Mi querido General San Martín

Estimado General San Martín:

Lamento comunicarle que su título honorífico de Padre de la Patria ha perdido la impronta por la que le fue otorgado. También la fecha conmemorativa de su muerte desprendió del calendario su significado y sólo ha quedado como referente de un próximo fin de semana largo.

Las razones de esta larga noche de ignorancia que caracteriza al nuevo imaginario colectivo de la cultura argentina, tiene que ver con la construcción de un nuevo paradigma que ha puesto de cabeza los valores hasta ahora inalterables de nuestra sociedad.

Los años de anarquía y violencia que caracterizaron su siglo XIX, Don José, se han vuelto a instalar en el escenario sociopolítico de los argentinos. Sé que parece casi inverosímil pensarlo pero su legado de unidad y valores republicanos ha dejado de ser fuente de inspiración para este modelo imperante que hoy conduce en forma errática y arbitraria el rumbo de nuestra patria.

Basta señalar algunas de sus máximas para comprender el porqué Ud. pasó a ser un peligroso referente de esta nueva militancia.

Divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares, y concluyamos nuestra obra con honor.

Por inclinación y principios amo el gobierno republicano y nadie, nadie lo es más que yo.

El empleo de la fuerza, siendo incompatible con nuestras instituciones, es, por otra parte, el peor enemigo que ellas tienen.

Estoy convencido que la pasión del mando es, en general, lo que con más imperio domina al hombre.
Las consecuencias más frecuentes de la anarquía son las de producir un tirano

No se debe hacer promesa que no se pueda o no se deba cumplir

Los hombres no viven de ilusiones sino de hechos.

Tan injusto es prodigar premios como negarlos a quien los merece.

Al hombre honrado no le es permitido ser indiferente al sentimiento de la justicia.

Dios conserve la armonía, que es el modo de que salvemos la nave

La seguridad individual del ciudadano y la de su propiedad deben constituir una de las bases de todo buen gobierno

Mis necesidades están más que suficientemente atendidas con la mitad del sueldo que gozo.

El correlato con el modelo hegemónico queda implícito en cada uno de estas máximas, que tanto Ud., don José, con su sabiduría de siglos como aquellos que lean este artículo, sabrán extrapolar fácilmente. Sin embargo me dejé esta última frase para el final porque presiento que en ella está en ciernes el nacimiento de una nueva generación: Más ruido hacen diez hombres que gritan que cien mil que están callados.

P.D. Nuevamente le reitero mis excusas, pero esta vez por dejar de lado su cargo para llamarlo afectuosamente por su nombre de pila. Le aseguro que yo siempre fui y sigo siendo respetuosa de la investidura públicas, sólo que, de un tiempo a esta parte, me han hecho distinguir que el hábito no siempre hace al monje.
Con todo mi respeto.
Susana


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, , Reportar este Comentario Ricardo Gonzalez dijo

Muy de acuerdo con la reflexión y agregaría que si Don José se levantara de su tumba, sería la segunda vez que abandonaría su patria, abrumado por tanto egoísmo y tan poca solidaridad de quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos de esta nación.