Si quiero?
Resulta que, de pronto, en este hermoso país en que vivimos donde nunca se sabe a ciencia cierta cuando tendrá uno un “default económico” que nos ponga a todos a contar moneditas o a agregar ceros a los billetes, donde hasta efectuamos un paro por tiempo indeterminado frente a la inexistencia de personal de seguridad en los baños de las estaciones de trenes, donde las campañas políticas parecen conventillos de “Teatro de Revista” (este término nunca lo entenderé), ahora hemos de sumar las marchas y contramarchas por el “matrimonio gay”.
Si, como verán me meto de lleno en la polémica que nos ocupa en este momento y abro el dialogo con algunas impresiones y meditaciones que he tenido en estos días, so riesgo, claramente de que me tilden de “pro-homo” o de “anti-homo” o de “discriminador” o de “contradiscriminador”, pero advierto que descreo de los rótulos y las etiquetas, que, a final de cuentas, sólo parecen usan aquellos que quieren desacreditar ideas limitando la conversación y el intercambio de opiniones.
Estoy a favor del “matrimonio civil homosexual” (digamos homosexual ya que incluye a gays y lesbianas). Mi madre sustenta que “es bueno que se puedan casar, ¡así se cagan la vida ellos tambien!”, ja!. Yo, por mi parte, creo que no tendría porqué existir impedimento para que dos personas que se aman, que comparten ese sentimiento tan profundo y radical que puede llevar al éxtasis o a la locura, elijan pertenecerse en los papeles el uno al otro, cerrando por propia y libre voluntad un acuerdo nuclear que los identifique como unidad frente al resto de las personas.
Entiendo que esto no es un inconveniente y hasta ya existe la “unión civil” que no parece haber traído tantos reparos. Pregunto, ¿existe alguna diferencia entre el “matrimonio” y la “unión civil”?. Siempre me dio la sensación de que la “unión civil” era un eufemismo que se utilizaba para evitar decir “matrimonio” ya que ello tendría derivaciones jurídicas complejas que harían necesario una reforma legal (que de hecho esta debatiéndose y hasta ya se había avanzado en esto) y, por otra parte, parece brindar tranquilidad de conciencia a la mayoría de las personas ya que no hay “homosexuales casados”.
El problema parece que se encuentra en la concepción del matrimonio como “núcleo de la familia” que dentro de una concepción tradicional sería “padre-madre-descendientes” (nótese que puse al padre primero…¿resabios de nuestra sociedad machista?..).
Reconozco que la cuestión no resulta sencilla. ¿Puede un ser humano moldear adecuadamente su identidad de genero y sexual correctamente con dos ascendientes del mismo sexo? Esta pregunta resulta trascendental ya que es el punto cúlmine de la discusión que se ha estado suscitando últimamente.
Creo que es necesario la formación de un genero sexual que no necesariamente debe responder a lo que genéticamente o físicamente uno sea, pero sí que debe existir un genero, ya que los hombres y las mujeres no somos iguales en nuestras características sociales, humanas, sentimentales, etc. y celebro que ello sea así. Claro, la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades politicas, sociales, económicas, formativas, etc. deben ser iguales.
Pero retomando, y dejando de lado la cuestión atinente a la identidad entre la “sexualidad de genero” y la “sexualidad biológica”, ¿es posible que los hijos de una pareja homosexual no sean en el futuro homosexuales?
Entonces aquí pienso algunas cuestiones.
1) ¿Alguien realizó estudios serios que permitan observar cual ha sido el genero sexual que han adoptado las personas criadas por parejas homosexuales? Yo no vi, ni acá ni en otro lugar del mundo y si es así brinden la información para que no seamos muchas “Doñas Totas” haciendo opinología!!!!….jajaja
2) ¿No existen acaso hijos que son criados por un solo padre que no es del mismo sexo? ¿Estos salieron “putos” o “lesbianas” por esta causa?
3) Si hay homosexuales nacidos y criados por parejas heterosexuales, ¿será posible heterosexuales nacidos y criados por homosexuales?
4) ¿La transmisión de valores, la educación, el afecto y el cuidado que como sociedad pretendemos para las futuras generaciones son patrimonio exclusivo de las parejas heterosexuales?
Recientemente veo que la cuestión ha pasado a discutirse en un plano religioso en el que las principales religiones sustentan que el “matrimonio homosexual” es incorrecto y contrario al dogma de esas religiones. Realmente he escuchado opiniones que denotan esquemas de pensamiento cuanto menos riesgosos para otros ámbitos de la vida. Aquellos que sostiene que Dios nos creo hombre y mujer y que así hemos de mantenernos y sólo podemos unirnos sentimental y sexualmente con el otro sexo, habrán de sostener que el profiláctico es un método anticonceptivo abortivo que impide la fecundación que ha sido mandato del creador o hasta podrán sustentar que a las mujeres sólo les queda un plano secundario y no pueden ocupar cargos de relevancia en la toma de decisiones con incidencia social general dado que Dios es hombre y su hijo también lo fue y el papa también se hombre y así suscesivamente.
Es que si la discusión pasa a ser una cuestión de “dogmas de fe” podríamos caer en fundamentalismos que tanto criticamos.
Entiendo que la discusión debe pasar por otro plano que no sea el religioso y deben escucharse todas las opiniones, para que se pueda adoptar decisiones que sean socialmente aceptadas porque tampoco tendrán favorable acogida ni los resultados deseados aquellas decisiones que no puedan ser socialmente absorbidas. Las leyes que no son aceptadas por la sociedad terminan teniendo el valor de un mero papel sin sentido.
Entonces podría pensarse lo siguiente. Que las “parejas homosexuales” se puedan casar pero que no puedan adoptar. O que puedan adoptar siempre que se verifiquen determinados requisitos que habrán de ser evaluados seriamente y que habrán de ser establecidos por profesionales especialistas en esta materia.
Tengo mis dudas, tengo mis ideas, tengo mis impresiones y tengo mis convicciones, todos las tenemos y es hermoso que las debatamos. Me encanta ver que como sociedad hay temas que nos movilizan a expresarnos y a decir nuestro parecer. No acallemos las voces, hablemos, expresémonos y escuchémonos con libertad, respeto y en democracia, aprovechemos esta posibilidad que tanto sufrimiento nos ha costado conseguir.
