto lazos diplomáticos con el régimen israelí. El resto se llama al silencio. Y los medios masivos informaron sobre la guerra, pero en términos que encubren el verdadero alcance de esta tragedia.

Es que Israel no sólo emplea las más altas tecnologías en en el campo de batalla, sino también un arsenal de propaganda sofisticada en los medios. La estrategia informativa del estado israelí es muy eficiente para lograr tres “efectos” de sentido en las audiencias del mundo:

1) En primer lugar, aislar al conflicto de la historia. Muy pocos ciudadanos pueden enterarse a traves de las noticias de que, antes de la creación del Estado israelí mediados de siglo, los palestinos ya estaban allí. Que la creación de Israel implicó el despojo y el desplazamiento de miles de familias palestinas. Por eso judíos y palestinos están enfrentados ahora por la posesión de un territorio que ambos reclaman como propio.

2) En segundo lugar, se oculta la progresión de este despojo. Es prácticamente imposible enterarse, por los medios tradicionales, que Israel hace muchos años que expande su territorio a través de nuevas guerras de ocupación, y mediante la acción de colonos que ocupan nuevos asentamientos. Siempre, por supuesto, ocupando terrenos que pertenecen a otras familias palestinas, que pasan a engrosar los millones de desplazados que viven miserablemente, en territorios bajo control militar israelí.

3) En tercer lugar, la estrategia israelí logra que millones en el mundo se declaren neutrales porque piensan que éste es un conflicto en el que ambos lados tienen su parte de responsabilidad. Y no faltan quienes apoyan abiertamente a Israel porque creen en los argumentos sobre la “lucha contra el terrorismo”.

¿Cómo se construye este manto de encubrimiento sobre delitos de lesa humanidad?
Estamos hablando de una ocupación militar mantenida durante décadas, de un pueblo entero al que se le niega su derecho a un Estado, del constante robo de más territorios y la aparición de nuevos refugiados cada año…. Estamos hablando, además, que cuando estas poblaciones condenadas a vivir en un campo de concentración se rebelan, con piedras o con armas, se las bombardea, se destruyen sus ciudades, se asesina a sus representantes y a sus autoridades en nombre del “derecho de Israel a defenderse”.

El caso no indigna aún a más gente en el mundo porque el periodismo corporativo construye una falsa simetría informativa sobre el caso palestino. Llamo “falsa simetría informativa” a una narración periodística que, aparentando neutralidad y equilibrio ante un conflicto, describe a los contendientes como partes con responsabilidad similar en la disputa.

En el caso de Palestina, la falsa simetría iguala a ocupantes y ocupados, opresores y víctimas. Es frecuente, por ejemplo, que se informe que Israel toma “represalias” ante la “provocación” palestina. Este enfoque le asigna discretamente la responsabilidad del problema a los palestinos. En esta última contienda, el gran protagonista “equilibrador” de los bombardeos israelíes sobre la población de Gaza, fueron los siempre-presentes-en-las-noticias cohetes palestinos.

El último capítulo de este relato repetitivo dice que Israel emprendió la guerra para acabar con el lanzamiento de cohetes desde Gaza. Que Israel lo que quiere es acabar con el grupo Hamas, tildado de “terrorista”. Que todo se debe a que este grupo de irresponsables ataca en forma insensata a un enemigo de mayor poderío. Que Israel, agotada su paciencia, no tiene más remedio que responder para proteger a su población. Que la dirigencia palestina está dividida en interminables rencillas internas, y que Israel es una nación democrática y pacífica, pero acosada por sus vecinos.

Basta releer diarios viejos para hallar las claves de esta narrativa mentirosa. Días atrás, por ejemplo, se relataba que el conflicto llegaba a su fin porque Israel decidía “unilateralmente” un alto el fuego, mientras Hamas continuaba imponiendo condiciones. Este relato le concede a Israel el papel de potencia amante de la paz, y a su oponente, el de un hombrecito obcecado que, luego de haber recibido una paliza, insiste en seguir peleando.

Estos argumentos, con leves variantes, se repiten en cada conflicto. Hace un año, por ejemplo, fue una historia similar la que justificó la destrucción del Líbano. Es claro que esta fachada se sostiene con un trabajo sistemático por parte de un batallón de asalariados de Israel en todo el mundo que se encargan de repetir estereotipos y falsas premisas, mientras presionan para que sus oponentes permanezcan tan invisibles e inaudibles como sea posible. Es un verdadero “cerrojo” informativo: la maquinaria de propaganda isrealí moldea la historia que se narra al mundo a través de su ejército de fuentes, opinólogos, congresistas alcahuetes, etc., mientras la ocupación militar elimina cualquier verificación independiente, negando el acceso de periodistas y observadores neutrales a la zona de conflicto.
La mayor parte de las noticias occidentales muestran ostensible influencia de la propaganda de guerra israelí. Los periodistas caemos en una trampa si la repetimos con el argumento de que debemos ser neutrales ante un conflicto, y que debemos escuchar los testimonios de ambos lados.

Más que en el equilibrio, creo en una postura moral honesta y clara de los comunicadores. Prefiero saber desde qué lugar -político, ideológico, nacional- se informa. La neutralidad es sólo un espejismo, una construcción discursiva engañosa. Y muchas veces, la neutralidad puede ser inmoral.
Hace unos días el periodista británico Robert Fisk opinó sobre este dilema: dijo que los periodistas deberíamos estar del lado de quienes sufren. Si reportáramos el comercio de esclavos en el siglo XVIII -dijo-, no le daríamos igualdad de tiempo al capitán del navío esclavista que a los africanos encadenados. Si cubriéramos un campo de concentración nazi, no le daríamos el mismo espacio al vocero de Hitler que a los prisioneros.

Reportar sobre la tragedia Palestina -el bloqueo cubano, el sufrimiento iraquí u otras violencias metódicas del Imperio- reclama aplicar esta lógica simple y transparente. No cultivar un falso equilibrio, ni sostener una neutralidad que no corresponde. Llamar a las cosas por su nombre, hablar a corazón abierto, e informar para que la gente no sólo se entere, sino también entienda.


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Ernest Josep

Me permito recomendarle un Blog excelente de los corresponsales de RTVE en Oriente Medio, para conocer la realidad de Israel-Palestina .Le adjunto las direcciones:

http://blogs.rtve.es/desdeisrael/posts
http://blogs.rtve.es/desdejerusalen/posts

Jorge Alejandro DelaVega Lozano

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones, en el año 2006.

Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa. Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.

No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con eta, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar al ira. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales.

En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que Estados Unidos se pone cuando
hace teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.)

Eduardo Galeano
http://www.escritores.org/recursos/galeano.htm

Video:
http://www.youtube.com/watch?v=e8GvAUEaGwk

Compilado por:

Jorge Alejandro DelaVega Lozano
http://j.delavegal.googlepages.com
MEXICO
j.delavegal@gmail.com

Claudio
Abril 12, 2009, 8:09 pm, Reportar este Comentario Claudio dijo

Buenísimo, DelaVega, tu aporte. Me encantó. Y: es Galeano…

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