El Fin del Principio (parte II)
Tengo en mis manos la última caja. Avanzo con ella. Paso por el escritorio de Ale, la supervisora.
- Esta es la última, Ale. Fijate qué más hay para hacer. Es temprano y en quince minutos la termino… No tiene muchos expedientes. Es livianita.
Ella se limita a mirarme. Asiente y enarca las cejas pero veo en sus ojos el fastidio y la molestia. Me siento en el escritorio y comienzo a separar. Expedientes del uno al diez a la derecha, los mayores a diez y hasta el treinta (que siempre son menos) en el centro y el resto a la izquierda. Primero los ordeno así y después a cada piloncito lo ordeno de forma cronológica. Veo cómo mis compañeros agarran sus bolsitos y salen a trabajar a la calle. No me importa. Hoy, no me importa. Hoy tengo que cumplir mi objetivo. Y lo hago: a las once de la mañana en punto termino la última caja. Paso delante de Ale, la supervisora pero esta vez no la miro. Me aseguro de que ella sí me vea. Pero yo no la miro. Cuando vuelvo, la encaro.
- Bueno, ya está. Todo archivado. ¿Qué sigue ahora? – le pregunto con mi mejor sonrisa.
- Mirá, por qué no descansás un rato. Tomate un ratito libre ya que terminaste con todo el archivo y yo veo con qué podemos seguir. ¿Dale? De última, en un rato ya hay que ir a comer. Pegale derecho y listo.
Ese parate se extiende hasta casi el final del día. Sentado en mi escritorio sin saber ya qué inventar, la veo acercarse.
- Bueno, a partir de mañana vas a darle una mano a Tomás, de Ingresos. ¿Lo ubicás?
- Si, el de los anteojitos.
- Si, ese. Va a necesitar que hagas unas cosas con él pero mejor lo vemos mañana.
- Bueno, dale – le digo. Demasiado buen trato para mi gusto. Acá hay algo raro, pienso. Todavía faltan cuarenta minutos para que se cumpla mi horario. No me importa. Agarro mis cosas y me voy. Mañana será otro día, pienso.
Si en ese momento hubiera sabido qué me esperaba, me hubiese ido mucho más contento de lo que me fui.

La ponés en jaque en cada jugada. La gozás. Parece que se viene el Jaque Mate. Pero todavía no. Todavía puede ponerte de ayudante del de anteojitos. Por parte de Ale es detentar el cargo pero no tener poder.
Seguiré leyendo tu próximo post, no vaya a ser que pase como con el eternauta … siempre quise saber en qué terminaba la historia.