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11 Marzo 2010 | Por Leo Aquiba Senderovsky | # Enlace permanente
A El secreto… la comparan con La historia oficial, pero está más cerca de Camila, de María Luisa Bemberg. Por el fenómeno de taquilla que supuso su estreno (La historia… fue un éxito en su reestreno, luego de ganar el Oscar), porque ambas están vinculadas con el Oscar (Camila estuvo nominada), y, fundamentalmente, porque ambas narran una historia de amor en un determinado contexto histórico y político. Si hacemos ese vínculo podríamos decir que, a grandes rasgos, a los argentinos nos gusta la mezcla de romance, historia y sangre.
Ahora bien, a uno le cuesta ver a Campanella apelando conscientemente a esta ecuación. Es más, cuando buscó repetir la fórmula de El hijo de la novia, duplicando las dosis de sentimentalismo de aquella en Luna de Avellaneda, es cuando menos acertó en términos artísticos. Si hubiese sido por asegurarse la continuación de su éxito popular, su carrera se habría limitado a continuar la senda de estas dos últimas películas (esto es un fenómeno que, tristemente, puede verse en muchos realizadores locales, más o menos convencionales). Afortunadamente, decidió jugarse apelando a un relato mucho más complejo y oscuro, y comprobó con eso que el público sólo demanda buenas historias, con grandes actuaciones, bien realizadas y, en lo posible, con un acertado equilibrio entre drama y humor, y que habiliten la reflexión posterior. Esos son, ni más ni menos, los méritos concretos de El secreto…, una película que asumió su importancia desde el momento de su estreno.
Pese a esto, no es la única película argentina que llega a este nivel artístico en todos sus rubros. Detrás del pasaporte a Hollywood de Campanella, en el cine argentino de las últimas décadas conocemos realizadores que pudieron haber llegado a alcanzar el Oscar y/o lograron exitazos de público con algunos de sus films. Sin ir más lejos, Aristarain y Bielinsky son dos realizadores que podrían haber llegado allí (Aristarain, por ejemplo, comparte con Agresti y con Campanella el haber dirigido para Hollywood films menores, mientras que Bielinsky consiguió que su inolvidable ópera prima tuviera velozmente una remake norteamericana, su prematura muerte no le permitió llegar más lejos). Si El secreto… logró lo que otras excelentes películas argentinas arañaron, fue por una química particular que se dio entre la película y el público local e internacional (incluyendo el jurado de la Academia). Una química difícil de dilucidar más allá de los propios méritos del film, y que no responde a ninguna ecuación definida sobre el cine que, supuestamente, desean ver los espectadores.
Campanella consiguió cumplir el sueño imposible de muchos realizadores locales. Pero su mayor mérito fue hacer que la industria americana le abra sus puertas al cine argentino, algo que venía mereciendo desde hace tiempo. Ahora, es deber de la industria del cine nacional responder acertadamente a lo que este acontecimiento habilita en términos comerciales y artísticos, entregando películas de género que sigan enalteciendo al cine argentino, y anulando aquellas que no poseen mérito alguno. Y que los realizadores menos convencionales sigan por la senda de la exploración estética y narrativa, porque lo más saludable para el cine nacional es sostener un nivel tan superlativo como heterogéneo. El suceso descomunal de El secreto de sus ojos, antes que originar la terrible acción, mediática e institucional, de meter a todo el cine argentino en la misma bolsa, debe potenciar el buen nivel artístico del cine argentino y fomentar su mayor virtud: su diversidad.
10 Marzo 2010 | Por Leo Aquiba Senderovsky | # Enlace permanente
Primero que nada, debo decir que festejé y mucho. Lejos de mí estuvo ese afán popular de ponerse la camiseta argentina y gritar “Ganamos”. Yo no gané nada, soy un argentino más que se puso muy contento de que una película argentina con evidentes méritos cinematográficos lograra un éxito descomunal en la taquilla nacional, y terminé explotando con el Oscar en manos de Campanella. Más allá de la excelencia técnica y artística del film, mi alegría se debió fundamentalmente a que es la película menos concesiva de las filmadas por Campanella en nuestro país la que más cautivó al espectador local y la que pasó a la historia del cine nacional por haber obtenido el reconocimiento mayor de Hollywood.
Sin embargo, luego de la premiación, y del ocurrente chiste de Campanella (que, dicho sea de paso, le pasó el trapo a las aburridas intervenciones cómicas de Steve Martin y Alec Baldwin, una dupla que daba para mucho más), llegaron las repercusiones mediáticas nacionales e internacionales. Poco importan aquí las internacionales, nos alegramos de que Campanella haya sorprendido a muchos cronistas del mundo. Y debo decir que, aunque considero que esta es una gran puerta que se le abre al cine argentino en términos comerciales, el Oscar trajo aparejado un sinnúmero de comentarios muy poco felices.
Los medios locales posaron sus ojos, como pocas veces en la historia, en el cine argentino. Esto es una verdad a medias. Los medios posaron sus ojos en el cine de Campanella, no en la totalidad del cine argentino, ni como médio artístico, ni como industria. Se habla, y está muy bien, de El secreto de sus ojos. El problema es que, al hablar del cine argentino, la mirada sigue reposándose en este film, cometiendo el mismo error que cometen los espectadores. Mientras Campanella y elenco no se cansan de repetir que este es un triunfo para el cine nacional, los medios se apropian de la mirada del espectador, y terminan fomentando la idea de que el cine nacional comienza y termina en El secreto…. Promover encuestas como “¿El secreto de sus ojos es la mejor película de la historia argentina?” es alimentar la ignorancia del espectador (dicha encuestá se publicó en un sitio web, y un 67% de la gente contestó que “SI”). Afortunadamente, el cine argentino no comienza y termina en El secreto…, y esto lo sabe hasta el propio Campanella. Por más que los medios se empecinen en hincharle el ego, no van a lograr que un hombre maduro e inteligente como él crea que el cine argentino en su totalidad le pertenece.
Lo peor no es la propagación mediática de esta idea. A fin de cuentas, fenómenos del cine argentino como este hubo muchos, en mayor o menor medida. Recordemos el estreno de Nueve reinas, un fenómeno comercial mucho menor al del film de Campanella, pero que suscitó todo un boom local, al que se le sumó la noticia de la remake norteamericana del film. Lo peor es la bajada de línea mediática que afirma que todo el cine argentino debe responder a los lineamientos de El secreto…, porque es lo que la gente quiere ver y lo que premian en Hollywood.
En ese sentido, leí recientemente una nota en el sitio web de la revista El Amante firmada por el excelente crítico Leonardo M. D’Espósito, en la que me enteré de la iniciativa promovida por la presidenta del INCAA de hacer una suerte de sondeo entre los espectadores locales para ver qué tipo de cine querían ver. Para D’Espósito esta es una idea peligrosa, que puede anular al cine argentino menos convencional y más arriesgado. Desde mi ingenuidad, creo que este “focus group” puede ser un arma de doble filo. Si se lo toma desde el Instituto de Cine como un manual de instrucciones, estamos en problemas. Por el contrario, esto bien puede ser una herramienta para quienes más desearían contar con ella, los productores mayores, que vienen siguiendo los pasos de las industrias más importantes. Muchas de estas empresas productoras tienen su propio departamento de desarrollo de proyectos, que intenta brindarle una coherencia artística al producto a lanzar y suele estar atento a la demanda de la gente. Si de la implementación de un “focus group” pueden surgir más películas de factura artística similar a El secreto…, Nueve reinas, Tiempo de valientes o Música en espera y menos comedietas de cabotaje, de bajo vuelo y pocas ideas, bienvenida sea.
El problema del cine argentino no es el cine poco convencional que no va a ver nadie, sino las malas películas que, por una promoción insistente, llenan salas, no le dan lugar a los buenos exponentes de la industria local y fomentan la idea de que el buen cine argentino solo puede ser El secreto de sus ojos, porque el resto es Papá se volvió loco y muchas otras películas de calibre similar. Si esta herramienta le sirve a los grandes productores, no veo cuál es el problema (a fin de cuentas, la lista de las grandes películas norteamericanas que surgieron de estudios de mercado es interminable). Ahora bien, si esto es la génesis de un programa del Instituto destinado a determinar el tipo de cine que debe producir, sí estamos ante algo alarmante.
La pulseada, como siempre, es entre las dos concepciones, aparentemente opuestas e irreconciliables, del cine como arte o espectáculo. Alguien como yo, que cree, tal vez ingenuamente, en la convivencia pacífica entre estas dos concepciones, que entiende que un producto artístico puede no buscar el entretenimiento, y que un buen producto de entretenimiento no busca escaparle a los méritos artísticos, se alegra por el Oscar a un film como El secreto de sus ojos, porque, a diferencia de La historia oficial (cuyo galardón estuvo atravesado por las consideraciones políticas del momento, emanadas por el propio film), son sus méritos puramente artísticos los que lo han llevado a ganar el Oscar, y los que lo han convertido antes en un fenómeno de taquilla local, como pocas veces ha ocurrido en la historia del cine nacional.
8 Marzo 2010 | Por Leo Aquiba Senderovsky | # Enlace permanente

“¿Crítico, yo?” felicita a Juan José Campanella y a todo el equipo técnico y artístico de El secreto de sus ojos, ganadora del Oscar a Mejor Película de Idioma Extranjero. Desde este espacio nos sumamos felices a los festejos por este segundo Oscar al cine argentino, y les prometemos una nota especial sobre el premio a esta gran película, una nueva puerta que se le abre al cine argentino en el mundo.
Mientras tanto, los dejamos con el listado completo de los nominados y ganadores de la noche (en negrita y cursiva los ganadores).
Mejor Película
‘Avatar’
‘The Blind Side’
‘District 9′
‘An Education’
‘The Hurt Locker’
‘Inglourious Basterds’
‘Precious’
‘A Serious Man’
‘Up’
‘Up in the Air’
Director
James Cameron, ‘Avatar’
Kathryn Bigelow, ‘The Hurt Locker’
Quentin Tarantino, ‘Inglourious Basterds’
Lee Daniels, ‘Precious’
Jason Reitman, ‘Up in the Air’
Actor
Jeff Bridges, ‘Crazy Heart’
George Clooney, ‘Up in the Air’
Colin Firth, ‘A Single Man’
Morgan Freeman, ‘Invictus’
Jeremy Renner, ‘The Hurt Locker’
Actriz
Sandra Bullock, ‘Blind Side’
Helen Mirren, ‘The Last Station’
Carey Mulligan, ‘An Education’
Gabourey Sidibe, ‘Precious’
Meryl Streep, ‘Julie and Julia’
Actor de Reparto
Matt Damon, ‘Invictus’
Woody Harrelson, ‘The Messenger’
Christopher Plummer, ‘The Last Station’
Stanley Tucci, ‘The Lovely Bones’
Christoph Waltz, ‘Inglourious Basterds’
Actriz de Reparto
Penelope Cruz, ‘Nine’
Vera Farmiga, ‘Up in the Air’
Maggie Gyllenhaal, ‘Crazy Heart’
Anna Kendrick, ‘Up’
Mo’nique, ‘Precious’
Largometraje animado
‘Coraline’
‘Fantastic Mr. Fox’
‘The Princess and the Frog’
The Secret of Kells’
‘Up’
Película Extranjera
Israel – ‘Ajami’
Argentina – ‘El Secreto de sus Ojos’
Perú – ‘The Milk of Sorrow’
Francia – ‘Un Prophete’
Alemania – ‘The White Ribbon’
Guión Original
Mark Boal, ‘The Hurt Locker’
Quentin Tarantino, ‘Inglourious Basterds’
Alessandro Camon and Oren Moverman, ‘The Messenger’
Joel Coen and Ethan Coen, ‘A Serious Man’
Peter Docter, Bob Peterson, Tom McCarthy, ‘Up’
Guión adaptado
Neill Blomkamp and Terri Tatchell, ‘District 9′
Nick Hornby, ‘An Education’
Jesse Armstron, Simon Blackwell, Armando Iannucci, Tony Roche, ‘In the Loop’
Geoffrey Fletcher, ‘Precious’
Jason Reitman, Sheldon Turner, ‘Up in the Air’
Largometraje documental
‘Burma VJ’
‘The Cove’
‘Food, Inc.’
‘The Most Dangerous Man in America: Daniel Ellsberg and the Pentagon Papers’
‘Which Way Home’
Música Original
‘Avatar’, James Horner
‘Fantastic Mr. Fox’, Alexandre Desplat
‘The Hurt Locker’, Marco Beltrami y Buck Sanders
‘Sherlock Holmes’, Hans Zimmer
‘Up’, Michael Giacchino
Canción original
‘Almost There’ de ‘The Princess and the Frog,’ Música y letra por Randy Newman
‘Down in New Orleans’ de ‘The Princess and the Frog,’ Música y letra por Randy Newman
‘Loin de Paname’ de ‘Paris 36,’ Música por Reinhardt Wagner Letra por Frank Thomas
‘Take It All’ de ‘Nine,’ Música y Letra por Maury Yeston
‘The Weary Kind’ de ‘Crazy Heart,’ Música y letra por Ryan Bingham y T Bone Burnett
Edición
‘Avatar’
‘District 9′
‘The Hurt Locker’
‘Inglourious Basterds’
‘Precious’
Cinematografía
‘Avatar’
‘Harry Potter and the Half-Blood Prince’
‘The Hurt Locker’
‘Inglourious Basterds’
‘The White Ribbon’
Cortometraje animado
‘French Roast’, Fabrice O. Joubert
‘Granny O’Grimm’s Sleeping Beauty’, Nicky Phelan and Darragh O’Connell
‘The Lady and the Reaper (La Dama y la Muerte)’, Javier Recio Gracia
‘Logorama’, Nicolas Schmerkin
‘A Matter of Loaf and Death’, Nick Park
Cortometraje no animado
‘The Door’ Juanita Wilson y James Flynn
‘Instead of Abracadabra’ Patrik Eklund y Mathias Fjellström ‘Kavi’ Gregg Helvey
‘Miracle Fish’ Luke Doolan y Drew Bailey
‘The New Tenants’ Joachim Back y Tivi Magnusson
Maquillaje
‘Il Divo’ Aldo Signoretti y Vittorio Sodano
‘Star Trek’ Barney Burman, Mindy Hall y Joel Harlow
‘The Young Victoria’ Jon Henry Gordon y Jenny Shircore
Dirección de Arte
‘Avatar’
‘The Imaginarium of Doctor Parnassus’
‘Nine’
‘Sherlock Holmes’
‘The Young Victoria’
Vestuario
‘Bright Star’
‘Coco Before Chanel’
‘The Imaginarium of Doctor Parnassus’
‘Nine’
‘The Young Victoria’
Más allá del Oscar al film de Campanella, destacamos algunos aspectos en particular:
1) Kathryn Bigelow le arrebató los Oscars principales a su ex marido, James Cameron y se convirtió en la primera mujer en ganar un Oscar a Mejor Dirección.
2) El cine animado volvió a destacarse con la nominación de Up en varios rubros relevantes, ganando como mejor largometraje animado y mejor música original.
3) El único Oscar para la excelente Inglorious Basterds fue para Christoph Waltz, en su formidable interpretación del coronel nazi Hans Landa.
24 Febrero 2010 | Por Leo Aquiba Senderovsky | # Enlace permanente
Estimados lectores:
Algún que otro lector atento se habrá percatado de que en los últimos días publiqué sólo dos críticas por semana (mañana se publica la segunda de esta semana). Esto se debe a que me encuentro de vacaciones y retomaré mi ritmo habitual de críticas a partir del 1ro de marzo.
Además de comentarles esto, aprovecho este espacio para contarles a los que no me conocen personalmente, o a los desprevenidos que sí me conocen, que mañana es mi cumpleaños, así que pueden aprovechar para saludarme por los veinticinco años que estoy a pocas horas de cumplir. Parece patético (y ciertamente lo es) que tenga que rogarles que me envíen vuestras salutaciones por el cuarto de siglo. Igualmente, este no es el motivo principal del post. Tampoco lo es el saludar a mi gran amigo y colega Sebastián Mega Díaz, que hoy está cumpliendo su primer cuarto de siglo.
El motivo principal es contarles que el 16 de febrero del corriente me dedicaron un artículo en el sitio
Solo Local, sitio desarrollado por la reconocida periodista bahiense Sandra Crucianelli, una web dedicada a recoger información periodística en la web vinculada a Bahía Blanca. De casualidad, encontré este artículo en el que me mencionan, citan mi biografía y hacen un repaso de todos mis trabajos en la web y los links a mis sitios. Modestia aparte, agradezco enormemente a los responsables de haber incluido esa información en el sitio, me ha llenado de emoción leer ese artículo y quiero compartirlo con ustedes, los lectores ocasionales o asiduos que hacen posible este blog. Pueden leer el artículo mencionado de Solo Local haciendo
click aquí.
Saludos a todos,
Leo A. Senderovsky
6 Abril 2009 | Por Leo Aquiba Senderovsky | # Enlace permanente
Este es un post definitivamente melanco. Resulta que hace tiempo vengo con ganas de repasar un período histórico en mi carrera bloggerística, en el difunto pero aún accesible “Yo soy George Clooney“, así que aquí preparo mi pluma electrónica y un whiskicito (ja, seguro) para atenuar el amargo sabor de la melancolía que el recuerdo de este blog me suscita.

El blog “Yo soy George Clooney” nació como una necesidad de expresión de quien esto escribe, si mal no recuerdo a partir de la lectura de uno de los primeros blogs de compañeros de la FUC que leí en mi vida, el blog “La caverna del Toro“, blog legendario en el que el compañero Guido Segal (bajo el seudónimo Cadmo Von Marble) aún hoy intenta saciar su verborragia intelectual. Como en su momento me parecía excesivamente pedante abrir un blog en solitario (perdón, Cadmo, estaba equivocado), y sentía que se me haría muy difícil llenar sólo un espacio tan abierto (en eso tenía razón), decidimos conformar con dos amigos de la FUC y de la vida, Sebastián Mega Díaz y Mariano Juarez, un espacio que nos represente a los tres por igual, y que nos sirva para canalizar una insaciable necesidad de escribir. Así nació “Yo soy George Clooney” (nombre que no recuerdo si fue el amigo Mega o el amigo Maro quien lo propuso, pero que surgió a partir de una admiración compartida por el otrora médico galancete y actual estrella de cine y audaz director).
“Yo soy George Clooney” contó con 125 posts, desde el 24/07/05 (ahora que lo pienso, abrimos el blog el día en que mi novia Giselle cumplía veinte años, aunque aún faltaban tres meses y medio para concerla) hasta el 6/06/07. Su inició coincidió con la preproducción de mi corto “Lejana, distante”, y durante el período de vida del blog, sirvió de diario de rodaje (o de proyecto) de este y varios otros proyectos. Casi dos años en el que el blog sirvió para muchas tareas vinculadas con la expresión, personal, literaria y, fundamentalmente, cinematográfica, a saber:
- Descripción de proyectos, fundamentalmente cortos, diarios de rodaje de los mismos, invitaciones a exhibiciones de nuestros trabajos, etc.
- Descripción de proyectos que, lamentablemente o afortunadamente (depende del caso), quedaron encajonados hasta nuevo aviso, o definitivamente.
- Acercamiento a la mentalidad cinematográfica de cada uno de los miembros, desde reflexiones sobre el cine que miramos, hasta reflexiones desde nuestra experiencia como directores.
- Retazos de proyectos literarios, algunos suspendidos, otros escritos especialmente para el blog, otros que, tarde o temprano, terminarán convirtiéndose en otro objeto, literario, cinematográfico o como sea.
- Escritos personales, obituarios dolorosos (desde el fallecimiento de Bielinksy hasta un post escrito pocos días después de la muerte de mi mamá, a mi gusto excesivamente valiente y que hasta el día de hoy no me atrevo a releer del todo) y demás cosas por el estilo.
- Posts dedicados a no sepultar el blog luego de meses de silencio (hubo varios y en distintas épocas, y se profundizaron a medida que el blog agonizaba).
Las tareas se fueron repartiendo de manera inconsciente: Maro y yo principalmente fuimos explorando nuestra faceta crítica (Mega a su vez publicó alguna que otra crítica de su autoría) , aunque Mega adoptó el blog básicamente como espacio donde poder volcar sus pensamientos vinculados con su rol de director y con sus propios proyectos, y él, y un poco yo, lo utilizamos para publicar fragmentos literarios de nuestra autoría. Asimismo, los posts personales y confesionales fueron por lo general de mi autoría, lo cual en su momento generó algún que otro debate con los cobloggers, relacionado con el contenido de lo que allí se publicaba. Aunque lo que primó siempre fue la difusión de nuestros proyectos, el análisis de los mismos, y los primeros pilotes en la crítica de cine, que en mi caso fueron los disparadores de mi tarea como crítico en Cine.com (el blog dejó de funcionar en junio de 2007, un mes después de mi incorporación a Cine.com). Curiosamente, releyendo alguna que otra crítica de aquella época, descubro que algunas de ellas me gustan mucho más que muchas de las que escribo para Cine.com, quizás porque las hacía más por puro gusto, y quizás porque la frecuencia errática de ellas me permitía volar más con cada crítica.
Demás está decir que “¿Crítico, yo?” aún no ha superado la cantidad promedio de comentarios por post que ha tenido el blog de George Clooney, compuesta por lectores que iban desde amigos, novias y ex, hasta alguna que otra reconocida personalidad del medio cinematográfico.
La despedida del blog, fue con un post de Mega del 6 de junio de 2007, anunciando el preestreno en la Universidad del cine de Deus Ex Machina (junto con una crónica exhaustiva de la génesis y desarrollo del proyecto), un largometraje compuesto por ocho cortos, tres de ellos dirigidos por cada uno de nosotros, un proyecto colectivo producido por Mega Díaz y que contó con la colaboración de los tres en todos o casi todos los cortos que conformaban el largo. Más allá de que aún somos como hermanos y seguimos compartiendo proyectos en conjunto, tal vez la presentación de Deus Ex haya representado el final de una etapa de trabajos compartidos, que se corresponde con el desenlace del blog. Lo que vino después fue nuestra graduación y la incorporación de cada uno de nosotros al mundo laboral que, espero, jamás nos quite o nos haga renunciar a la necesidad de generar proyectos en conjunto.
Si tuviese que hacer una lista de los mejores posts, no solo los míos, sino de los tres, no podría tener el rigor ni el tiempo para confeccionarla. Por ende, los invito a visitar www.yosoygeorgeclooney.blogspot.com, y tomarse el tiempo de recorrer el amplio abanico de escritos que allí se encuentran, que representan un período en el que convivían en nuestras mentes iguales dosis de creatividad, ingenuidad, autorreferencialidad y cinefilia pura. Los invito a leer y luego a que me cuenten aquí sus impresiones al respecto. También este post melancólico es a su vez una invitación a mis otrora cobloggers, a que vuelvan a pisar el barro del universo blog, a que confeccionen sus propios blogs y comiencen nuevamente a postear. Quien esto escribe necesita volver a leer las dispersas reflexiones y los retazos de genialidad que siempre caracterizaron el paso de Mega y Maro por el mundo del blog.
Así me despido, larga vida a “Yo soy George Clooney“, y hasta las críticas de la semana.
25 Marzo 2009 | Por Leo Aquiba Senderovsky | # Enlace permanente
Ustedes saben que se acerca el nuevo BAFICI, y también saben a esta altura que mi presente laboral me impide una cobertura extensa, como la lograda el año anterior. Sin embargo, mi labor en Cine.com nuevamente consigue sacarme de cualquier apuro, paso a contarles por qué. Leyendo el catálogo del festival, identifico entre la lista de películas que se exhibirán, por un lado películas que ya vi y ya critiqué, es decir, que ya se han estrenado comercialmente en España (si, no se sorprendan, hay películas que en España se estrenan comercialmente mientras que acá solo las podemos ver en un festival, así es el primer mundo), por otro lado, películas cuyo estreno comercial en España coincide medianamente con el BAFICI. De ahí que de las seis películas que en principio voy a ir a ver, tres son películas que se estrenan ahora en España, y podré compatibilizar el tiempo de la visión de las películas para Cine.com, con la asistencia al BAFICI. Esas tres son: la española El brau blau, la alemana Nunca es tarde para amar (Wolke 9), y la estadounidense Afterschool. Las otras tres que voy a ver son los documentales Un hombre aparte, Defamation y Apology of an economic hitman. Como verán, de toda la programación me incliné más por documentales que por películas de ficción. Las que si me da el tiempo voy a ir a ver son Arroz con leche, la nueva de Polaco, que aunque supongo cómo será, me da cierta curiosidad, Achilles and the tortoise, la última de Kitano y la única que me interesaba ver antes de conocer la programación entera, y algunas más que no recuerdo. Creo que, por entrecruzamiento de funciones, me voy a quedar con ganas de ver Excursiones, de Ezequiel Acuña, con el reencuentro de los actores de su corto Rocío, que al amigo y lector de este blog Mariano Juarez y a mí nos inspiró para el corto paródico Los nadadores. Hay algunas más que me voy a quedar con ganas de ver, un par de ellas que quizás consiga por otros medios, y lamentablemente no voy a poder ir a ver la selección de cortos, de los cuales el único que me interesa es La arena, de Cinthia Varela, aunque no va a faltar oportunidad para verlo. Sí, también me interesaría ver Todos mienten, de Matías Piñeiro (su ópera prima, El hombre robado, me sorprendió gratamente hace un par de años en el mismo festival) y alguna que otra más, pero uno lamentablemente debe elegir, y los tiempos se vuelven tiranos en la decisión.
En fin, no hay mucho para contar hasta que no empecemos a recorrer el trayecto por las amplísimas rutas del BAFICI, y como suele suceder con los festivales de este tipo, siempre depende de uno trazar el camino indicado.
3 Marzo 2009 | Por Leo Aquiba Senderovsky | # Enlace permanente
Pongo un set de discos de “rock ballads”, ese curioso género musical que cada tanto nos regala una perla (a veces de mediocres bandas de rock), pero también acumula basura apestosa de distintas bandas que a lo mejor son buenas fuera de la balada. En fin… Pongo el set de discos solo para escuchar Winds of Change (o Vientos de cambio, como recuerdo que la presentaban el LU2 Radio Bahía Blanca allá por mediados de los noventa), el tema de Scorpions. Esta joyita del soft rock me lleva a una película cuyo nombre no recuerdo, aunque la vi a mediados de diciembre del año pasado (esclerosis de crítico fagocitado). Me fijo en la lista de críticas de Cine.com y recuerdo, se llama In search of a midnight kiss, una peli independiente yanqui dirigida por Alex Holdridge. Hermosísima peli, con algunos apuntecitos medio grotescos y fulerones, pero con una escena hermosa, cerca del final o quizás cerrando definitivamente la peli, no recuerdo bien, con los tres amigos (dos amigos y la novia de uno de ellos, a la cual uno no puede dejar de odiar por tratar de levantarse al otro que no es su novio, mal ahí, nena) cantando a capella y a los gritos Winds of change, y la pucha, che, qué lindo es la vida, el amor, la amistad y todo eso junto.
Me cuelgo a pensar en esa película, y la asocio con una que vi hace poco: Nick and Norah’s infinite playlist, que me motivo a poner en facebook un comentario del tipo “Qué Oscars ni Oscars, enamorense con Nick and Norah, la película más dulce del 2009″. Uno ve dos pelis como esas (dos pelis yanquis independientes, medio románticas, medio comedias, un cuarto de dramáticas y aparentemente tan comunes como el resto) y piensa, cómo ya dije, qué lindo es el amor y el cine. No se hasta qué punto la frase indicada sería “Enamorarse con el cine” o “Enamorarse del cine”. Por ahí las dos hablan de romances y parejas (los primeros treinteañeros, los segundos adolescentes), pero como uno se identifica de lleno con esos personajes aunque lejos está lo que les sucede de lo que le sucede a uno y a su propia historia de amor, prefiero pensar en las dos frases como correctas, aunque yo ampliaría el significado de una y le pondría “Enamorarse con el cine” en el sentido de enamorarse de la vida y todo lo que la rodea, de las situaciones más pequeñas y anecdóticas, y las mayúsculas. La otra también tiene su lugar de relevancia, “Enamorarse del cine”. Hay películas que a uno lo hacen enamorarse del cine, como si el cine fuese una novia furtiva a quien amamos, pero de la que habitualmente tendemos a buscar su rostro para intentar encontrar allí aquello que nos unió por primera vez. Cuando nos reconectamos con ese enamoramiento resulta algo fascinante.
Lo explicaría de la siguiente manera, los que estamos en este tren lo pensamos un poco así. Hay películas que a uno le devuelven las ganas de dirigir (porque hayamos o no hecho una película, las ganas siempre están, pero no siempre las percibimos) o de contar historias como la que estamos viendo, y hay películas que nos tocan de algún modo u otro, que nos hacen llorar, que nos hacen vivenciar lo que vivencian los personajes, que nos sumergen en un pasado que tal vez nunca tuvimos y nunca supimos que desearíamos haber tenido. Cuando estaba madurando la historia de lo que después sería mi primer (y hasta ahora único) guión de largo, vi Collateral, un policial de la hostia de Michael Mann con Tom Cruise y Jamie Foxx, que si no lo vieron vayan corriendo ya a su videoclub amigo, y que me voló la cabeza. Es de esas películas que en definitiva uno sabe que podría haber sido esa u otra, pero en mi caso fue esa, me voló la cabeza, me hizo pensar expresiones del típo “¡qué talento!” “¡qué oficio!” y me hizo sentir que quería de inmediato agarrar la cámara y contar mi historia.
Lo mismo me pasó con Nick and Norah, lo mismo pero muy distinto. Me hizo pensar: “¡Qué pelotudo, yo y mi afición por el policial! Me muero por contar historias con tiros y machos aguerridos y con códigos, mientras un gil se manda una historia de amor hermosísima sobre dos adolescentes que van corriendo una noche de bar en bar buscando a su banda favorita. ¿Y por qué no puedo tomar un poco de esa sangre? ¿Por qué no puedo contar una historia de amor, o una comedia? ¿por qué no puedo bucear en mi interior y captar esa frescura que captan estas películas?” Y bueno, algún día será, mientras tanto, seguimos con la misma vibra de siempre, total por ahora vamos por buen camino, aunque el camino lo estemos recorriendo a un paso por mes, o mucho menos, qué se yo.
Bueno, esas fueron algunas ideas desordenadas sobre el cine, la vida, el amor, y el hacer cine, que hoy sobrevuelan por mi cabeza, diría enmarañada si tuviera pelo para avalar esta expresión.
Ah, y los que se quedaron con las ganas de saber cuáles fueron las películas que más me gustaron, motivaron, etc, de 2008, no voy a hacer ranking, porque en marzo ya estamos pasados de fecha para estos balances. Sin embargo, les tiro las principales, Dark Knight, Be kind rewind, Tropic Thunder (y muchas, muchas grandes comedias de este tipo, como Walk Hard: The Dewey Cox Story, y Zohan), y documentales estremecedores, como El abogado del terror, o Deliver us from evil. El resto, oscila entre el “ok”, el “bien, gracias”, o el “otra vez sopa”, etiquetas que le caben a por lo menos el 80 % de las películas que vi en el año (unas 200, contando unicamente las que vi para Cine.com). Y párrafo aparte merecen las argentinas La antena y Filmatron, dos joyas del cine argentino, que demuestran que el cine argentino está en buena forma. Y doy mi voto como Mejor remake o secuela al regreso de Indiana Jones, que a mí me gustó mucho, aunque la hayan elegido en esa categoría pero en su reverso, como Peor remake o secuela en los Razzie, la contracara del Oscar (concuerdo en el resto de los ganadores, pero a mi criterio estuvieron demasiado polarizados, faltaron muchos nombres merecedores de esa distinción en 2008).
7 Enero 2009 | Por Leo Aquiba Senderovsky | # Enlace permanente
Para desempolvar un poco el moho que cubre este blog desde las reflexiones del último BAFICI (sí, en abril), decidí acercarles algunas breves y desprolijas reflexiones sobre el año que pasó.
1 – El rubro a Mejor película de 2008 a mi criterio puede estar empatado entre dos películas completamente distintas: Be kind, rewind y Batman: The dark knight. No lo se, porque aún no hice un repaso exhaustivo por todas las películas que vi en el año, que como son muchas (después les diré cuántas), merece un post aparte.
2 – En este año mi situación laboral ha sido la siguiente: Continué y continúo con las críticas en Cine.com (en breve comenzarán a ver publicados mis resúmenes de los links a las críticas mensuales). También continué con alguna que otra changuita de edición freelance. Hacia septiembre comencé con mis varias caminatas semanales “mendigando” trabajo y repartiendo cvs por distintas productoras de distinto tipo, tenor y calibre. Dejé unos cien curriculums en un mes (102 para ser más precisos), hasta que, a comienzos de octubre, me incorporé como responsable de video, multimedia y contenidos en DigiKol, empresa de desarrollo de sitios web.
3 – Los proyectos creativos han continuado, algunos esporádicamente y otros con una frecuencia más definida. Algunos en solitario, y otros en grupo. Pero debo decir que, en líneas generales, este año no ha sido particularmente creativo, y que luego de terminar la primera versión de mi primer guión de largometraje, no le he dedicado mucho tiempo a los proyectos que vendrán, al menos no a mis proyectos en solitario. Los otros sobreviven y se sostienen mucho mejor, lo cual da lugar a muchas esperanzas de crecimiento a futuro, que deben mantenerse a base de trabajo arduo y empuje constante. Quienes estamos involucrados sabemos lo que eso significa. Veremos qué es lo que sucede el año entrante, o sea este.
4 – Este ha sido el año del desarrollo de mi sitio web personal, primero con intenciones de desarrollarlo por mi cuenta, y al frustrarse estas intenciones (porque si esperaba hasta aprender todo lo necesario en materia de Flash, hubiese tenido que esperar demasiado y no era la idea), recurrí al enorme talento de mi amigo Nicolás Mosconi, un estupendo diseñador gráfico y web bahiense (los invito a ver sus excelentes trabajos en el sitio de su empresa, Khunastudio.com.ar). Al pobre Nicolás lo tuve a maltraer desde noviembre con el armado de mi sitio (te pido disculpas, Nico, te quiero, pedime lo que sea), y a mi gusto, el trabajo del amigo Mosconi ha resultado sencillamente genial. Aunque falta corregir un par de cosas, y agregar otras, por ende, cuando esté lista mi web www.leosenderovsky.com.ar, les avisaré por este medio y/o cualquier otro que esté a mi alcance.
Bueno, nada más por ahora. Los dejo a la espera de mis publicaciones con los links mensuales de las críticas en Cine.com 2008, y un balance general del mundo del cine en el año que concluyó una semana atrás.
Hasta la próxima…
21 Abril 2008 | Por Leo Aquiba Senderovsky | # Enlace permanente
Apunte 1 – Películas que me quedaron sin ver:
Más allá de todas las que me hubiera gustado ver, hay dos que lamento muchísimo no haber podido ver, a saber:
1) WILL EISNER: PORTRAIT OF A SEQUENTIAL ARTIST: Siendo un fanático de los comics, la figura de Eisner me interesa desde el 2006, año en el que conocí el nombre del creador de la novela gráfica y de The Spirit. Por complicaciones laborales no pude acercarme el viernes 11 al Cenctro Cultural Recoleta para verla, y tampoco pude ir a las proyecciones siguientes.
2) INTIMIDADES DE SHAKESPEARE Y VICTOR HUGO: Por desconocimiento, siempre termino perdiéndome las revelaciones del festival. Esta vez, tenía comprada la entrada anticipada, pero no pude llegar a la función. Fue la única película que no pude ir a ver de las que tenía la entrada, y es la que más lamento no haber podido ir. Imagínense la decepción que significa ver al día siguiente en
Sin aliento, el diario del BAFICI, que esta película se posicionaba primera en el voto del público en su primera función, y yo me la tuve que perder. Vi
yo, de Rafa Cortes, otra de las mayores revelaciones del festival, pero el único consuelo verdadero llegará cuando pueda ver la ópera prima de Yulene Olaizola, que finalmente se alzó con el premio a Mejor Película de la competencia internacional.
Apunte 2 – Reflexiones y otras yerbas:
1) Lo mejor a mi gusto, más allá de las películas, fue asistir al diálogo con los directores. En la mayoría de las proyecciones que fui, se encontraban los directores de las respectivas películas. Los más interesantes: Carlos Reygadas, Rafa Cortes y Enrique Piñeyro.
2) Los cortos de celebración del 10º BAFICI. De los que vi, los más interesantes y/o bellos son los de Lorena Muñoz y Ariel Rotter.
3) Qué pasó con los graciosos y polémicos spots del año pasado? Se ve que la gestión Macri apuntó a algo más austero, se cambió el logo del festival (a mí este nuevo y más clásico me terminó gustando, particularmente en el armado del stand central del Hoyts), y atrás quedaron los gestitos cancheros de promoción.
4) Y los cortos? Me quedo con la opinión del amigo Maro, ya que, como es habitual en mí, no asisto a las proyecciones de los cortos seleccionados. El año pasado me dio bronca no poder ir, porque me perdí La guerra, el corto del amigo Rodrigo Sanchez Mariño. Esta vez no me interesó ir, aunque desde acá felicitamos a Alejo Franzetti por su premio en la Selección Oficial de Cortometrajes.
5) Y las películas FUC? La única que vi fue S.O.S. Ex, que más allá de estar coproducida por la FUC, no es una de las más representativas de la producción FUC exhibida en este BAFICI. Sí lo son Cómo estar muerto/Como estar muerto de Manuel Ferrari (que algún día la veré), e Historias extraordinarias de Mariano Llinas (la cual, debo admitirlo, desestimé verla por su extensísima duración, pero también algún día espero verla). El año pasado en el marco del BAFICI vi El hombre robado, de Matías Piñeyro, y me pareció una propuesta muy interesante. Pero el año pasado privilegié ver cine argentino, este año mi selección apuntó a lo contrario, salvo contadas excepciones.
6) Alguien por ahí dijo: “En 7 de cada 10 proyecciones, un (ex o actual) alumno FUC se encontrará con otro (ex o actual) alumno FUC”. La profecía se cumple a rajatabla. Las tres proyecciones restantes se reparten entre los alumnos FUC que no se llegan a encontrar por la cantidad de espectadores en la sala, y los que pertenecen a otras camadas y no se conocen, o bien no se saludan. Es un hecho.
Conclusiones:
Detesto a aquellos que se atreven a decir “Este BAFICI fue mejor (o peor) que el del año pasado”. Para eso tenés que haber visto la programación completa, o tener un conocimiento preciso de toda la programación, elemento que, creo, solo pueden adjudicarse sus programadores. No se si fue mejor o peor BAFICI que las anteriores ediciones, sí se que fue “mi” mejor BAFICI. No tanto por el nivel de lo visto, sino porque es el primer BAFICI al que me toca asistir desde mi trabajo de crítico. Al no estar cursando, y al estar cumpliendo un trabajo que me “obliga” (en realidad, me estimula) a ver determinadas películas coincidentes con los estrenos en España, fue mi mejor asistencia al BAFICI hasta la fecha. Algunas de las películas de la programación, como It’s a free world de Ken Loach, o Before the devil knows you’re dead de Sidney Lumey, ya las había visto antes para Cine.com. Otras, las vi en el momento para hacer las respectivas críticas. Sin embargo, haciendo una consideración general sobre mi labor como espectador, este año acerté eligiendo un poco de todo, algunas películas pertenecientes a focos de determinados cineastas (Wakamatsu, por ejemplo), otras a secciones entroncadas dentro de lo denominado Panorama, que incluyen secciones paralelas como Democracias, Música, Personas y personajes, etc, y también vi varias pertenecientes a las selecciones oficiales (nacional e internacional). Y sí, vi 13 películas, una de las cuales, Shine a light, la vi fuera del BAFICI pero estuvo en la programación. Es decir, fue por lejos mi mejor BAFICI, el más concurrido y el más productivo.
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