La nena – La 69. Capítulo 16
Betty entró corriendo y enfiló para su pieza. Al rato aparece Pepe portando una carita de asombro que invitaba a preguntar.
-La Betty estaba tranzando con el Rüben – contesta.
Un escalofrío atravesó mi espalda. Me paralicé. Mi nena tranzando con un pibe en la puerta de la casa. Ya no se que pensar, es decir, si ya tranza en la puerta de la casa, qué hará en otros lados. Y la puta que lo parió al Rúben, con el perdón de Lili.
-Irma, andá a hablá con la nena y contame todo lo que te diga. Pendejo de m…
-Tranquilo Lito, la nena ya tiene quince año.
-Por eso mismo. Me acuerdo de lo que hacía a lo quince yo.
-Quiero decí que la nena es grande ya.
-Grande las pelota.
-La nena ya tiene como tre año de la primera mestruación.
Como si yo no me acordara de su primera menstruación. Coincidió con mis cuarenta. Fue una crisis bien jodida. Casi tiro todo a la mierda. Sentí una presión insoportable, la presión de la edad. Y ahora esto, metida con el pelotudo este.
-Dice que no pasa nada. Que e la primera ve que se dan un beso y que empezó ella.
-¿Ella?
-Sí, parece que le quiere al Rúben.
-Le quiere… ¡ya le voy a dar “queré” a esos do!
-Calma, ya te dije que la nena está grande. A mi me parece raro que todavía no coja.
-Callate. No hablé ma.
Esa noche fue una noche de mierda. Intenté dormir pero tenía la cabeza a mil. Si me hubiera venido el Pepe diciendo que le había llenado la panza de huesitos a una compañerita de cole el trauma habría sido menor. Pero la nena. Debe ser algo genético, o cultural, porque no tengo razones lógicas para ponerme así. Al pibe lo quiero, es sano; Cacho y Lili son de fierro. Pero si pudiera elegir, seguramente no elegiría a nadie.
Por la mañana traté de congraciarme conmigo mismo, malcriando un poco a la nena sin que sintiera mi conflicto. Preparé el desayuno para toda la familia y a ella se lo llevé a la cama.
-¿Te despertaste temprano pa?
-Sí mi pichona. Tomá el desayuno.
Despertarme temprano. No pude pegar un puto ojo durante toda la noche.
-¿Lili, tené un minutito, que quiero hablá con vo? – le digo al mediodía.
-Decime. ¿Queré comer en la casa o te llevá el plato al taller?
-Me quedo acá, si no molesto. Escuchame, ¿lo viste raro al Rúben ayer?
-¿Qué, otra vé lo tengo que cagar a palo? ¿Vo decí que se fue con esos malandra de nuevo?
-No, calmate. Escuchame. Ayer tu pibe y la Betty estuvieron apretando en la puerta de la casa.
-¿El pelotudo ese, con tu hija? Pero ella le da mil vuelta.
-Si, parece que fue ella la que empezó. La Irma habló anoche con la nena.
-¿Ella se lo apretó al Rúben? – Lili no pudo contener la carcajada. – Se le deben habé apagado algunas luces del escenario – y siguió riendo.
-Que se yo, mirá. A esa edad está todo mezclado. Acordate de nosotro. Pero yo no quiero que sufra. Así que mas vale que el Rúben no se mande cagada.
-Quedate tranquilo, y comé que se te enfría.


Y bueno… Hasta yo no dejo de imaginarme la carita de paralizado de Ruben, me rio cada vez que me acuerdo, imaginate a la madre que lo conoce mas y que lo ve todos los dias, con razon solto carcajadas.
Pero es una pena que todavia se crea que las cagadas masculinas sean perdonables y tolerables, y las de las chicas una tragedia para morirse…
“Presente”