La dependencia de los otros
Es cierto que la aprobación resulta agradable. Es algo natural. Lo único que queremos decir es que no debería resultarme tan imprescindible como para condicionar mi conducta y mi propio autoconcepto.
La persona dependiente considera que por si misma no vale nada y busca a alguien que llene ese vacío. Normalmente lo que pasa es que siente tanta ansiedad por conseguir una relación duradera con alguien que provoca el efecto contrario al pretendido. La gente huye de esa ansiedad que genera encontrar amor.
Si mantenemos la creencia de que necesitamos a alguien para sentirnos bien, estamos suponiendo que solos no tenemos ninguna clase de valor.
Aquellos que quieran mejorar sus relaciones con los demás deberán:
· No menospreciar: Resistir a la autocrítica.
· Ser más independientes: Quererse más a sí mismos. La primera persona a la que he de seducir soy yo.
· Interesarse realmente por las cosas que hace la gente: Saber que les gusta, que detestan. Decir que queremos nosotros.
- 4 Comentarios
- 2 votos
- Reportar este Posteo


Depender de los otros puede ser parte patológico como señal de madurez. La auto-suficiencia es propio de los soberbios que no se dan cuenta de que desde que nacieron dependen de sus padres y en casi todo de los demás: de chacarero que planta el trigo, del panadero que amasa el pan, del dueño del negocio que lo vende, etc. Independientes no somos, a no ser con deseos: dependo del aire, de la luz del sol, de los médicos, de las leyes civiles y democráticas, etc. Nuestra independencia es esencial, sin embargo, bajo muchos aspectos a no ser que vivamos entre una y otra enfermedad psicológica.