A mi abuelo…
El tiempo no ha borrado la estela de tu presencia,
ni el aroma de tu sabiduría.
Aún cuando no puedo ver tu blanca cabellera
ni tu postura encorvada;
pese a que tus grandes y sedosas manos arrugadas,
no contienen lágrimas, ni comparten alegrías pasajeras,
puedo sentir tu presencia más allá de estas cenizas,
de las flores y de la pena…
Tu nieto.

Muy dulce Rami! Los abuelos son un mágico regalo de Dios
Besos