¡Feliz Día de la Tradición, compatriotas!

Gaucho de la pampa argentina

Gaucho de la pampa argentina

Gaucho

Tu imagen solitaria se recorta en un paisaje
de cielos y de campos, de lluvias y parajes.

No tienes querencia, no tienes destino.
Tu vida es un grito de libertad reprimido.

Las huellas del tiempo marcaron tu rostro,
cetrina tu piel, aindiados tus ojos.

Para algunos eres un vago, pendenciero e indolente,
para otros un marginado, sin pasado ni presente.

Sin embargo, tu presencia dio la identidad a nuestra tierra.
Sos parte de nuestra historia y vives en nuestras letras.

La tradición se hizo carne en el cantar de tu vihuela.
Y te dio distintos nombres para que te conocieran:

Martín Fierro, Don Segundo, Juan Moreira y Don Laguna,
aquel paisano de Bragado que gritaba con bravura:

“Mozo jinetazo ¡ahijuna!,
Como creo que no hay otro,
Capaz de llevar un potro
A sofrenarlo en la luna”

Susana B. González

En el día de la Tradición, este es mi homenaje para ustedes, habitantes de las pampas argentinas, inmortalizados por la pluma de nuestros escritores, la originalidad de nuestros artistas plásticos y la memoria colectiva de todos aquellos que los consideramos parte de nuestro patrimonio cultural.

Derribar muros y construir puentes

escuela y comunicación

La escuela, como espacio de construcción social tiene el compromiso de librar a sus actores de este
aislamiento, derribar los muros del distanciamiento y la indiferencia.
Mediar pedagógicamente es crear alternativas que posibiliten el diálogo cotidiano y fortalezcan el proceso de enseñanza-aprendizaje.
La comunicación en el acto educativo parte del conocimientos de sí mismo para llegar a comprender a los demás, a los hechos y a los procesos. Sólo si se tiene en claro hacia dónde se apunta y con qué fin se hace, cobrará sentido y permanencia el proceso educativo.
Por eso la escuela tiene que tener presente que educar para la comunicación, es educar para la tolerancia, para el respeto y, para el cambio. Sólo, en este contexto, el silencio se constituye en un elemento positivo y valioso porque abre la puerta a la comprensión, a la reflexión y a la recreación de nuevos significados.
Democracia, equidad, justicia, tolerancia y armonía con uno mismo y su entorno deben ser palabras claves para la construcción de un futuro más viable para todos.

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Cómo salir satisfecho de una entrevista de trabajo. Pautas para tener en cuenta

La confianza interior se transmite en tu desenvolvimiento

La confianza interior se transmite en tu desenvolvimiento

Cómo salir satisfecho de una entrevista de trabajo. Pautas para tener en cuenta

La clave para que un postulante pueda sentirse bien después de una entrevista de trabajo es tener confianza en sí mismo y poder demostrarlo.
Son dos las tarjetas de presentación que el entrevistado debe llevar consigo en ese momento:
La primera tiene que ver con su imagen personal. La discreción y elegancia en el vestir, la pulcritud, los modales dan cuenta, al presentarse, de su nivel de educación y de su sentido de ubicuidad para desenvolverse. El impacto visual siempre es muy importante, ya que predispone al entrevistador favorablemente antes de iniciar la plática laboral .
La segunda tarjeta actúa como soporte de la primera porque hace referencia a la estabilidad emocional, a la idoneidad profesional y fundamentalmente al buen manejo del lenguaje para poder expresarse con propiedad y fluidez. Tomando en cuenta estas competencias, se pueden establecer las siguientes pautas que aseguran el éxito de una entrevista:
1ª Presentarse y saludar cordialmente, tener una postura erguida al sentarse y la mirada a la misma altura que la de su interlocutor.
2ª Conocer cada ítem de su propio CV para responder con soltura ante cualquier pregunta que se le formule sobre él.
3ª Expresarse con claridad y precisión, evitando frases ambiguas que puedan llevar a malas interpretaciones.
4ª Ordenar las ideas y buscar el vocabulario adecuado en el momento de expresar una opinión frente a un tópico seleccionado por el entrevistador o de pensar una estrategia para resolver un hipotético conflicto en el caso de ocupar el cargo vacante.
5ª Tener siempre presente que la entrevista de trabajo finaliza al despedirse de la persona con la que se ha mantenido la plática. Si el diálogo se desvía hacia temas ajenos a la misma, el nivel de conversación y el tono empleado deben ser el mismo con el que se inició el encuentro.
Finalmente es tan importante, a lo largo de la entrevista, que el postulante no pierda de vista, cuál es el propósito que lo mueve a presentarse a ese cargo vacante cómo confiar en que puede alcanzarlo.

¡Feliz día, profesor!

Vocación de enseñar y aprender

Vocación de enseñar y aprender

¡ Feliz día profesor!

“De las astillas de las cátedras destrozadas por el despotismo haremos tribunas para enseñar la justicia y predicar la libertad” José Manuel Estrada Cada 17 de setiembre, al recordar el día de su muerte, los docentes reafirmamos nuestro compromiso de mantener cono una antorcha prendida la fuerza de sus palabras.
La educación es siempre una apuesta al futuro, una brecha que señala el camino hacia el desarrollo pleno de una nación. Educar en valores es enseñar a nuestros alumnos a construirse a sí mismos, sin perder de vista el principio de alteridad, esencial en toda convivencia democrática.
Nuestra misión, como docentes es un constante desafío, es un esfuerzo cotidiano por lograr un equilibrio entre el ser y el hacer. No estamos acostumbrados a reconocimientos ni a recordatorios, pero por este medio me permito decirles a todos mis colegas “Feliz Día del Profesor” y que el espíritu de Estrada, sus convicciones y su fortaleza nos ilumine siempre para continuar apostando a la formación de nuestros jóvenes porque en ellos está latente el futuro de nuestra patria.

Educar con el ejemplo, una responsabilidad del Estado y la sociedad

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La Nueva LeyFederal de Educación, entre sus objetivos, propone una educación que prepare al estudiante para ejercer una ciudadanía crítica, activa y responsable, brindando herramientas para participar de la vida colectiva. Una educación basada en el respeto por el otro, que valore el pluralismo, las diferencias y la diversidad.

Me pregunto si, antes de ejercer una ciudadanía crítica, no hay que empezar por conocer y respetar las instituciones, como así los deberes y derechos que tiene cada ciudadano para vivir en una verdadera democracia.

Aquellos que transitamos por las aulas en épocas de dictadura, recitábamos en voz alta conceptos como libertad, sufragio, república, ciudadanía, sin saber, en concreto, el alcance que esos términos tenían por encontrarnos bajo un régimen militar de gobierno.

Y, por cierto, resultaba una gran ironía que asignaturas como Educación Democrática e Instrucción Cívica formaran parte de los programas de la Escuela Media cuando los estudiantes estábamos tan lejos de comprender el ejercicio cotidiano que implica vivir en un estado democrtático.

Sin embargo, después de 29 años ininterrumpidos de democracia, los profesores sabemos que la retórica no basta para enseñar, a los adolescentes, qué significa el ejercicio de la ciudadanía plena, activa, crítica y responsable. Convertirse en un ciudadano crítico y reflexivo no es un objetivo que pueda alcanzar un estudiante en su paso por las aulas secundarias, si no tiene como modelo una sociedad y un gobierno que actúe conforme a ese sistema.

La crisis educativa es un lamentable ejemplo de desestabilización institucional y ausencia de espíritu republicano por el que atraviesa la nación. Pues más allá de los intereses partidarios, las confrontaciones ideológicas y las internas sindicales que están en pugna, debería existir un compromiso, por parte de los que gobiernan, de preservar el afianzamiento de los pilares institucionales en los que se sustenta el porvernir de las nuevas generaciones.

Las instituciones deben ser un espacio donde los ciudadanos puedan dialogar también en el disenso. El respeto por el otro, por las normas elementales de convivencia y por nuestro orden jurídico no puede ser dejado de lado a la hora de querer imponer un mandato, de hacer un reclamo o simplemente de manifestar un desacuerdo
Toda trasgresión ética, política, jurídica producida en la sociedad de los adultos resulta totalmente contraproducente en la formación moral y cívica de los adolescentes que, en gran medida, se sienten defraudados, tergiversan los valores y terminan identificándose con arquetipos poco convenientes.

Vivir en democracia implica compartir, conciliar y consensuar para aprender a convivir con el que piensa distinto y mucho más si se trata de un superior.

Los años del proceso quedaron atrás y, con ellos, la incongruente retórica democrática, que sólo se memorizaba en las aulas. La democracia, para los estudiantes de hoy, ya no es una materia, sino un estilo de vida que se debe enseñar con hechos no sólo con palabras.

Privilegiar y preservar los valores esencialmente democráticos y republicanos es una responsabilidad que trasciende los límites de la escuela, es también competencia del Estado y la sociedad civil en su conjunto.

Empecemos nosotros, los adultos, a cumplir con esos objetivos de formación cívica que la actual Ley Federal de Educación propone en la Enseñanza Media, antes de exigírselo a los alumnos.

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¿En este 12 de octubre, vos jugás con las blancas o con las negras?

tablero
En las artes plásticas el blanco y el negro no son colores sino valores.
Según con el valor con que se tomen estas palabras, podríamos ubicarlas en los extremos de un tablero de ajedrez.

Blancas: diversidad, pluralidad, igualdad, respeto, diálogo, integración.
Negras: hegemonía, xenofobia, discriminación arbitrariedad, intransigencia, gueto
Por otra parte, si clasificáramos estos vocablos tomando en cuenta su grado de practicidad o concreción, observaríamos que ninguna pieza se cambiaría de sector.

utopías: diversidad, pluralidad, igualdad, respeto, diálogo, integración
realidades: hegemonía, xenofobia, discriminación arbitrariedad, intransigencia, gueto

Ahora bien, si dejásemos de lado este maniqueísmo de palabras sueltas y pasamos a definirlas e integrarlas como piezas de un solo tablero (texto), es probable que todos tendríamos la oportunidad de ganar la partida.

diversidad cultural

La diversidad cultural refleja la multiplicidad e interacción de culturas que coexisten en el mundo y forman parte del patrimonio común de la humanidad. La UNESCO, a través de su proyecto de convención sobre la diversidad cultural elaborado por la Red Internacional de Políticas Culturales, promueve la diversidad cultural al mismo tiempo que reafirma el derecho de los Estados a preservar las culturas vernáculas. Y, a partir de este proyecto, se define la pluralidad como la responsabilidad de los gobiernos en permitir la convivencia armónica de las diferentes tradiciones foráneas siempre que respeten el acervo cultural del país que las alberga.

La lengua, la historia, las letras, las artes, la tradición son elementos constitutivos y constituyentes de una nación y con ellos no se negocia. Son para la ciudadanía su herencia y su legado

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La identidad cultural de Argentina si bien es un imaginario colectivo en construcción permanente, no ha perdido su sesgo identitario. Las migraciones internas y externas de las primeras décadas del siglo XX conformaron el entramado social que hasta hoy nos define; y, a pesar de las continuas antinomias y rivalidades, se logró establecer un vínculo entre la épica de Martín Fierro con el ultraísmo de Borges como así también estrechar lazos étnicos y culturales con aquel flujo de inmigrantes del que descendemos.
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A fines del siglo pasado, Argentina asume el desafío de una nueva inmigración pero con características diferentes. Estas corrientes foráneas, provenientes de países limítrofes, a excepción de China, son impulsadas más por necesidades económicas que por afinidades y empatías culturales. De ahí, que, en muchos lugares, se presentan como guetos dispuestos a preservar su lengua, creencias y costumbres sin dejar caminos libres hacia la integración e inserción ciudadana.
Como contrapartida a estas conductas estrechas, surgen sectores reaccionarios proclives a la discriminación y xenofobia.
Para evitar estas fisuras sociales, es menester la construcción de verdaderas políticas de pluralismo cultural, sustentadas en la justicia y la igualdad de oportunidades, valores inherentes de todo régimen democrático.
Si deseamos que el actual “Día de la diversidad cultural americana”, deje de ser una frase más dentro del relato vigente, la escuela es el lugar más indicado para enseñar y aprender a convivir con “el otro”, a respetar sus diferencias; pero también a fomentar en “ese otro” su deseo de integración como futuro ciudadano de un país que sigue construyendo su propia historia en la pluralidad pero sin perder de vista sus raíces.

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El protagonismo de las palabras huecas

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Estas palabras suelen denominarse “muletillas” ; ya que sirven para apoyarnos mietras proseguimos el hilo de nuestro discurso. Pero también reciben el nombre de “comodines” porque nos permiten reemplazar ese vocablo apropiado, correcto, preciso, que quedó escondido en el olvido o la ignorancia de nuestro léxico.

La palabra es una condición inherente a nosotros mismos, un don constitutivo de nuestro ser y el nexo permanente de nuestras prácticas comunicacionales. Con palabras amamos, herimos, dialogamos o tiranizamos.

El lenguaje, al igual que la sociedad, ha evolucionado creando nuevos neologismos: guglear, zapeo, entre otros tantos, traídos de la mano de la tecnología y la globalización; sin embargo también ha involucionado cuando sus palabras comenzaron a ser olvidadas en las páginas de tantos libros o ignoradas por la incompetencia de los hablantes.

La lengua, en la actualidad, sufre de un reduccionismo léxico que acompaña al vertiginoso discurrir de estos tiempos. La recurrencia cotidiana en el uso de ciertas “muletillas salvadoras” nos da cuenta del ultraje y opacidad de nuestro lenguaje.

Es así como el empleo del pronombre indefinido “nada” a veces parece decir “todo”

A: -¿Qué tal el viaje?

B: – ¡Increíble! Me pasó de todo; y bueno…nada. Acá estoy de regreso.

La pregunta obligada, después de esa escueta y confusa respuesta, sería ¿ese “todo” y esa “nada” son resumidores de penurias, de diversiones, de aventuras o quizás de adversidades?

También la locución adverbial-modal “tal cual” exige, a continuación, segundo término que explique el primero. Sin embargo, es común utilizarla sólo cerrando una respuesta.

A: -Me parece que la abogacía no es su vocación.

B: – Tal cual.

La pregunta de rigor sería ¿Tal cual piensa u opina quién?

Por otro lado el verbo “dar” tiene más de veinte sinónimos pero ninguno de ellos está relacionado con la expresión “está de acuerdo” o el adjetivo “bueno” en su acepción de oportuno, admisible, acordado.

Sin embargo, diariamente, escuchamos o cerramos, nosotros mismos, diálogos como éste

A.: – ¿Vamos al cine?

B.: – Dale.

Es obvio que “dale” reemplaza a “de acuerdo”, “bueno”, “me parece bien” y al ya aparente denostado “ok”

Si bien el lenguaje también se viste de moda, es necesario que, en algún momento, nosotros, los hablantes, nos detengamos a reflexionar sobre él.

Por medio de las palabras nos autoafirmamos en la vida, crecemos como personas, al mismo tiempo que creamos espacios de interacción basados en el respeto y la comprensión.

Enriquecer nuestro léxico es una forma de ampliar nuestro horizonte sin necesidad de excluirnos de los cánones lingüísticos que la sociedad nos impone.

El tema pasa por saber distinguir esos espacios de comunicación y elegir con propiedad las palabras que vamos a usar; es decir ser artífices de nuestros propios discursos.

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Mafalda, un ícono en el comic argentino

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Mafalda es un verdadero ícono de la hisorieta argentina. Pensada para un aviso publicitario de un electrodoméstico, termina haciendo su debut como protagonista de una tira cómica en las páginas del semanario Primera Plana el 29 de setiembre de 1964.

Traída al mundo por el trazo y el ingenio del talentoso humorista gráfico Joaquín Salvador Lavado, Quino, se convierte en la niña prodigio de la década del sesenta y setenta.

Mafalda es una pequeña, entre seis y ocho años, que asume toda la inconformidad de la humanidad.

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Vive en confrontación permanente con el mundo de los adultos, a quienes subestima y hostiga recurrentemente por desentenderse de los problemas que afectan al planeta: sociales, económicos, políticos, educativos, ambientales y demás imgagen 2
A medida que su éxito se consolida, su entorno amistoso y familiar se va ampliando con personajes como Felipe, Susanita, Manolito, Miguelito, Libertad, su hermanito Guille y los papás.

De todos ellos, Felipe es su mejor amigo y su complemento ideal. Toda la seguridad y rebeldía de Mafalda se contrapone con la simpleza e ingenuidad de su compañero.

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Como en toda historieta con impronta social, las imágenes y las palabras de sus viñetas son por demás elocuentes y movilizadoras.

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Sus comentarios y ocurrencias continúan siendo el reflejo de una sociedad, que más allá de la globalización y los avances tecnológicos, sigue tropezándose con los mismos obstáculos que le impiden madurar democráticamente.

Mafalda es nuestra pequeña heroína que alza la voz, desde su pequeño universo, contra los que tienen el poder y les falta capacidad y ética para ejercerlo. De ahí que sus reclamos trascendieron las fronteras argentinas para escucharse por toda Latinoamérica.
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A pesar de sus reproches, Mafalda deja abierta la posibilidad de que cada año puede traer implícita una esperanza.
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mafalda 8 ¿Será posible que, en esta escuela del s XXI, entre netbooks y celulares, existan otros y otras Mafaldas que piensen en un mundo mejor?

¡El inglés primera lengua!

href=”http://blogsdelagente.com/conpalabras/files/2012/09/Ingles-primer-idioma-en-Argentina11.jpg”>Ingles-primer-idioma-en-Argentina[1]

Lamentable frase marketinera de un distinguido colegio urbano que lleva el nombre de un santo y que hoy llena de afiches la ciudad con ese cambio en la currícula. Es probable que, en su afán de persuadir a los padres para que apuesten a una educación pragmática, donde el diploma del egresado resulte una suerte de pasaporte para construir su futuro de espalda a la patria, se hayan olvidado de que el objetivo principal de la escuela es : Educar al ciudadano.
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Hacer de la escuela una gran República es

considerar el civismo como una asignatura

para unir a todos los estudiantes argentinos

El mal que aqueja a la Argentina no es hoy la extensión, sino la falta de compromiso cívico y social. ¡Cómo podemos esperar que “nuestro” país salga de esta crisis, con colegios que no prioricen el sentimiento nacional! Las escuelas deben educar el “ser” que hace a la formación del educando y entrenar en el “hacer” que habla de sus competencias.

La lengua vernácula, en nuestro caso el español, jamás debe perder la supremacía en las aulas argentinas, porque forma parte de ese “ser” que habla de la identidad de la persona, de su sentido de pertenencia, de su cultura. Me pregunto qué padre, en estos tiempos de crisis y de avasallantes avances tecnológicos, no desea que su hijo egrese de la escuela expresándose correctamente, sin faltas de ortografía y con riqueza léxica.

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Hablar del inglés como primera lengua en Educación es haber perdido el vínculo principal que nos une a los argentinos como país: nuestro idioma.

¡Pobre Patria, siempre tan polarizada! Con gente, por un lado, que festeja el día del Montonero y se olvida de quien quiso hacer de la República una gran escuela y con sectores elitistas, por otro, que creen que educar es preparar al individuo sólo en las competencias que le aseguren un éxito personal y material, cómo puede la Argentina encontrar su rumbo.

Dividir para gobernar, los hechos saltan a la vista. Sin unidad nacional, sin compromiso ciudadano, con una brecha social cada vez más grande entre escuelas contenedoras y colegios elitistas, la República seguirá perdida.

Las ideas no se matan, se debaten

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De todas las célebres frases de Sarmiento me parece ésta la más significativa para los tiempos que discurren; ya que la libre expresión es una de los pilares fundacionales de la vida en democracia
Las ideas se esgrimen mediante el uso de las palabras y se acallan (aunque no siempre) con el filo de la espada. El poder de las ideas moviliza las estructuras de cualquier sociedad; pero sólo las fortalece cuando se pluralizan en el debate.

El debate como una de las formas discursivas más empleada en las prácticas democráticas nos permite confrontar, disentir, y consensuar para llegar finalmente a crecer en el respeto a la pluralidad y en la aceptación a la diversidad.

Y desde ese respeto por la opinión del otro y, en mi condición de docente, deseo dedicar este espacio para recordar la figura de ese gran polemista que fue “nuestro padre del aula”. “Escribo como medio y arma de combate, que combatir es realizar el pensamiento.”

No cabe duda que Sarmiento fue un hombre de vanguardia, un autentico progresista del siglo XIX. Le gustaba debatir y prueba de ello han sido sus notorias contiendas con Alberdi y con Bello.

Con el primero demostró que educar al pueblo no era peligroso; por el contrario había que hacer de la Republica una gran escuela, con el segundo señaló que el lenguaje no era propiedad de los gramáticos, sino que sus modificaciones estaban sujetas a los cambios en las practicas individuales y su legitimidad estaba dada por quienes lo hablaban. ”La lengua es un vehículo de identificación y construcción nacional” expresó en una de sus páginas.

Su personalidad controvertida y multifacética dio lugar a una copiosa y variada bibliografía; no sólo de historiadores argentinos, sino también de pensadores latinoamericanos.

Sin embargo, creo que más allá de sus aciertos y equivocaciones, como buen romántico apasionado y contradictorio, Sarmiento fue un gran pensador y estadista, que junto con Alberdi, forjaron las bases de nuestra organización nacional.

Como hacedor incansable de obras públicas, demostró que sus discursos se cristalizaban en hechos.

Hombre, pueblo, Nación, Estado: todo está en los humildes bancos de la escuela.

Fundó alrededor de ochocientas escuelas y al término de su presidencia cien mil niños cursaban sus estudios primarios.

“La civilización en América está ahí, en ligar la escuela con el libro”.
Fomentó creación de bibliotecas públicas y populares en diferentes lugares del país.

“Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer”
Creó el Liceo de Señoritas y escuelas normales para que la niñas egresaran como maestras

“El mal que aqueja a la Argentina es la extensión …”
Modernizó el correo y extendió en forma considerable las líneas férreas. Se extendieron bajo su mandato 5000km de cables telegráficos, inauguró la primera línea telegráfica con Europa. Creó el primer servicio de tranvías a caballo.

Sarmiento fue un hombre de su tiempo que actuó como pensó y, de todo su legado, sin duda, lo más sobresaliente fue su pasión por educar al soberano, al pueblo, al ciudadano.

Hagamos de la república una gran escuela fue su objetivo primordial porque sólo por esa re-pública no cejó de luchar jamás.

“Si los individuos no son educados ni integrados a la sociedad, se correría el riesgo de formar una masa otra vez disponible -e indefensa- para el despotismo” La actualidad y vigencia de sus pensamientos me invitan no sólo a reflexionar sino a participar en el completamiento de sus frases:

“Las ideas no se matan”, se debaten

“Los pueblos no tienen carácter activo en los sucesos. Sufren, pagan y esperan.” Será cuestión, entonces, de seguir esperando. ¿No le parece?

Ahora, ya que tanto hizo Sarmiento por la civillización, no sería bueno preguntarnos ¿qué gobierno, hasta el presente, se jugó por la reinvindicación de esa barbarie, marginada y despreciada?

Mujer golpeada reclama

colectivo
Mujer golpeada reclama

Sr. Juez, vengo a declarar por mi propia voluntad y en poder de todas mis facultades, que soy una mujer diariamente golpeada con elementos de hierro. Las partes medias de mi cuerpo, caderas, nalgas y muslos, están llenas de cardenales y no precisamente clericales, sino los que dejan marcas de diferentes tamaños y colores. Mi familia y allegados pretenden que me quede callada so pretexto de que hay que resignarse a este nuevo estilo de vida sellada por la intolerancia y la falta de respeto hacia el otro.

Sin embargo, Sr. Juez, yo no puedo resignarme a tanto maltrato físico y psicológico y es por ello que recurro a Ud. para que dé curso a mi demanda.
Entiendo que los señores del volante no pueden quebrantar los códigos que aceptaron e internalizaron como parte de su personalidad al recibir su diploma de colectiveros o amos de la calle y, por consiguiente, apenas subimos las víctimas a sus coches, arrancan como si en ello se les fuese la vida, dejando a merced de los zigzagueos los frágiles cuerpos de sus ocupantes. Sin embargo, y tomando en cuenta su investidura, tal vez el Jefe de la Ciudad y/o su Ministro de Obras Públicas reconsideren la posibilidad de un nuevo relevamiento sobre el estado calamitoso del callejón terminal de colectivos de Barrancas de Belgrano.

¡Basta, por favor, de adoquines sueltos, pozos profundos y baches sorprendentes que no tienen piedad de nuestro sexo, edad, vestimenta, calzado, carteras y bolsones!
En sus manos dejo mi reclamo y, aunque la justicia es lenta, mantengo las esperanzas de que, a través de este medio, el proceso se acelere por el bien de mi integridad física y el de la ciudad que nos alberga.

Pasajera del 55

Mi querido General San Martín

Estimado General San Martín:

Lamento comunicarle que su título honorífico de Padre de la Patria ha perdido la impronta por la que le fue otorgado. También la fecha conmemorativa de su muerte desprendió del calendario su significado y sólo ha quedado como referente de un próximo fin de semana largo.

Las razones de esta larga noche de ignorancia que caracteriza al nuevo imaginario colectivo de la cultura argentina, tiene que ver con la construcción de un nuevo paradigma que ha puesto de cabeza los valores hasta ahora inalterables de nuestra sociedad.

Los años de anarquía y violencia que caracterizaron su siglo XIX, Don José, se han vuelto a instalar en el escenario sociopolítico de los argentinos. Sé que parece casi inverosímil pensarlo pero su legado de unidad y valores republicanos ha dejado de ser fuente de inspiración para este modelo imperante que hoy conduce en forma errática y arbitraria el rumbo de nuestra patria.

Basta señalar algunas de sus máximas para comprender el porqué Ud. pasó a ser un peligroso referente de esta nueva militancia.

Divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares, y concluyamos nuestra obra con honor.

Por inclinación y principios amo el gobierno republicano y nadie, nadie lo es más que yo.

El empleo de la fuerza, siendo incompatible con nuestras instituciones, es, por otra parte, el peor enemigo que ellas tienen.

Estoy convencido que la pasión del mando es, en general, lo que con más imperio domina al hombre.
Las consecuencias más frecuentes de la anarquía son las de producir un tirano

No se debe hacer promesa que no se pueda o no se deba cumplir

Los hombres no viven de ilusiones sino de hechos.

Tan injusto es prodigar premios como negarlos a quien los merece.

Al hombre honrado no le es permitido ser indiferente al sentimiento de la justicia.

Dios conserve la armonía, que es el modo de que salvemos la nave

La seguridad individual del ciudadano y la de su propiedad deben constituir una de las bases de todo buen gobierno

Mis necesidades están más que suficientemente atendidas con la mitad del sueldo que gozo.

El correlato con el modelo hegemónico queda implícito en cada uno de estas máximas, que tanto Ud., don José, con su sabiduría de siglos como aquellos que lean este artículo, sabrán extrapolar fácilmente. Sin embargo me dejé esta última frase para el final porque presiento que en ella está en ciernes el nacimiento de una nueva generación: Más ruido hacen diez hombres que gritan que cien mil que están callados.

P.D. Nuevamente le reitero mis excusas, pero esta vez por dejar de lado su cargo para llamarlo afectuosamente por su nombre de pila. Le aseguro que yo siempre fui y sigo siendo respetuosa de la investidura públicas, sólo que, de un tiempo a esta parte, me han hecho distinguir que el hábito no siempre hace al monje.
Con todo mi respeto.
Susana

Aprendiendo a estudiar. Una obra de cabecera.

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Aprendiendo a estudiar

Es una guía práctica, ágil y sistemática que te permitirá acceder más rápidamente a todo ese potencial que está en vos y por alguna razón aún no se ha activado.
Con la guia de un tutor o simplemente con tu voluntad de superación podrás encontrar en él un aliado que te permitirá acceder a donde vos querés llegar.