La Confesión de Tomás.

Julio come su medialuna. Desde el lunes pasado, está trabajando con nosotros. Tomás, mi jefe, lo rescató de las garras de Ale, la supervisora, y lo trajo para este lado. Sus costumbres no cambian. Las dos medialunas de grasa siguen ahí, chorreando café. Las muerde y tiene que acercar la pera al vasito térmico de telgopor para que las gotitas caigan ahí y no manchen las planillas. En la radio, Viviana Canosa charla con Silvia Suller. Inés y Analía están cada una en la suya. Escuchan el programa en un viejo radioreloj que marca siempre las doce. Julio termina su segunda medialuna y recién ahí se digna a hablar.
- El otro día estaba en el subte y un tipo le decía a otro que, para acostarse con la Suller, había que ponerse con doscientos dólares.
- Por doscientos dólares me compro un I-Phone – le digo.
- ¿Ah, si? ¿Doscientos dólares vale eso? Yo no sé qué haría… – comenta Julio con la mirada perdida – La Suller ya no es lo que era…
- Sí… Mi vieja mula tampoco…
- ¿Qué…?
En ese momento aparece Tomás. Abre la puerta del sector al grito de “La acadé, la acadé, la acadé… La acadé te vinimos a ver… Te llevamos en el corazón… Te queremos ver campeón”. Se acerca para saludarnos pero no lo hace. Se frena, nos mira desafiante y dice:
- Anoche llevé una mina al telo.
- Qué raro… – dice Inés-. ¿Buen día, no?
- Pará, escuchá… Pedí la habitación con jacuzzi. ¿Podés creer que la mina no quiso hacer nada ahí adentro…? Yo me quería matar… Si no te gusta el sexo bajo el agua, no me hagas pedir un jacuzzi. Por ejemplo, a vos Analía ¿Te gusta el sexo bajo el agua? – Analía se corre el pelo de la cara en un gesto automático. Lo mira con ojos chiquitos.
- No me hinches los ovarios a esta hora de la mañana Tomás…
- A mí me gusta – dice Julio.
- ¿Ves? – dice Tomás mirando a Analía – A Julio le gusta. Eso sí. A mí me gusta que el agua esté bien fría. Una vez, estaba en la playa con una mina y estábamos abotonados ahí en el mar. A mi me gusta lo frío: entre la chuflita caliente y el frío en las bolas… ¡¡¡AH, PAPÁ!!!


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, , Ana Lecea dijo

Difícil comentar…bravo Tomás, no tiene pelos en la lengua, además de comerse sus medialunas, jajja.
Un beso.
Ana

, , suenos dijo

Nooo que desubicado!!
Que se lo guarde para la intimidad de última… Va creo yo que no era para decirlo en el ámbito del trabajo.

Beso

, , Bichi dijo

Jajajajaa no lo puedo creer, nunca entenderé a esa gente que tiene la necesidad de andar divulgando esas cosas, que solo deberían estar reservadas para uno mismo!!! Qué les hace creer que uno los quiere escuchar???? :S

, , MaRian dijo

ajajjajajajaja
que asco!!!!!!!!!!!!!!!!!!

, , Miss Sunshine dijo

jajajajajajajaja que divino… ya me lo imagino, esos que van al baño y no se limpian las manos, que hablan de todo sin pelos en la lengua !!!

, , vaninaypaula dijo

Los que hablan tanto hacia afuera en general no suelen ser igual puertas adentro, me da para dudar…igualmente los comentarios siguen siendo fuera de lugar. Saludos! Paula

, , Yesis dijo

Jajajajajaja de lo mas inapropiada la conversacion!

, , RAL dijo

JAJAJA NAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA SON GROSOS ESOS COMENTARIOS!!!!!!!!!!

, , medio-loca dijo

Puajjjjjjjjjjjjjjj!!!!!!!!! Que fea imagen mental puede generar ese comentario!!!!!!!!!!

, , Gabita dijo

Las mujeres por lo general también somos terribles cuando hablamos entre nosotras sobre sexo, somos detallistas al mango y si hay q defenestrar a la compañía masculina lo hacemos sin pruritos. PERO ENTRE NOSOTRAS!! NO PARA TODA LA EMPRESA!!
AH! OFI, sos tan gráfico cuando escribís, que entre las medialunas de grasa chorreando café, el agua del jacuzzi, la otra tan delicada diciendo “no me hinches los ovarios…” y lo frío y lo caliente elegido por Tomás, se me produjo un malestar que no se me va ni con 10 buscapinas juntas!!! BESOSSSSSSSSS

, , Gabriela dijo

Puede sonar un poco lastimoso mi comentario, pero por un momento tus anécdotas de oficina me obsequiaron, ademas de mucha risa, una especie de alivio. Como un antinflamatorio (uso esta comparación porque se que el efecto será temporal). Pero produce un cierto alivio saber que no es solamente en esta oficina donde pasan las cosas más absurdas, mediocres y desagradables.
Y la metáfora del tiempo gomoso y sin sabor sin duda, es una expresión acertada.

Beso

Gaby.

, , tranquilita dijo

Los hombres suelen contar algo , siempre en el lugar y con gente inapropiada. Es cierto entre mujeres hablamos de sexo y hablamos mucho más que los hombres , con detalles, pero entre amigas íntimas , no a cualquiera, somos más ubicadas. Besos , Lita.

, , SILVINA dijo

SEGURO QUE ES TODO MENTIRA. NO LE CREAN NADA A ESE TOMAS.

, , Leandro dijo

Todo un boca floja el muchacho jeje… saludos!

, , miguel-t dijo

Un hallazgo este blog. ¡Voy a volver!
Las historias de oficina me divierten mucho.

, , Eli G. dijo

Jajajaja, pobre hombre que anda por todos lados diciendo todo lo que piensa y siente, las mujeres se alejan de tipos así… muy buen post, como siempre…. seguiré leyendóte… Saludos!!!!!!!!!!!

, , LouBIZZ dijo

Muy Bueno!!!

, , Yabra dijo

Más allá de la crudeza del relato de Tomasito, estimo que ello constituye una especie de higiene mental para desenchufarse un poco de la rutina del trabajo cotidiano y darle a la imaginación un poco de sabor erótico… no hay que tomársela a la tremenda chicos…jajaja. Saludos a todos. Yabra

, , 1locadeatar dijo

pero que incauto!!!! si ni limpian el jacuzzi de los telos!! es como bañarse en patas en el baño de un club o un campamento!!! una peste debe tener el pito de ese tipo!!!
wacala
200 dolares por la suller?? para eso pasate a padron que esta un poco mas estirada e igual de baqueta