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Rene

Rene.
Rene tuvo, lo que podria llamarse, una infancia feliz.
Rene sonaba con dedicarse a las letras, luego de leer, por primera vez, “Cuentos de la selva” de Horacio Quiroga.
Rene, como la mayoria de los seres sonadores y sensibles, se enamoraba con intensidad, en la escuela primaria, amores platonicos que se prolongaron hasta los primeros anios de la escuela secundaria.

A Rene se le enseno, de manera indirecta (y a veces no tanto) que el dinero vale mas que las personas y que una persona vale por lo que tiene y no por lo que es.

Rene sintio culpa, en un pricipio, pues muchos de sus companeritos por los cuales profesaba un carino especial, no tenian demasiados bienes materiales, empero, se le instruyo: “Rene, no te acongojes; en la Naturaleza, un animalito, para sobrevivir, debe comerse a otro animalito y todo lo que sucede en la naturaleza es lo mas natural y, por lo tanto, lo mas bueno(…) Si Dios asi lo quiso, sus razones tendra, vos solo tenes que ser un buen ser humano y seguir sus lineamientos sin preguntar (…) Preguntar es malo, preguntar es de resentidos. Los resentidos son asi porque la naturaleza les dio menos y, como no aceptan lo evidentemente natural, adoptan una posicion contra natura que los transforma en resentidos…”
Rene queria estar con esa persona que tanto le deslumbro en sus anios mozos, pero, lejos de satisfacer sus deseos, escucho las voces que le decian -”no te convienne, no es un buen partido”-
Rene se caso con un “buen partido”, al tiempo que naufragaban sus suenos literarios en la nave del derecho, carrera de alguna tradicion en la familia, disciplina que, practicamente, se le conmino a estudiar.

Rene sintio culpa, en un pricipio, pero se le enseno que no habia motivo para sentirse asi; La naturaleza nos ensenaba (como se le habia explicado en reirteradas oportunidades) , un animalito, para sobrevivir, debe comerse a otro animalito.
Rene comenzo a odiar al mundo, especialmente, a los desposeidos (si eran de piel oscura, el odio se intensificaba), a quienes estimaba inferiores y con quienes, pese a provenir de una familia de humildes inmigrantes italianos mixturados con algun criollo, nunca se queria identificar.

Conforme los anios pasaban y su matrimonio avanzaba en el previsible fracaso, aumentaban, la renta de Rene y su conyuge, los lujos esteriles, la tilingueria, el consuelo quimico, y la solidaridad que profesaba hacia las clases mas altas, las cuales, a su vez, ostentaban el mismo desprecio por su humanidad que padecian los excluidos que Rene tanto, en silencio (a veces no tanto) detestaba.
Rene hablaba constantemente de democracia, valores republicanos, y civismo, en cada oportunidad que se presentaba util para defenestrar a todo sistema social que presentara rasgos inclusivos (por mas timidos que estos fueran), experiencias que se habian visto obligadas, debido al asedio constante, a subordinar ciertos derechos para garantizar la igualdad y la justicia social, pero, como buena defensora de un sistema social de exclusion, solicitaba a gritos el exterminio de los excluidos que decidian (con las limitaciones producto de la atomizacion social) no ser mas excluidos.
Todo el resentimiento que le generaba su gris vida (producto, mayormente, de un arrepentimiento solapado y reprimido por una toma de decisiones siguiendo ciertos lineamientos), y que crecia conforme pasaban los anios, se canalizaba hacia el incremento del desprecio, del odio de clase y, cuando no, de un abyecto racismo.
Rene paso los ultimos dias de su vida sin disfrutar de compania alguna (salvo de la compania de Roberto, un gato destinatario de todo su afecto), masticando un odio intolerable, teniendo, de cuando en cuando, alguna noticia de sus “perfectos” y rubios hijos (y “pefectos y rubios nietos), quienes reproducian, al pie de la letra, las mismas vivencias y prejuicios que otrora tuvieran como protagonistas principales a sus padres.
Rene, eso si, bien entrada la noche, completamente a solas, encontraba su momento de algo que, se podria decir, era parecido a la felicidad, cuando, por un instante, sonaba con que era una prestigiosa luminaria de la literatura, compartiendo su felicidad con con esa persona que en otro tiempo despertara sus sentimientos mas intensos, la persona que tanto le deslumbrara, la persona que tanto quiso y amo.

Cosmocosme, Enero de 2009

Nota: Este, como todos mis posts, esta sujeto a resignificacion constante. Puede que vean algunas modificaciones en el mismo fruto de la re-lectura y el intercambio de ideas, con la consecuente correccion y/o modificacion de posibles errores.