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LO QUE TU NO SABES

Tù bien sabes

El Aromo embriaga a las abejas.

Aquella tarde mi piel al sol

Zumbaba enarenada junto al rìo.

Tù bien sabes

Donde La piedra quieta del remanso

Y El àrbol de sombra con su nido

Reflejados en el espejo de agua

Que en tanto se rompìa

Cuando bajaban veloces golondrinas

A beber tesoros de la tarde.

Joyas de cristales sepias

Ondular de montañas navegantes

Y gotas de sudor, perlas y estrellas

Que al andar por el agua

Los peces te robaban.

Tù bien sabes

Enamorabas a los pàjaros

Con tu cuerpo caliente y perfumado.

Y a aquella mariposa que anhelante te seguìa

Con la esperanza de dormirse

En la cuna dorada de tu pelo.

Era cuando los bravos guerreros de la tarde

Rendìan sus banderas y caìan postrados.

Fieles al sol como las cigarras

Llamadas a silencio.

Tù bien sabes

Cuando ya no se puede respirar

Y el corazón corre sin freno.

Era la hora del tren

Serpiente de plata entre los cerros.

Cuando un sorbo de agua fresca

No puede con la sed.

Cuando te reìas

Tù bien sabes

De mis torpes intentos

De tomar tu cintura.

Si era de aceite oliva.

Si era de barro y miel.

La sombra de los àlamos

Se ponìa generosa.

El aire se paraba para cantar conmigo.

Tù bien sabes

Esa canciòn que detenìa tu mirada.

Que hacìa que tus ojos vinieran a mi boca.

Y asì te quedabas quieta por un rato.

Inventaba otros versos.

Continuaba el encanto.

Era hasta que tu mirar

Se posara en mis ojos

Entonces me acercaba…




Huelo el aliento de palomas en el agua.

Siento crujir el àrbol añoso con sus ramas.

La ùltima cigarra guarda su violìn festivo.

La piedra palidece y su rubor escampa.

Hùmeda la arerna guarda huellas de danzas.

El rìo es tàn amable

Que al pasar va cubriendo con un manto de niebla

El amor desnudado.

Tù bien sabes

Porque la primera estrella tìmidamente nace

Y el viento es azul en tus ojos que anochecen.

Las ranas discursivas ensayan su consigna.

El grillo se encamina a afinar su guitarra.

La luna si no viene se pierde la velada.

En tus senos , no obstante,

Un polvo de luz anuncia la llegada

De la novia del cielo.

Y aunque el rocìo refresca

Tu piel de arena y oro

Te digo que no es tarde

Te abrigo con mi sangre

Te beso hasta quemarte.

Tu risa sorprende al zorzal taciturno

Te levantas con chispas que sueltas por el aire

Te quiebras en astillas cuando saltas al agua

Y el eco de tu risa se trepa por los àrboles.

En mi nido de amor reciente y al rescoldo

Como cenizas de un fuego furtivo

Tù bien sabes

Me detendrè como un pintor ante el paisaje

A retratar tanta belleza

A perpetuar la insoportable hermosura del instante.

Despuès

Nos volveremos al pueblo por las vìas

Caminando cantando esa canciòn.



El rìo mantendrà su curso amable.

Y cada dia la primera estrella

Aparecerà como esa tarde.

Nosotros

Tù bien sabes

Habremos caminado

Por distintos caminos.

Un vino añejo, dulce como el Aromo

Atraerà a las abejas que laboran

La miel de mis recuerdos.

Un vino azul como un viento ligero

Un remanso de luz

Donde te quedas.

Embriagado de Enero y golondrinas

El corazón no duele.

Apenas es un zumbido

Un remolino de alas.

Un andar por arenas

Sin tus huellas descalzas.

Y por si no lo sabes,

La canciòn que cantaba

Para atrapar tu piel

Perlada por el sol,

La cantan las palomas

Que juran no olvidarse

Sus promesas de Amor.

Fotografìa: TR tomasrucher.com ( su sitio )