EZEQUIEL Y LA MAQUINA TRAGAMONEDAS

doublemagic

Así como cobró el aguinaldo, Ezequiel se fue derecho al casino a probar suerte. Estaba harto de tener que negarse a asistir a cuanta reunión, cena, salida o invitación alguna, (aduciendo problemas de tiempo, o problemas personales), por la sencilla razón de no tener nunca el dinero suficiente para al menos costear sus propios gastos.

“Quien apuesta por necesidad, pierde por obligación”. Así dice el dicho en el ámbito de los juegos de azar. Y Ezequiel lo sabía perfectamente. Pero esta vez, sinceramente le importaba poco.

Entro y fue directamente a la sala de máquinas tragamonedas. Si hay algo obvio, es la función de la máquina.  Hace justamente eso. Tragar monedas. Gracias a un compañero de trabajo, (ex empleado de casino), quedaban refutados los mitos que enseñan mil formas para ganar en dichas maquinas.

Ezequiel se sentó en la única que quedaba disponible, en una esquina. Una que tenía un gran cartel que decía Double Magic, haciendo referencia a algún premio acumulado o vaya uno a saber, y que daba a la ruleta electrónica que estaba abarrotada de gente insultando porque había salido el 0. Cargó prácticamente todo el aguinaldo, y apostando por el máximo comenzó a jugar apretando el botón de “Repetir jugada” en lugar de la característica palanca lateral, para no “ejercitar” su brazo derecho sin ningún motivo.

Con cada giro de los rodillos, el pozo acumulado iba creciendo proporcionalmente a  los créditos de Ezequiel que iban disminuyendo, y el ruido de un parlante, anunciando los números que salían de la ruleta, lo exasperaba cada vez más.

En una de las tantas pérdidas que iba llevando, Ezequiel apoyó su cabeza contra el panel frontal vidriado de la maquina blasfemando a todos los santos y pidiendo al menos una cuota de suerte. Una anciana se acercó a su lado y le dijo.

-No siempre se gana donde se quiere ganar. A veces hay que dejar de empecinarse y ser más perceptivo, muchacho.

La anciana tomó la mano de Ezequiel, la puso sobre la palanca lateral y luego desapareció al final de la hilera de máquinas.

-Colorado el 5. –Negro el 11. –Colorado el 32 – Colorado el 14… – había escuchado por el parlante.

Un duro palancazo hizo girar los rodillos, pero el resultado fue exactamente el mismo. Las monedas seguían desapareciendo.

Ezequiel, furioso, comenzó a bajar la palanca intempestivamente una y otra vez para terminar de perder todo e irse a su casa. Pero algo que no había percibido al principio de su desesperación, le llamo la atención justo antes de gastar sus últimas  tres monedas.

Uno de los parlantes de la ruleta electrónica. Estaba cantando los números de atrás hacia adelante con cada movimiento de la palanca que él hacía, mientras el otro seguía normalmente.

Ezequiel sacó las monedas que le quedaban en la máquina  y trató de recordar la seguidilla de los últimos  cuatro números. El parlante había anunciado el 14, el 32 y el 11. Faltaba el 5. Así que corrió a la ruleta, que tenía un lugar vacío, y con el tiempo justo aposto sus 3 últimas monedas.

La bola giró y se clavó sin ninguna duda en el número 5.

Corriendo desesperado, volvió a la maquina tragamonedas, pero esta vez con un papel y una lapicera, y sin apostar comenzó a bajar la palanca una y otra vez, anotando todos los números que se anunciaban por el parlante defectuoso, y recordó que cuando había ingresado a la sala, el numero 0 había sido el primero que se anunció. Así que hasta allí, tendría todo controlado.

Ezequiel miró el papel con los números. Había unos cuarenta y tres anotados. Ahora tenía los números que habían salido desde su llegada, pero no tenía forma de volver el tiempo atrás!

Tomo las 3 últimas fichas que le habían quedado cuando se levantó de la maquina tragamonedas y las puso nuevamente apretando el botón de “Repetir jugada” mientras apoyaba la cabeza en el vidrio frontal y volvió a blasfemar.

Se incorporó en la banqueta y abrió los ojos. Miró a su alrededor y la bola de la ruleta electrónica disminuía su velocidad y estaba a punto de caer. Solo había que esperar una señal para saber si ese por fin seria su día.

La bola cayó, y ambos parlantes cantaron un número ganador.

-El número es….. CERO. – Hagan juego por favor…

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CASA TOMADA (VERSIONADA POR EL DR. FERNET)

- Me bendice, Padre, porque he pecado.

- Dime hijo mío, en que le has fallado al señor.

Aquel hombre arrodillado frente al confesionario, volteó la mirada hacia el último banco de la iglesia mirando que no hubiera nadie cerca, y sabiendo que el secreto de confesión de un sacerdote era inquebrantable, comenzó su relato.

– Todo comenzó hace unas semanas. Mi mentor me encomendó una importante tarea, y para ello me dio libertad absoluta.

Lo primero que hice, fue encontrar un lugar donde esconderme antes de actuar. Necesitaba desaparecer por un tiempo prudencial.

Encontré una casa antigua, un poco lúgubre y vacía que está en el centro de la ciudad, y decidí que ese sería mi lugar de espera.

Entré por los fondos, una mañana bastante gris y gélida.

Recorrí sigilosamente el camino de piedras color rojizo que serpenteaban en el jardín, hasta la entrada posterior de la casa.

- Hijo mío, podrías ser preciso y decirme que acto has cometido?

- No me interrumpa Padre. Necesito liberarme de lo que he hecho.

Aquel hombre prosiguió su soliloquio.

- Entré con cuidado a una especie de comedor unido a una biblioteca, y me sorprendió que aquella casona estuviera demasiado limpia para estar deshabitada.

De pronto escuché pasos y me sobresalté. Intenté esconderme detrás de unos sillones, y en el apuro derribé una silla del comedor. Afortunadamente, aquel que habitaba la casa no logró verme, pero instintivamente cerró una pesada puerta maciza de roble que dividía la casa a la mitad. Me quedé inmóvil, sorprendido ante este giro de mis planes.

Sabía que no podía estar allí. Si los dueños de la casa me veían no podría hacer lo encomendado. Así que unos días después, en la profundidad de la noche, salí por los fondos y con un corta vidrios ingresé por una de las ventanas de la cocina para intentar asesinarlos, pero al apoyar mi pie sobre la mesada mojada resbalé y caí al suelo.

Escuché movimientos, pasos. Una voz de mujer dijo “Han tomado esta parte”. Un hombre le respondió algo, pero yo escuchaba más los latidos de mi corazón.

Unos minutos después, escuche las llaves de la puerta. Se habían ido para siempre. Lo intuí porque la mujer se iba llorando.

Ahora tenía la casa solo para mí, y podía quedarme allí todo el tiempo que considerara necesario, hasta el día indicado.

- Hijo, lo que estas tratando de …

- Ayer fue el día, Padre. El día indicado.

Durante el transcurso de la mañana y de la tarde en esa casa tan abrumadora, tuve una mezcla de intranquilidad y ansiedad.

Sabía que él iba a dar misa en Villa Luro, en la Iglesia San Francisco Solano, en la calle Zelada 4771.

Me escondí entre las sombras, esperando a que saliera y se subiera a su auto, un Renault 4L.

Cuando por fin salió a eso de las ocho de la noche, aparecí de la nada para sorprenderlo.

No tuve piedad, Padre. Cinco tiros certeros de mi ametralladora Imgran M-10 se alojaron en su abdomen y su pulmón. Cuando giró para sostenerse de su auto, lo rematé con un tiro de gracia por la espalda.

El sacerdote estaba petrificado, escuchando claramente la confesión de un asesinato a sangre fría y no podía creerlo.

- Hijo, estas queriéndome decir que tu..

- Si padre. Ayer a las ocho y cuarto de la noche, encomendado por la Triple A, yo, el comisario Rodolfo Eduardo Almirón, asesiné al Padre Carlos Mugica.

casa tomada

http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Mugica

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DON CIRILO EL SERENO, Y LO PARANORMAL

CIRILO Y DEPTOS EN SAN ISIDRO

Don Cirilo llegó esa tarde a su casa más que contento. A pesar de sus 72 años, y un par de sustos que le había tenido de salud, había conseguido una changa en una enorme obra en construcción, cercana al rio, que casi estaba terminada. El puesto de sereno era de 22 a 06, y como él dormía poco, tenía la mayor parte del día disponible. Había conseguido el trabajo porque el sereno anterior había “tenido problemas”, según quien lo contrató.

Ese viernes a la noche, don Cirilo se llevó su juego de mate y una radio para ponerse en la garita y tener un poco de música que le hiciera compañía mientras se mantenía en vela. Tenía miedo de alguna visita sorpresa de parte de los dueños y no quería quedarse dormido ni un segundo.

La noche venía normal, hasta que a las doce en punto la radio de don Cirilo dejó de funcionar. No eran las pilas, ni el dial, ni el volumen. Simplemente comenzó a hacer ruidos extraños, entrecortados y unos segundos después, se escucho un grito de horror de una mujer. El sobresalto fue instantáneo y despidió de la banqueta a don Cirilo que con el movimiento brusco tiró la radio de la mesa y la hizo pedazos.

Con la frente llena de sudor, se dispuso a salir de la garita para dar una vuelta y relajarse, cuando escucho que en el fondo del terreno un ruido a cadena arrastrándose cruzó de lado a lado.

Inmediatamente se metió en el palier del edificio y subió al ascensor para ir hasta el sexto piso, donde estaba el departamento 66 que era el que estaba amueblado y se utilizaba para mostrar a los futuros compradores ya que contaba además con hermosa vista al rio.

Al llegar al departamento, don Cirilo se puso blanco. Se había dado cuenta que estaba en el 6to 66. Hubiera deseado no tener unas ganas locas de ir al baño, pero necesitaba hacerlo porque no era solo orinar. Abrió lentamente la puerta y asomó la cabeza rogando no encontrar nada extraño. Encendió la luz del living y lo recorrió con la vista. La puerta se cerró súbitamente detrás de él.

Angustiado y con el pulso acelerado, se dirigió al pasillo que lo llevaba a las habitaciones y al baño. Mientras estaba sentado en el inodoro con la puerta entreabierta del baño, vio como la luz del living se apagaba súbitamente.

-Quien anda ahí? – dijo con el corazón casi en la garganta.

Absoluto silencio.

-No tengo nada. Soy el sereno – volvió a repetir con la voz entrecortada.

El departamento estaba enmudecido en medio de la noche.

Don Cirilo se levantó del inodoro con un dolor en el pecho y se acercó a la bacha para lavarse las manos mientras se miraba en el espejo. Sus ojos se perdieron en una mirada llena de miedo. El agua de la canilla comenzó a salir sola. Y para él fue el final.

Huyo despavorido y su corazón no lo soportó. Cayó fulminado por un paro cardiaco en el medio del living.

A la mañana siguiente a primera hora, el capataz  esperaba en la puerta de la obra al arquitecto que sorprendido veía un patrullero y una ambulancia.

-Pero que pasó? Que pasooó??

-Señor. El sereno nuevo apareció muerto en el departamento que tenemos de muestra. Fue un paro cardiaco.

-Pero como puede ser! El anterior nos afano hasta los ladrillos, y ahora tenemos un muerto!!! Hay alguna otra “novedad” que me quieras dar???

-Si, pero no son tan graves. Parece que anoche un gato se engancho en unas cadenas y por correr quedo colgando en la pileta y rompió unas cuantas venecitas. Y hay que regular la antena del edificio porque hace interferencia cada dos por tres con una radio del barrio que a la medianoche tiene un programa de terror.

El arquitecto ingresó  en la obra con movimientos de enojo y se dispuso prestar declaración a un oficial.

El cartel de venta que estaba en la vereda y daba las especificaciones de los departamentos decía:

“Adelántese al futuro. Sensores de movimiento en todos los ambientes, incluido  en griferías de baño y cocina”


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CIUDAD ZETA

La gente del blog SCIFI CLUB tiene esas cosas. Yo escribo un cuento y ellos lo publican sin mas.

Asi…. de locos que son, nomas!! Me dejan participar sin ser parte del staff. Staff visto que no les preocupa.

Si les gusta la ciencia ficción, dense una vuelta porque mas allá de mi cuento, el blog no tiene desperdicio.


“Bienvenidos a Ciudad Seta”, decía un cartel al final del camino.

-Que increíble. Desde que yo era pequeño le dije que se escribía con Z. Nunca lo modificó y encima se reía como burlándose de mi!

Vicest detuvo el auto justo en la entrada de la hermosa finca que acababa de heredar de su abuelo francés, fallecido tras un confuso episodio. Descendió para abrir los pórticos de madera torneada, e ingresó hasta la entrada de la masía esperando encontrarla en condiciones precarias por el paso del tiempo.

Se sorprendió por un momento hasta casi tropezar al ver que las luces se encendieron, el hogar comenzó a arder, y una música relajante inundo el aire, solo con el hecho de poner un pie en la sala.

Para seguir con este relato, acceda al siguiente link.

http://blogsdelagente.com/scificlub/2011/12/15/ciudad-zetadr-fernet/

Salud

CARTA DE AMOR (DE LA SAGA DE PABLO VANCE, EL SIMBOLOGISTA)

carta-sobre-icono

El matutino dominical enrollado rodó sobre el césped de la entrada  de una de las casas del Barrio privado. Pablo Vance salió a recogerlo con su taza de té en la mano, y mientras bebía su infusión, lo hojeó brevemente.

Una desaparición  que llevaba casi una semana y no tenia aun pistas de esclarecerse, lo detuvo en la sección policiales en la página 14. Una estudiante de la Universidad de Buenos Aires, le había escrito a su novio una carta de despedida, expresándole que lo abandonaba, ya que se había ido con otro hombre.

El famoso simbologista echó una mirada a una foto del sobre y la carta escrita de puño y letra colocada sobre la noticia.

“POR AMOR BENICIO, LOGRARAS OLVIDARME. VIVE ALEGRE. NUNCA CAMBIES ESO” Decía el sobre.

Automáticamente apoyó su taza de té sobre la mesa del desayunador y vistiéndose elegantemente salió hacia la estación central de policía.

Al llegar, solicitó hablar con el detective que estaba llevando  a cabo la investigación.

- Buenas tardes detective. Mi nombre es Pablo Vance y vengo a colaborar con este caso.

- Señor Vance. Lo conozco muy bien. Dígame en que puedo servirle.

- Quisiera ver la carta enviada por esta jovencita a su novio. Entiendo que ella solicito mi ayuda y estoy aquí para   brindársela…

- Discúlpeme que lo interrumpa. Pero la joven le solicitó ayuda a usted? Acaso perdió la razón?

-No tengo tiempo para explicaciones sin sentido. Podría darme la carta por favor?

El detective Bogado abrió el expediente y alcanzó a Vance la carta de la muchacha, que se puso a leerla en absoluto silencio, como adentrándose en cada palabra.

“ Mi vida, no está mal creer en Dios. Nos libera del peligro. Debemos confiar en él como en un profesor.

De historias viejas me quiero alejar. Tiene poco sentido sentirse como presa en esta dura relación que definitivamente no está funcionando. Prefiero encontrar nuevos horizontes, viviendo cada instante un amor un poco loco.

Va a realmente matarme, sentir que estoy dejándote triste, con pena  en el corazón. Pero nadie puede jugar con su sentir, y creo que lo mejor que puedo hacer, es irme de casa.

Espero poder  verte salir alguna vez  con alguien. Que  tengas una vida feliz.

Luciana”

Vance apoyó la carta sobre el escritorio del detective, se acomodó la corbata levemente y con un tono formal se dirigió a los presentes.

La jovencita ha sido secuestrada. Les solicito que averigüen quien es su profesor de Historia en la universidad y allanen su casa lo antes posible. A la muchacha no le queda mucho tiempo.

El detective Bogado,  junto a su equipo de investigación dudaron un instante, pero la reputación de Vance no tenía ni una grieta en más de quince años, de modo que se movilizaron inmediatamente según lo que el simbologista había dicho.

Una hora después, se le informaba al detective que el allanamiento había sido todo un éxito y la joven estaba a salvo.

- Señor Vance. Me alegra informarle que Luciana está a salvo.

- Sabía que así seria. Es una joven muy inteligente. Ella sabía que podía contar conmigo para hallarla.

- Podría decirme como supo que ella estaba en ese lugar?

- Digamos que algo tan sencillo como la secuencia de Fibonacci no pasa desapercibida para alguien como yo.

- Quién?

- Fibonacci utilizo una secuencia matemática muy simple, donde un número es la suma de los dos anteriores. Utilizando ese método, busque las palabras que correspondían y arme el mensaje original oculto en la carta.

Vance tomo un resaltador y comenzó a marcar las palabras que correspondían a la secuencia.

Mi vida, no está mal creer en Dios. Nos libera del peligro. Debemos confiar en él como en un profesor.

De historias viejas me quiero alejar. Tiene poco sentido sentirse como presa en esta dura relación que definitivamente no está funcionando. Prefiero encontrar nuevos horizontes, viviendo cada instante un amor un poco loco.

Va a realmente matarme, sentir que estoy dejándote triste, con pena  en el corazón. Pero nadie puede jugar con su sentir, y creo que lo mejor que puedo hacer  es irme de casa.

Espero poder verte salir alguna vez  con alguien. Que  tengas una vida feliz.

Luciana.”

Al finalizar de marcar las palabras, el detective comprendió perfectamente lo que Vance quería decir, pero aun le quedaba una duda más.

- Usted aparece de la nada, diciendo que viene a colaborar. Por qué aquí? Por qué con este caso?

- Como le dije hace un rato, detective. La joven solicitó mi ayuda y yo solo vine a brindársela.

- No veo como ella pudo contactarse con usted, si llevaba una semana secuestrada.

- Pero detective! Acaso no vio mi nombre en el sobre?

Vance tomó el marcador nuevamente y luego de unos trazos, se lo mostró.

POR AMOR BENICIO, LOGRARAS OLVIDARME. VIVE ALEGRE. NUNCA CAMBIES ESO  ”


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EL DIA DEL FUNDADOR

Pequeña participación del Dr. Fernet en el fascinante blog SCI-FI CLUB.

Espero que lo disfruten.

EL DIA DEL FUNDADOR

CIUDAD CAMPE

El espaciopuerto de Belard, situado en la planicie sur de la ciudad de Campe, inició el proceso de materialización de la neobarcaza turística proveniente de la Tierra, con motivos de los festejos por el Día del Fundador.
Cada año, miles de naves llegaban de diferentes cúmulos, eco-bases, o sistemas planetarios relativamente cercanos, como el sistema Solar. Las fiestas se extendían por un lapso aproximado de tres puestas dobles, algo difícil de entender y calcular para los terráqueos, ya que a diferencia del sistema decimal, los habitantes de Campe se rigen por el sistema hexadecimal.

Continua en

http://blogsdelagente.com/scificlub/2011/09/01/el-dia-del-fundador-doc-fernet/

VAGON COMEDOR (DE LA SAGA DE PABLO VANCE, EL SIMBOLOGISTA)

vagon comedor

Estación de trenes de Retiro -  1983.

Como cada Enero, María Eugenia se iba en tren para visitar a su prima Soledad. Y como cada Enero, le solicitaba a su amigo y mentor Pablo Vance, que la acompañara por unos días.

Pablo y María Eugenia llegaron corriendo desde la calle hasta el andén 2 de la estación de trenes. Estaban con los minutos contados para tomar el servicio de las 14 hs con destino a Rosario. Afortunadamente, el equipaje era solo de mano, y no fue necesaria la ayuda de changarines para arrimarlos hasta el vagón correspondiente.

Se sentaron en sus respectivos asientos, pero cuando María Eugenia intentó entablar un dialogo con Pablo, descubrió que era inútil. Él ya se había enfrascado en una revista de ingenio y pasatiempos que lo dejaban absorto del mundo exterior.

Por un extremo del vagón, una mujer entró llorando acompañada de un guarda. Éste la guió con cierto esfuerzo hasta su respectivo lugar, e intentó tranquilizarla dándole un vaso de agua que oportunamente le había solicitado a la señorita que recorre el tren con el carro de bebidas y emparedados.

-          Señora. Le aseguro que haremos todo lo posible. Hace un tiempo que estamos tras este individuo.

-          No lo puedo creer, son los ahorros para el funeral de mi padre!!! No puedo tranquilizarme.

Pablo no pudo evitar oír, se levantó de su asiento y se dirigió hacia el guarda.

-          Buenos días, señor. Mi nombre es Pablo Vance. Podría decirme que es lo que ocurrió?

-          Por qué debería?

-          Primero, porque veo una mujer dolida, y como hombre le quiero ofrecer mi ayuda. Segundo, porque estoy compartiendo mi viaje con una mujer, y es posible que lo que le ocurre a esta señora le pueda ocurrir a ella. Tercero, porque escuche que “hace tiempo” que están tras un individuo, es decir que lo que haya ocurrido es recurrente. Prosigo? Tengo más razones.

El guarda lo miró un tanto perplejo. Luego se acomodó la gorra.

-          Vera usted, señor Vance. Hay un hombre que viaja desde Retiro a Rosario y viceversa , robando diferentes objetos a los pasajeros. Ya sea mientras duermen, o mientras se van al baño, o simplemente en las estaciones, cuando bajan. Esta señora viajó el viernes  desde Ramallo, para el funeral de su padre, pero le robaron en el viaje cuando venía. Ahora debe volverse para tomar más dinero y volver para pagar los oficios religiosos y demás gastos que surgieron durante el fin de semana.

-          Señora. No puede retirar dinero de algún banco aquí en Buenos Aires? – Preguntó Vance a la mujer.

-          La verdad, no. Todos mis ahorros están en mi casa. Solo tenía encima el cheque para pagar a la funeraria.

Vance miró al guarda.

-          Cuánto hace que ocurre esto?

-          Hace aproximadamente unos dos meses.

-          Ha escuchado que haya pasado más de una vez en un mismo día?

-          Solo en dos ocasiones. La última fue hace una semana.

-          Y  la anterior?

-          Hace exactamente un mes.

-          Y el modus operandi parece ser el mismo?

-          Así es. Todas las personas bajan en alguna de las terminales.

-          Y también suben en las cabeceras del recorrido?

-          Todos los afectados que bajaron en Rosario habían partido desde Retiro pero…

-          Pero los que llegan a Retiro nunca subieron en Rosario. – completó Vance.

-          Exacto! Como lo supo?

-          Deme un minuto para atar cabos.

Vance miró hacia abajo, como si intentara conectar una serie de pensamientos sueltos que deambulaban por su cabeza esperando encontrarse en algún punto estratégico de su cerebro.

Con los pequeños datos que había recabado, tenía varias certezas. No importaba si el ladrón no residía en las cabeceras.  Lo importante era que necesitaba optimizar el tiempo y bajar al menos a mitad de camino para poder dejar los objetos robados y así no cargar con la evidencia durante todo el trayecto.

De acuerdo con lo descripto por el guarda, nunca habían robado a alguien que subiera en Rosario, lo que significaba que el ladrón “marcaba” como sus víctimas a aquellas personas que subieran después, pero que le dieran tiempo a bajar en alguna estación a dejar el botín.

Es decir que el ladrón subía en Rosario, pero bajaba antes que el tren llegara a Retiro. Pero extrañamente la gente a la que robaba y descendía en Rosario, había salido desde capital federal.

-          Cómo sabe quien viaja con dinero u objetos de valor desde Buenos Aires? – Se preguntó a sí mismo.

El rostro de Vance parecía empezar a encontrar respuestas a medida que pasaban los segundos. La mujer y el guarda lo miraban detenidamente y María Eugenia ya estaba a su lado para pedirle que volviera a su asiento porque el tren había dado el aviso de su partida inminente. Pablo movió la cabeza de un sobresalto, como si acabara de salir de un trance psíquico.

-          Bien. Como primera medida quiero que sepan que esta persona no está armada, de modo que le solicito a usted señor, que llame a una fuerza de seguridad para que lo detenga.

-          Acaba de decir que no está armado. No creo que sea necesario.

-          Lo es, ya que ninguno de los cuatro tenemos el poder para detenerlo. Aunque lográsemos reducirlo, deberíamos esperar hasta que el tren se detenga en la próxima estación.

El guarda bajó inmediatamente del vagón y en menos de un minuto subió con un oficial de policía que sabía lo que estaba ocurriendo desde hacía un tiempo.

-          Muy bien. Creo que tenemos al culpable- Dijo con un tono de seguridad absoluta. – Vayamos al inicio del tren.

Vance, seguido de María Eugenia, el guarda, el oficial y la mujer, caminaron hasta el inicio del primer vagón del tren. Al llegar allí, Vance giró sobre sus talones y echo una mirada generalizada. Algunos asientos vacios, dejaban ver un poco del cuero verde de los asientos. Vance habló al oído con el oficial de policía. El tren arrancó lentamente.

-Perfecto!- Les dijo a todos.- Estamos en viaje y el ladrón no podrá tirarse del tren, a menos que este realmente loco y prefiera saltar para salvarse y morir en el intento. Creo que estamos listos.

El tren ya se movía a una velocidad importante. Todos comenzaron a caminar por el pasillo del vagón.

-          Qué buscamos?- Pregunto el  guarda.

-          Un hombre arrugado. – Respondió Vance

-          Perdón?

-          La persona que roba  viaja desde Rosario hasta un punto a mitad del recorrido. La única estación donde los trenes se cruzan con diferencia de veinte minutos es en San Pedro. Si consigue dejar rápidamente lo robado y subirse al tren, puede realizar un segundo robo, lo que significa que no tiene tiempo de cambiarse la ropa. Sin embargo, cuando roba a pasajeros que vienen desde Buenos Aires, solo puede subirse y llevar lo robado hasta la terminal de Rosario, donde baja y espera  nuevamente la partida del tren.

-          Me dejas muda – Le espetó María Eugenia.

-          Eso no es nada. Lo curioso es que hoy justamente el ladrón subió en este tren y aquí  Retiro en lugar de su ascenso habitual.

-          Y eso como lo sabe? Le preguntó el guarda.

-          Lo sé. Y es suficiente con eso. No cree?

El guarda frunció el ceño y siguió caminando. El policía se volvió para interpelar a Vance.

-          Discúlpeme, pero gente con la ropa arrugada debe haber mucha en este tren. Con eso no podemos detener a nadie.

-          Lo sé. Pero vamos a encontrar algunas señales más que este individuo nos va a regalar.

Cada vez que entraban a un vagón nuevo, Vance miraba durante unos segundos todos los asientos y después atravesaba el pasillo junto a los demás.

Finalmente llegaron al vagón comedor. Vance escrutó las mesas. Se giró hacia los demás y dijo. – -

-          Nuestro hombre está aquí. Les pido por favor que no hagan nada extraño.

 El guarda se acomodo la gorra y miro al policía, un tanto extrañado.

A mitad  del vagón, Vance se detuvo al lado de una mesa y dijo.

-          Oficial, por favor arreste a este hombre. Es el encargado de los robos en el ferrocarril.

El oficial de policía, un poco perplejo, pidió documentos a un hombre con el brazo derecho enyesado, que no tenía manera de salir del asiento por estar rodeado.  Este se negó y el oficial inmediatamente sacó las esposas y se la colocoó sobre la mano izquierda.

Vance metió la mano dentro del saco arrugado de aquel hombre y sustrajo un sobre con dinero.

-          Este sobre le pertenece, señora?

-          Sí, señor. Es el sobre que debía llegar a la funeraria.

-          Perdoname Pablo. Pero cómo supiste que era este hombre?

-          Les dije que buscábamos a un hombre con la ropa arrugada, y este señor cumple con los requisitos.

-          Pero no creo que eso solo te haya alcanzado.

-          No alcanzaba. Pero cuando entré al vagón hubo algo que me llamó la atención. Un hombre enyesado tomando un café. El asa del pocillo estaba sobre el lado derecho. Lo que significaba que ese no era su asiento o al menos ese no era su café. Si el café hubiera estado lleno, podría haberme equivocado, pues aun no había tocado la taza. Por otro lado, un hombre con  cierta limitación deja de convertirse en sospechoso para el común de la gente. Su rostro denota incomodidad, lo que significa que no ha descansado bien, o que lleva mucho tiempo sentado viajando.

-          Lo felicito.- dijo el guarda. Jamás había visto que el poder de deducción fuera tan útil en un caso como este.

-          De todos modos, esto aun no se resuelve del todo.

-          Por qué? – Le preguntó María Eugenia.

-          Porque este hombre no trabaja solo.

-          Como lo sabe? – fue la pregunta del guarda.

-          Muy simple. El ladrón sube en Rosario y luego de robar baja en San Pedro a dejar el botín. Él puede elegir su víctima. Pero cuando sube en San Pedro, necesita que alguien le diga a quien debe atracar de todos los que subieron en Retiro…

-          Es decir que hay otro hombre en algún vagón del tren que sube en Retiro y trabaja con él?

-          No. Otro hombre significa otro pasaje, otro control, otro testigo..

-          Y entonces? Pregunto la señora.- Señor Vance, díganos que es lo que ya sabe y nosotros aun no!

Vance miró al guarda.

-          Y yo que tengo que ver?

-          Para qué lo pregunta, si lo sabe perfectamente? Usted es quien marca a la víctima al subir en Retiro y le avisa a este hombre para que pueda robarle.

-          No tiene ninguna prueba de eso!! Es una vergüenza!!!

-          Cuando le pregunte qué era lo que ocurría con esta mujer, usted se acomodó la gorra mientras miraba por encima de mi hombro. Escuché que una persona se levantaba y salía del vagón. Algo raro viniendo de alguien que acababa de subir para viajar.

-          No tiene nada que ver! Cada uno se levanta cuando quiere.

-          También note que los días en que hubo dos robos en el mismo día fueron un lunes. Es decir que fue después del fin de semana. Lo que quiere decir que los días sábados y domingos se reparten las ganancias robadas.

-          Eso no me involucra en lo absoluto.

-          Digamos que sí. Cuando ingrese al vagón comedor, me di vuelta y les dije que estaba nuestro hombre y nuevamente usted se acomodó la gorra. Gire rápidamente y este sujeto se acomodo en la mesa y miro hacia la ventana. Usted le decía mediante ese movimiento que saliera del vagón.

El guarda dio un empujón a María Eugenia, eludió a Vance y echó a correr por el pasillo del vagón, pero al llegar a la puerta se encontró con que lo esperaba un segundo oficial que se había ocultado a simple vista.

Eso era lo que Vance había susurrado al policía en Retiro.

-          El guarda está involucrado. – Le había dicho.

El tren salía de la estación de Zarate, y con el caso resuelto a María Eugenia aun le quedaba una duda. Mientras el tren seguía con su destino a Rosario, ella se quedó pensativa viendo como se perdía de vista la estación. Vance sabía cual era la pregunta, como siempre.

-          Por el cheque. – Le dijo serenamente.

-          Qué? – Respondió  María Eugenia.

-          Querías saber porque si este hombre baja y sube en San Pedro, hoy venia desde Retiro.

-          Con vos no se puede. Si, quería sacarme esa duda.

-          Cuando se repartieron las ganancias el fin de semana, descubrieron que uno de los sobres tenía un cheque. El cheque era para un funeral en Buenos Aires, así que lo más probable era que el cheque hubiera que cobrarlo en alguna sucursal de Capital Federal. No había otra opción más que viajar hasta acá y cobrarlo.

María Eugenia le mostró una expresión,  mezcla de admiración y incredulidad ante la resolución del caso. Giró nuevamente hacia la ventanilla para ver pasar la vegetación a toda velocidad.

Pablo Vance se acomodó en su asiento, sacó un bolígrafo, y del bolsillo del saco extrajo su revista de pasatiempos. Sonrió levemente y comenzó el crucigrama de la página central, como si nada anormal hubiera ocurrido en su día…

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NICOLAS Y EL 24 DE DICIEMBRE

Merry_Xmas_02

Caía la noche y Nicolas todavía era presa de una siesta que se extendía desde las tres de la tarde.

Se había levantado temprano para terminar de ajustar algunas cositas que le quedaban pendientes antes que terminara la semana y saliera por fin de vacaciones.

Si bien su casa era acogedora  afuera el frío no era chiste, así que mediodía había almorzado junto a su esposa unas verduras al vapor, (a pedido suyo) y unas presas de pollo.

 

-          Me querés decir para que te querés cuidar justo ahora? – Le preguntó su esposa. – Si

           hagas lo que hagas siempre vas a ser el mismo viejo panzón. O todavía no lo sabes?

-          Bueno, viejita linda. Entendeme. Voy a estar toda la noche trabajando y no quiero

           sentirme pesado. – Respondió Nicolas sonriéndole a su mujer.

 

Ya eran casi las ocho de la noche cuando entró a la ducha para bañarse.

 

-          Amor!!!- Gritó.- Donde está el shampoo ese que uso para la barba que me la deja

           suavecita?

-          Está en el borde de la bañadera! Corré la panza que lo vas a ver!!!- Le respondió su

           mujer mientras comenzaba a reírse sabiendo que su marido estaba haciendo lo mismo

           bajo la ducha.

-          Gracias. Ya lo encontré! Estaba al lado de tu crema antiarrugas. – Retrucó Nicolas

           entre carcajada y carcajada.

 

Nicolas y su mujer se llevaban de maravillas. Parecía  que estaban juntos desde el principio de los tiempos. Si bien no tenían hijos por diferentes motivos, sentían que eran felices con la vida que les había tocado vivir.

Nicolas salió del baño y su mujer lo esperaba en el dormitorio con el uniforme de trabajo.

 

-          Le diste de comer mucho a los animales? Mira que no quiero que estén lentos. Total yo

           después les doy algo en el camino.

-          No. Quedate tranquilo. Picaron algo hace un rato. Y además están recién bañados,

           como vos. Eso sí, tienen más pelos. Pero no use tu shampoo de la barba.

 

Nicolas besó a su mujer dulcemente en la frente y comenzó a vestirse para salir a trabajar. Miró su reloj que marcaba las nueve de la noche, y  le pidió a su esposa que le alcanzara el cinturón para colocárselo en el pantalón.

 

-          Qué hay de cenar? Mirá que mucho no me puedo demorar.

-          Me estas cargando? Todos los años me decís lo mismo!!!! Jajajaja.

-          Bueno che! Es la edad. Sabes que me duele mucho dejarte para esta fecha. Por eso

           quiero que al menos cenemos juntos antes que me vaya a trabajar.

-          Ya lo sé, mi amor. No te preocupes. Estoy acostumbrada. Comemos y te vas tranquilo

           para la fábrica, así dejás todo listo.

 

Nicolas y su mujer cenaron tranquilamente. Después tomaron un té con un pedazo de pan dulce y finalmente se despidieron.

 Eran las once de la noche, y aquel hombre salió para la fábrica. Tenía un rato de papeleo todavía antes de empezar a trabajar.

 

-          Chau mi amor. No me esperes levantada! – Le dijo con tono jocoso.- Mirá que llego

           tarde!

-          Cállate viejo loco, jajajaja! Sabés que voy a estar esperándote con el chocolate

           caliente!

-          Gracias por estar siempre, viejita linda. Te amo.

-          Yo también te amo.

 

El reloj de la fábrica marcaba casi la media noche y Nicolas acomodaba algunas cosas para comenzar con su tarea.

Abrió el portón doble de par en par y levantando la vista miró el cielo.

 

-          Excelente noche para volar.- Se dijo a sí mismo.

 

Se sentó en el trineo, se acomodo su peludo gorro rojo para que no se le volara, y gritando el  nombre de sus ocho renos, levantó vuelo en la inmensidad del polo norte.

Mientras cruzaba el cielo estrellado, dio un último vistazo a la fábrica, donde todos los duendes lo saludaban deseándole buen viaje.

San Nicolas, o Santa Claus, o Papa Noel, (llámenlo como quieran), extendió su brazo y exclamó la frase que iría repitiendo alrededor de todo el mundo a lo largo de esa noche.

 

-          JO, JO, JO!!! FELIZ NAVIDAD!!!!!

 

(Nota: Dedicado a mis tres soles. Azul, Macarena y Lourdes. Porque gracias a ellas yo tambien creo en Papá Noel.)

 
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CERRADO POR REFACCIONES

corazon

Aquel hombre, encendió su computadora, y comenzó a escribir lo que él creia que sería su último post. Había decidido dejar de escribir por un tiempo indeterminado.

Lo tituló  “CERRADO POR REFACCIONES”, y fué el cuento mas breve que escribió y comenzaba así:

- “Aquel hombre, encendio su computadora, y comenzó a escribir…”

Salud

EL BOMBARDEO EN LA HENDIDURA

Ariel acudió al llamado de su doctor aquella madrugada con cierta curiosidad. Hacía poco que se había hecho la ultima batería de estudios y estaba esperando los resultados.

Al entrar al consultorio, descubrió que su médico, estaba rodeado de otros colegas.

-          Buenos días, doctor. Vine tan pronto como pude.

-          Buenos días, Ariel. Te mande llamar porque tenemos un tema por resolver.

-          Qué pasa?

-          Los resultados de los estudios son muy confusos. Si bien sabemos lo que es, no podemos determinar su verdadero tamaño ni forma. Lo primero que tenemos que pensar en una cirugía, es estar seguros de que si abrimos, vamos a hacer más bien, que mal. Me entendés?

-          Si. Entiendo. Y?

-          Necesitamos dar un paso más. Y queremos darlo con vos.

-          De qué se trata?

-          Es un procedimiento que descubrió el equipo de investigación del hospital que trabaja para mí bajo un cuidadoso secreto, ya que no figura en ningún lado a nivel proyectos.

-          Qué me quieren hacer, doc.?

-          Una mezcla de cosas. Tenemos que realizar una serie de combinaciones de drogas ilegales, bajo algunas condiciones extremas, y darte una descarga electromagnética, pero utilizando premisas de física cuántica. Sé que suena extraño.

-          Me alegro que lo sepa. Y para qué va a servir todo eso?

-          Querés la versión corta o la larga?

-          Las dos. Primero la corta.

-          Te vas a volver invisible. O mejor dicho, transparente.

-          Así de fácil? Y cuál es la versión larga?

-          Existe una prueba en física cuántica llamada “El Bombardeo en la hendidura”. La oíste nombrar?

-          Si. La muestran todas las mañanas en el canal de noticias!!! De dónde voy a saber eso? Qué es?

-          Imaginate un cañón que tira pelotas de pintura contra un pizarrón, pero tiene delante una plancha con una hendidura vertical un poco más ancha que el tamaño de la pelota. Que verías después de haber tirado 200?

-          Que un montón dieron contra la plancha, y las que pasaron explotaron contra el pizarrón.

-          Y que forman?

-          Supongo yo que una línea vertical.

-          Exacto. Y si hubiera 2 hendiduras en la plancha?

-          Lo mismo. Dos líneas verticales que copian a la plancha.

-          Bien. Ahora imaginate que hagas lo mismo con una onda en el agua. Qué verías?

-          Que las ondas rebotan en la plancha, menos la onda que pasa por la hendidura que llegaría a la pizarra.

-          Si. Y a pesar de la hendidura, la onda llegaría más extensa, porque se va expandiendo. Y si pones las dos hendiduras?

-          Lo mismo, dos ondas que llegan al pizcaron.

-          Ahí está el secreto. Es una sola onda que se pasa separada por cada hendidura. Pero lo más curioso, es que al pasar, se expande independientemente, y termina chocando contra sí misma. Y qué pasa?

-          Ni idea!!!

-          Se empieza a multiplicar con cada choque que produce entre sí. Por lo tanto al llegar al pizarrón, tenemos infinitos impactos de una sola onda!!! Es decir… una sola onda, golpeando en varios lugares al mismo tiempo.

-          Esta todo muy lindo, pero no se qué tiene que ver con mis estudios.

-          Vamos a sumergirte en un piletón  en agua a muy baja temperatura y vamos a inyectarte una combinación de drogas. Después vamos a envolverte en una malla electromagnética, y vamos a darte una descarga eléctrica.

-          Eso no me gusta para nada.

-          La descarga va a generar una serie de ondas en el agua, que se van a multiplicar por infinidad de hendiduras que hay en la malla.

-          Sigo sin entender.

-          Conseguimos hace algunos meses, lograr que tejido humano se vuelva transparente con este proceso, pero solo de manera aislada. En uno o dos centímetros de piel. Nuestra idea es generar tantas ondas como sea posible para volverte transparente.

-          Pero no van a poder ver nada. Van a encontrar un piletón vacio.

-          Vos vas a estar ahí, y esa es la mejor parte. Te vamos a realizar conexiones solo hasta la hipodermis, y en venas y arterias elegidas perfectamente, es decir que lo que se va a volver transparente es solo tu piel y los músculos. Los órganos se van a ver perfecto.

-          Doc., digame que quiere lograr con esto.

-          Voy a ver tu enfermedad en vivo y en directo. Voy a ver dónde está, como está y hasta donde llega. Voy a ver trabajando todo tu organismo sin siquiera tocarte internamente. Estás dispuesto a hacer este proceso?

-          Lo único que quiero es curarme. Y si usted dice que esto va a servir. Voy a hacerlo. Soy todo suyo.

Efectivamente, Ariel, esa misma mañana  en un ala deshabitada de aquel reconocido hospital, fue sometido a lo que se llama, “El bombardeo en la Hendidura”. Su posterior intervención, fue todo un éxito. Hoy vive tranquilo, en las afueras de la ciudad, estudiando un poco acerca de algo que le salvo la vida, para lograr que otros tengan la misma suerte que él. La física cuántica.

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