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Robaron mis poemas

Denuncia: Me robaron poesìas

Me lo habìan advertido : “Te las van a robar “.

Quiero que esto sirva de precedente para poetas y locos.

El mètodo que usaron es cruel; y porquè no decirlo : vil

Ahora quiero advertir a los poetas a registrar sus creaciones. hay para ello, un folio con membrete. Las instrucciones son simples.

En cuanto a los locos, es preferible que no dejen huellas de sus locuras. Pueden terminar sus locos dìas en un internado para locos. No es cuestiòn de ser tan inocentes.

Ya me habìan advertido. No se porque no hice caso a tales obviedades.

Descubrì el primer caso por casualidad.

Una poesìa robada fue publicada en un dudoso ejemplar, a saber, de esos libros que quedan en manos de los niños.

Digo, porque dudo que haya sido leida . Simplemente esa hoja fue arrancada y con ella

se armò un barquito de papel.

Asì fue como llegò de regreso a mi casa.

Seguro que aprovechando la ùltima lluvia.

Bien sabido es que los barcos retornan siempre a puerto seguro.

Volviò a casa, mojada y maltrecha.

Debo reconocer que el diseño era bueno.  Soportò la tormenta y navegò varias millas.

Otro caso, no menos vergonzozo, lo descubrì por casualidad.

Aquì deberìan intervenir las autoridades federales. Esto excede las fronteras de mi paìs.

Los mismìsimos Rolling Stones se apropiaron de una de mis letras para hacer una canciòn.

Solo basta invertir el giro del disco para revelar el verdadero contenido de la letra.

Al escuchar la canciòn, parece casi un perfecto Ingles. Pero no tiene sentido. Es solo fonètica.

La haces marchar al reves y la melodìa se torna insoportable. Pero la letra, cambia de idioma.

Aquì aparece algo que escribì hace ya tiempo. Se nota claramente: ( un estribillo que repite )

” Si crees que te van a dar la razòn, es porque acabas de sucumbir…”

El mismo demonio no podrìa decir esto con palabras tan certeras !

El colmo es aquella paloma que regresò a mi palomar.

Bien es sabido que las palomas mensajeras siempre regresan a su hogar.

Esta retornò casi rendida. El ala derecha astillada y faltàndole algunas plumas.

Era una carta que escribì para enamorar a una muchacha. No recuerdo bien la fecha.

Ni la destinataria.

Hace ya tiempo que no envìo palomas para enamorar a una muchacha.

Hace no se cuanto tiempo que ya no me enamoro.

Me doliò mucho encontrarla al regresar.

Ahora pienso que mejor, algunos vientos la hubieran alejado para aturdirla en el camino.

Bien pudiera alcanzar algùn balcòn, una terraza… una ventana hospitalaria.

Convertirse en una carta de amor anònimo, para recompensar a un buen  postor.

Lo cierto, es que nada me impedirà continuar con mi tarea.

Escribirè cuando la sangre lo reclame. Tendràn mis escritos algo mìo, muy de adentro mio.

Los peritos no tendràn dudas de aquello que me pertenece.

Fallaràn a mi favor. Es algo lògico.

Las puertas de mi corazòn estàn abiertas.

Es sabido que la sangre recorre mil caminos, solo para retornar a su morada.


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Sangre que

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Que las nubes pasan como corderitos

Que el molino de chapa las guìa

Que el cedro alienta la lenta carrera

Que el aire silba entre las ramas

Que tres pàjaros van a contraviento

Que el cielo tan celeste maravilla

Que el sol se oculta y aparece

Que las montañas permanecen siempre imperturbables

         tan lejanas y azules

Que tiene una manera de anunciarse la lluvia

         que vendrà tal vez mañana

Que una mariposa blanca va sin rumbo

Que el obrero empuja la carretilla con su carga de piedras

Que saluda y continùa trepando cara al sol

Que nada mejor a este paisaje

         que haya un hombre haciendo su labor

Un joven resuelto y bien alegre

 Que habrà de picar piedras hasta darle la forma

convincente que requiere el muro

Piedras blancas y anaranjadas

con algo de sudor en brillos breves

que el sol resalta y el martillo hiere

Saladas son las gotas que el sudor renueva

Piedra sobre piedra, sal y sal, gota a gota

La frente cincelada tambièn de aquel obrero

La varonil estampa del transformador de la materia

levantando murallas germinales

Con arena y cal y con la propia sangre

La que en rìos estrechos corre pecho adentro

La que pinta señales en las piedras blancas

La que a torrentes fluye cuando la ira la reclama

Sangre de los hombres que sueñan y trabajan

Que luego por la tarde chorrearà en el ocaso

en el ùltimo muro que enciende el sol hacia el oeste

El molino gira

Gira crujiendo la rueda de la carretilla

ahora bajando sin su pesada carga

Ir y venir de un mundo que no para

No se detendrà la marcha y cuando llueva

salpicaràn las verbenas otras sangres

florecientes señales donde pareciera hasta hoy

que no habìa nada

NO OLVIDES

No olvides el sol del mediodia

Ni el plenilunio aquel de nubes azulinas

Ni la ofrenda del àrbol con su nido

Ni al recolector de algodòn de espalda curva.

Ten presente la rosa de la mañana fresca

En el jardìn de sueños con lilas campanillas

Y la ola rompiente con ìmpetu bravìo

Y al pescador silente de jornadas lejanas.

Atesora al niño volando en bicicleta

Y a la madre de un domingo con su bolso de pan

Atesora aquel beso de vertiente amorosa

Y tambièn al sudor del cañero en su afàn.

La belleza del mundo se rinde ante tus pies

Y nace un arcoiris donde quieras que vayas

No olvides esa tierra reseca que laboran

Los hombres y mujeres allà en el salitral.

Conserva en tus pupilas los delantales blancos

Las mañanas serenas con niños en la escuela

Retiene la mirada perdida y desdichada

Del hombre sin trabajo camino hacia la plaza.

Un corazòn alcanza para atrapar tànta vida

Ya nò como una jaula, sino como un abrazo

Màs, dos manos no bastan con tànta indiferencia

Se necesitan alas de esperanzas concretas

Y poemas urgìdos de solidaridad.

En tanto, el dolor acude a tu costado

Recìbelo como a un pàjaro que huye de la tormenta

Anidarà en tu alma y cantarà mañana

Nuestra alborada cierta

La pronta madrugada

En la urdiembre amorosa que tejemos sin falta.

En la atenta vigilia nunca estaràs solo

Mi sangre combativa corre para alcanzarte

Y en el vèrtice del hombre que redime el espanto

Encenderemos el fuego que derrita la escarcha.

Yo te reconozco con la frente dispuesta

Admiro tu coraje y tu risa de espada

Te presiento altivo, camarada

Aquì tienes mi vida de eterna voz alzada.

Desde el fondo del tiempo

Nuestra misiòn avanza. senjukannon

Yuta Onoda – Ilustraciones y pinturas