MI NOMBRE ES DANIEL ADRIAN
Me llamo Daniel Adriàn.
Como de profeta y de locos
Todos tenemos un poco…
Tambièn tengo el Mar.
Nacì una mañana de Mayo
Al alba.
El rìo murmuraba mi nombre.
El sauce viejo le acariciaba el lomo
Como para calmarlo.
-Es un niño aùn
Dèjalo por ahora en su teta.
Y mi madre me apretaba a su pecho.
El viento me llamaba hacia lo alto de los àlamos,
Y mi madre me acunaba para que no escuche.
Me cantaba canciones tiernas que hablaban
De los niños correteando en el patio,
Bajo el encanto enredado en el parral.
El eco de la montaña doblemente reclamaba.
Y mi madre me abrigaba entre sus brazos.
El valle del lado de la hondonada
Tendìa su alfombra amarillenta
Y el zorzal cantaba como un clarín
Llamando a la batalla.
Y mi madre besaba mis oìdos y mi frente,
Con càlidas palabras de amor.
Despuès vino la noche con su cabellera azul y estrellada, y sonaba el tambor de la redonda luna.
Entonces mi madre me acunaba y perfumaba la almohada con lavandas.
Oriòn ensamblaba su flecha de metal bruñido.
¡ Ah ¡ ¡ El tàn temido Oriòn !
Mi madre cerraba las persianas,
Corrìa las cortinas,
Encendìa el brasero y trababa las puertas.
El frìo quedaba en el umbral.
La casa con su mesa tendida olìa a pan y a hierbas de campo.
La mariposa nocturna retornaba a su làmpara.
Padre afilaba su nabaja y en tanto, acercaba a los polluelos recièn nacidos al calor de la cocina en una caja de cartòn.
Mi madre repartìa sus labores, custodiando la olla, corriendo al gato que trepaba la mesa, peinando a mis hermanas.
Fue en aquel momento, creo …
Oriòn lanzò su flecha tan mortal como certera.
Escuchòse un chasquìdo y apareciò un relàmpago ¡!
Por cual grieta o què teja ruinosa
Apareciò la flecha ?
Què descuido instantàneo dejò entrar aquel predestinado disparo ¡!
Madre dejò caer su delantal entre las manos.
Cruzaron las miradas con mi padre.
Mis hermanas corrieron a esconderse en el baño.
El viento…
El viento arremolinò las hojas caìdas en el portal. Dibujò en el aire azul una serpiente con las hojas crujientes y amarillas.
Se quejò el molino como un niño dolido.
Volò un blanco pàjaro espantado, dejando a su paso un hueco en el aire resquebrajado.
…
Y me sentì morir
Como ahora siento,
Con esta flecha clavada en mi costado.
