Cuba, la Palestina liberada
¿Resistir o ser colonia? La pregunta que el sentido común se hace a menudo respecto a Cuba es: antes de atravesar por tantas dificultades enfrentando al Imperio desde una posición tan frágil, ¿no sería preferible rendirse en sus brazos?
El razonamiento reza: “Sólo sería cuestión de dejar de lado el orgullo nacional, y los dólares fluirían a chorros. Se acabaría el bloqueo y la guerra, y la inversión norteamericana convertiría a esta isla en otra próspera Miami en cuestión de meses”.
Desde un pragmatismo ingenuo, la propuesta no parece descabellada. Sin embargo, es solo una idea ingenua.
En primer lugar, hubo pueblos que siguieron ese camino, y fracasaron. Es obvio y cercano el ejemplo de la Revolución Sandinista. Cuando los nicaraguenses se cansaron de diez años de guerra y hostigamiento y decidieron devolverle el poder a un Gobierno pro-imperial, fueron automáticamente olvidados. No hubo ni ayudas ni soluciones para una nación que desapareció de la agenda internacional y volvió a su estancamiento de un siglo.
En segundo lugar, volver al estatus de colonia no parecer ser viable en el caso de Cuba. Luis Marrón, presidente de la Casa de la Amistad Cubana con los Pueblos, lo explica claramente. Narra cómo los cubanos ya sufrieron en carne propia el estatus colonial. Varias generaciones pelearon contra la dominación imperial española, inglesa y finalmente yanqui, que sumió a la mayoría en la violencia y en la miseria. En esa fragua se forjaron los revolucionarios de la Sierra Maestra, y en esa circunstancia se explica la obstinada resistencia del pueblo a someterse al poder extranjero.
La misma lógica podría aplicarse a futuro: no habrá pueblo más obstinadamente anticolonial que el iraquí cuando se desembarace de la ocupación anglo-americana.
Hace falta recalcar que el colonialismo tiene una raíz profundamente racista, y que mal puede esperarse de él políticas que mejoren la calidad de vida de los pueblos ocupados.
En términos pragmáticos, más vale invertir la lógica, y mensurar la enorme conveniencia de mantener un Gobierno nacional y soberano, cueste lo que cueste. Razonemos.
Dos luchas anticoloniales
Diré una noticia repetitiva, que tiene actualidad en cualquier momento. La TV informó que siete palestinos murieron en incursiones armadas israelíes. También hubo decenas de heridos, y la esposa de un concejal de Hamas murió junto a tres de sus hijos cuando un tanque israelí disparó contra su hogar. Finalmente, un vocero del Gobierno palestino denunció que 70 nuevos asentamientos israelíes presentan un abierto desafío y un nuevo obstáculo a las conversaciones de paz.
En estos días, la matanza y la represión continúa.
No será improductivo un cruce de razonamientos y comparaciones entre Cuba y Palestina, en base al simple sentido común. Hay muchos puntos de coincidencia en la posición de ambos pueblos en la escena internacional.
En primer lugar, aunque a primera vista no resulte obvio para el habitual consumidor de noticias, ambos son perdurables conflictos que tienen su origen en una lucha anticolonial.
- En el caso de Palestina-Israel, el flujo de noticias occidentales se empeña en presentar una falsa simetría para explicar esta “guerra de baja intensidad” que enfrenta a ambos pueblos. Es usual que los diarios relaten que, ante una “provocación” palestina, se sucedió una “represalia” israelí que arrojó un cierto número de muertes. Aquí se iguala a la víctima y al victimario, endosándole a los palestinos la responsabilidad inicial por la prolongación del conflicto. Es frecuente también que se hable del conflicto presentando el problema del “terrorismo” palestino contra “el derecho a defenderse” del Estado israelí.
No vamos a extendernos en una exposición detallada sobre las realidades de este conflicto, ni a adentrarnos en polémicas. En cambio, nos remitiremos a los hechos: 1) Antes de la creación del Estado israelí mediados de siglo, los palestinos ya estaban allí. 2) Judíos y palestinos están enfrentados ahora por la posesión de un territorio que ambos reclaman como propio. 3) Los judíos tienen constituido su propio Estado, con un poderoso aparato policíaco y militar, y expanden su poder territorial con nuevos asentamientos llamados “colonias”. 4) Los palestinos expulsados de sus tierras viven miserablemente, refugiados en territorios bajo control militar israelí.
Conclusión: La causa palestina para recuperar sus tierras, constituir su propio Estado y liberarse de la ocupación es entonces, esencialmente, una lucha anticolonial.
- En el caso cubano, la prensa occidental presenta el enfrentamiento de medio siglo de EE.UU contra la isla como un conflicto ideológico: Washington reclama democracia y elecciones libres, apertura económica y “respeto de los derechos humanos”, y justifica el embargo y la guerra en la acusación de que “Fidel Castro es un dictador comunista”.
En la práctica, la Revolución Cubana fue un alzamiento de raíz nacionalista y anticolonial, cuya principal fuente de inspiración ideologica fue José Martí y otros héros nacionales cubanos. Cuba, a 90 millas de las costas de Florida, era una dependencia neo-colonial norteamericana cuando los revolucionarios cubanos tomaron el poder, derrocando a la dictadura pro-norteamericana de Fulgencio Batista. La “Enmienda Platt”, inserta en la antigua Constitución cubana, la otorgaba a EE.UU. poderes soberanos sobre el territorio cubano. Los planes anexionistas de Washington para la isla están profusamente documentados, y es su frustración al respecto –y no los declamados “ideales democráticos”- el origen de la guerra de múltiples niveles contra el Gobierno revolucionario surgido en 1959.
Conclusión: La causa cubana es entonces, esencialmente, otra lucha anticolonial.
Analogías de signo opuesto
En estas dos guerras coloniales, Cuba e Israel vienen imponiéndose desde diferentes posiciones: la isla como nueva nación anticolonial, el Estado judío como nueva nación colonizadora de territorios. Entre ambos hay otras analogías, pero de signo inverso:
- Merced a una ayuda anual millonaria de EE.UU., Israel mantiene el ejército mejor pertrechado de todo medio Oriente, incluidas unas 200 armas atómicas. Con ese poder militar mantiene aterrorizados no solo a los palestinos ocupados, sino al resto de sus vecinos, y mantiene ocupados territorios que no le pertenecen. En la última de las guerras que protagonizó, arrasó el Líbano en pocos días. Los bombardeos israelíes destruyeron ciudades, puentes y carreteras, hospitales y instalaciones civiles por doquier, y acabaron con miles de vidas. El pretexto fue que… dos soldados israelíes habían sido secuestrados por un grupo guerrilero libanés. A este contraste la prensa occidental crítica llama “excesos” y “desproporción” en la “represalia” israelí.
- La ayuda que la ex URSS, durante su existencia, le proporcionaba a Cuba anualmente, era igual a la ayuda que Israel recibe de EE.UU actualmente. Entre otras tecnologías, Cuba recibió armamentos que le permitieron organizar el ejército mejor entrenado del Tercer Mundo. Pero nunca se vio envuelta en guerra de agresión alguna. En cambio, mantiene óptimas relaciones con todos sus países vecinos, y sobre todo, posee un sistema de defensa que le ha permitido repelir todos los intentos de invasión norteamericana y/o de sus aliados, protegiendo efectivamente a sus ciudadanos.
- Israel es un estado militarizado de carácter religioso. El ingreso y egreso de extranjeros está estrictamente controlado para prevenir ataques terroristas y otras amenazas. Debido este estado de permanente alerta, Israel tiene legalizada la tortura de sospechosos, y las ejecuciones sumarias de activistas palestinos son frecuentes. El Ejército suele “cazar” dirigentes o presuntos dirigentes “terroristas” desde helicópteros, mediante ataques aéreos o por otros medios militares igualmente expeditivos. La comunidad internacional normalmente no protesta por estas ejecuciones.
- Cuba es un Estado militarizado de carácter laico y socialista. El ingreso y egreso de extranjeros está estrictamente controlado para prevenir ataques terroristas y otras amenazas. Pese a este estado de permanente alerta, Cuba NO practica la tortura de sospechosos, y NUNCA se han registrado ejecuciones sumarias de ningún tipo. Cuando las fuerzas de seguridad detienen dirigentes o presuntos dirigentes “terroristas”, se suele alzar un clamor internacional pidiendo por las garantías de los “disidentes”.
Dos pueblos, dos realidades
Finalmente, hay semejanzas entre cubanos y palestinos: el bloqueo económico, el cerco militar, la estigmatización informativa de su pueblo y dirigentes… Y diferencias dramáticas, dolorosas, originadas fundamentalmente en que los palestinos aún están prisioneros de la ocupación extranjera, mientras los cubanos han logrando emanciparse luego de décadas de guerra y resistencia. Las diferencias se pueden resumir en algunas preguntas de simple sentido común, cuyo sujeto es intercambiable:
¿Cuántos cubanos son “cazados” desde helicópteros o “volados” junto a su familia por un obús?
¿Quién, en la ONU, los medios u otros espacios de debate público, se preocupa por los derechos civiles y políticos de los palestinos, su grado de acceso a Internet o su capacidad de compra en el supermercado?
¿Cuántos cubanos viven en estado de sitio, son refugiados en su propia tierra o sufren privaciones en materia de salud, educación o necesidades básicas?
¿Qué posibilidades tienen los palestinos de vacacionar en el exterior? Y a la inversa: ¿cuántos turistas veranean en Palestina?
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Buenas tardes, mi nombre es Noelia y soy estudiante de periodismo de TEA, necesitaba saber si usted me podia brindar una entrevista porque en la materia política internacional me dieron un trabajo en el cual yo represento Cuba, y estoy buscando personas que me ayuden en lo que es información sobre el país, ya que no me quiero llevar solo por lo que veo en los diarios. Desd ya muchas gracias mi email es noevero_25@hotmail.com