Lejos, bien lejos…el amor y la distancia…

Ella estaba feliz con su nueva vida…Fueron tantos los fracasos que nunca mas quiso engancharse con nadie. Solo un poco de sexo de vez en cuando para bajar las hormonas y los decibeles, alcanzaba. Estaba entregada a su vida laboral y a crecer profesionalmente. Era feliz así, para que más?

Pasaba horas frente a la computadora, buscando artículos de cualquier tema, hasta que las malditas comunicaciones globalizadas lo hicieron aparecer en el chat…

Se habían conocido hace 5 años atrás, de casualidad, en un hostel de una ciudad entrerriana…Ni se saludaron, apenas un tramite juntos y gracias. Una cerveza y nos vemos…

Esta vez ella pidió verlo. De paso, solo de paso, un ratito, un café y nada más. Y se saludaron con un abrazo en la despedida. Ambos quedaron impactados, no dejaron de pensar en el otro y comenzaron los mensajes y los llamados.

Había mucha distancia, demasiada entre los dos…Hubo noches de pasión, almuerzos compartidos, regalos, sonrisas y lágrimas juntos. Hubo una invasión desmedida en el presente. El pasado de los dos, jugo en contra. La distancia dilapido una relación que era maravillosa. Gustos compartidos, dormir abrazados, amor incondicional.

¿Puede sobrevivir un amor a la distancia?

No postergar nada, ser uno mismo….

Una amiga tocó fondo luego de su pareja, le dijo que queria quedarse solo, asi sin más…nadie sabe aun si por un tiempo, si por todo el tiempo del mundo, si eternamente, si por el fin de semana.

Mi amiga Gabriela, se angustió, lloró por todos los rincones, consulto pitonisas y adivinos, llamo a sus amigos, los consultó. Todos les decían lo mismo. “Dejalo, que se muera, no lo busques, dejalo solo. etc”

Nada podia mitigar el dolor de las explicaciones que nunca se dieron. Le corto el celular, nunca la atendió, silencio de radio….

Gabriela busco una palabra de consuelo en un psicologo, aquel que a veces te cura las penas del alma

“Se vos misma, no postergues lo que quieras hacer, canta, hace algo que distraiga tu atención, no dejes de reir, lee, cocina, viaja…dejalo, con sus pensamientos, con sus locuras, con sus cosas….si vuelve vuelve…si no no será”…

Gabriela encaró sus momentos no pensando en olvidarlo pero si en crecer interiormente, en reparar el corazón herido, en dejar pasar el tiempo…

De esto solo hace una semana…veremos como pasa el tiempo y que ocurre…

FRACASAR EN EL AMOR…ES MALA SUERTE???

Ciertas veces los fracasos amorosos están relacionados con la mala suerte. Es así como es común escuchar el lamento de mujeres solteras o divorciadas (y también de algún que otro hombre) diciendo que a la hora de elegir a su compañero, el buen destino no las acompaña.

Pero cuando deciden comenzar a analizar la situación e involucrarse en ella, se dan cuenta que no todo es culpa de la fatalidad sino más bien de sus propias conductas que las llevan a repetir una y mil veces los mismos actos. Justamente es este un buen comienzo: darse cuenta de que algo no está funcionando como debería.

“El hecho de reconocer que se cometen siempre los mismos errores es comenzar a percibir la situación de otro modo”, inicia la charla la lic. Mariana Juda Ungar, psicóloga del Centro de Salud Mental Nº 3 Dr. A. Ameghino.

“Bien podrían tomarse esa serie de ´casualidades´ como obra de un destino maldito. Sería esperable que ante la cadena de repeticiones (acaecidas por ejemplo ante consecutivos fracasos amorosos) la misma no se acredite al azar, sino que de paso a una pregunta que implique al sujeto en cuestión. Que pueda comenzar a indagar cuál es su cuota de responsabilidad para que siempre le pase lo mismo”, agrega la licenciada.

Los dos principales motivos por los que una persona puede ir de un fracaso amoroso en otro son los siguientes: 1) erróneamente se piensa que es preferible tener una mala relación a no tener ninguna, 2) se ignora la posibilidad de hacer tratamientos externos que ayuden a lograr el tipo de pareja que tanto anhelan. Entonces se quedan con lo conocido, por más malo que sea.

(publicado en la web)

Cuando amas tanto que…perdes la nocion de todo

Como la tía Daniela, asi me siento, tal cual…

‘La tía Daniela se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota.
Lo Había visto llegar una mañana, caminando con los hombros erguidos sobre un paso sereno y había pensado: ‘Este hombre se cree Dios’. Pero al rato de oírlo decir historias sobre mundos desconocidos y pasiones extrañas, se enamoró de él y de sus brazos como quien responde a una canción en el recreo.

Era tan sabia que ningún hombre quería meterse con ella, por más que tuviera los ojos de miel y una boca brillante, por más que su cuerpo acariciara la imaginación despertando las ganas de mirarlo desnudo, por más que fuera hermosa como la virgen del Rosario.
Lo quiso convencida de que Dios puede andar entre mortales, entregada hasta las uñas a los deseos y las ocurrencias de un tipo que nunca llegó para quedarse y jamás entendió uno solo de todos los poemas que Daniela quiso leerle para explicar su amor.
Un día, así como había llegado, se fue sin despedir siquiera.
Y no hubo entonces en la redonda inteligencia de la tía Daniela un solo atisbo de entender qué había pasado.
Hipnotizada por un dolor sin nombre ni destino se volvió la más tonta de las tontas. Perderlo fue una larga pena como el insomnio, una vejez de siglos, el infierno.’
Cuento de Angeles Mastretta


El relato continúa,
la tía Daniela enterró las ganas de estar viva y fue perdiendo el brillo de la piel, la fuerza de las piernas, la intensidad de la frente y las entrañas. Hasta una joroba le creció en la espalda…

A mi no me ocurrirá nada de eso, pero igual, dame la mano…


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