Cronología del Morrón boludo
Día 1: Compro el morrón

Día 3: El morrón esta un poco blandito. Lo debería usar, si no se va a poner feo.
Día 6: El morrón ya está cachuzo (buena palabra cachuzo). Ya está incomible. Bueno, mañana lo tiro.
Día 9: Uy, el morrón. Bueno, después lo tiro, estoy apurado (?).
Día 10: Ah, no tiré el morrón, qué boludo. Bueno, ya es un asco, no quiero ni tocarlo, mejor ahora agarro la leche para desayunar y después lo tiro.
Día 12: Me levanto, trabajo, me veo con mis amigos, como afuera… (y no, ni pensé en el morrón, no pienso en él todos los días).
Día 14: Soy un imbécil, por qué no tiro el morrón? Por qué no lo tiré cuando ya estaba feo y sabía que no lo iba a usar? Ya está empezando a tener barba, esta por cumplir la mayoría de edad.
Día 16: (con cara de mucho asco) qué forro, que asco me da agarrar esto lleno de hongos y pelitos espantosos, todo deshecho y con olor putrefacto, nauseabundo. Ok, me pongo los guantes y lo tiro. Mañana lo tiro. Lo juro.
Día 19: Compro un nuevo morrón, y de ninguna manera quiero ponerlo en el cajón de las verduras con ese otro podrido, se va a contagiar. Me pongo los guantes, agarro el podrido y lo meto en la bolsa de basura, mientras pienso que con el nuevo no voy a dejar que pase lo mismo, que de ninguna manera, que si no lo voy a usar y se pone feo lo tiro antes.
Día 38: Tiro el segundo morrón.

Me gustó tu morrón boludo (así, sin coma entre morrón y boludo). A mí también me pasa eso pero más que nada con los repollitos de Bruselas. Con lo caras que están las verduras… Me hiciste reir.