La Quinta

El tiempo escaso y los intereses variantes de una mente sin retorno ni paz me han obligado a deponer momentáneamente de mis actividades literarias en este Blog que presenta fantasmas y polvo cual casa quinta olvidada en los inviernos.

La tenue luz entre las rendijas de una persiana mañosa apenas permiten divisar las figuras, hadas, miedos y alegrías que por aquí destilan.

El aire espeso, tacaño a los pulmones, tiene aromas de catacumba y perfumes de viejos amores.

Recorrer este espacio, que es propio y es ajeno, en respetuoso silencio me conmueve y me colma de recuerdos.

Atravieso el lugar a tientas, temeroso de estropear alguna palabra, alguna coma, alguna viejas estrofa dormilona y alcanzo a la ventana. Apenas un tironcito de la correa y la vieja rezonga.

A mis espaldas escucho risitas como de niños pícaros descubiertos en sus diabluras.

Tal vez me anime y desperece este hermoso hábito de las letras…tal vez me ahogue en las palpitaciones del quehacer cotidiano y nunca mas vuelva… “qui lo sa” dirían las viejas…

(A ustedes amigos)