1 Diciembre 2008 | Por telmo | Claves: droga, futbol, paja, pelea | # Enlace permanente
-Che piña, vo que tené el caballo manso, andá a comprarte una pizza.
-¿Qué, la vieja no cocina hoy? – con eso del “Caballo manso” el viejo ya me tiene cansado. Tengo el “caballo manso”, pero no boludo. Desde pendejo que me manda de un lado al otro porque tengo “caballo manso”. Las bolas por el piso me tiene con eso.
-No, se chivó hoy al mediodía y no me deja entrá a la pieza.
-Ta rara la vieja. ¿Viste?
-Tené que entenderla pibe. La mujere son jodida. Cuidadito con la que te enganché. Pero ojito: por ma jodida que sea, no me la cambié por un pibe. ¿Clarito?
-¡Vo fumá!, viejo – creo que desde el domingo con la Betty que me siento superado. Ya ni se cuántas pajas que me hice.
Salgo mirando para la casa de ella, pero no veo señales. Su pieza da a la calle, pero la luz estaba apagada. Mañana seguro que la veo. Tenemos el partido contra los de Obras Sanitarias. ¿Estará bien hacerse la paja antes de un partido? Ahora que pienso, sí. El viernes me hice una y el sábado le di el pase al Rata. “Nos vemos en un rato Betty” pensé.
La idea del viejo de la hoja cuadriculada me pareció buena, entonces le di a la Betty un cuadernito y una birome. Le expliqué lo que tenía que hacer y listo. Al pedo, porque no teníamos suplentes, pero al menos nos serviría para cagarnos de risa del que más cagadas se haya mandado.
Yo, jugué arriba, aunque en esa canchita no hay mucho “arriba” ni “abajo”. Jugamos siempre de cinco contra cinco, y a correr se ha dicho, pero el “pescador” siempre da resultado si tenés un buen arquero.
Terminamos seis a trés. Perdimos, pero nos cagamos de risa. Son partidos complicados pero no a morir. Con casi todos íbamos al cole o fuimos al jardín juntos. Salvo con ese turro que hizo las infantiles en San Lorenzo, que es el que siempre nos hace los goles.
Los dos chabones pesados nos estaban esperando al costado de la canchita. Y estaban hablando con la Betty. Tal vez por eso pifié tantos goles. Terminamos y me les acerco.
-¿Entonce vo tené mucho amigo en el cole?
-Mirá flaco, ¿qué te importa a vo?- digo
Al toque se pararon los dos, que me llevaban una cabeza de altura y se pusieron frente a mi.
-¿Qué te pasa flaquito? Tenemos la mejor con vo, pero no te metá.
-Me meto todo lo que quiero. Déjenla tranquila. – Dije mientras la Betty corría a llamar a los chicos que habían ido a comprar una coca.
-Parece que queré que nos divirtamos con vo, mirá que valiente que resultó el pendejito.- Y me como un empujón que me dejó con el culo en la tierra. En ese momento el mas gordo me tira una patada a la cabeza que consigo frenar con el brazo izquierdo y empiezo a rodar para alejarme un poco con un dolor que casi no me dejaba ver.
Los nueve chicos y Betty llegaron corriendo y Feli le calzó un cascotazo a uno en la cabeza. Los hijos de puta se dieron vuelta para hacerles frente pero notaron que en el grupo estaba Charly, uno de los del Obras Sanitarias y hermano del pesado que ya los había corrido del barrio. Las piedras seguían cayendo y los pibes se fueron a la carrera.
18 Noviembre 2008 | Por telmo | Claves: futbol, remis | # Enlace permanente
Lo que me dijo Lito hoy por la mañana me tuvo distraído durante casi todo el día. Los maestros por suerte no estaban protestando ayer. No se si llegaron a algún arreglo con el ministerio, pero los pibes tuvieron clases normalmente. Puedo ser muy bruto, pero por supuesto que me preocupa en qué anda mi hijo. No quiero hacerme mala sangre por algo que ni siquiera sé qué es, pero no puedo evitarlo. Esos dos andan en la pesada, y por lo tanto los quiero bien lejos de mi familia. Pero con el laburo que tengo, tampoco puedo andar de vigilante las veinticuatro horas del día. Y la Lili tampoco puede dejar de trabajar para cuidar al Rúben. Necesitamos esa plata para vivir. En Argentina con uno que labure no alcanza.
Lo del viejo quedó en el olvido. Lo bueno de tener mi propia unidad es que no me pueden sacar del paso tan fácilmente. Me necesitan para mantener la frecuencia y el servicio. No me cabe duda de que si hubiera sido un chofer el que se llevó puesto al viejo, hoy no estaría laburando ni hubieran quedado registros de su paso por la compañía.
En puente Saavedra se me sube Juan, un ex compañero que cambió para manejar un remise en la zona norte. Con la poca guita que tenía se compró un Renault 9 del noventa y uno, le puso GNC y se puso a manejarlo en Victoria. Una noche le sale un viaje a Pacheco y terminaron asaltándolo. Le afanaron el auto, la poca guita que tenía y encima lo cagaron a palos. Lo dejaron tirado en un costado de la panamericana casi llegando a la 197. La verdad que lo arruinaron. Desde ese entonces anda haciendo algunas changas por ahí, pero no sueña en volver a manejar. Le quedó un cagazo al pobre.
-Como andá maestro.
-Y, tirando, algo flojo de guita, como siempre.
-Eso no es novedá. Y ahora con la crisi, no hay un mango partido por la mitá.
-Mirá, yo no entiendo ni medio de la Bolsa, del dólar ni nada, pero que estoy seco, estoy seco. Ante no teníamo nada porque no había nada para comprar con ese quilombo del campo, ahora que hay cosas, no tenemo un sope. Decí que estamo acostumbrados ya.
-Sí, la Lili me dice lo mismo. Cada vez que va al mercado vuelve con menos cosa.
-Todo bien con tu jermu.
-Sí, pero el problema lo tengo con el pelotudo del pibe. Parece que ayer se puso a hablá con un par de chabones que andan el a pesada, con el Paco y esas cosa.
Bastó que le comentara eso para que Juan empezara a ponerse nervioso, paranoico. Los chorros que lo atacaron no pasaban de los veinte años y estaban dados vuelta. El trauma que le quedó es demasiado grande.
-Che, ¿y seguí atajando? – le pregunto. El fue nuestro arquero durante un par de años.
-Si, ¿te acordá los partido en el campeonato del sindicato? Esos si que eran con el facón entre los diente.
-Mi dió, qué partidos. Ahora vamo a ver si jugamo contra la 365. Estaban viendo si conseguían cancha, allá por Benavide. ¿Te queré prender? Si jugamo vamos a jugar el sábado.
-Dale, avisame. Te anoto acá mi celulá, llamame vo que no tengo saldo y avisame con un poco de tiempo y si no tengo ninguna changa voy.
-A todo esto, ¿hasta donde va?
-Me bajo en Rincón. Voy a ver a mi cuñada que acaba de tener familia.
-Listo. Pasá a sentarte o quedate en el buche, como gusté.
Ya terminado el turno le comento a los muchachos del encuentro con Juan. Y el “Rata” confirma que sí hay partido. Ahora sólo falta convocar, acomodar los turnos y cagarlos a patadas.
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