Los Ojos de la Sociedad.
Inés lee la nueva edición de la revista Elle. Se interesa por saber cuáles son las últimas tendencias en cuestiones del amor. Hace poco tuvo que viajar a España porque se casó un familiar. Con su vuelta, llagaron dos adquisiciones: la palabra “vale” y las constantes comparaciones entre Buenos Aires y Madrid.
Se le acerca Angelita a chusmearle la revista.
(para ubicar a Angelita, ver: http://blogsdelagente.com/cronicas-de-oficina/2010/02/01/la-sesion)
- Inés… ¿esa es la nueva? – pregunta
- Sí – le responde sin levantar la vista-.
- Ah… Te hago una pregunta… ¿Me trajiste la blusita esa que te dije ayer?
- Sí, mirá – Inés busca entre sus cosas y saca dos prendas negras -. Las traje de Madrid. Probate a ver si te queda.
Se levanta y ayuda a ponerse la blusa a Angelita. Se prueba una. Se prueba la otra. Se vuelve a poner la primera…
- ¡Che, a ver si se dejan de joder y se ponen a laburar ustedes dos! – les digo desde mi escritorio.
- ¡¡¡¡Aaaaaaaahhhhhhh!!!! – dice Angelita como una sirena – Mirá lo que nos dice este pendejo… ¡Tomás! ¿Escuchaste lo que dijo Santiago?
Giro mi cabeza y veo a Tomás insultando un mail. Sí. Literalmente. Está insultando un mail. Angelita, al ver que mi jefe no le da ni cinco de bola, busca ayuda en Inés y la encuentra.
- Qué lindo… Mirá cómo nos hablás… ¿Así también le hablás a tu señora?
- ¿”Señora”? No, disculpame, pero señora yo no tengo. Es mi novia – digo.
- Dejate de joder… – retruca Inés -. Hace no sé cuánto que vivís con ella y en cinco meses van a tener un hijo: es tu Señora.
- Mirá, primero no es una señora. Para el caso, ustedes dos son señoras. Señoras hechas y derechas.
- Disculpame – dice Angelita – pero yo soy señorita.
- Disculpame vos, Angelita, pero me parece que el tema acá no es si te casaste o no. ¿Vos ya pasaste los cincuenta? Sos una señora. Te guste o no, sos una señora. Y vos, Inés, también.
- No mijito… Disculpame que te diga – dice Inés – pero a los ojos de la sociedad, es tu mujer.
- Es UNA mujer. No es propiedad mía.
- Vale… No importa. ¿Qué le vas a decir a tu hijo cuando te pregunte qué son? Porque un matrimonio no son…
- Que somos papá y mamá – le digo.
- Mirá Santiago, la sociedad dice que si están viviendo juntos ya no son más novios. Además, cuando tengan… no sé… cuarenta años ¿Vas a seguir diciendo “mi novia”?
- Sí. ¿Qué problema hay con eso? No nos gusta llamarnos ni “mi marido”, ni “mi mujer”, ni “mi señora”, ni “mi esposo”. Somos novios y punto. Te guste o no te guste. Y me cago en “los ojos de la sociedad”. Nosotros tenemos ganas de que sea así, y así será.
- Bueno… – dice tímida, Angelita – Yo hace como seis años que vivo… bueno… con un señor… y él dice “mi mujer” y yo le digo “mi marido”.
- ¿Sabés qué Angelita? Me parece perfecto. ¿Y sabés qué más? Yo no te digo cómo es que deberías llamarlo a él. Así que, si no les jode, me gustaría que no me digan a mí cómo le tendría que decir a mi novia, que para señora, por suerte, le falta mucho…

hola ofi, tenes razon llamala como vos quieras mira si le vas a dar bola a un par de viejas jajajaja.